El poeta y su voz: Adriana Schlittler y “El péndulo”

Comenzamos con el nuevo ciclo “El poeta y su voz” el 13 de octubre a las 19.00 horas, aunque debería decir continuamos, y retomamos con los autores que no pudieron venir el año pasado por culpa de la pandemia: Adriana Schlittler y su poemario “El péndulo”.

Adriana Schlittler Kausch nació en Porto Alegre (Brasil). Es profesora de latín y griego en un instituto de Sevilla, así como escritora, fotógrafa, artista y actriz. Como poeta ha publicado Crueldades afines (Ediciones En Huida), Vacaciones (Editorial Ultramarina, junto al compositor Julio de la Rosa), Parches (Origami), El Péndulo (Harpo) y Nox erat (Maclein y Parker). Sus poemas han aparecido en algunas antologías y ha colaborado en revistas literarias como Obituario, Nueva Grecia, Maf Gufin, La Galla Ciencia, Diverso o Estación Poesía. Como fotógrafa ha expuesto en Fast Expos (Sala Siroco, Madrid). Su trabajo fotográfico ha sido incluido en el libro Nox erat (Maclein y Parker), así como en distintas revistas y magines digitales, como Lecool Barcelona. Ha sido seleccionada para participar en la Bienal Olot Fotografía que tendrá lugar en 2021. Como actriz, ha trabajado en numerosos videoclips de bandas y artistas como Julio de la Rosa, Belladrone, Trisfe, etc. También ha participado en anuncios como el spot de la campaña de San Valentín de 2019 de la editorial DeBolsillo (Penguin random House).

En su poemario Péndulo hay un lugar mítico y paradisíaco que se abandona- como el amor, la infancia o la inocencia-, cuyos pétalos el sujeto arranca para hacerse piel, carne, hueso y sangre. Y en el péndulo del corazón aparece el dolor, el abismo, el frío , el invierno avanzando, la enfermedad, el tiempo cíclico: sístole y diástole. La memoria viene con su cuchillo en la mano para hacernos sentir la ausencia y la nostalgia, la araña que nos arrincona en el polvo y la ceniza y mostrarnos derrota. Vislumbramos la luz, pero demasiado lejos, “lejos es un adverbio que el tiempo elige para hacernos impares”. Pero como en la naturaleza, todo se destruye y reconstruye, todo termina y empieza, y así nuestro ciclo.

Su poesía, como comprobaréis en estos versos que os dejo, es sumamente sugerente. Expresión depurada que deja pinceladas de imágenes , fragmentos cortantes como fisuras en la piel, que nos provocan sensaciones, incluso físicamente el dolor- tal como decía Emily Dickinson- en poemas breves y condensados. Un ejercicio de intensidad.

No encontramos títulos de poemas, el libro parece un continuum de piezas enlazadas por el hilo de la historia oculta en sus diferentes partes: El inicio, la casa, todo es tiempo si lo miras bien, el invernadero, la muerte de los pájaros, cepos, el péndulo y el epílogo.

Os dejo algunos poemas para abrir boca:

Hablábamos por hablar. Nos atravesaban las palabras.

Nos amasaban hasta adoptar sus formas. Un caballo

a un caballete; una legua a una lengua. Estrangular

este lugar.

No puedo callar. Las palabras caben en mí como

cabe un guante. Quiero deshacerme, rebobinarme,

llegar hasta la plenitud del nacimiento. hasta la

matriz. Allí hay un lugar donde las cosas se llaman

por sus nombres: guarecerse es un vientre cálido,

nacer es respirar.

Entonces conseguí escupir las palabras. Una por una,

las veía marchitarse en la tierra, redoblarse en sus

muchas manchas y temblar como una culebrilla que

se escapa del agua y corre a buscar cobijo entre las

ramas. Y así , salieron de mi cuerpo y yo me quedé

flacucha y sin nada que decir.

————–

Y nuestro bosque se veía al final del camino. Los

árboles crecían fuertes y las cepas se trenzaban entre

oscuridad y aspereza. el pecho escardado junto al

olvido de

tenerse en el verbo como un rincón detiene el polvo.

El invierno tallaba su trazo como una raíz que nos

halla a tientas

en el fondo de las cosas.

———–

El amarillo retumbaba fuera. Espigando.

Yo vigilaba el albor de la cebada.

No había cruz manchando mi cuerpo. No había

lente con la que mirar el ocaso.

Éramos el otoño todavía.

———-

Viejo agricultor,

la memoria es casi un filamento, parte de un estómago

herbívoro que no entiende del correr del agua o de

la voluntad, de si las cosas duelen o se marchitan.

No entiende de las líneas que se precipitan al cuerpo

anunciando su edad. Ni siquiera del rugido de esta mosca

que nos ronda ya como un cadáver.

———-

Arrancarle trozos a las cosas y contemplar su desnudez y

su despojo. Eso decías mientras definías

la infancia bosquejando los árboles con la memoria.

Tú siendo fuente que da vida al higo. Tú siendo tronco

o raíz estancada que se hunde a fondo y dentro como lo

hacen las palabras.

Tú siendo raíz y tuétano de la tierra que se abre paso. Ese

impulso que enlaza las ramas.

———-

Porque todo vuelve a ti, brotando. Como el ladrido

de la cosecha revierte en su matriz. Como brotan los

juncos y la enfermedad. y la uva pisada se palpa su

sangre.

No hay derribo si no hay construcción.

Por eso renacemos como espuma de la orilla.

