Encuentro con José Julio Cabanillas. Vigilia (Antología poética)

portada vigilia

 

Mañana miércoles, 11 de diciembre a las 19.00h, tendremos el encuentro con José Julio Cabanillas en la Casa del Libro, sita en C/ Velázquez nº 8. Estáis invitados como siempre. La librería nos invitará a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez y , como es habitual, Isabel Martín Salinas terminará el acto cantando uno de los poemas del autor invitado.

En esta ocasión el libro elegido ha sido su antología poética Vigilia, prologado por Juan Carlos Abril, una suerte poder leer a ambos.

Nuestro autor publicó por primera vez con 32 años, Las canciones de alba, libro que presentaba ya una madurez y estilo propio, y que tuvo muy buena acogida. En esta antología se incluye, además del ya mencionado, los siguientes poemarios: Palabras de demora, En lugar del mundo, Los que devuelve el mar, Cuatro estaciones, Después de la noticia y termina con algunos poemas de un libro inédito.

En palabras del profesor Enrique Nogueras: Con palabras de demora, José Julio Cabanillas alcanza una plenitud creativa, una hondura lírica y un rigor intelectual que ya no le abandonarán y que estarán presentes en el resto de su obra, una obra caracterizada además por la sobriedad y la honradez de estilo y maneras.

Juan Carlos destaca en el prólogo su intensidad lírica , su precisión expresiva, su reflexión y evocación constante al pasado desde el presente, cantando siempre lo que se pierde (nada sabemos que no esté perdido), la influencia de Antonio Machado, su veta espiritual, el uso del monólogo dramático para ponerse en la piel de Teresa Martín, de María Magdalena o para personificar un viejo puente.

Sensibilidad, delicadeza, estética, emoción, hondura, nostalgia , simbolismo,  referencias bíblicas ( mayormente en Los que devuelve el mar en el que recrea escenas evangélicas),  con la mirada siempre puesta en la infancia,  su paraíso perdido, el retrato de la familia, de la casa y del pueblo de aquel entonces: su padre, su abuela, su madre o sus hermanas. En su poemario En lugar del mundo, ese lugar del mundo al que siente que pertenece lo llama Benzelá , de tierra reseca y sol, de olivares, de casas blancas y fríos zaguanes.

Es usual que en sus poemas realice un desdoblamiento en el personaje y saltos en el tiempo: el niño que describe es el adulto que escribe, su padre puede convertirse en él mismo: así en el poema Don Diego López, 6.

Para José Julio la poesía obra el portento de recoger aquel reducto íntimo que cada uno es. Su poesía es un modo de eternizar todo lo que el tiempo, y la muerte, le han arrebatado.

 

LEYENDA DE UNA MIRADA

-I-

De todo cuanto existe y de su gloria

en feudos del olvido;

aquel jardín alegre,

la canción entreoída y la alborada,

las rosas bienvenidas, los relojes blasfemos.

el trajinar en pasos de la muerte.

Cuanto existe y su gloria:

el rumor de las fuentes, el murmullo

del aire, los amores del bosque.

Todo lo había perdido.

Y el rescate estaba en tu mirada.

 

-II-

 

El tesoro cumplido se oculta en tu mirada.

Me quedan restos, tules, monedas,

los frutos fugitivos de la higuera,

las acacias que abriste con tu pecho.

Tengo algún nombre tuyo que aprendí con la noche:

lucero de soledad en tu mirada hermosa,

perfume de mis noches,

canción de mis días antiguos,

ola que siempre llegas,

llegas, y me estremeces.

 

DON DIEGO LÓPEZ,6

 

La calle honda de los cinco años.

A lo lejos, apenas una mancha,

llegan atareadas, parsimoniosas recuas.

El sol, las casas blancas,

fresco zaguán, luz tierna.

A mi lado, conmigo, uno a quien no conozco

atónito me dice: Qué hermosura de sol.

( Y sus palabras llegan de muy lejos:

de un vendaval, de soles, de otros soles,

del que yo habré de ser, de mí, del que ahora soy.)

Qué ancha la calle… Niño, dime

adónde fueron a parar los años.

 

TIERRA DE NADIE

 

Cuando oigas cruzar los ánsares

camino del verano.

Si una estrella fugaz rasga el poniente.

Cuando tu luz se apaga y quien amas se aleja

y la noche tirita.

Si al volver una esquina esperas otra tierra

de bosques increíbles…

 

Es la tierra de nadie, quédate.

Habrás sido la vara de fresno de un conjuro,

un anillo de oro caído de tus cuentos.

Aquel niño de aire que a tus ojos se asoma todavía.

 

CON EL VIENTO

Quién podrá con el viento y este sol.

Quién le dirá a las hojas en su rama:

nunca más sonaréis.

No hay más viento en la tierra.

O quién de un manotazo

derribará este sol del horizonte.

