Encuentro virtual con Ada Salas: 9 de noviembre a las 19 horas.

El próximo miércoles 9 de noviembre a las 19.00 horas tenemos un encuentro virtual ( por Meet) con la poeta Ada Salas. Todo un lujo. Quienes estén interesados pueden contactad en este correo: aalveasanchez@gmail.com.

Ada Salas estudió Filología Hispánica en la Universidad de Extremadura. Impartió clases durante dos años en Francia, en la Universidad de Angers, y en la actualidad es profesora de literatura en un instituto de bachillerato madrileño. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poesía: Variaciones en blanco (1994), La sed (1997), Lugar de la derrota (2003), Esto no es el silencio (2008), Limbo y otros poemas (Pre-Textos, 2013) , Descendimiento (Pre-Textos, 2018) y Arqueologías (Pre-Textos, 2022). En colaboración con el fotógrafo Tete Alejandre ha publicado Reflejos (2006), y son fruto de su trabajo en común con el pintor Jesús Placencia los títulos Ashes to Ashes (2011) y Diez Mandamientos (2016). En 2021 apareció Criba, que reúne poemas de la autora con obra gráfica de Laura Lio. En 2016 la editorial Fondo de Cultura Económica sacó a la luz la antología Escribir y borrar. De su obra ensayística cabe destacar: Alguien aquí (2005), El margen, el error, la tachadura (2011) y Lengua del alma (2019). En 2021 se estrenó en el Teatro de la Abadía de Madrid la obra Descendimiento, basada en su libro del mismo título, con la dirección de Carlos Marquerie y música de Niño de Elche. Junto con Juan Abeleira ha traducido A la Misteriosa y Las tinieblas de Robert Desnos. Algunos de sus libros han sido traducidos al sueco y al italiano, y acaba de aparecer la traducción de Descendimiento al alemán.

Dejo aquí algunos poemas de la autora:

Sólo el ave conoce

los exactos perfiles.

De sus ojos aprendo

el universo miniado

el eterno poniente que oscurece

las islas.

Puedo ver la verdad:

el lento claudicar del horizonte

y su amarga

caída.

Sería

el frío resplandor del miedo

o la hiriente

locura

Me enfrentaré a tu amor con oleaje

y brazos de serpiente

con destreza de nutria

y temblor de paloma

para que no te llames muerte

y huyas de mí

bajo tu largo nombre

de Arte y memoria del inocente (1987)

Honda en la noche

escribo

el enfermo declive

de las horas

el pausado morir de la nostalgia.

Caballos

por el hondo

desierto de mis ojos.

Negra piedra

honda noche.

Esperar.

Esperar

y no tener palabras

que llevarse a la boca.

de Variaciones en blanco (1994)

Mirad esta llanura. Nada en ella recuerda

las gestas de los hombres. El sueño sólo

alienta y fecunda. Como un tiempo

arrasado

insiste en su pobreza.

La casa que abrigó tu corazón

será una ruina. Furtivos

en la noche

la habéis abandonado.

Oscura en el jardín la tierra removida.

Quise

decir traición

y dije llanto.

Hay libros que se escriben sobre la carne misma.

Son esas cicatrices que nos hablan

y sangran

cuando el tiempo se rinde a su derrota

un puñado de signos que apenas

comprendemos

y eran el beso intacto de la vida.

De La sed (1997)

No duerme el animal que busca

su alimento. Huele

y está tan lejos todavía

el aire de su presa.

Y vagará en la noche.

Con la sola certeza de su hambre.

Ciego

porque una vez ya supo

de ese breve temblor

bajo su zarpa.

Brillan

con una luz de la infancia

los ojos de la tarde.

Tuyos son la mirada

y el canto

el hambre con que amo

la doliente

pequeñez de las horas

todo

lo que habita la vasta sucesión de tu ausencia.

Lugar de la carencia

pura

desposesión. Sea vano mi nombre

vano

este empeño furioso por ser río

y no breve humedad

bajo la piedra.

De Lugar de la derrota (2003)

«La necesidad de escribir es a veces más fuerte, más poderosa que la escritura misma. Y sé que ahí está el error. El ansia ahoga la escucha y acrecienta el vacío. Como un viejo eremita observa el roce de las horas en el escaso mundo de su soledad y su silencio. Con la misma santa, habitada y tranquila paciencia. Ser sólo rama, saber ser rama, y esperar a que las aves se posen cuando llegue el descanso.»

Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética (2005)

El óxido

la zarza

algún resto que antiguos habitantes

no llevaron consigo. No es hospitalario

este lugar. Es hosco

y sin embargo

qué te trajo hasta aquí.

No hay nadie

ya lo ves

no hay nada

y sin embargo

esto no es el silencio.

Un discurso continuo

emana de las cosas

un discurso que suma lo animal

y lo humano

y no tiene apariencia

de animal o de humano

y por eso

oh ciegos

nos parece inaudible.

Aquí bajo esta viga

que amenaza

con abrirte la frente

puedes quedarte

quieta

dejar que la intemperie te pudra

y te corrompa

y te derrumbe

al cabo.

Un desplome

de huesos

como el que hizo de un muro

este montón de piedras.

De Esto no es el silencio (2008)


Descendimiento de la Cruz de Van Der Weyden

EL vacío.
Su piel como escamas qué
protege. Tú eras el amor todo se abría
todo
bebía de tu luz. Ahora este cadáver
que
hay que enterrar
este despojo
que
se nos cae de las manos.
Lo que viene después de la alegría del
deslumbramiento. Lo que nos pesa
es no tener más vida.

Debajo de la piel

corre la sangre. Debajo del color

el blanco del estuco.

La luz.

La transparencia.