Por eso la ceniza es seca como amar.

Por eso la vida

se agarra a su propio derrumbarse.

Así,

ensartas un río a la desolación y lo moldeas a mi rostro.

Y yo veo crecer una raíz en cada cuerpo que expira.

CONSTRUIR, reseña a mi poemario “LA PARED DEL CARACOL” de Jesús Sánchez Cárdenas

Mi agradecimiento al profesor, poeta y crítico literario Jesús Sánchez Cárdenas , mucha ilusión me hace su reseña a mi poemario “La pared del Caracol”, mi agradecimiento igualmente a María Ángeles Robles Morales por su publicación en Caocultura.

Construir

“Vida en Marte” de Tracy K. Smith

Tracy K. Smith es una poeta norteamericana nacida el 12 de abril de 1972, profesora de Escritura Creativa, que ha publicado cuatro libros: “La cuestión del cuerpo” en 2003, “Duende” en 2007, “Vida en Marte” en 2011 – con el que ganó el Premio Pulitzer de Poesía-, y “Luz ordinaria” en 2015. La editorial Vaso Roto editó “Vida en Marte” , en edición bilingüe, traducido por la poeta Luna Miguel.

En este poemario, estructurado en cuatro partes, hace referencias al cine, el cómic, a las canciones de David Bowie, a la ciencia ficción, a la ciencia… para tratar diversos temas: se imagina un futuro distópico de individuos solitarios, nos llama la atención sobre el universo y el espacio, reflexiona sobre los misterios de la existencia – como la muerte, y si hay algo más allá, tal vez el alma de nuestros difuntos conviviendo con nosotros- , muestra la violencia y crueldad de la sociedad actual. Algunos de sus poemas se inspiran en noticias de la actualidad – los abusos de los militares norteamericanos en la prisión Abu Ghraib de Iraq o artículos del New York Times sobre crímenes racistas-. Todo un espejo que viene a resaltar que en un Universo, donde seguramente no estemos solos, nosotros, por nuestra manera de comportarnos y relacionarnos con el otro, somos los verdaderos marcianos. Vivir en este mundo viene a ser como vivir en Marte. La extrañeza de nuestra filosofía, pensamiento y conducta.

Tengo que reconocer que cuando empecé a leer la primera parte no me calaba mucho, pero a partir de la segunda , cuando lo personal y lo social, me fue atrayendo su modo de decir, aunque advierto que algunos fragmentos muestran el horror, tira piedras a la conciencia humana.

NO ES

Que la muerte estaba pensando en ti o en mí
O en nuestra familia, o en la mujer
Que nuestro padre abandonaría cuando falleció.
La muerte estaba pensando en su deuda:
Su viaje más allá del cuerpo, de la ropa,

Más allá de la nube de impuestos periódicos,
El coche y su transfusión de gasolina, los árboles
Pesados en su jardín. La muerte le alejó
Del cuarto de herramientas, el congelador lleno de carne,
La televisión diciendo una y otra vez Buscad
 
Y encontraréis. Entonces, ¿por qué insistimos
En que ha desaparecido, en que la muerte robó
Todo lo que merecía la pena tener? ¿Por qué no que estaba
Nadando a través de esta vida –con su lento,
Y elegante braceo, los hombros haciendo ondas,

Las piernas cortando olas, deslizándose
En la profundidad de lo que la vida misma niega?
El sólo se ha ido, es lo que podemos decir. Pero
Cuando lo intento, veo la nube blanca de su cabello
Como una eternidad en la distancia.

LA VIDA EN MARTE ( algunos fragmentos)

2

El año pasado, apareció en las noticias un padre que mantuvo a su hija

encerrada en una celda durante décadas. Ella vivía justo bajo sus pies,

preparando la comida, viendo la televisión. Las mismas cañerías que se colaban por la vida de él

entraban y salían de la de ella. Cada año las pisadas del piso de abajo se multiplicaban.

Los bebés sollozando en la noche. Los chicos gritando para que les dejaran salir.

Todos los días, el hombre se arrastraba hacia esa habitación, llevando comida,

acostándose con su hija, que no tenía elección. Como un dios

que se mueve en un mundo donde cada cara se mira furtivamente a la suya,

entonces apartó la vista. Le maldijeron a sus espaldas. Él no oyó.

Le suplicaron el aire, y todo lo que vio fueron cuerpos de rodillas.

Qué cercana esa habitación. Qué calor. Y su esposa arriba, oyendo

su clamor bajo los pies, imaginando que la casa

se estaba asentando con el paso del tiempo.

2

Tina dice que la materia oscura es tan sólo una teoría. Algo

que sabemos que está ahí, pero que no podemos probar completamente.

Nos movemos a través de ella, atados, sintiendo que agarrará

lo que queremos decir y tocando el sentido con sus manos.

Como un vidrio desgastado por el mar. Recorre la orilla,

se ve la danza de la luz que refracta una y otra vez

antes de que le fuese devuelto lo que lanzara las olas.

4

¿De qué otra manera podríamos hacer las cosas tan mal,

como una historia hecha trizas y contada al revés?

7

Algunos de los prisioneros eran ensartados como ganado

del techo de sus celdas. A “Gus”,

lo pasearon con una correa. Quiero decir, lo arrastraron.

Otros eran montados como mulas. Los guardas

sentían grandes dosis de placer.

Quiero decir, de presión. Bastante asqueroso. No es

lo que tú esperarías de los americanos.