Oigo una algarabía de vencejos

que casi a ras de suelo, amaneciendo,

discuten entre sí, me cuentan su versión de los hechos

para que tome nota hoy del atestado:

“Mire usted aquella nube toda sangre.

Es que el sol va a nacer. De nuestra parte dígale

que derrame una gota en nuestras alas

allá en esa región, en un hito de luz

que usted llamará olvido y es vida y nunca acaba”.

José Julio Cabanillas

 

JOSÉ JULIO CABANILLAS (Granada, 1958) ha publicado los siguientes poemarios: Las canciones del alba (Renacimiento, 1990), Palabras de demora (Renacimiento, 1994; 2ª edición corregida y aumentada, 2009), En lugar del mundo (1998), Los que devuelve el mar (2005), Cuatro estaciones (2008) y Después de la noticia (2011) y Poemas descalzos (2016). También ha publicado una novela, Benzelá (1998), y un libro de poemas en prosa, La luna y el sol (2006). Ha traducido a Gerard Manley Hopkins en su libro Poemas (Renacimiento, 2003). Y ha coordinado la traducción de G. K. Chesterton, en Lepanto y otros poemas (Renacimiento, 2003).Co-director de la revista literaria Albatros.

 

Encuentro con Jacobo Cortines y “Nombre entre nombres”

Portada Nombre entre nombres

El jueves 17 de octubre a las 19.00 horas en la Casa del Libro- C/Velázquez n.8, Sevilla,- tendremos la suerte de contar con la presencia de Jacobo Cortines. Todo un lujo. Nos hablará de poesía y de su poemario Nombre entre nombres, publicado por Renacimiento.

Nombre entre nombres es un libro intimista, confesional, reflexivo, elegíaco y celebratorio.

Dulce resulta pasear la mirada por la claridad del verso blanco, melodioso y rítmico- con predominio del ritmo endecasílabo y alejandrino, sin perder el verso la naturalidad a pesar de sujetarse a medida-; dulce dejarse mecer por las olas del mar del verano o contemplar y deleitarse con los campos del sur, espacios que otorgan paz y refugio, los lugares preferidos o amados referidos en el primer capítulo del libro, Escenarios, título que saca a colación su concepción de la vida como un teatro y los lugares que habitamos, sus escenarios.

La Naturaleza, atenazada por la codicia y el exceso de construcción, adquiere una relevante significación. Además de aportar serenidad, representa un paisaje sentimental y simbólico, actúa como correlato objetivo del sentir del poeta, igual que sucede en Antonio Machado o en los poetas simbolistas, y antes en algunos románticos: descripciones crepusculares, el adiós de la tarde entre cipreses, paisajes solitarios, campos secos o el jardín de la casa. Descripciones que transmiten el interior, donde lo de dentro y lo de fuera se funde.

En el segundo capítulo, Ausencias, nos introduce en un túnel y en un sueño de sombras, en la tragedia que nos habrá de venir, si no la hemos sufrido ya. Será una voz intimista, confesional, cercana, quien nos habla en tono contenido del duelo por la muerte de los seres queridos. La memoria y el presente apelan y se aferran a sus recuerdos, el pasado asalta constante su presente. En la casa encendida de su poema Buenas noches -nítida referencia a La casa encendida de Luis rosales- el sujeto, invadido por la añoranza y la nostalgia, se pierde entre brumas de ensueños y nostalgias y deseos, sin saber, tal vez, dónde realmente se encuentra: ¿dónde están?, ¿dónde estoy? Qué es realidad y qué es sueño, dónde el pasado y dónde el presente.

Los contrapuntos, su tercer capítulo, serán esos labios que le devuelven a la vida, la esperanza agazapada tenaz en el fondo, la vida que en su eterno retorno vuelve a reafirmarse y logra despertarlo, como un Ulises que regresa de un viaje doloroso: Una tierra le afirma, / y en la tierra se afirma, entre los otros/ Al fondo el mar con su empezar eterno. Su lectura nos alienta y nos avisa de la luz que alumbra al final del túnel, de la posibilidad de comenzar de nuevo; igual que Lázaro, también nosotros podremos resucitar.

En el último poema de este capítulo, Olas de ayer, reflexiona sobre el tema del tiempo: ¿ese ayer- se pregunta-, / no es este hoy; tal vez también mañana? Al igual que el poeta T.S Eliot, viene a concebir el tiempo como un continuum donde pasado, presente y futuro se funden en su conciencia del tiempo. Así, en su extenso poema Nombre entre nombres indicará que se siente en un presente/ que es a su vez infancia, vejez, todo, suma de eternidades.