                                 Otro poco

de aceite

para

que lo vivo

aflore entre lo muerto.

El pulso de esa mano. La savia

de ese roble. Un pequeño gusano

que crece en esa herida

una abeja

que zumba

en ese corazón.

Quién se atreve a decir que todo está cumplido.

Cuando va a anochecer

los vencejos invaden esta sala

vacía.

Descendimiento (2018)

DIOSA. ESTATUILLA

QUIERO

decir amor pero pronuncio

muerte -esa llaga

en la lengua-. No hemos

comprendido. No hemos acertado a

reconocerlo. Velas. Reinas

en

el jardín de los astros. Extiendes

en la noche

el río de tus pechos. Los dedos

de los solos

te han labrado un collar. Descansas

en su frío.

Qué hacer con este amor

que nadie quiere.

ALJIBE

En medio de la tierra algo se abre.

Una rama en el mármol te recibe

viajero. Una rama. La gracia.

El brillo

de algún pez.

El reflejo más puro.

Un agua densa inmóvil un cuerpo

transparencia.

Tú quieres estar viva en esa nada.

NOTA: Los espacios en blanco, los silencios, en la poesía de Ada Salas son muy importantes, pero en el blog se pierde y es un problema que he intentado solucionar de diferentes modos y sin resultado.

Presentación del poemario «Si preguntan por mí» de J.R. Barat

Este viernes a las 19 horas presentaré el poemario de J.R. Barat, «Si preguntan por mí», en Casa del Libro , C/ Velázquez 8, Sevilla. Me alegrará veros.

J. R. Barat (Valencia, 1959) es Licenciado en Filología Clásica e Hispánica, y Catedrático de Lengua y Literatura. Su obra poética está compuesta, entre otros, por los siguientes libros: La coartada del lobo (2000), Como todos ustedes (2002), Piedra primaria (2003), Breve discurso sobre la infelicidad (2004), El héroe absurdo –Poesía reunida– (2004), Confesiones de un saurio (2005), Malas compañías (2006), Mapa cifrado (2007) y La brújula ciega (2010).

El título “Si preguntan por mí” procede del poema Barro solo , en el que se expresa nuestro carácter intrascendente, anónimo, fugaz: “Si preguntan por mí, / ya saben lo que soy: / una sombra entre sombras. / Barro solo.” Si somos barro, nos podemos moldear, y al mismo tiempo, parece que Dios creó al hombre con barro y polvo.

Su primera parte, Sol de la infancia, hace referencia a los últimos versos que José, hermano de Machado, encontró en el bolsillo del abrigo de Antonio Machado a su muerte en Colliure. El poema, que le da título a esta parte, supone un homenaje a nuestro maestro, cuyos versos le despertaron la fascinación por la poesía , bajo su ala empezó a escribir, con apenas 13 años. Poemas testimoniales que rememoran aquella infancia de los años 60, rural y feliz, con su cine de verano y misas en latín. Os dejo aquí el poema completo y algún que otro del libro y el viernes profundizaremos en ese poemario que gira en torno a: la memoria, la infancia, el amor, el misterio de la vida, el paso del tiempo, la muerte, nuestra fugacidad en el absurdo devenir del mundo, los sueños… Os esperamos.

Os dejo mi reseña a este poemario publicada en la revista Culturamas, a la que le estoy muy agradecida, así como a su editor de la sección de poesía, Jesús Cárdenas Sánchez:

SOL DE LA INFANCIA

Tenía doce años. Tal vez trece.

Y creo recordar que era feliz.

La vida transcurría

entre huertas y establos

y gentes labradoras.

En aquel escenario de miseria

el instituto era un oasis de luz.

Madrugada, mochila, compás y cartabón.

El olor de la tiza y de los libros

tenía algo de magia para mí.

Todavía recuerdo

a aquella profesora

que leía en voz alta

-labios rojos, zapatos de tacón,

cabellos como el trigo-

los versos de Machado

mientras se paseaba por el aula.

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.

Y aquella transparencia heptasilábica,

el contoneo dulce de los versos,

se me iba metiendo

lentamente en el alma

sin que me diera cuenta.

El agua de la fuente,

resbala, corre y sueña.

Yo cerraba los ojos y dejaba

que el agua de Machado

corriera por los surcos

de mi imaginación

como un río de luz anaranjada.

Después del instituto,

otra vez el estiércol,

el trabajo en la huerta,

la lluvia de los días.

Pero en la soledad oscura de mi cuarto,

cuando me retiraba por las noches,

a la luz macilenta

de una pobre bombilla sin tulipa

yo leía los versos de Machado

una vez y otra vez,

en voz baja, lo mismo

que una extraña oración.

Lejos de tu jardín quema la tarde

inciensos de oro en purpurinas llamas.

Han pasado los años. No recuerdo

el día en que empecé

a escribir redondillas,

romances, serventesios,

proverbios y cantares.

Poemas que llevaban la semilla

-con permiso de Bécquer y de Hernández,

de Lorca y de Neruda- de un humilde

profesor de francés

que se llamaba Antonio Machado, un hombre bueno,

republicano y sabio.

Ya no soy aquel niño

que ordeñaba las vacas

y labraba la tierra.

El niño que miraba con ojos inocentes

la hermosura de un mundo sin confines,

a la medida exacta de sus sueños.

Muchas veces me siento a meditar

en un banco cualquiera

de una plaza cualquiera,

a la sombra de un álamo

o a la orilla de un río.

Empiezo a comprender

que la vida de un hombre

se escribe con la tinta

de sus primeros años.

El aire que acaricia

las copas de los árboles

me trae en su monodia

el verso más hermoso, más sencillo, más triste

que escribiera Machado:

Estos días azules y este sol de la infancia.

