Una alegría en tiempos del coronavirus: Premio de Poesía «Ángel Martínez Baigorri» 2019 por » La pared del caracol»

 

Portada la pared del caracol

Quién me iba a decir que en estos momentos fuese yo a recibir esta alegría, toda una ilusión que mi poemario «La pared del caracol» haya sido reconocido con este Premio. Agradecimiento y gratitud a los miembros del jurado y al Ayuntamiento de Lodosa.

Tengo que reconocer que el jurado ha encontrado las palabras exactas al describir mi estilo:

«Por unanimidad decidieron conceder el premio al poemario titulado “La pared del caracol – Sisifina”. Abierta la plica, la autora resultó ser  Ana Isabel Alvea Sánchez, de Castilleja de la Cuesta, en la provincia de Sevilla.

En consideración del jurado, en el poemario se descubre emoción, sinceridad, transparencia, esencias líricas… La palabra es la justa, mínima, sin barroquismos ni retórica hueca….., plasticidad. Destacaron la expresión mínima del  verso y su potencial testimonial. »

Cuídense y encuentren refugio en la Literatura, la Poesía y el Arte, son buenos cobijos.

XXXVI CERTAMEN POÉTICO “ANGEL MARTÍNEZ BAIGORRI” // fallo del jurado

Mi poema «Desde la ventana» en la Revista Disidentes

Agradecida a Pepe Juárez, su editor, por invitarme a colaborar en la revista «Disidentes» de julio con mi poema «Desde la ventana», dedicado a la Literatura y al cine, dos de mis pasiones. Este poema pertenece al libro «Las ventanas del tiempo» que publicará Macklein y Parker sobre octubre. Muy contenta y espero que les guste.

El poema:

DESDE LA VENTANA

Una ventana crece y te asomas a ti

cuando abres un libro
ellos dibujan gaviotas en tu pecho
hectáreas cañadas humedales de vida
desenredan el alfabeto de ruiseñores y homo sapiens
abren tus expectantes párpados a un río flotante
que cambia por minutos entre el asombro y el misterio
y puede estar al alcance de todos

gracias al cine
cuyos personajes se sientan contigo en el salón
desde cualquier región del planeta
llevan la melodía de la tierra y su asonancia
el contorno del otro delineando tu rostro
saben cómo bombean tus ventrículos

en sus manos se acerca el mundo
se expande el lecho del tiempo
silencioso aire repoblándose infinita su savia
de múltiples historias y vivencias diversas sus miradas
y un estuario emana

la arboleda despierta

la ciudad se acoda en tu balcón

encontrarte en ella esperas
y encontrarles

Encuentro con lectores en la Biblioteca Pública Municipal «Mateo Alemán»

El pasado 26 de mayo tuve un encuentro con lectores en la Biblioteca Municipal «Mateo alemán», de San Juan de Aznalfarache. Verdaderamente lo pasé muy bien, fui muy bien acogida por un público motivado, atento, cariñoso, participativo, incluso divertido. Fue curioso, pues se estableció un vínculo o conexión de un modo muy natural . Yo, al menos, me fui con varias lecciones de vida aprendidas. Fue hermoso.

Nuevo número de la literaria y artística «En Sentido Figurado» Mayo/Junio 2022 y mi reseña de «Melismínimas. 100 aforismos flamencos» de Florencio Luque

Ha salido el nuevo número de la revista literaria y artística «En Sentido Figurado» Mayo/ Junio 2022 repleto de buena literatura: entrevistas, ensayos, microrrelatos, cuentos, reseñas, poesía ( incluida poesía visual)… Un trabajo encomiable siempre el de estos grandes amigos.

http://ensentidofigurado.com/esfcontenido.php?esfID=1

Muy agradecida, como siempre, por acoger mi reseña del libro de aforismos «Melismínimas. 100 aforismos flamencos» de Florencio Luque:

Haz clic para acceder a ESF106-15.pdf

También han dado espacio a mi reseña de la novela » Lluvia oblicua», de Manuel Moya, que versa sobre los últimos momentos de Fernando Pessoa, un retrato y homenaje entrañable y tierno.