Su cuarto capítulo lo constituye el extenso poema que da título al libro, Nombre entre nombres. Puede aludir a la frase bíblica por amor de su nombre, pues encontramos varias referencias y símbolos bíblicos, con los cuales logra trascender y universalizar el relato, y otorgaría al poema varios planos de interpretación: en un primer plano, literal, el nombre es la casa de campo heredada y cuya construcción le renueva el entusiasmo al otorgarle un lugar rodeado de campo y naturaleza, semejante al que disfrutaba en la niñez, donde encontrar paz; en un segundo plano, de sentido religioso, pudiera ser que la fe o, en todo caso, la sabiduría que expresamente aprecia en el Libro del Eclesiastés –Anda, come tu pan con alegría,/ y disfruta la vida con quien amas…- le ayuden a continuar con entusiasmo su vida.

Precedido el último capítulo por los famosos versos de Juan Ramón Jiménez: “¡Intelijencia, dame/ el nombre exacto de las cosas!”, de cuando nuestro poeta Nobel quería encontrar la realidad más auténtica a través de la poesía- pero no con la inteligencia racional, sino por la intuitiva y poética- y poder comunicarla a los demás con un lenguaje desnudo y preciso, la llamada poesía “pura”. Perteneciente el poema a su libro Eternidades, igual que en él, Jacobo Cortines presenta una vida cotidiana, trascendida, eternizada, pero con un estilo preciso, realista y contenido, escritos que me esfuerzo en que sean/ testimonios del tiempo en el que estoy.

Este poema narrativo y dialógico parece constar de dos partes: en su primera parte, más trágica, la voz que habla en el poema interpela a un tú, a modo de narrador que se dirige a sí mismo. Este desdoblamiento permite un distanciamiento, tal vez necesario para contar los hechos, y modera y suaviza el sufrimiento que subyace en el relato; en su segunda parte, el narrador le otorga la palabra al protagonista, Sé tú ya, pues, quien hable, y continúa el poema en primera persona, momento en el que se produce un giro en la escritura, convirtiéndose en un canto y celebración de la belleza de la vida.

Al principio, ese nombre está vacío para el sujeto, pues lo que aporta sentido a los nombres es el haberlos vivido y haberlos sentido suyo. La importancia de este nombre deriva de su raíz, de la familia, de su madre, constituye una seña de identidad, un retorno al paisaje de la infancia -aunque no sea el mismo lugar- y a pesar del dolor sentido o de la soledad, sabe que la vida tiene que seguir, y no es posible, vivir sin nombre alguno.

A partir de recibir en herencia una casa de campo, un lugar como retiro/ del ruido del mundo, el poema se ilumina, le inyecta ilusión el proyecto de levantarla de su derrumbe, a la vez que él y su vida se van levantado, retoma con entusiasmo la reconstrucción de la finca y de sí mismo, por amor a las cosas de este nombre, todos los sentidos se despiertan. Y todo alrededor se vuelve hermoso: los árboles, la luz, el aire, la noche, el canto de los pájaros, el estudio, el jardín, los amaneceres, la sucesión de estaciones. Después de arduos trabajos, lista está la casa y la persona para sentir con amor todo el encanto que le rodea.

Emulando a Walt Whitman, quien lea este libro está adentrándose en la vida, en su tragedia, en su belleza y en la vital enseñanza de confiar que siempre puede haber un nombre que ilumine el regreso del reino de Hades. Cada cual tendrá que buscar el suyo, aquel que sea capaz de resucitarlo. Un placer su lectura, por supuesto.

De todo esto y de más hablaremos el próximo jueves 17 de octubre a las 19.00 horas. Os esperamos. Y terminamos con algunos poemas del libro.

 

PASEO

 

Sereno el mar al acabar la tarde,

y el cielo entre celeste y amarillo.

Dos cañas de pescar sobre las piedras

el horizonte enmarcan.

Rota y Cádiz, envueltas en la bruma,

fantasmales ciudades que en la noche

poco a poco se van iluminando.

Por esta larga playa yo paseo

con mi silencio a solas. No hay respuestas

porque nada pregunto. Sólo escucho

el romper de las olas, las espumas

con su frágil murmullo en retirada,

el viento en mis oídos, algún pájaro

que canta mientras vuela. Nada quiero

sino hundir los talones en la arena,

seguir, seguir, hasta sentir cansancio,

y volver lentamente

como un oscuro bulto que regresa

al punto de partida. Ya es bastante

no naufragar en el silencio propio.

 

BAJO LOS PÁRPADOS

 

Como un derrumbe o el tajo de una espada,

así, bajo los párpados, el día.

“¿No estaba- se pregunta- en aquel sitio

con aquellos con los que estuve siempre?”

No entendía con ellos lo que hablaba,

pero sí recordaba haberlo hablado

quizás en otros sueños. Y de pronto,

entre sudores fríos, la penumbra

del cuarto ante sus ojos, y una vida

cargada de torpezas y quimeras,

de errores, desengaños y despistes.

Un rápido desfile que le lleva

a hundirse entre las grietas como huyendo.