A veces me pregunto

cómo puede caber en un alejandrino

el corazón de un hombre.

BARRO SOLO

A Pascual Casán

A grandes rasgos soy alguien que habita

con más pena que gloria en los suburbios

de la insignificancia.

Ojalá yo pudiera

extraer del sombrero una paloma

o sacar de la manga un as de corazones.

Anónimo viandante,

funambulista crónico

sobre la cuerda floja

del quelevoyahacer.

Admito que jamás

conseguí distinguir el grano de la paja.

No me siento capaz de señalar

los puntos cardinales

en el atlas oscuro de mi fe.

La línea que dibuja el horizonte

es una mancha azul en mi retina

y en esa nebulosa

se abrazan y copulan

el cielo y el infierno.

En mi defensa puedo

alegar muchos méritos civiles,

algún certificado

de mi buena conducta laboral

o un eficaz currículum

en asuntos domésticos.

Con todo,

lo que más me asemeja

a cualquier ser humano

es el hondo temblor

ante lo incomprensible,

la gris mediocridad,

el dolor de saberme

fugaz e intrascendente

en el absurdo devenir del mundo.

Si preguntan por mí,

ya saben lo soy:

una sombra entre sombras.

Barro solo.

LA VIDA ES SUEÑO

Los sueños alimentan más que el pan.

Son la brasa encendida

que en las noches de invierno

calientan por igual

la carne y el espíritu.

El faro que ilumina

la nave naufragada en la tormenta.

A veces emborrachan

como una canción dulce

o un vino de reserva.

No dejes que la vida

con sus dosis diarias

de realidad y números

acabe con tus sueños.

Lucha a capa y espada

contra la sinrazón de la razón

y déjate arrullar por sus quimeras,

sus molinos de viento

y su reino de Jauja.

El día que los sueños te abandonan

definitivamente

estás perdido.

TAURO

A Ángel

Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa…

Luis de Góngora

Querido hijo: tarde

o temprano tendrás que regresar

al germen sin origen del principio,

a aquel hermoso mayo

en que pacía flores de zafiro

en un cielo sin nubes

al robador de Europa.

Otra vez ha de ser tu compañera

la luz del mediodía

cuando los ojos abras

frente a la eternidad.

Y será, como entonces,

el fulgor más intenso

de la estación florida.

Considera tan solo

no haber vivido en vano.

A mi izquierda, Pascual Casal, y a mí derecha Montserrat Cano, Rafael García de los Reyes, María José de Llanos y Juan Ramón Barat

Ciclo «El poeta y su voz»: Encuentro con Braulio Ortiz Poole el 15 de marzo a las 19h.

Tenemos la suerte de contar con la presencia de Braulio Ortiz Poole en nuestro ciclo » El poeta y su voz», martes 15 de marzo a las 19.00 horas, en Casa del Libro de Viapol, Avda. de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Muy agradecida de que aceptara la invitación. El aforo es libre y también puede transmitirse por Meet.

Braulio Ortiz Poole es un periodista cultural y poeta nacido en Sevilla en 1974. Escribe para el Diario de Sevilla y los periódicos del Grupo Joly. Su debut literario, Francis Bacon se hace un río salvaje, ganó el Premio Andalucía Joven de Narrativa, y a esa publicación siguieron obras como la novela La fórmula Miralbes (Caballo de Troya, 2016), biografías bastardas ( Rd Editories, 2005) o los libros de poesía Defensa del pirómano (E.H. Ediciones, 2007), Hombre sin descendencia (Fundacion Jose Manuel Lara, 2011), Cuarentena (La Bella Varsovia, 2015) o Gente que busca su bandera (Maclein y Parker, 2020). También hacer constar la biografía Manuel Laffon, el hombre y el médico ( Diputación Provincial de Sevilla, 2010). Sus historias han sido seleccionadas para antologías como ‘Mutantes. Narrativa española de última generación’ y ‘Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (2001-2010).

El prólogo es del también poeta Alejandro Simón Portal. En él hace un recorrido por la trayectoria poética del autor, destacando de este libro su cuestionamiento de lo (indebidamente) establecido, cómo da voz a los disidentes, su diálogo con historias ajenas y universales, su carácter celebratorio de la vida, a la vez que su conciencia política y compromiso ético. Define el poemario como un tratado de amor al género humano, entendiendo el amor como consuelo y resistencia.

En la página de la editorial Macklein y Parker se indica: «Bandera como símbolo de lucha, de pertenencia, de propósito. Bandera como símbolo de la necesidad de compartir una revolución que comienza en lo íntimo pero va más allá del individuo, más allá incluso del colectivo, que lo atraviesa todo con colores, en ocasiones, no visibles a los ojos, tal vez solo visibles a los corazones. En Gente que busca su bandera el periodista, escritor y, por encima de todo, poeta, Braulio Ortiz Poole rinde un cálido homenaje a todas esas personas que, en algún momento de su vida, convirtieron su causa en bandera. Un catálogo de hombres y mujeres que no quisieron acatar las consignas y abrieron su propio camino. Desde Leonard Matlovich, el primer militar de Estados Unidos que reconoció su homosexualidad, hasta el pintor Thomas Eakins, expulsado de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania por mostrar en una clase un desnudo masculino a un grupo de alumnas; desde la actriz Frances Farmer, que pagó caro su intento de ser una mujer libre, al jugador de ajedrez Viktor Korchnói, disidente y desertor, la obra retrata a rebeldes e inadaptados que se salieron de la norma y que fueron duramente juzgados por su tiempo. Escribe sus historias, / di sus nombres, apunta el autor en unos versos. Aunque los señalen / también ellos / están haciendo patria. «

Braulio da un giro en su poesía, por lo general autobiográfica, para abrirse a lo plural y colectivo, como le ocurrió a Antonio Machado. Y logra con una sorprendente intensidad meterse en la piel de sus personajes reales para mostrarlos con ternura. Es la suya una voz que se desdobla -usa el recurso del desdoblamiento- y se dirige constante a un «tú», que es el otro, la víctima, el proscrito o divergente.