Haz clic para acceder a ESF106-14.pdf

Miércoles 8 de junio a las 19 horas: Encuentro con Isabel Martín Salinas y su poemario «Me remito a las sombras»

Esta temporada terminamos el ciclo de encuentro con autores, «El poeta y su voz», con la escritora y cantautora Isabel Martín Salinas, quien nos deleitará con canciones de su último poemario, publicado en Torremozas, «Me remito a las sombras»; y será el miércoles 8 de junio a las 19.00 horas en la librería Casa del Libro Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio 4, Sevilla. Ya sabéis que el aforo es libre.

Isabel Martín Salinas. Dramaturga, novelista, ensayista, poeta y cantautora. Con numerosas obras publicadas y estrenadas, ha sido finalista para el Premio Andalucía de la crítica 2012 en la modalidad de Teatro. En 2019 ha sido galardonada con el Escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores de España.

Publicaciones dramáticas

Río abajo (2000); El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento (2007); Collar de cerezas (2007); Rita (2009); El hoyo 18. Un soplo de viento (2011); Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo (2012);Un canal en Youtube, (2017); La hija (2018); Mediterráneo (2019);  Mísero polvo (2020); Monerías (2021); Odio (2021).

Publicaciones en otros géneros

Sombra mía, narrativa (2009); A ráfagas tu nombre, libro de poemas (2014); Para siempre conmigo, disco E.P. (2015); El Maestro, libreto para ópera (2017); Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno, biografía (2019). Me remito a las sombras, libro de poemas (2020).

Os dejo la reseña que publiqué de este extraordinario poemario en Culturamas:

«Me remito a las sombras refleja el trayecto que cualquiera de nosotros recorre -ha recorrido, o puede recorrer- por los paisajes del amor y el desamor. A veces habitamos un verde y frondoso bosque, lleno de algarabía, ilusión, pasión, bajo un cielo impecable; otras, en cambio, cruzamos penosamente un terreno agraz, duro, violento, que nos agrieta y cuyo roce raspa por dentro y del que huimos como podemos para caer en el árido y desértico páramo que, al principio, puede parecer la soledad, otro de los temas en el libro tratado.

Se produce un cambio en este viaje existencial que nos traza una transformación en el sentir y en su pensar. En un inicio se sobrelleva la soledad con la esperanza y el anhelo de encontrar en la próxima historia el gran amor. Desvela nuestra constante búsqueda de la plenitud amorosa, como ideal o sueño a lograr, cómo puede elevarnos y a su vez hundirnos. Un difícil y escarpado recorrido por el fervor y la muerte, la soledad esperanzada , los amores imposibles, los sucesivos desengaños …hasta llegar a una misma, a nuestra propia casa, en sosiego y armonía. 

Nos retrata también el paso del tiempo y la mirada que una tiene hacia el pasado y cómo ese transcurso provoca un cambio en la perspectiva.

La autora en estos poemas logra transmitirnos el ímpetu y la fuerza de los sentimientos: la aguda punzada de dolor cuando nos hallamos frente al desengaño y el desencanto de aquella relación que fue nuestra pasión, ahora ajada; el entusiasmo y la alegría cerúlea que cintilan por encontrarse con el amado; la soledad y el abandono; el refugio fugaz y momentáneo en relaciones breves, en las callejuelas de los gatos.

Poemas intimistas y confesionales, breves e intensos en los que habla una primera persona del singular o se dirigen, la mayoría de las veces, a un , el amado. Versos blancos, en los que destaca la musicalidad y la belleza de su lenguaje lírico, sus imágenes certeras como flechas al corazón, una poesía llena de visualidad y plasticidad, con un estilo depurado, que podríamos comparar con la llamada poesía del silencio y nos puede recordar a Ada Salas, por ejemplo.

En resumen, refieren los temas del amor, desamor, la soledad y la elegía por lo perdido en el paso del tiempo. Estructurado en cuatro partes, cada uno se simboliza en un elemento: 1. De hiel, 2. De peces. 3. De gatos y la última parte da nombre al libro, Me remito a las sombras. 