Sólo bromeo. Estoy hablando de gente

que pasa un buen rato, que se desfoga.

8

La tierra bajo nosotros. La tierra

alrededor y encima. La tierra

empujando hacia arriba contra nuestras casas,

cómplice de la gravedad. La tierra

sin edad viéndonos erguirnos y acurrucarnos.

Nuestras espadas, nuestros bueyes, las líneas dentadas

que surcamos en la tierra. La tierra

sesgada y dividida en territorios.

Saboteada y llena de hoyos. Taponada con fuerza.

Trampeada. La tierra se marca con minas,

paciente, esperando su momento. La tierra

flotando en la oscuridad, suspendida en el giro.

La tierra a toda velocidad alrededor del sol.

La tierra a la que nos subimos con incredulidad.

La tierra que saqueamos como ladrones.

La tierra cubierta de lodo en el vientre

de un pueblo sin comida. Enterrándonos.

La tierra que se desprende de nuestros zapatos.

CANCIÓN

Pienso en tus manos hace tantos años
Aprendiendo a usar el lápiz, o en apuros
Por abrochar el abrigo. Manos que escondiste en clase,
Uñas que mordiste distraída. La desgarbada autoridad
Con la que fluían por el aire cuando sabían
Que conocías la respuesta. Pienso en ellas abiertas
Por la noche, en los dedos disputando algo
A tu nariz, o sepultados en la cueva de tu oreja.
Todas las cosas que hicieron cautelosa y deliberadamente,
Obedeciendo a los caprichos más necesarios. Sus vergüenzas.
Cómo se equivocaban. Aquello que no olvidarán con el tiempo.
O ahora. Apoyadas sobre el volante, o rozando tus rodillas.
Intento decidir qué sienten cuando se despiertan
Y descubren que mi cuerpo está cerca. Antes de tocar.
Soltando el sustento de nuestro íntimo baile.

NOSOTROS Y CÍA.

Estamos aquí el equivalente a un rato.

Un día como mucho.

Palpamos para reconocer el terreno,

nuestros propios miembros,

chocan contra una manada de cuerpos,

hasta que uno se convierte en hogar.

Instantes efímeros. La hierba se dobla

pero aprende a levantarse de nuevo.

Taller de poetas: Álvaro Galán Castro

En el Taller de poetas tendremos el miércoles 26 de mayo a las 19.00 horas un encuentro virtual, gracias a Meet, con el profesor, traductor y poeta Álvaro Galán Castro , quien nos hablará de poesía, su poética, libros y de su poemario “Plenitud y vacío”.

«Plenitud y vacío tiene una cerrada estructura, casi arquitectónica, construida por tres partes que forman el círculo neurálgico del que bien pudiera ser un largo poema que se mueve entre el vértigo de la creación y el encerramiento espiritual que conduce a la nada y al vaciamiento casi físico del ser humano. La filosofía oriental está muy presente en estos versos en los que se hacen afirmaciones que nos acercan a la aniquilación del yo o a su transformación en una significativa interrogación: “¿No somos otra cosa que lenguaje?”.  Realidad y experiencia casi religiosa que se aúnan en acertada síntesis en este libro de una atrevida originalidad y de una extrema sinceridad».

(José Infante)

ÁLVARO GALÁN CASTRO (Málaga, 1979) es licenciado en Derecho y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Posee máster en Études romanes por la Université Paris X y máster en Gestión del patrimonio literario por la Universidad de Málaga. Ha publicado los libros de poemas El lucero del ala (Premio de poesía MálagaCrea 2001), El cuerpo eléctrico y Ordo amoris,Los frutos de la herida (Premio Salvador Rueda 2016), Del pájaro que canta en los días aciagos (Premio Rafael de Cózar 2019) y Ficciones Familiares (Premio Ricardo Molina, 2019). Además, ha traducido y editado poemas y textos críticos de Pierre Reverdy, sobre el que prepara su tesis doctoral.. Ha sido incluido en la antología Clave de sol. 16 sobre la música (jóvenes poetas malagueños) (Fundación Málaga Ciudad Cultural, 2010). Ha publicado sus poemas en diversas revistas y periódicos y ha colaborado en las páginas de cultura de varios medios de comunicación. Con su poemario “Plenitud y vacío” ha ganado el XXIII Premio de Poesía Generación del 27 y ha sido publicado por Visor este año.

MISTERIOS DE LA SABIDURÍA
INMÓVIL DEL MAESTRO TAKUÁN

Tener no me importara
cárcel por fuera
si de la de aquí adentro
salir pudiera.
Chicho Sánchez Ferlosio

En la casa cerrada con dos vueltas de llave
se diría que ya no queda nadie
a no ser por la flauta de bambú
que sopla como el viento entre los pinos
a lo largo del día.

Acaso, rara vez, repica una campana
y se siente vibrar el gran silencio
en la mecha torcida de la vela.
Y un cuenco con arroz recién cocido
humea en una mesa.

El viento que acaricia los bancales
anegados del Tíbet.

El bien y el mal afloran como el loto, entre el fango,
si surge un pensamiento.

El odio solo daña a quien lo ejerce;
es una enfermedad de los pulmones;
impide respirar.

Mi espíritu neumático está enfermo
de rencor hacia alguien que no existe
más allá de la celda del cerebro,
más acá de la sombra del espejo.

Cárcel tengo por fuera,
cárcel, cárcel por dentro.