Cuando se refiere al verdugo, al cazador, quien señala al otro, al intolerante -por ejemplo en Canadá- lo hace en tono interrogativo, preguntándose cómo es posible tal actitud.

El propio autor en una entrevista manifiesta que prevaleció «el impulso de encontrar a los conciudadanos en los extranjeros, la verdad en los locos y la fe en la herejía. Los que no figuran en el discurso oficial, los disidentes, también contribuyen a levantar el país.» No me digan que no es para zambullirse de cabeza en sus páginas.

El libro muestra cómo todos los derechos y libertades -y justicia, pues es cuestión de justicia- han sido logrados gracias a la lucha y el sacrificio (incluso con la propia vida) de quienes abrieron el camino con coraje. Una larga batalla que todavía hoy continúa en muchos lugares, y en estos lugares, para nuestro pesar. Retrata el precio que paga el «Otro», a quien miran como diferente o extraño y marginan; el precio del rebelde por ir contra la norma.

Refleja como un espejo dos posturas: por un lado, la intolerancia y fanatismo, el Caín que el ser humano lleva dentro, los inquisidores que no admiten que se salga de la «norma», la rigidez sin corazón ni razón, o la simple banalidad del mal, que decía Hanna Arendt (una mujer también valiente por decir lo que realmente pensaba); por otro lado, el marginado, el valiente, quien no se ajusta al patrón común, el visionario que posee una mentalidad más avanzada a la de su tiempo. La pintura negra de Goya, duelo a garrotazos, simboliza esta dualidad, Caín y Abel, refiriéndose igualmente a la historia de nuestro país. A este respecto, para esta patria que somos todos, propone la actitud y el pensar de Clara Campoamor: «materia que edifique y no destruya. / Una casa para vivir en el futuro. / Una casa para la templanza,» nos dirá en su poema Una casa para la templanza. También alude a esta apertura el verso de Vicente Aleixandre: Para todos escribo, en el poema 1977. Vicente Aleixandre recibe una respuesta, en el que reflexiona sobre la condición de la poesía como un lugar de encuentro con el otro , entablando un diálogo con los versos que cita de nuestro premio Nobel.

Evoca en el libro un modo de sentir y de vivir, apuesta por la libertad y la pasión; un interrogarse sobre la identidad y la actitud que adoptar ante el mundo, aunque se sitúe más en el «temblor de dudas» que en la certeza y prefiera lo pequeño y sencillo a las grandes verdades.

En su epílogo, nos encontramos con un joven que alcanza la madurez y se percata de lo que tiene de común con los otros, «Y verá que las brasas/ del dolor y la dicha/ que surcaban su sangre/ han dejado en los otros/ la misma quemadura. / Verá que no está solo.» Y su canto se desdobla, lo dice expresamente, ese desdoblamiento de la voz poética para hablar de los otros, de uno. No podemos olvidar que lo privado es también político, que lo personal depende de lo colectivo en gran medida.

Gente en busca de su bandera es un texto cuidado al milímetro, con esmero, en el que nada sobra, cuyos versos concisos -de ritmo endecasílabo- destellan furor, pasión, belleza, ética, sin querer que lo formal ofusque el significado, sin caer en los brillos del esteticismo -con elegante sobriedad-, bañándose en agua clara la voz del corazón y la conciencia, con las palabras exactas. Sus versos nos pueden parecer aforismos a veces; otras, fulguran sus imágenes. Doy por seguro que quienes se adentren en sus poemas se emocionarán, encontrarán sensibilidad y humanidad. Un buceo, tal vez, para intentar comprender la condición humana -así como la historia de nuestro país y del mundo- y no olvidar el camino escarpado que hemos recorrido hasta llegar aquí, no olvidar que todavía hay que llevar la bandera y continuar, saber ser libre, saber que toda revolución empieza en uno mismo, comprender que la identidad es una construcción cultural e histórica.

El poemario comienza con este poema que le da título y que su autor nos recita :

https://fb.watch/bwahsG22ia/

ESTA ANTIGUA MEMORIA DE LA NOCHE

Leonard Matlovich ( Savannah, 1943- California 1988)

-I-

Cuando eres joven

guardas entre los puños

un agua escurridiza.

Una verdad apenas susurrada

arraiga entre tu pecho

como una madreselva sobre un muro.

Tus silencios aluden a un puñado de césped,

a lo tierno y lo esquivo.

Dentro de ti, la roca.

Dentro de ti, las ascuas:

la leche corrompida de un secreto.

Una corona de espinas en tu entraña,

aquello que aún no nombras

y por ello no existe.

Un amor, un amor

que en la intemperie sería combustible,

que al revelarse sería acantilado.

Vencejo antes que águila,

muchacho todavía,

cantas sin embargo a lo sombrío,

hasta que este miedo rompa su coraza,

la emoción o un relámpago derriben tanta cerca,

y el muchacho sea hombre

y ese amor se haga del consuelo.

-II-

Te atreviste a dar un paso al frente,

pero no estabas solo.

Hablabas tú,

pero olías a madera: rompías el silencio

soberbio y centenario de los álamos.

Tenías en tu pecho (¿lo sabías?)

un tesoro escondido:

el eco de los hombres que se amaron.

Los silenciados, quienes tuvieron miedo,

te entregaban su voz, te daban su coraje.

Venía de lejos, de muy lejos.