En su primera parte refleja la pasión, el volcán, el magma y la lava, «llueve pájaros muertos sobre las rosas», la aspereza y amargura de una pareja que llega a odiarse, su feroz lucha, una pareja semejante a la que retrata  ¿Quién teme a Virginia Wolf?, o la también obra de teatro Danza Macabra: «el barro somos de violento magma». Y ellos, ella, una sombra de lo que fue.

De peces, en cambio, es la ilusión, el propio deseo de amar y ser amado: «vengo amándote, amor, siglo tras siglo«. Su tono se vuelve dulce y romántico. Aspira aun amor que sea refugio y vuelo. Y parece que lo descubre. Los poemas, más sensuales, transmiten la alegría de vivir, la resurrección primaveral, igual que el mito de Perséfone, pero ese pálpito azul parece imposible y tendrá que asumir su final, que se quedará solo en recuerdo, cada vez más lejano. Hades vuelve a ganar la partida, pues los intentos de vivir esa aspiración se malogran, y aunque prefiera interrumpir la relación en ese punto álgido pensando que el tiempo desdibujará su memoria, no por ello pasa de largo el dolor o deja de visitar los surcos de la tristeza, el querer morirse de silencio, así sus versos: «En la copa vacía / queda solo la hiel, / lo que deja el amor cuando se ha ido».

En este estado de melancolía y desánimo, perseguida por los días grises, es cortejada por los gatos, símbolo de amores fugaces y banales, de frialdad y desapego. La noche frugal será un leve consuelo en el que desea quedarse por un tiempo, hasta que finalmente se cobija en la poesía, un regazo más tierno: «Son los únicos versos /- como gatos salvajes-/ que pueden remediarme/ de este fulgor de espinas». Llega a la convicción y propósito de encontrar la belleza y ser feliz: «…dejaré a mi sangre / abrevar en las flores«.

En su última parte, Me remito a las sombras, quiere dar por zanjado su pasado, cerrarlo con un candado y tirar la llave al mar, que todo se lo lleva, poder desenredarse, volver a encontrarse a sí misma y así reconocerse, «me hice toda de nuevo / con cristal de los días». Como parece que dijo Friedrich Nietzsche: “Lo que no te mata te hace más fuerte”.

Cansada de las falsas promesas, de mitos y sueños, prefiere la soledad, aunque suponga batallar con sus lobos y con el dolor, con la certeza de que la vida es rauda y pasamos por ella ciegos, y no es fácil enfrentarse al pasado ni aceptar que no es posible volver a la vida las vivencias, ni nuestro «mar de raíces, / arboleda de muertos»; a pesar de su llanto por lo perdido.

Tras este peregrinaje por la desventura, la ilusión, el desengaño, las estrellas y la muerte, inesperadamente, de nuevo, Perséfones vuelve a la tierra:

Es extraño, lo sé,
cuando justo ayer mismo
miraba al horizonte
y se lo habían llevado.
Quizás es que por fin
estoy volviendo a casa.

No es fácil, no crean, saber y sentir que uno mismo puede ser su propia Ítaca.

Un poemario que nos anima a seguir adelante, nos ofrece el conocimiento de quien ha reflexionado sobre sus vivencias, el saber vivir y disfrutar de la vida en soledad, si es el caso. Se remite a las sombras, a todo su pasado vivido, pero para proseguir tranquila su camino porque todavía hay horizonte.»

Y como es costumbre os dejo también algunos poemas:

Vengo amándote, amor, siglo tras siglo.

A través de mil vidas te procuro.

Siempre me miras y desapareces

y yo siempre me muero por tus ojos.

Te he querido ya tantas , tantas veces,

y en cuerpos tan distintos y fugaces

y con empeño tanto te persigo

que nazco de tu ausencia vulnerada.

Converge ya conmigo una existencia

y no me hagas morir continuamente

y volver a buscarte en nuevas vidas»

Gentil espejo sea

el agua si te acercas por el río

como barco que surca

recónditos paisajes,

distancias infinitas de nostalgia.

En el mar de raíces,

arboleda de muertos,

recuerdos míos gritáis bajo las sombras

saladas y no puedo

volveros a la vida.