Mi espíritu disperso se fija en cada cosa,
se ancla en las pequeñas diferencias
—el suelo que yo piso es solo el techo
del vecino de abajo—,
el dinero, las clases virtuales,
la esperanza del día mañana,
la lista de la compra, el balance de muertos,
la tesis doctoral, este poema,
la flexión dolorosa de las piernas…
—pensar en no pensar
es ya pensar en algo—
… el clima, las mujeres, la cerveza.

El viento que sacude la cebada
en los valles de Irlanda,

I sat within the valley green
I sat me with my true love.

Debajo del ombligo, donde dicen que el hara
concentra la energía, kikai tandem,
a dos o tres centímetros del tajo
que nos diferenció de nuestra madre,
no existe ningún centro
de ventral gravedad impermanente.

El otro está vacío como yo estoy vacío.
Las manos que acarician o sacuden
también están ociosas, como el viento.
Pero no te encadenes al vacío.

Medita cuanto puedas y practica
la vía purgativa del poema,
pero también la vía del silencio.

Si bebes, bebe bien
y llora si es que lloras.

Quizá llegues un día
a la última verdad:
un sauce en el jardín,
una flor de ciruelo.

LA JAULA DE FARADAY

No te regalan un reloj,
tú eres el regalado.
Julio Córtazar

La puerta de la casa está cerrada
igualmente por fuera y desde dentro.

Ya no sé si dejé la jaula abierta
o un cernícalo vino a mi terraza,
el caso es que el canario voló de entre mis manos.

Se fue como llegó, desde la nada.

Un domingo, con sol,
al volver con la niña de paseo,
escuché su aleteo nervioso y azorado
en el fusco anaquel del salón donde pongo
a cubrirse de polvo los libros orientales.
Se fue justo a posar en las piernas de un buda
de plástico barato.

La anilla de su pata delataba
—igual que en los tobillos del esclavo
las marcas encarnadas que dejan los grilletes—
su cruz de cimarrón arrepentido
por la sed, por el hambre, por el miedo.

Mayita se negó con fervor a soltarlo,
a darle su derecho a morir sobre el viento,
y yo cedí a su ruego y su promesa
de que lo iba a cuidar.
Así que lo siguiente fue comprarle una jaula.
Entonces ya no pude volver a echar la siesta
entre el uno de octubre y finales de junio
(en verano callaba —por sofoco, supongo—).

Podríamos haberlo bautizado
como Michael Faraday
por su eléctrica voz,
por el gran magnetismo de su timbre.
La verdad tal vez sea más prosaica:
le llamábamos Trini, brevemente,
aunque esto, bien mirado, no sea poco.

Ahora
la jaula está vacía, dejé su puerta abierta
como símbolo fácil, meridiano
de su liberación.

Y he sembrado una parte de su alpiste
en algunas macetas que tenía
olvidadas y yermas.
Acaricio mis manos vacías en la hierba.
Encuentro ese verdor acordonado
una burda intentona de quitarle
sus puertas a mi casa
como burdo es ponérselas al campo.

La otra parte la tiro por la borda
para dar de comer a los pájaros libres.

No sé tú, pero yo he vivido siempre
encerrado en mí mismo.

Hoy haría once años de casado
y hace cuatro firmé, por estas mismas fechas,
el divorcio,
bendito a fin de cuentas, aunque cueste
soltarse en un principio.
Pagué mi libertad a muy buen precio.

Doy gracias de estar solo en mis encierros.

Tan vital es dejar entrar al otro
como hacerlo salir cuando no quiera
quedarse en el hogar de tus pulmones,
mostrarle la salida amablemente,
no cerrarle la jaula de tu pecho
igualmente hacia dentro y hacia fuera.

de Plenitud y vacío

Mi reseña del libro de Aforismos “Caja de cromos” de Florencio Luque

Se ha publicado mi reseña del libro de aforismo “Caja de Cromos” de Florencio Luque en el espacio virtual El aforista, consagrado al más breve de los géneros literarios, y como siempre mi agradecimiento por acogerme. Os aconsejo la lectura de este libro, un ejercicio de inteligencia e ironía. La portada es también obra del autor del libro.

Florencio Luque ha sido profesor de Filosofía, pintor y escritor, ha publicado poesía  (Lo que el tiempo nombra, Ediciones en Huida en 2014, Ai(me)ée, Karima Editora en 2019), el libro de aforismos El gato y la madeja, Karima Editora, en el 2018 y ha participado en diversas antologías de poesía y aforismos. En el 2021 sale a la luz su segundo libro de aforismos, Caja de cromos, publicada por Apeaderos de Aforistas, Cypress Cultura.

http://www.elaforista.es/2021/04/habitados-por-el-misterio-caja-de.html?fbclid=IwAR3a-cM0_86vlftA1tq8N4aWWSwqgeUVTLeaqtb7ujtl6-_-9hJY2jJlFG0

ENCUENTRO CON AURORA LUQUE EN EL TALLER DE POETAS

Nos alegra enormemente que Aurora Luque haya aceptado nuestra invitación para un encuentro virtual por Meet el próximo miércoles 21 de abril de 2021 a las 17.30 horas. Quienes estén interesados pueden contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com, o bien por facebook , twitter , instagram.