De hablar con los fantasmas.

De los bosques furtivos.

De la vida.

Este deseo, tan lleno de raíces,

¿ cómo si no era un jardín

más allá de las piedras?

No eras tú únicamente.

Traías

las espaldas cubiertas por la arena,

los brazos y las flores,

el espasmo, el recuerdo,

la plenitud, el hambre:

esta antigua memoria de la noche.

Como brota la savia en un árbol talado,

en ti se abría una fuente.

Hoy, los amantes,

en el golpe de fiebre de un abrazo,

oímos aún el agua y su murmullo.

Ya eres parte del eco.

UNA MUJER QUE MUESTRA SU VERDAD

Frances E. Farmer (Seattle, 1913 – Indianápolis, 1970)

Este corazón que llevas siempre a cuestas
y del que no entiendes
su amor tan combustible:
permítele que invoque a sus deidades,
permítele de nuevo el sacrilegio.

Aunque vendrá el rechazo si eres libre,
si en la vida y su fiesta de disfraces

no te pones la máscara.

Alguien te advertirá seguramente:
una mujer que muestra su verdad
ha de ser destruida.

Los hombres de bien señalan con espanto
tu belleza blasfema.
Pero no quieres ser de la mentira
y escupes tu metralla.
Si has de nacer de nuevo,
escoge esta piel sensible al mundo,
este incendio constante:
niega a Dios,
niega a Hollywood,
camina con el fuego.

Ya domarán los bastardos a la fiera,
pero antes,
como se limpia el barro
quien viene de la lluvia,
deja atrás la prudencia.

Sólo vive quien arde.

UNA CASA PARA LA TEMPLANZA

Una casa sin muros,

sin ladrillo que aísle de los otros,

concebida hacia afuera,

con voluntad de huerto o voz de salmo,

de siembra o de plegaria.

Una casa que no se cierre en ella.

Así, mujer, sería tu palabra:

una casa muy joven

donde todo germine todavía,

cereal o promesa

que no peleen las fieras.

Una casa para la mesura.

Una casa para tus hermanos.

De esta piedra que prefiere

los puentes a los diques,

así , mujer,

sería tu palabra,

materia que edifique y no destruya.

Una casa para vivir en el futuro.

Una casa para la templanza.

(No te escucharon, Clara:

tus paisanos

prefirieron la cueva y la batalla,

el verbo impregnado en queroseno)

Ahí quedó

tu casa solitaria,

tu palabra serena

para que alguien la habite.

No sólo se repueblan las ciudades:

también el pensamiento.

23 de febrero: Encuentro con Amalia Iglesias Serna

Todo un lujo este encuentro virtual con Amalia Iglesias Serna el próximo miércoles 23 de febrero a las 20.00 horas, será a través de Meet y nos hablará de su poética , trayectoria y poesía.

Amalia Iglesias Serna (Menaza, Aguilar de Campoo, Palencia, España ). Escritora y periodista. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto (Bilbao). Ha dedicado las tres últimas décadas al periodismo escrito y la gestión cultural (El Correo Español, «Culturas» de Diario 16, ABC, Fundación Mapfre…). Trabajó durante diez años, entre 1987 y 1997, en el suplemento “Culturas”, de Diario 16. Durante quince años, desde su creación en 1996, y hasta su clausura en papel en 2011, fue jefa de Redacción de Revista de Libros. Desde 1999 a 2003 fue codirectora – junto con César Antonio Molina- de la revista La alegría de los náufragos. Desde 2011colabora en Revista de Occidente y desde 2018 escribe una columna semanal en El Norte de Castilla.

Entre sus libros de poemas destacan: Un lugar para el fuego (Rialp, 1985), premio Adonais en 1984; Memorial de Amauta (Endymion, 1988), premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco en 1987; la plaquette Mar en sombra (Málaga, 1989); Dados y dudas (Pre-Textos, 1996), accésit del premio Jaime Gil de Biedma en 1995; Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005), premio Villa de Madrid «Francisco de Quevedo» en 2006; Tótem espantapájaros (Abada Editores) y La sed del río (Reino de Cordelia), Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016. Sus poemas han aparecido también en antologías como Las diosas blancas (Hiperión, 1985), Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997), Poetas de los ochenta (Mestral, 1988), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Mario Muchnik), etc…

  • Un lugar para el fuego (Rialp, 1985).
  • Memorial de Amauta (Endymion, 1988).
  • Mar en sombra (Rafael Inglada. Plaquette, 1989).
  • Dados y dudas (Pre-Textos, 1996).
  • Antes de nada, después de todo (Universidad del País Vasco, 2003).
  • Intravenus. Con Lola Velasco. (Diputación Provincial de Huelva, 2003).
  • Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005).
  • Poetas en blanco y negro (Antología) (2006).
  • Poemas sin más (Universidad de las Islas Baleares, 2007).
  • A orillas de Machado (Antología) (2008).
  • Tótem espantapájaros (Abada editores, 2016).
  • La Sed del Río (Reino de Cordelia, 2016).
  • Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Antología) (Vaso Roto, 2017)
  • A poema abierto. Escribir en tiempos de pandemia. Universidad de Salamanca, 2020.
  • (Des) localizados. Textualidades en el espacio-tiempo. Universidad de Salamanca, 2021.

Preparó la edición de Algunos lugares de la pintura de María Zambrano. Es antóloga de Poetas en blanco y negro (Abada, 2006), una recopilación en la que se reúnen poemas de 230 poetas iberoamericanos que fueron publicándose previamente en la sección «Contemporáneos» del suplemento cultural de ABC durante varios años y de otras antologías como Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Vaso Roto, 2017), A poema abierto (Universidad de Salamanca, 2020).