Aunque soy de mármol,

ya no tengo frío:

debe de ser que estoy ausente.

Era invierno hace nada.

De hecho, no comprendo

este brotar de rosas

no siendo primavera.

Es extraño, lo sé,

cuando justo ayer mismo

miraba el horizonte

y se lo habían llevado.

Quizás es que por fin

estoy volviendo a casa.

Mi reseña del poemario «Cartografía del frío» de Charo Prados

Agradecida a los editores del Suplemento Quadern de Libres de la revista de pensamiento musical y difusión cultural Sonograma Magazine. Para quienes estén interesados, pueden leerla en este enlace:

CHARO PRADOS nacida en Alcalá del Río (Sevilla), en 1962, es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Hispalense, e imparte clases de Lengua Castellana y su Literatura en la Escuela de Arte de Sevilla. Tras publicar sus primeros poemas en la antología Ruptura y mimesis (Aproximación a la joven poesía sevillana), seleccionada y prologada por José Antonio Moreno Jurado (1982), obtuvo, en 1983, el Primer Premio de Poesía de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla con el breve poemario Como un espejo roto. Junto con José Manuel Vinagre, fue responsable del programa de música y literatura Música callada, emitido por Radio Camas a lo largo de 1992. En 1997 ganó el Premio de Poetas Andaluces Ciudad de San Fernando con el libro El aire detenido (Renacimiento, 1997); por su segundo libro de poemas, Tan alta soledad (Fundación José Manuel Lara, 2004), le fue concedido el accésit del XVI Premio Internacional de Poesía Rafael Alberti; su tercer poe-mario Todos los fuegos, fue galardonado con el Premio Rafael Morales, y publicado por el Ayuntamiento de Talavera de la Reina (Toledo), en 2009. Ese mismo año salió a la luz su libro de relatos La carpa de oro, publicado por la editorial Paréntesis. Como poeta y cuentista ha colaborado con revistas como Renacimiento (Sevilla) y Palimpsesto (Carmona) y publicaciones periódicas electrónicas (Tinta China. Revista de Literatura, El Telar de Ulises), y su nombre aparece en diversas antologías.

Presentación del poemario «Si preguntan por mí» de J.R. Barat

Este viernes a las 19 horas presentaré el poemario de J.R. Barat, «Si preguntan por mí», en Casa del Libro , C/ Velázquez 8, Sevilla. Me alegrará veros.

J. R. Barat (Valencia, 1959) es Licenciado en Filología Clásica e Hispánica, y Catedrático de Lengua y Literatura. Su obra poética está compuesta, entre otros, por los siguientes libros: La coartada del lobo (2000), Como todos ustedes (2002), Piedra primaria (2003), Breve discurso sobre la infelicidad (2004), El héroe absurdo –Poesía reunida– (2004), Confesiones de un saurio (2005), Malas compañías (2006), Mapa cifrado (2007) y La brújula ciega (2010).

El título “Si preguntan por mí” procede del poema Barro solo , en el que se expresa nuestro carácter intrascendente, anónimo, fugaz: “Si preguntan por mí, / ya saben lo que soy: / una sombra entre sombras. / Barro solo.” Si somos barro, nos podemos moldear, y al mismo tiempo, parece que Dios creó al hombre con barro y polvo.

Su primera parte, Sol de la infancia, hace referencia a los últimos versos que José, hermano de Machado, encontró en el bolsillo del abrigo de Antonio Machado a su muerte en Colliure. El poema, que le da título a esta parte, supone un homenaje a nuestro maestro, cuyos versos le despertaron la fascinación por la poesía , bajo su ala empezó a escribir, con apenas 13 años. Poemas testimoniales que rememoran aquella infancia de los años 60, rural y feliz, con su cine de verano y misas en latín. Os dejo aquí el poema completo y algún que otro del libro y el viernes profundizaremos en ese poemario que gira en torno a: la memoria, la infancia, el amor, el misterio de la vida, el paso del tiempo, la muerte, nuestra fugacidad en el absurdo devenir del mundo, los sueños… Os esperamos.