No quiere el nuevo día, la mañana

con los huesos helados, ni la tarde

de hirientes horas lentas y vacías.

Pero al fin se levanta , y el espejo

en silencio le otorga la esperanza.

 

NOMBRE ENTRE NOMBRES

Todo ha de ser más claro

en la nueva conciencia, más hermoso

que nunca con esfuerzo y con constancia,

por amor a las cosas de este nombre.

Desde lo más pequeño a lo sublime,

de raíz a la flor, de piedra al cielo.

Una explosión de súbita alegría,

íntima, contenida, esperanzada,

derriba laberintos y cloacas,

prisiones del pasado

que ya no han de volver, porque el deseo

no permite que vuelva lo ya sido,

y es más fuerte que miedos y amenanzas.

Él es afirmación, no negaciones,

construcción, no derribo, acción, proyectos,

y el tiempo mismo es tiempo en sí distinto,

no su enemigo, sino su aliado,

sí posibilidad frente a impotencia.

El tiempo entre mis brazos que me impulsa

a rescatar el nombre antes perdido…

 

Jacobo Cortines (Lebrija, 1946) es autor de los siguientes libros de poesía: Primera entrega (1978), Pasión y paisaje (1983), Carta de Junio y otros poemas (1994), Consolaciones (2004), por el que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica, y este último, Nombre entre nombres. Una antología de sus versos se encuentra en la colección Poética y Poesía de la Fundación March (2006). De Petrarca ha traducido los Triunfos (1983) y el Cancionero (1989), así como, de Sterbini, el libreto de El barbero de Sevilla (1997). Entre sus obras en prosa figuran Itálica famosa (1995), Separatas de Literatura, Arte y Música (2000), Burlas y veras de Don Juan (2007), Nuevas separatas (2012), y sus ediciones de Escritos sobre Fernando Villalón (1982), Poemas escogidos (1908-1961) de Felipe Cortines Murube (1983), Actas del Primer Congreso Internacional sobre Luis Cernuda (1990), e Historial de una vida (2003), y, en colaboración con Juan Lamillar, Obra selecta I, II y III (2004), de Joaquín Romero Murube. Vive en Sevilla, en cuya Universidad se doctoró en Filosofía y Letras y ha ejercido la docencia. Es miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y director de la colección de poesía Vandalia.

El Taller de los/las poetas

 

luna

 

EL TALLER DE LOS/ LAS POETAS

 

PARA ESCRIBIR               PARA CONOCER                    RECURSOS LITERARIOS AUTORES                  CORRIENTES LITERARIAS

         HISTORIA DE LA LITERATURA

PARA DISFRUTAR

CÓMO SE ESCRIBE HOY                     PARA CREAR                                                  

PARA LEER                 PARA INSPIRARSE

El taller se dirige a desarrollar y estimular la creatividad, la imaginación y la escritura poética de un modo lúdico y divertido. Profundiza en los conocimientos de estilo, uso del lenguaje, ritmo, estructura, composición y recursos literarios, analizando poemas de varios autores . Método divertido y participativo, con dinámica de grupo y ejercicios semanales de escritura. Se ofrece el material del curso. Te puedes apuntar un mes, y si te gusta, continuar.

Las clases serán los miércoles de 19 a 21 horas en la Casa del Libro, C/Velázquez n.8, Sevilla. Días del Taller de poesía:

-9 y 23 de octubre

-6 y 20 de noviembre

-4 y 18 de diciembre

-15 y 29 de enero

-5 y 19 de febrero

-4 y 18 de marzo

Para más información escribir a : aalveasanchez@gmail.com

13 de junio: Vicente Tortajada y su libro “Esplendor”

Esplendor

Culminamos este segundo ciclo de encuentros con  una interesante figura, como es la de Vicente Tortajada (1952-2003) ,  buen escritor y exquisito poeta, fue también  traductor y asesor literario de la editorial Renacimiento. Entre sus obras de poesía encontramos: Sílaba moral (1983)- Premio de Poesía Luis Cernuda-, La respuesta inelegante (1986), Pabellones (1990) y una traducción de Los sonetos de Crimea del polaco A. Mickiwewicz (1984). Esplendor (1994) fue su último poemario  . En 1999 publicó la novela Flor de cananas  y en 2002  Azahar y Vitriolo, una selección de textos publicados en periódicos y en revistas entre 1996 y 2001. Posteriormente la editorial Metropolitana editó la primera antología poética , Esplendor. Antología poética (2009).

La tertulia será el próximo jueves 13 de junio a las 19.30 horas, en la Casa del Libro, C/Velázquez n.8, Sevilla. Tendremos la enorme suerte de estar acompañados por dos poetas de calidad: su hermano Jesús Tortajada y su amigo José Julio Cabanillas. Como viene siendo costumbre, la librería nos invita a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez.