De 1988 a 2022 se ha encargado de la redacción de textos de crítica literaria, columnas de opinión, entrevistas, ensayos, etc…  en diversos medios: EL CORREO ESPAÑOL, ABC, DIARIO 16, ZURGAI, LETRAS LIBRES, TURIA, EL CUADERNO, LITERAL MAGAZINE, …     

También de la  edición y corrección de textos, catálogos, dossiers de prensa, escritura de prólogos de libros,  etc… para distintos medios: EDITORIAL TURNER, ALIANZA EDITORIAL, PLANETA, FUNDACIÓN TELEFÓNICA, FUNDACIÓN MAPFRE, UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, DIPUTACIÓN DE ÁVILA, FUNDACIÓN CULTURA Y SABERES, …

Participación en jurados literarios (PREMIO CERVANTES, PREMIO TORRENTE BALLESTER, PREMIO JOSÉ HIERRO, PREMIO RAFAEL ALBERTI, PREMIO LEONOR, PREMIO DE LA CRÍTICA, PREMIO BLAS DE OTERO, PREMIO GABRIEL CELAYA, PREMIO EDUARDO LOURENÇO…).

Presentación de libros, participación en mesas redondas y conferencias (CÍRCULO DE BELLAS ARTES, CASA DE AMÉRICA, UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, UNIVERSIDAD CARLOS III, CASA ENCENDIDA, FUNDACIÓN MAPFRE, SGAE, FUNDACIÓN AUTOR, CASA DEL LECTOR, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL MENÉNDEZ PELAYO, CURSOS DE VERANO DE EL ESCORIAL, UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO, RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, INSTITUTO CERVANTES, BIBLIOTECA CASA DE LAS CONCHAS…).

En 2004 la Real Academia de Poesía de Córdoba le concedió la Medalla de Oro Don Luis de Góngora. En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria. Es co-guionista, junto con la también poeta Julia Piera, del documental: Antonio Gamoneda: Escritura y alquimia (2009). En 2019 obtuvo la Beca a la Creación de la Fundación Castilla y León, para escribir el libro de poemas Leer da tiempo, que será publicado en los próximos meses por la editorial Abada.

ÍTACA NO EXISTE

Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

y la humedad de quince o más otoños

y esta locura

y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

o esa vela gastada en noche de tormenta.

Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

Asciendo lentamente

aquella escalera de los sueños freudianos,

subo a los altares mínimos

de mi propia insuficiencia.

¡Cuánto ayer empozado,

cuánta breve mortaja,

cuánto leve recuerdo!

Sobre la cal de esta pared escribo un verso:

He regresado y nada me esperaba.

Quizá se vuelve como a la patria o al padre

con un algo de herida

y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

Quizá se vuelve tarde,

se vuelve ya sin tiempo.

Desde el suelo

una muñeca muerta me contempla,

—una muñeca serenamente muerta—

Me alejo

con la desagradable sensación de haber profanado una tumba.

Un lugar para el fuego ( 1985)

de Memorial de Amauta ( 1988)
Memorial de Amauta ( 1988)

Palidez de los cuerpos.

No sabemos reunirnos.

Nos hemos ensayado torpemente

en ser canción y edén autodidacta.

Y alguna vez,

alguna vez, amor, nos hemos presentido

cercanos a la dicha de aprendernos.

Visto lápidas limpias.

Aprendo el difícil oficio

de apuntalar cenizas o inventariar quimeras.

Pero algunas veces

una magia anónima se instala entre mis manos.

A veces

libélulas amargas

cruzan en procesión entre las venas

y nos devuelven un destello de glope:

fugaz latido

de haber sido un instante

música

y magia

y piélago habitado

Pero tan sólo porque tú existes

el paisaje se repuebla de albatros

y mi soledad se llena de memoria,

acude cada vez a una cita imposible.

de Memorial de amauta

CUANDO QUISE LEER la caligrafía de las brasas,

Las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

a secar mi corazón encima de la empalizada.

de Dados y dudas 1996

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata…

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata
la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus
párpados, instante en que no sabes si acabas de
partir o estás a punto de llegar. No sabes si
el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una
selva lejana, esperas el placer de su espesura.

De «Dados y dudas» 1996



Cavar una fosa…

Cavar una fosa.
Edificar una casa.

Sobre las ruinas de las ruinas,
ahora y siempre por los siglod de los siglos,
la vida siempre en obras.

Un basurero atesora
la indiferente memoria de los días.
Quién reciclará nuestros despojos,
quién regalará fascículos
con nuestra colección de instantes,
qué teletipos darán noticia
de la simulación de un sueño,
quién archivará cuidadosamente nuestros nombres
y hará el penúltimo inventario,
en qué autopista o hiperespacio habitaremos.

Qué Internet hacia Dios por si lo escucha.

Entre derribo y derribo,
cavar una casa,
edificar una fosa.

De «Dados y dudas» 1996

Desasosiego de otoño

Tampoco tienen fecha las hojas de este otoño
y acaso no es verdad que su mundo agonice.
Ni queda amargura en sus grietas
ni sus arrugas aguardan la soledad del invierno.

Es sólo levadura, madriguera,
lazada de luz cuando reposa,
cuando cierra los ojos
para buscar los nombres de lo oscuro.

Pergaminos, venas izadas,
nervios que han excavado la piel,
los profundos ríos de montaña
que se dibujan en tus manos.

No hay desembocadura en este instante
detenido en la pared de un día,
en los muros de una casa que no existe,
el limbo del soñador y sus iconos.

Caminos superpuestos,
desde el Austral al Ártico,
sólo el imán del útero en letargo,
el jirón de inquietud que te faltaba
para soñarte sin gravedad.