Os dejo mi reseña a este poemario publicada en la revista Culturamas, a la que le estoy muy agradecida, así como a su editor de la sección de poesía, Jesús Cárdenas Sánchez:

SOL DE LA INFANCIA

Tenía doce años. Tal vez trece.

Y creo recordar que era feliz.

La vida transcurría

entre huertas y establos

y gentes labradoras.

En aquel escenario de miseria

el instituto era un oasis de luz.

Madrugada, mochila, compás y cartabón.

El olor de la tiza y de los libros

tenía algo de magia para mí.

Todavía recuerdo

a aquella profesora

que leía en voz alta

-labios rojos, zapatos de tacón,

cabellos como el trigo-

los versos de Machado

mientras se paseaba por el aula.

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.

Y aquella transparencia heptasilábica,

el contoneo dulce de los versos,

se me iba metiendo

lentamente en el alma

sin que me diera cuenta.

El agua de la fuente,

resbala, corre y sueña.

Yo cerraba los ojos y dejaba

que el agua de Machado

corriera por los surcos

de mi imaginación

como un río de luz anaranjada.

Después del instituto,

otra vez el estiércol,

el trabajo en la huerta,

la lluvia de los días.

Pero en la soledad oscura de mi cuarto,

cuando me retiraba por las noches,

a la luz macilenta

de una pobre bombilla sin tulipa

yo leía los versos de Machado

una vez y otra vez,

en voz baja, lo mismo

que una extraña oración.

Lejos de tu jardín quema la tarde

inciensos de oro en purpurinas llamas.

Han pasado los años. No recuerdo

el día en que empecé

a escribir redondillas,

romances, serventesios,

proverbios y cantares.

Poemas que llevaban la semilla

-con permiso de Bécquer y de Hernández,

de Lorca y de Neruda- de un humilde

profesor de francés

que se llamaba Antonio Machado, un hombre bueno,

republicano y sabio.

Ya no soy aquel niño

que ordeñaba las vacas

y labraba la tierra.

El niño que miraba con ojos inocentes

la hermosura de un mundo sin confines,

a la medida exacta de sus sueños.

Muchas veces me siento a meditar

en un banco cualquiera

de una plaza cualquiera,

a la sombra de un álamo

o a la orilla de un río.

Empiezo a comprender

que la vida de un hombre

se escribe con la tinta

de sus primeros años.

El aire que acaricia

las copas de los árboles

me trae en su monodia

el verso más hermoso, más sencillo, más triste

que escribiera Machado:

Estos días azules y este sol de la infancia.

A veces me pregunto

cómo puede caber en un alejandrino

el corazón de un hombre.

BARRO SOLO

A Pascual Casán

A grandes rasgos soy alguien que habita

con más pena que gloria en los suburbios

de la insignificancia.

Ojalá yo pudiera

extraer del sombrero una paloma

o sacar de la manga un as de corazones.

Anónimo viandante,

funambulista crónico

sobre la cuerda floja

del quelevoyahacer.

Admito que jamás

conseguí distinguir el grano de la paja.

No me siento capaz de señalar

los puntos cardinales

en el atlas oscuro de mi fe.

La línea que dibuja el horizonte

es una mancha azul en mi retina

y en esa nebulosa

se abrazan y copulan

el cielo y el infierno.

En mi defensa puedo

alegar muchos méritos civiles,

algún certificado

de mi buena conducta laboral

o un eficaz currículum

en asuntos domésticos.

Con todo,

lo que más me asemeja

a cualquier ser humano

es el hondo temblor

ante lo incomprensible,

la gris mediocridad,

el dolor de saberme

fugaz e intrascendente

en el absurdo devenir del mundo.

Si preguntan por mí,

ya saben lo soy:

una sombra entre sombras.

Barro solo.

LA VIDA ES SUEÑO

Los sueños alimentan más que el pan.

Son la brasa encendida

que en las noches de invierno

calientan por igual

la carne y el espíritu.

El faro que ilumina

la nave naufragada en la tormenta.

A veces emborrachan

como una canción dulce

o un vino de reserva.