La poesía de Vicente Tortajada suele incardinarse dentro de la Poesía de la Experiencia- en su veta más reflexiva que narrativa-; pero ya Abelardo Linares aducía que se salía de tales contornos para adentrarse en un mayor irracionalismo. Efectivamente, parece que la escritura de Vicente bebe de diversas fuentes: el simbolismo que podemos hallar en las descripciones de sus poemas -como en el poema Contempla las paredes-; el uso de imágenes y metáforas genuinas e insólitas que reflejan un mundo moderno con sus maquinarias, tal como se hacía en las vanguardias-  su poema Una cruda luz nos puede recordar el Ultraísmo-; la red de referencias culturales con las que cubre sus versos, un tejido intertextual -como hacían, mayormente, los Novísimos-, ya sea con la música, la pintura, la tradición literaria ; cierta ironía que subyace debajo del vitalismo, de la melancolía y del dolor que contiene este libro. Una mirada que resalta la ironía de la vida, su paradoja.

La ciudad, la noche, los amaneceres, el hospital, la palabra, la cultura, la música,  el muelle, lugares decadentes… van tomando significado en sus versos para hacernos mirar la existencia, su belleza, el paso del tiempo, la muerte, desde la perspectiva de quien se enfrenta a una grave enfermedad y siente la cercanía de la muerte. ¿Y dónde está el heno removido,/ las mieses de qué campo?”  Paisajes que divisa desde la ventana de su habitación o desde la ventana de la memoria para quedarse con la luz donde la muerte/ descansa transparente en las higueras.

Concibe la vida como un espectáculo que nos hace olvidar la muerte y de este modo poder vivir su esplendor, tal como nos dice en su poema Era de acuario. El tiempo trae sus cambios , pero en el verso se pregunta… ¿Qué nos espera/ aún? ¿qué cambios a esta vida mía? Son muchas las metáforas con las que quiere retratar la fugacidad de la vida : polvo/ de palabras/ que flotan en el humo de la calle; la vida es como un suelo de aguanieve/ que se va deshaciendo entre las notas. Y me hace pensar si la bandera que ondea hasta el final no será la propia literatura, la palabra, la poesía. Una poesía como exquisito lenguaje, otra forma de decir que cause asombro , un modo de ir detrás de su vida. Hablaremos con más profundidad el próximo jueves de este libro, que a mí personalmente me ha encandilado. El foro es abierto y estáis invitados.

Os dejo algunos poemas para degustar la poesía de Vicente Tortajada , un autor que merece estar muy presente :

 

PAREDES, LABERINTOS

Un paso en la noche. Paredes, laberintos

entre esquinas mojadas,

los cristales mellados- cristaleras de pisos-

y el suelo que la arena comienza a suavizar.

El olor de ceniza de las copas de cisco

impregna los mechones que asoman en la nuca

– o el vertedero en llamas, su olor dulce y podrido.

…Rompe la oscuridad una hoguera lejana.

Al sur

– el resplandor vivísimo,

arcoiris de grasa entre los barcos-

de algún pájaro grande, muy alto va el silbido

como fuego de estrellas,

va marcando los pechos con alambres de espino.

Los muchachos- compás de sangre entre los labios-

se abrazan o se besan, o es un sudor muy frío

al grito de los muelles.

Por un vago temor, el carmín desvaído

y un mínimo jadeo. Risas. Vino

para el amor que ahuyenta

el veneno del aire, la noche,

la muerte sin razón. Altísimos silbidos.

 

AL SONETO Nº  XXVII DE D, JUAN DE ARGUIJO, LLAMADO LA TEMPESTAD Y LA CALMA

Yo vi del rojo sol la luz serena

turbarse, y que en un punto desparece

su alegre faz, y en torno se oscurece

el cielo con tiniebla de horror llena.

El austro proceloso airado suena,

crece su furia, y la tormenta crece.

Y en los hombros de Atlante se estremece

el alto olimpo y con espanto truena;

mas luego vi romperse el negro velo

deshecho en agua, y á su luz primera

restituirse alegre el claro día.

Y de nuevo esplendor ornado el cielo

miré, y dije: ¿ Quién sabe si le espera

igual mudanza á la fortuna mía?

 

Glosa:

 

Vemos irse la tarde tan serena

y que, pronto, la luz desaparece

de las calles. La casa que oscurece…

La lluvia que de gris todo lo llena.

Un temblor en tus labios cuando suena

el aire. Silban, vuelan mirlos. Crece

la tormenta, y el trueno te estremece:

pareces tan pequeña cuando truena…

Pero , pronto se rompe el turbio velo

de las gotas, y tú eres la primera

en descubrir que empieza a abrir el día.

Otra vez sol. Me dices, viendo el cielo:

-Ya cambia… Como tú. ¿Qué nos espera

aún?¿ qué cambios a esta vida mía?