De «Lázaro se sacude las ortigas» 2005

MARINA SIN MAR

Cae la tarde al vértigo del día inacabado.

He venido hasta el centro de la presa sin agua.

En el limo del fondo puedo escribir tu nombre

de Marina sin mar.

Nunca sabrán las olas

cómo baja la niebla por los pastizales

y se posa en la arcilla de la luz de anteayer

más despacio en sus grietas.

El viento juega con los posos del pasado

la dulce letanía de aquella tierrra intacta.

Por el rastro de la sangre…

los mismo brezos al borde del camino

recuerdan que mis brazos eran niños entonces.

Otra vez se hace tarde.

En las encrucijadas de corazón

huele a bosque mojado

para que nunca olvide mi cuna de madera

y tus manos perfumadas de orégano,

de arándano, de canela en flor.

Hoy camino contigo

por las linderas de Somonte

Todavía el viento desata tu pañuelo

antes de bajar a posarse en vuestras tumbas.

la sed del río (2016)

DECIR UNA GUERRA

No se oxidan las latas de conserva
en los gabanes de los soldados muertos.

Alguien escondido en la despensa
raciona el azúcar a los niños,
sigue encendida la hoguera donde arden las cosas de la casa.

Apenas quedan pedazos memorables,

sus labios dicen palabras como estraperlo,

pólvora, racionamiento, maquis, milicianos.

Las trincheras casi intactas más arriba del monte,
círculos de piedra sobre piedra,
parecen restos de crómlech o improvisadas cabañas infantiles
y más lejos un campo de regaliz, retamas, manzanillas
y grandes serpientes plegadas como una bola,

uróboros deslizándose por las linderas.

Escondidos en la cueva,
escucharon durante horas aullar al perro sobre una tumba.
La figura del santo atravesaba los pastizales
para cambiar de bando cada noche.
En El Dueso un hombre con los dedos mutilados
gritó su nombre para llevarlo a fusilar,
pero los presos dijeron que ya no estaba.

Muchos años después
quedaban leyendas de tesoros abandonados en la huida,
polvorines enterrados en lugares secretos,

casas en ruinas, y campos de cultivo regados de metralla.

Alguien sembró patatas a oscuras en un rincón del huerto,

alguien las desenterró pocas horas después.
A escondidas robaban el arroz a las gallinas.
El pan era muy negro.
Se alimentaba de cortezas de naranja.
Cómo perdura el hambre en la memoria.

La sed del río

Tótem I

Entre
tótem y
autómata,
una zozobra
de marioneta,
virutas de tiempo
invisibles hilos
de oro tiran
de ti hacia
los bosques
sagrados de los druidas. Desde los serbales milenarios,
el muérdago llega hasta tus brazos, se hace resina y ritual
para ahuyentar a la muerte. Entre
tótem y autómata la puerta propicia
para cambiar de ángel, el gigante
de Cerne Abbas tumbado en el campo
de Dorset, las estatuas de Rapa
Nui, vigilando la Isla de Pascua,
los cuerpos silueteados al abrigo
de las rocas, los monigotes de la
infancia y la caverna, y los robots
que aprenden a mirarte. Entre tótem
y autómata el espantapájaros
crucificado en la inmensidad del
trigo, el que siempre te espera
allí donde todo lo modela el viento
y tus pasos de niña no se apagan,
tu icono y escondite y madriguera.

TÓTEM XXII

La

arcilla

es contagiosa.

En vano ya

esconderse.

Nunca olvidas

que fuiste

un lugar

pasajero.

Puedes envolver tus brazos en todas las banderas

pero nadie va a traerte la tierra prometida. Creciste

en la generación de los signos

pero agitas un esqueleto sin

memoria, el gozne del grado

cero, la plenitud de la tábula

rasa, palabras encharcadas

como escombros. En tu orilla

arde una sed de raíces,

aletean las trizas, cuando nada

puede florecer en tu asombro

salvo el deseo que ya nunca

retrocede, la inquietud de

las musas más allá de tus

manos. Como Ulises aras la arena, dispones tu sementera de sal.

De «Tótem espantapájaros»

Más poemas en: http://amediavoz.com/iglesias.htm

Encuentro con Enrique Javier Nogueras Valdivieso y su poemario «Quince días de marzo»

En el ciclo de encuentros con autores, «El poeta y su voz», el próximo jueves 20 de enero a las 19.00 horas en la Casa del Libro de Viapol- Avda. de Diego Martínez Barrio nº4, Sevilla- estaremos con el profesor universitario y poeta, Enrique Javier Nogueras Valdivieso, quien nos hablará de poesía, de su trayectoria literaria y de su último libro publicado, «Quince días de marzo», prologado por Juan Carlos Abril.

Quince días de marzo es un poemario que guarda coherencia y unidad temática ,canta una historia de amor ocurrida en el pasado, ya remoto , pero con tal impronta , que todavía remueve. Nos puede recordar a Garcilaso de la Vega, pues aunque el amor que viven es moderno y actual; no obstante, en el recuerdo será un amor cortés, platónico, galante. En cuanto a lo formal, también nos recuerda al “dulce estilo” .

El suyo es un libro que sorprende por su eclecticicismo, mezcla de clasicismo- poemas con rima y formas métricas, como el soneto, la sintaxis del verso- con un vocabulario actual, incluso coloquial, y poemas de mayor modernidad – sobre todo en el poema de Oratio in solitudinis ora, referente a la soledad, cuyo estilo cambia radicalmente y nos puede recordar al heterónimo Álvaro de Campos, de Pessoa, en una línea más vanguardista.-

El acertado y lúcido prólogo de Juan Carlos Abril nos revela claves – los ecos Eliotianos de su título, por ejemplo- e influencias en el autor . Resalta el prologuista cómo Enrique profundiza en un tema, resultando sus poemas variaciones o indagaciones, a partir de las cuales va abordando una experiencia vital, convirtiéndola en experiencia estética, escribiendo un cancionero- al modo de Petrarca- referente a los quince días de amor, con sus correspondientes noches.