Aurora Luque[1] (Almería20 de septiembre de 1962) es poetatraductora, profesora y escritora española. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Granada – se licenció en 1987 con una memoria sobre la poesía femenina en la Grecia Antigua- y profesora de griego antiguo desde 1988 en Málaga. Colaboró como articulista en el diario Sur de Málaga desde 1999 a 2008 (sus artículos están recopilados en Los talleres de CronosAteneo de Málaga2006). En octubre de 2008 fue nombrada directora del Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga, cargo que ocupó hasta junio de 2011. Ha fundado y dirigido la colección de poesía «Cuadernos de Trinacria»,Desde el año 2000 codirigió junto a Jesús Aguado la colección «maRemoto» de poesía de otras culturas del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA).4​ En 2005 fundó la editorial Narila. Ha formado parte del Consejo Asesor de la colección «Puerta del Mar», también del CEDMA, así como del Consejo Rector del Instituto del Libro del Ayuntamiento de Málaga y del Consejo Social de la Universidad de Málaga.  Colaboradora honoraria del Departamento de Traducción e interpretación de la Universidad de Málaga, en la que también es miembro del grupo de investigación Traducción, literatura y sociedad5​ de la Universidad de Málaga. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas.

Poesía

  • 1981Hiperiónida, Granada: Universidad de Granada, colección “Zumaya”, premio Federico García Lorca de Granada.
  • 1989Problemas de doblaje, Madrid: Rialp, accésit al Premio Adonáis.
  • 1991Fecha de caducidad, Málaga: Tediria (Cuaderno)
  • 1992Carpe noctem, Madrid: Visor, Premio Rey Juan Carlos 1994.
  • 1996Carpe mare Málaga: Miguel Gómez Ed. (Antología)
  • 1998Transitoria, Sevilla: Renacimiento, Premio Andalucía de la Crítica en 1998 y finalista del Premio Rafael Alberti.
  • 2000Las dudas de Eros, Lucena: Ayuntamiento de Lucena, col. “Cuatro Estaciones”. (Antología)
  • 2002Portvaria. Antología 1982-2002, Cuenca: El Toro de Barro. (Antología)
  • 2003Camaradas de Ícaro, Madrid: Visor. Premio Fray Luis de León 2005.
  • 2004Carpe verbum, Málaga: Ayuntamiento de Málaga, col. “Monosabio”. Edición de Francisco Fortuny. (Antología)
  • 2005Haikus de Narila, Málaga: Publicaciones Antigua Imprenta Sur. (Cuaderno)
  • 2007Carpe amorem, Sevilla: Renacimiento. Edición de Ricardo Virtanen. (Antología)
  • 2008La siesta de Epicuro, Madrid: Visor, Premio de Poesía Generación del 27.
  • 2014Fabricación de las islas. Poesía y metapoesía,17​ Prefacio: J. M. Caballero Bonald; selección y estudio: Josefa Álvarez Valadés, Valencia: Pre-Textos.[1].
  • 2014, Médula. Antología esencial. Madrid: Fondo de Cultura Económica. Edición de Francisco Ruiz Noguera. (Antología)
  • 2015Personal & político, Sevilla: Fundación José Manuel Lara.
  • 2016Los limones absortos. Poemas mediterráneos.18​ Málaga: Fundación Málaga. Ed. bilingüe.Trad. al italiano de Paola Láskaris. Prólogo de Chantal Maillard.[2]
  • 2020Gavieras, Madrid: Visor. XXXII Premio Loewe, 2019. 

LOS DÍAS VENIDEROS

Los días venideros no llegaron.

Se agotaron, fulgentes, en los brindis.

Lo por venir ya estaba caducado

a la hora de soñar.

                               Os pido, dioses,

solo sueños portátiles, menudos,

cinta para medir el horizonte,

y días que no engañen, desde lejos,

como veleros gráciles

cargados de ataúdes.

ANUNCIOS

Vendo roca de Sísifo,

añeja, bien lustrada,

llevadera, limada por los siglos,

pura roca de infierno.

Para tediosos y desesperados,

amantes del absurdo

o para culturistas metafísicos.

Almohadilla de pluma para el hombro

sin coste adicional.

 …

Vendo una isla de segunda mano.

No la puedo atender.

Perfecto estado: arenas y ensenadas,

olas, acantilados,

arboledas, delfines.

Instalación de sueños casi intacta.

 …

Vendo toro de Dédalo.

Discreción. Quince días

de frenético ensayo.

Se entrega a domicilio.

Se adapta a todo tipo de orificios.

Revendo laberintos

usados, muy confusos.

Se garantiza pérdida total

por siete u ocho años.

Si no queda contento,

reembolsamos el hilo de Ariadna.

 …

La vida es una empresa laboriosa:

veinte segundos de ficción en pie

y una tenue canción desesperada.

Somos microrrelatos que caminan:

Soy No-fui, No-seré, NO-soy cansado.

Vivir  es patinar breve jornada.

Sólo soy los anuncios que he tragado.

 …

Alquilo alas de Ícaro

adaptables, elásticas.

Imprescindible curso de suicida,

máster de soñador

o currículum roto de antemano.

                                             de Camarada de Ícaro, 2003

EN RADIO TRES

Escucho en Radio Tres

en versión brasilera

–que es como si batiesen los sonidos

con la pulpa del sol–

Cheek to cheek Moon river.

Una cerveza Alhambra de reserva

colabora a su modo en el bienser.

Y el cuerpo quiere abrir, completo de sí mismo,

las puertas del verano.

Los sentidos son hoy

esos dioses alegres y fuertes de los mitos.

Reinauguran el mundo,

lo cifran,

lo consisten:

la puerta del oído,

la puerta de la lengua,

la puerta de los párpados.