 

LUZ SUAVE

 

Crujen fríos helechos entre las zambullidas…

como una estrella muerta y nítida,

como un espino inmenso

que flota sobre el agua,

el alma.

La palabra líquida.

EL vivero de la melancolía

deshace entre gritos el sueño.

Una miel negra enmarca

la puerta que resguarda la turbina;

y el motor que funciona con deseos

comienza a dilatar las pupilas del día.

Vicente Tortajada

 

 

Encuentro con Gonzalo Gragera y su libro “La suma que nos resta”

9788416906420

El próximo jueves 16 de mayo a las 19.30 horas tenemos como invitado, en nuestro ciclo de encuentros “El poeta y su voz”, al joven poeta sevillano Gonzalo Gragera, con quien hablaremos de poesía, y en particular de su poemario “La suma que nos resta” ( Premio de Poesía Joven RNE 2017) . Será en la Casa del Libro, C/ Velázquez n.8, Sevilla. Estáis invitados y nos alegrará compartir versos, reflexiones y vino con vosotros. La libreria nos invita a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez.

La suma que nos resta se asienta sobre tres pilares, que casi se corresponden con su tres capítulos:

En su primera parte,  La luz y sus nombres, prima cierto intimismo, en el que lo personal trasciende y abarca al otro. El poeta puede ser cualquier lector, escribe y piensa sobre temas universales partiendo de la memoria y la vivencia particular: el paraíso de la infancia, la juventud, el tránsito al árido mundo adulto, el descubrimiento del amor y de lo que es importante en la vida, sus propios dioses, el paso del tiempo…

Su segundo capítulo, Victoria Station,  nos muestra una interesante mirada crítica al ser contemporáneo y a nuestro modo de vida: los hombres como pétalos y naipes/ recorren los pasillos sin oxígeno/… Es el hombre nacido en nuestro tiempo./ Las siete en la estación. Es hora punta./ Están los hombres, todos, ya, dormidos. Retrata un individuo que se mueve por inercia, sin hacerse preguntas , sin  valores, ni ideas- menos aún utópicas- ni credos ni fe; el ser contemporáneo como un autómata en su inmenso y frío vacío.

El final del libro, La suma que nos resta,  enlaza con el primer poema que abre el poemario,  Consideraciones previas, creando una estructura circular, iniciando y cerrándose el poemario con la reflexión metapoética sobre la poesía y su escritura. Concibe la poesía como descubrimiento o revelación,  capaz de alumbrar ambigüedades o enigmas. Escribir consiste en ofrecer, ofrecerse, dar todo o casi todo: impresiones, pensamientos, vivencias. Escribir es una resta que en los otros puede convertirse en suma. Y ahí se enlaza con el primer poema, en el cual se dirige al lector – como Baudelaire en su poema Al lector- , en el que afirma buscar la precisión, no poder ofrecer salvación ni respuesta alguna; pero sí que el lector se pueda encontrar en sus versos.

En cuanto a la forma, tiene un estilo sobrio, ,  poesía muy depurada , una esencialidad elegante, no falto de sentimiento contenido ni de sutil ironía, preciso en su lenguaje coloquial e imágenes, pero sugerente gracias a las elipsis y los silencios. Verso con ritmo, resalta en su poesía las enumeraciones y paralelismos , que también confieren ritmo al poema. Sin querer ser pedante, respiran en los poemas las referencias culturales, de modo inevitable porque es un gran lector , porque las lecturas nos conforman y porque contrapone una vida de lecturas a una vida más simple, libros de la maleta/ con los que ni tributo ni cotizo.

Como siempre, os dejo algunos poemas para abrir boca.

 

2007

Ni Horario ni Aristóteles.

Ni Leopardi ni Papini.

Ni Chesterton ni Kundera.

Ni Ortega ni Krahe.

Sólo una terraza

y tus diecisiete

para saber de qué se hacía

lo único que aquí importa:

para saber qué es eso

de llevar el mundo en los labios

 

DAMA DE NOCHE

La noche como un peso inabarcable,

inmensa y decidida.

La ausente gravedad

dibuja los contornos

de acequias y parterres.

El mar es un adiós,

una mano distante,

despedida de espumas

y de sales amargas.

Lo observas, lo contemplas,

con la O de tus ojos;

los mares como muros

en donde tu memoria es la pintada

de jóvenes sin ecos.

 

La noche como un peso inagotable.

Y la dama de noche,

aquel olor perenne,

imitando el propósito

de estas horas oscuras:

sin espacio ni tiempo,

las ramas- o los brazos- de la madre

cuyo perfume evoca tus ayeres.

 

MALABARES

A pesar del qué tal todo,

y decir que vas tirando.

 

De los cajeros, el día veinte.

Del comprobante de saldo.

 

De las diputaciones, asesores,

gabinetes, despachos.

 

De estos martes y miércoles

con las eses del sábado.