No dejes que la vida

con sus dosis diarias

de realidad y números

acabe con tus sueños.

Lucha a capa y espada

contra la sinrazón de la razón

y déjate arrullar por sus quimeras,

sus molinos de viento

y su reino de Jauja.

El día que los sueños te abandonan

definitivamente

estás perdido.

TAURO

A Ángel

Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa…

Luis de Góngora

Querido hijo: tarde

o temprano tendrás que regresar

al germen sin origen del principio,

a aquel hermoso mayo

en que pacía flores de zafiro

en un cielo sin nubes

al robador de Europa.

Otra vez ha de ser tu compañera

la luz del mediodía

cuando los ojos abras

frente a la eternidad.

Y será, como entonces,

el fulgor más intenso

de la estación florida.

Considera tan solo

no haber vivido en vano.

A mi izquierda, Pascual Casal, y a mí derecha Montserrat Cano, Rafael García de los Reyes, María José de Llanos y Juan Ramón Barat

La mirada de Isabel de Rueda a mi poemario «La pared del caracol»

Sus palabras a mi poemario «La pared del caracol» en su blog:

https://elarrecifedelastortugas.blogspot.com/2022/04/del-libro-de-na-isabel-alvea-sanchez-la.html

Ni qué decir, muy contenta.

Isabel de Rueda (Jerez de la Frontera). Ha cursado estudios de Filología Hispánica en la UNED  y publicado libros como: Tu silencio en voces (Vitruvio, 2006),  Pisadas sobre lienzo (EH Editores, 2009),  A propósito del espejismo (Ayuntamiento de Espiel, 2011),  Pizarras de agua  (Editorial Premium, 2012) , Horquillas en la Ventana (Los libros de Umsaloua, 2014),  Espejo de Mano (Ejemplar Único, 2017), Memoria errante (Karima Editora, 2019) , Círculo Único (Dalya, 2020).

Ha obtenido diferentes premios de poesía y accésit. Ha colaborado en diferentes revistas especializadas entre ellas: El síndrome felino, Luces y sombras, Tres orillas,  Ámbito, El ático de los gatos, En Sentido Figurado, La Luz Cultural, Tinta en la Medianoche, Rótula…  

Y en antologías, como:  La mujer en la poesía  Hispanomarroquí , (Fundación dos Orillas, 2009),  Versos para derribar muros  (Los libros de Umsaloua, 2010),  Biznaga de poesía andaluza (Ediciones depapel, 2012),  Ronda de versos (Lastura, 2013),   Nube; Un mar de mujeres (Ediciones en Huida, 2013),  Con&Versos Poetas Andaluces del Siglo XXI (La Isla de Siltolá, 2014) , 28 Heterónimos esperando a Fernando Pessoa ( Karima Editora , 2018),  Poeta en Nueva York,  Poetas de Tierra y Luna (Karima Editora, 2018,),  Árbol de Alejandra,( karima Editora, 2019)

Mi reseña del poemario «La sombra del helecho» de María José Collado

Mi agradecimiento a la revista literaria «Culturamas» por publicar mi reseña y a su editor, Jesús Cárdenas Sánchez. Os dejo aquí el enlace para quien quiera leerla:

Encuentro con autor: María Álvarez- Rosario y su poemario «Sensografias»

En nuestro ciclo de encuentros con poetas la próxima invitada será María Álvarez-Rosario y su poemario «Sensografías». Será el jueves 12 de mayo a las 19.00 horas en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla.

María Álvarez Rosario ha publicado los poemarios Física elemental (Torremozas, 2016), Mapa de la memoria, con el que obtuvo el Premio de poesía “Juana Castro” en 2018, en el 2019 obtuvo el Premio Internacional de Poesía de Ronda con Una habitación propia y en el 2020 publicó Sensografías (Torremozas)Su poema «Testamento Inacabado» obtuvo el primer premio en el XXV concurso de poesía  “Luz” del Ayuntamiento de Tarifa (2018) y participa en la antología Rojo-dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor, de Renacimiento.

Como acostumbra la editorial Torremozas este libro está cuidadosamente editado, embellecido por las hermosas ilustraciones de Rafa Hermosilla, a quien pertenece también el dibujo de la cubierta.