Ícaros,

Hermes,

Iris.

Ahora que ya sé

lo que roba la muerte

me importa mucho el aire de esta noche

mitogénico, vivo, generoso.

                                     La siesta de Epicuro, 2008

DECÁLOGO DE LA FLÂNEUSE

Ver construirse el tiempo
Chantal Maillard

Flâneuses… su papel en cuanto observadoras, poetas y,
sobre todo, ensayistas de la ciudad (…) reivindicar la
flâneuse puede ser la manera de denunciar las falacias
que hacen del espacio urbano la más férrea plasmación
del orden social, cultural, político y económico.
Anna Maria Iglesia

Juramento inicial. Por mis antepasadas, no aceptaré más límites, cancelas en umbrales ni candados. Haré mi ciudad mía, mi laberinto al sol, mi casa grande. Los dedos de los pies sonríen al bajar de la acera. Primero de flâneuse: salir sin móvil. Curar la nomofobia.

Descubrir el placer de no comprar. Tres excepciones: zapatos de andariega con su nube interior. Un libro de flâneuse para leer en bancos, terrazas, céspedes o pretiles. Santificarás al sol sobre las páginas bendecidas y abiertas. Y la moneda para el músico y la música que embellecen las calles. ¿Son los nuevos altares? ¿Oyes cómo esa flauta te facilita claves de vuelo figurado sobre las palmeras?

Salvar tus librerías y amar a tus libreros y libreras. Es tu pagana misa semanal: pecado es muy mortal no entrar en ellas. Recordar: el Antihéroe de la nueva flâneuse es aquel Magistral de La Regenta, que mira posesivo la ciudad desde una torre alta, avariciosa, inmóvil.

Deambularás. Harás las calles. Preguntarás el nombre de los árboles o los bautizarás si se hallan huérfanos. Preguntarás los sueños a los viejos artistas rotulados en lápidas. Y los saludarás: ¿tu compañera?

Amarás una lentitud nueva cada día. Te detendrás a leer la irrepetible escritura de esa frase fucsia de la buganvilla. Te dejo andar, olfato, a ver qué encuentras. Volad, oídos míos, traed ruidos y músicas. Coleccionarás olores diferentes del mar y de las plazas. Los irás bautizando. Oh, lexicografía nueva de la flâneuse.

Métodos de paseo: probar los autobuses hacia ninguna parte. Las últimas paradas de las líneas, allí donde se vuelca del plato la miseria. Periferias: bodegas, lecherías, colmenas. Comer fruta llegada de esos huertos cercanos.

Hablarás con una anciana en los días impares. Hablarás con un anciano en los días no impares. Que fluyan sus memorias. Hallarás, como gemas, palabras para tu colección, palabras que jamás estrenaste en tu boca. Qué sabrosas las palabras rodadoras, rodantes, confitadas en tiempo. Será como pescar en plena calle peces secretos, caracolas envueltas en algas, restos de buques, escamas de sirenas

¿Tertulias, foros, clubs, ágoras vivas, ateneos? ¿Micromuseos vacíos, amigos de la música, patios frescos, talleres de escultoras, tabladillos, verbenas diminutas, títeres y minúsculos teatros? Con una condición: no aparezcan en las sumisas guías.

Los cementerios narran el temperamento arcano de la polis. No desdeñes sus voces. Poemas semiescritos en las tumbas que tú completarás. Plagia a Banksy, deja en aquellas tapias tu grafiti.

Y si te invade el ansia de la fotografía, hazla con tus palabras: regresa con un haiku y cuélgalo en el vaho del espejo. Ciudad, aforo libre. Espigarla a lo Varda. Buscar lo infraordinario de Perec. Reavivar los fuegos a lo Woolf. Olvidar los decálogos.

SENDERUELAS

Las palabras caminan

andan, vagabundean y desandan. ¿Las ves?

Cruzas las calles, paladean plazas,

rebuscan los senderos enterrados,

sortean excrementos, trepan por carreteras de montaña,

merodean y corren. Van ahí, como nubes

acróbatas, como enjambres hipnóticos

cargados de melíferas misiones.

                                                   Las palabras,

senderistas en grupos amicales o solas como brujas.

Andan, tropiezan, se golpean a veces y se arañan

las unas a las otras; a veces se encadenan

los hombros con abrazos. Recogen el caído y bellísimo

abanico del gingko, se dejan empapar

de viento de cerezos.

                                     Caminan las palabras,

Peregrinas, entrecruzan sus rutas

con nuestros vericuetos de silencio,

fulguran y atrapamos a algunas con la boca,

a otras con el grito, con redes de escritura.

Mas se van en bandadas enloquecidas, altas

 o se esconden y silban como voces del bosque.

 Magia no vi otra igual, tan seductora,

como este caminar de las palabras,

portadoras de luz, amigas fieles,

pasajeras y libres.

Viajar así, con ellas.

CONVERSACIÓN CON EL PREFIJO DES-

  • Prefijo des-, ¿qué haces con mi lengua?

Tengo cuentas pendientes

contigo. ¿Por qué insistes en usos

dañinos y serviles?

                                Mírate:

Desflorar  despeinar  deslenguar  descarriar

desdentar  desvirgar  descerebrar

¿Por qué fuiste tan cómplice del sufijo de escarnio?

¿Por qué bailabas tanto con nosotras?

Ella la desflorada y deshonrada

ella la desdentada la vieja y descarnada

tú la descerebrada ella la despeinada

la desvirgada y la descarriada

yo descorazonada deslenguada

ellas                 las despojadas.