 

De los saludos esquivos

de vecinos malhumorados.

 

Del que entiende de vinos

y te enseña cómo catarlos.

 

Del IPC, del Euríbor,

del correo certificado.

 

A pesar de todo esto,

reunir valor para intentarlo.

 

Para apostar de trapecista

entre las sílabas del fracaso.

 

 

Todo, o casi, lo has dado.

Sobre la mesa has diseminado

lo poco que te pertenece:

lecturas, impresiones, otoños.

 

Ya de ti mucho no queda.

Eres resta en manos de otros.

Un número , como cualquiera,

que se deshoja en notas y apuntes.

 

Consumido.

¿Entiendes estas cifras decrecientes?

 

Todo, o casi todo, lo has dado.

Resta de ti que en otros, quizá, es suma.

 

Ahora sopla en el título

y apaga la penúltima mecha.

 

Sola se queda

una vela encendida.

 

GONZALO GRAGERA. Sevilla, 1991. Escritor y lector. Autor de dos poemarios: Génesis (Jirones de Azul) y La vida y algo más (La Isla de Siltolá). Ha publicado sus poemas en revistas como Quimera Piedra del Molino, y han sido recogidos en la antología de poesía joven Nacer en otro tiempo (Renacimiento). Actualmente, es colaborador en la cadena COPE, en la revista cultural Zenda y en el periódico digital The Objective. Su libro La suma que nos resta ganó Premio de Poesía Joven de Radio Nacional de España 2017 (Editorial Pre-Textos). Su blog: latrastienda.org

 

 

 

 

 

II Encuentro “El poeta y su voz”: Isaac Páez y su libro “Desde el punto inmóvil”

Desde el punto inmóvil

La próxima cita que tenemos el club de lectura “Versos y vinos” será el jueves 28 de marzo a las 19.30 horas en la Casa del Libro de Sevilla, Calle Velázquez n.8. En esta ocasión nos acompañará el poeta y novelista sevillano Isaac Páez, autor que tiene ya en sí varios premios que avalan su calidad y madurez literaria, una escritura de alto vuelo tanto en su contenido como en su forma. En el 2017 publicó la Diputación de Granada el poemario Desde el punto inmóvil ,  XXXII Premio Andaluz de Poesía Villa de Peligros, y sobre el que profundizaremos en el encuentro. Como siempre estáis invitados.

El libro se inicia con una cita de T.S Eliot, que podemos relacionar con su título , Desde el punto inmóvil, ese punto inmóvil puede referirse al presente, en el que confluyen tanto el pasado como el futuro. El tiempo puede sentirse como un punto inmóvil y una constante repetición, el punto inmóvil/ del mundo en rotación, alegato de eternidad.Y será en ese lugar donde se encuentra la luz de la que nace toda luz.

Otra referencia cultural- Julia Kristeva lo llamaría intertextualidad- la hallamos al inicio de cada capítulo, cada uno de ellos se abre, como si fuese una puerta que da entrada , con una cita del tratado del filósofo griego Plotino, Enéadas: lo Uno, la Inteligencia, el alma, la luz …Encontraremos varias citas intertextuales de diferentes autores que nos guiarán como un mapa por el poema.

El texto consta de un prólogo, 3 capítulos ( Los poemas del bosque, Los poemas de la noche y Los poemas del día) y un epílogo. Podemos decir que la temática que trata es intimista, trascendental, mística, existencial (recorriendo gracias a las palabras: la fe, el dolor, la muerte, el amor y la propia construcción – o deconstrucción-de la realidad con el lenguaje). Un texto que puede contener ( y leerse en) diversos niveles o planos.

Hay un tiempo, el punto inmóvil, y hay dos espacios: el bosque que se recorre, y que puede ser metáfora de un viaje interior, y en un segundo plano, un trayecto por el tiempo y la existencia;  y el mar, que parece constituir su hogar, lugar de partida y regreso.

Dentro del bosque se exponen variados motivos: la identidad, los caminos a elegir, la duda, la búsqueda de la libertad, la pérdida, la soledad… No necesitará regresar del bosque, porque lo llevará siempre consigo, para finalmente recalar en el mar, en el amor, en paz.

Exquisito y elegante su lenguaje, poesía que no pierde en ningún momento la tensión o intensidad, con un rico y exuberante imaginario en el que abunda la naturaleza, versos plagados de aforismos o sentencias, también de paradojas- recurso propio de la poesía mística-. Una poesía de calidad que cautiva al lector, al menos me cautivó a mí.

Como siempre, os dejo algunos poemas. Aclarar que no tienen títulos, son poemas enumerados, pues todo el libro tiene una coherencia y unidad global , en el que cada capítulo parece ser un solo poema dividido en fragmentos, integrados a su vez en un poema mayor que cruza todo el texto.