Los poemas parecen haikus, predominando los de tres versos; aunque nuestro amigo Gregorio Dávila de Tena negaría su condición de haiku -al menos de haiku clásico-, en el que debe indicarse la estación del año , tener un cómputo silábico de 17 sílabas ( 5-7-5), no usar metáforas, no debe aparecer el propio sujeto en sus versos, entre otros requisitos. Pero sí poseen la capacidad de síntesis y sugerencia.

El haiku, como lo define el profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en su libro El haiku japonés, es imagen o impacto de un momento sentido con profundidad, imagen hondamente sentida en un momento de iluminación, resultado ser una visión intuitiva de la realidad. Por su sentido trascendente, dicha imagen se eleva a símbolo. El haiku nacería de la sensación, no del intelecto.

Como en su brevedad debe aparecer la estación del año, el libro se ha estructurado por estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Y como viene siendo propio de la escritura de María, su poesía nos revela delicadeza, sosiego, contemplación ,emoción, logra la belleza con el lenguaje común que todos usamos. A estas alturas resulta difícil escribir poemas cercanos a los haikus, pero la autora agudiza la mirada y evita lugares comunes, luminoso su mirar siempre. Por supuesto, la naturaleza está muy presente, podemos considerar el libro como un homenaje al paisaje natural y al planeta: humedales, marismas, campos, laguna, mar, valle, árboles, flores, amaneceres, pájaros; y vislumbra a veces lo interior, la casa o el patio. La calma, la quietud y el silencio son estados recurrentes, un silencio en el que saber escuchar: Habitar el silencio/ escuchar los paisajes/ transparentes.

En Otoño prevalece esa serenidad mansa que calma la sed, el Otro o amado adquiere suma importancia (su voz es agua, sus ojos son la luz, su corazón aporta calma), hay ausencia y silencio:

«Busca incansable

mi corazón zahorí

su voz de agua.»

«Para mis ansias

su corazón sereno

estanque en calma»

En Invierno el paisaje es una playa desierta, el mar , y gorriones. Frente al frío, la escarcha, ante el azote del tiempo, apuesta por la alegría, la luz, la blancura. Encontramos cierto sentido sagrado ( las huellas en la arena son oraciones, en el silencio escucha el alma). El mar parece evocar en ocasiones lo efímero y lo eterno, el olvido, lo incierto.

«En el silencio

de la llanura inmensa

un árbol solo.

Solo.»

«Defender la Alegría

como hoguera en la nieve.»

En Primavera la belleza de la ciudad que resucita con sus naranjos, jacarandas, arrozales, la vida en el patio. Colorido, aves, amor, vuelo, alegría, resurrección.

«Ante mis ojos

vuelan a ras del agua

las golondrinas.»

» Las once y cuarto

un temblor de gorriones

recorre el patio.»

«El color del verano es amarillo» , nos dice. El sol imperando en lo alto en días vacacionales, donde el descanso, el reposo y la siesta. Aquí la claridad, luz, las gaviotas, el campo, estampas cotidianas y felices, el sol abrasador, la dulzura del aire, sentir todo lo que te rodea.

«Luz del amanecer,

vuelo de gaviotas

sobre las olas blancas.»

«Nos aguarda

el sabor del verano

en las cerezas.»

«Sentir

en el pecho del pájaro

mis latidos.»

Una delicia este poemario que te hace sentir cada estación con una delicada y dulce serenidad y armonía, como una bendición de la vida. Seguro que lo disfrutaréis. Os esperamos el 12 de mayo , profundizaremos más y mejor en estos versos.

Mi lectura de la novela «Lluvia oblicua» de Manuel Moya

Mi agradecimiento a la revista digital «Culturamas» por acoger mi reseña de la novela «Lluvia oblicua» , de Manuel Moya, sobre los penúltimos días de Fernando Pessoa. Espero que os guste y os animo a adentraros en las páginas de este libro, pues Manuel es garantía de calidad y de Literatura y llegaréis a conocer mejor a Pessoa, además de disfrutar en su lectura.