Mírate: desbordar.

Di por qué desbordar no ha sido nunca

deshacer los bordados. ¿Cuántas horas de oro,

toneladas de tiempo luminoso hallaríamos

si todos los bordados de la historia menor

quedaran desbordados?

Hora es de deshilar destejer descoser

desbaratar desenhebrar

desabrochar y desabotonar

desembridar y desembarazar.

Mírate. Desnortar, desorientar.

¿Por qué has dejado fuera

al oeste y al sur?

De-surear. Des-occidentear.

Desurea quien prescinde de los sures

y no sabe gozarlos ni ponerlos a proa

y desoccidentea quien olvida los pasos

fieles al sol amigo que se pierde.

Horas de desfacer, desdecir, descifrar

descontar, descantar, desencantarnos

de tanto encantamiento no pedido,

desocupar los nichos,

deshombrar, por ejemplo, que es tirar por la borda

el verbo deshonrar con todos sus arcaicos

prestigios teatrales,

destilar vinos rojos y salvajes,

desandar los senderos alambrados

desenredar los nudos

del barbado destino.

Gavieras , 2020

Podéis leer más poemas de esta autora en:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/aurora_luque/obra-visor/antologia-poetica–29/html/

Y en este enlace la podéis escuchar hablando de su poesía y recitando:


[1] Aurora Luque – Wikipedia, la enciclopedia libre

Reseña de Elena Marqués Núñez

Mi enorme agradecimiento a la gran lectora, y buena escritora, Elena Marqués Núñez, por su atenta lectura y amorosas palabras a mi poemario “La pared del caracol”, cuya reseña podemos leer en su blog:

https://www.desde-mi-ventana.es/news/la-pared-del-caracol/

Reseña de José de María Romero Barea a mi poemario “La pared del caracol”

El escritor, traductor, crítico literario y profesor José de María Romero Barea ha reseñado mi último poemario, “La pared del caracol”, Premio del XXXV Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri y publicado por el Ayuntamiento de Lodosa. Su mirada también revela nuevos matices y significados de mis poemas. Mi agradecimiento a José y a la revista digital El Cuaderno:

Poemas de Pierrete Micheloud

Escritora y pintora suiza (6 de diciembre de 1915 – 14 de noviembre de 2007) Nació en Romont y estudió en Neuchâtel y Lausanne . Luego pasó un tiempo en Inglaterra perfeccionando su inglés, estudió literatura francesa y alemán en la Universidad de Zurich y teología en la Universidad de Lausana  . Descubrió la poesía a los 16 años leyendo las obras de Villon, Lamartine y Baudelaire. Entre 1945 y 2004 escribió una veintena de libros de poesía. Abandonó su enfoque más clásico de escribir verso por una versificación más sutil y musical.  Micheloud a menudo montaba en su bicicleta y recitaba su poesía por la campiña suiza de Valais. Vivió en París desde 1950, donde se dedicó principalmente a escribir poesía. También trabajó como crítica literaria. Durante su estancia en París, hubo más de diez exhibiciones importantes de sus pinturas.

Micheloud murió en Cully a la edad de 91 años. Se creó una fundación a su nombre  para preservar y promover su trabajo; otorga un premio anual de poesía en francés.

Obras publicadas: https://www.viceversalitterature.ch/author/13402

En español encontramos en la editorial e.d.a. libros la antología “Más de 100 poemas” traducidos por José Luis Reina Palazón y prologado por Jean-Pierre Valloton, de ella proceden estos poemas:

PIERRETTE

Perder todo para ganar una estrella

incitar al día a estallar

infringir la punición mortal

resolver el absoluto por el fuego

remontar el río a contra corriente

elegir diosa a la claridad

torturar de luz las máscaras

tender un hilo de cáñamo sobre el abismo ser viva hasta la piedra.

Mientras sople el viento, 1966

NO MÁS QUE LO NECESARIO

Imaginemos

que nuestras torres de hormigón

sean rocas

de donde surgen manantiales;

imaginemos

que lo bulevares

sean ríos

donde la hierba crece

entre las olas;

imaginemos…

en lugar de martirizar

con nuestros talones

el macadán

marchamos sobre las olas;

imaginemos…

nunca más hambre asesina

el corazón es una oropéndola

resucitada

de nuestros mataderos de pájaros.

Dulzamara, 1979

EL CIERVO TIENE SUS PÁJAROS: EL PARDILLO

el cuco gris, la moscareta

que huye del águila y de la lechuza.

En la sinrazón del unicornio

el amor no tiene tachadura, ni nudos.

La fría serpiente, la mosca, la cizaña

están de fiesta con la paloma

y la rosa. No más nombres malditos

el tuyo tampoco que cantaba en la sombra.

Las palabras, la piedra, 1983

TEJER LA FIBRA IMPALPABLE

que será el tejido

para desvestirte. La espera

es flor en mis manos, pensamiento

de verdes raíces.

Ella, vestida de nada, 1990

URANIA

Pastora de estrellas

en las lindes de los cielos que se alejan…

Para alcanzarte marcho

sobre el hilo tendido

que mi amor hila

entre mi vida y la tuya.

Te amo desde antes

de saber tu nombre.

La infancia de anchas ventanas

donde pasabas llenaba mis ojos

del polvo dorado

levantado por tus rebaños.