 

Es simple la razón que lo hace andar:

saber por qué camina mientras salva

la incólume distancia que separa

el inicio y el fin de todo pensamiento.

 

Y acuérdate también de aquel que ignora

dónde acaba el camino que ha emprendido.

 

Caminante que cruzas el sendero

y marchas hacia el bosque

de un sur que queda al sur de los sentidos,

detén por un instante el día y señala

la cicatriz del tiempo en mi garganta.

En esta oscuridad no quedan dudas,

solo el discurso sin grietas

de un fuego donde todo comienza

y termina también con su principio.

Inmaculada luz que otorga

su color a la sombra

y al alacrán

que muerde el miedo intenso de morir.

 

Igual que en un jarrón antiguo

su pátina nos habla de un mundo ya sin vida,

y en esta oscuridad del sol recuerdo

su ardor y su caricia perlada por mi frente.

Amamos lo que se fue, y es

por eso que resurge cada ocaso

y la mañana

que incontestablemente lo corrige.

A fuerza de errar tanto

en la repetición hallamos

el consuelo oxidado de todo amanecer,

eterno don de Dios

que solo comprendemos cuando acaba.

Es duro y dulce amar lo que sucede,

la esperanza que acude junto al alba,

la alegría solar de ver el monte

y la sombra del monte con mi sombra

caminando enlazados sin saber

dónde termino yo y dónde empieza

el otero que ahora está naciendo

debajo de mis pies, sobre mi frente

las espinas que el sol derrama en mi memoria.

 

Es duro ver la luz si no se tiene

el corazón dispuesto a la tristeza,

la tristeza inundada de alegría

y la alegría, al fin, como una espada

blandida por amor y de amor plena.

 

Tu palabra me guía sin palabras

porque el mar a lo lejos me hace señas,

su canto de ida y vuelta me requiere

y dibuja cerezos sobre el agua

que la vista del náufrago levanta hacia lo azul,

como si así morir no fuera tanto

porque la inmensidad arraiga en el abismo.

 

Un cadáver de luz que nace ahogado

revive con las olas que mueren en la orilla.

 

CON LA CAL CALCINADA en las pupilas

y las ventanas aún abiertas a los días

entro en mi casa y todo permanece

igual, salvo yo mismo.

El polvo y las arañas no han tejido

su paño de erosión en las paredes,

la navaja oxidada continúa

abierta y roma encima de la mesa

junto a un pan sin la herida

mohosa de los días.

He vuelto al mar,

y en paz, sobre la arena escucho

el intervalo que otorga la marea

a esta playa lejana ya de todo

cuyo cielo rojizo procede de la sangre

de aquellos pescadores ahogados que dejaron

las redes y el anzuelo alrededor

del cuello de sus propias ilusiones.

Mujer de pies anclados en el barro

que aún esperas la sal de mi mirada,

devuélveme el ocaso inacabable

y el vuelo del albatros,

las risas y la sidra,

la isla que soy y he sido siempre.

 

Hoy quiero ser memoria de tus olas,

el futuro y el presente del pasado,

el sonido infalible de las piedras

con su firme pereza que esculpe acantilados.

 

Al fin estoy tranquilo, Padre mar,

y todo vuelve a ser como fue nunca:

la vida como un simple anillo a solas

condenado sin fin a repetirse,

como un bosque elevado por el fuego

que crece eternamente en la ceniza.

 

Isaac Páez Catalán (Sevilla, 1984) es licenciado en Historia y profesor de enseñanza secundaria. Hasta la fecha ha publicado los siguientes poemarios: Entre la oscuridad y la química (2004), Contrato a tiempo perdido (XV Premio de Poesía Universidad de Sevilla, 2008), Harmon avenue (Cartonera & Digital), Hijos del euríbor (Ediciones en Huida) y 1922 (VIII Premio de Poesía Antonio Gala). En 2014 Las voces del frío obtuvo el XXV Premio de Poesía de la Diputación de Álava Ernestina de Champourcín, poemario que fue finalista del Premio Euskadi de Literatura en castellano en 2015, y ese mismo año Los versos leporinos fue galardonado con el XXVIII Premio de Poesía Joaquín Lobato y en el 2017 publicó Desde el punto inmóvil  ( XXXII Premio Andaluz de Poesía “Villa de Peligros). En el ámbito de la narrativa resultó ganador del Certamen Andalucía Joven de Narrativa 2012 por la novela Disparos al aire (Berenice Editorial) y fue finalista de la LXX edición del Premio Nadal de novela en enero de 2014. En 2015 obtuvo el premio de relato Energheia en la ciudad de Matera (Italia).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi lectura del libro de Haikus ” Cuenco de azahar” de Gregorio Dávila

Mi agradecimiento a la revista digital Luz Cultural por la difusión de mi reseña, que podrán leer en este enlace:

https://www.luzcultural.com/cuento-de-azahar-la-bella-contemplacion/