                                 En alabanza de las musas

https://www.rts.ch/archives/tv/information/madame-tv/9504039-pierrette-micheloud-lappel-de-la-poesie.html

Poemas de Tomas Tranströmer

Creo que la mayoría conocimos a Tomas Transtömer cuando en 2011 recibió el Premio Nobel de Literatura. Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, falleció con 83 años el 26 de marzo de 2015, aunque lamentablemente sufrió un derrame cerebral en 1990, quedando reducida su habla y movilidad, aunque no le imposibilitó escribiendo- tuvo que aprender a escribir y tocar el piano con la mano izquierda- . Fue psicólogo, escritor, poeta y traductor. Se graduó en Psicología, en Historia de la Literatura y en Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo en 1956. Un poco más sobre su biografía y obras:

https://es.wikipedia.org/wiki/Tomas_Transtr%C3%B6mer

Como decía, le dieron el Nobel y leí su antología El cielo a medio hacer de la Editorial Nórdica, prologado por Carlos Pardo, en el que se incluye desde su primer libro, 17 Poemas (publicado en 1954), hasta 29 haikus y otros poemas(2003), incluyendo textos de su autobiografía Visión de la memoria, recuerdos de la infancia y adolescencia. Años después , la editorial Nórdica publicará la antología Deshielo a mediodía, en el que se recoge el resto de su obra y El árbol y la nube, Obra poética 1954-2004, que abarca toda su trayectoria poética.

Algunas entrevistas que he encontrado:

https://elpais.com/diario/2011/10/07/cultura/1317938401_850215.html

https://www.abc.es/20121015/cultura-cultural/abci-cultural-libros-entrevista-transtromer-201210151157.html

“Porque a través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos da un nuevo acceso a la realidad” dijo la Academia sueca cuando el concedieron el Nobel.

CARA A CARA

En febrero lo vivo estaba inmóvil.

Los pájaros preferían no volar y el alma

roía en el paisaje como un barco

roza en el muelle al cual está amarrado.

Los árboles nos daban la espalda.

La altura de la nieve se medía con juncos.

Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.

Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

Algo llegó hasta la ventana un día.

Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.

Los colores ardían. Todo se dio la vuelta.

El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro.

DO MAYOR

Cuando bajó a la calle luego del encuentro amoroso
remolineaba nieve en el aire.
El invierno llegó
mientras yacían juntos.
La noche lucía blanca.
Iba apurado por la alegría.
La ciudad toda se inclinaba.
La sonrisa de los que pasaban
-sonreían todos tras los cuellos subidos.
¡Todo era libre!
Y todas las interrogaciones empezaron a cantar la existencia

             de Dios.
Eso le pareció.
Liberada, una música
se deslizó a zancadas
por la vertiginosa nieve.
Todo en dirección al Do.
Una brújula trémula apuntando hacia el Do.
Una hora por encima del dolor.
¡Era fácil!
Sonreían todos tras los cuellos subidos.
                                                                         De “El cielo a medio hacer” 1962

DE MARZO DEL 79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras,

                  pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

De “La plaza salvaje” 1983

VERMEER

No un mundo protegido… Justo tras la pared comienza el

             estrépito
comienza la posada
con risas y rabietas, dentaduras, tañido de campanas
y el cuñado demente, donador de la muerte ante el cual

               todos deben temblar.

La gran explosión y los pasos tardíos del salvamento,
los barcos que se pavonean en la rada. El dinero que se desliza

 en el bolsillo equivocado,
exigencias que se amontonan sobre exigencias,
rojos cálices abiertos que sudan presentimientos de guerra.

Desde allí y atravesando la pared entra al luminoso estudio
entra en el instante que vivirá siglos.
Cuadros que se llaman “La lección de música”
o “Mujer de azul que lee una carta”:
embarazada, en el octavo mes, dos corazones golpean dentro

de ella.
Detrás de la pared, cuelga un mapa arrugado de la “Terra

 Incógnita”.

Respirar en calma… Una desconocida materia azul está clavada

en las sillas.
Los remaches de oro entraron volando a increíble velocidad
y se detuvieron en seco
como si no hubiesen sido nunca más que quietud.

Zumban los oídos, ya sea por la profundidad o por la altura.
Es la presión del otro lado de la pared.
Hace que cada hecho levite
y afirma el pincel.

Duele atravesar paredes, uno se pone enfermo de eso
pero es imprescindible.
El mundo es uno. Pero las paredes…
Y la pared es parte de ti mismo:
uno lo sabe o no lo sabe, pero así es para todos
salvo para los niños. Para ellos no hay pared.

El cielo claro se ha apoyado en la pared.
Es como una oración al vacío.
Y lo vacío vuelve su rostro hacia nosotros
y susurra
“Yo no estoy vacío, sino abierto”.

ARCOS ROMÁNICOS

Dentro de la enorme iglesia románica se apiñaban los

              turistas en la penumbra.
Bóveda abierta tras bóveda y sin vista de conjunto.
Algunas llamas de cirios aleteaban.
Un ángel sin rostro me abrazó
y susurró por todo el cuerpo:
“!No te avergüences de ser hombre, sé altivo!
Dentro de ti se abre, interminablemente, bóveda tras bóveda.
Nunca estarás completo, y así ha de ser.”
Me cegaron las lágrimas,
fui empujado a la piazza que hervía bajo el sol
junto con Mr. y Mrs. Jones, el Señor Tanaka y la Signora

Sabatini
y dentro de todos ellos se abría bóveda tras bóveda,

interminablemente.

                                                        De Para vivos y muertos, 1989