Poesía breve, intensa, depurada, en una mezcla de clasicismo y modernidad, poemas que – como Machado- borran la historia para cantar la emoción.

Ahondaremos en sus versos en el encuentro, de momento, os dejo algunos poemas:

Poema XIII

Como quien pierde el juicio

voy haciendo presagios.

Voy buscando señales.

Así. Como el que ama.

—–

Vives en marzo como paloma

más allá de su vuelo y su rama

vive en la eternidad que la reclama

y en cada marzo tu memoria asoma.

Vives en marzo como en la redoma

vive el residuo vivo de la llama,

como en el corazón , cuando se inflama

y en la sangre el recuerdo o el aroma.

En la humedad del aire y en la espera

cruel del mes que sigue, en la coraza

y en el recuerdo de las violetas,

y en las tardes tranquilas y secretas

y en la lluvia y el barro o la amenaza

ebria y nocturna de la primavera.

—–

y XIV

(CANCIÓN DE MARZO)

Cuando la primavera se acerca ruidosa

y el tiempo nuevo esparce despacio su dulzura,

teñida de nostalgia de la nieve,

entonces me pregunto cuándo volveré a verte.

Mientras el blanco espino presume de su albura

y el ramaje del bosque su verdor recupera,

y cuando ya los pájaros en su latín insisten,

ahora yo me pregunto si cuando vuelva a verte

mi corazón cansado redoblará su trino,

tal corzo que la fuente recuerda malherido,

o por fin a tu lado latirá indiferente,

como caen los copos o el almendro florece.

—–

…IV

Está escrito «ay del solo» pero quién que está vivo no es la sombra solitaria de un sueño,

la sombra solitaria de un sueño solitario…

Pues que solo he nacido, tú aguárdame,

pues solo he de morir, acompáñame,

pues he de vivir solo, protégeme, no dejes, nunca dejes,

nunca dejes que engañen mis palabras o mis pasos, la algarabía imprevista,

las lilas impasibles, la menuda violeta,

tú ,presencia absoluta y perpetua, hilo que no se rompe,

mapa de un laberinto

del que nunca se escapa.

Enrique Nogueras (Granada, 1956) es licenciado en Filología Clásica y Filología Románica por la Universidad de Granada, donde se doctoró en la segunda especialidad con una tesis sobre la Tradición Clásica en la poesía de Fernando Pessoa, Carles Riba y Luis Cernuda. Es profesor Titular de Filología Románica de la UGR y autor de numerosos trabajos de carácter académico, entre los que destacan los realizados sobre el poeta del siglo XV Ausiàs March. Ha sido colaborador de la Universidad de Iași y, desde 2012, es profesor invitado en la Universidad de Suceava. Asimismo, realiza traducciones de la literatura portuguesa y rumana, entre las que cabe señalar Historia del futuro (Cátedra, 1987), de António Vieira, y Narraciones, de Mihai Eminescu, que mereció en 2017 el Premio Memorial de Ipotesti. Hasta su desaparición en 2018 fue editor adjunto de la revista El genio maligno, y actualmente codirige El mundo románico.

En 2013 se presentó en el Festival Internacional de Poesía de Bistrița su libro de poemas Ore la Mogoşoaia / Horas de Mogoşoaia. En 2017 apareció De la resurrección y, al año siguiente, el cuaderno de poemas traducidos al portugués Terceira Margem. En 2019 recibió el Premio del Festival Internacional de Literatura «Tudor Arghezi» de Târgu Jiu.

Forma parte de ARACIS (Agencia Rumana para calidad de la enseñanza superior) y en septiembre del año pasado fue condecorado por el presidente de Rumanía en reconocimiento a su trabajo de traducción y difusión de la cultura Rumana.

Taller de poetas: 1 de diciembre, Jorge Díaz Martínez. Poesía española contemporánea. La poesía de Carlos Pardo.

El miércoles 1 de diciembre a las 19.00 horas en el Taller de poetas, Jorge Díaz Martínez tratará sobre poesía de Carlos Pardo . La clase se impartirá a través de Meet. Interesados contactad en : aalveasanchez@gmail.com

Jorge Díaz Martínez, Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, ha sido lector de español en universidades de Asia, África y Europa. Actualmente, es profesor de enseñanza secundaria en Andalucía. Ha publicado los libros: Escribiendo mandalas (Ediciones En Huida, 2021), Transbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa, 2012), Almizcle y tabaco (Premio Arcipreste de Hita, Pre-Textos, 2005) y La piel de la memoria (Premio Vicente Núñez, Visor, 2004). Como crítico, ha seleccionado y prologado la antología Voces del nuevo siglo. Poesía española contemporánea (2014), traducida y publicada en Armenia por Hakob Simonyan. Y también, junto a Ana Isabel Alvea Sánchez: La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). 

blog: http://www.jorgediazmartinez.com/

De Carlos Pardos encontraréis datos de su bibliografía en este enlace : https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Pardo_(escritor)

Podéis leer algún poema de este autor en https://verseando.com/blog/carlos-pardo-presentacion-a-traves-de-sus-poemas/

Mi reseña de «Plenitud y vacío»

Agradecida a Jesús Cárdenas Sánchez por la edición de mi reseña y por la hospitalidad de la Revista Culturamas. Para quienes quieran conocer mi lectura de este poemario que me cautivó, «Plenitud y vacío» de Álvaro Galán Castro.

https://www.culturamas.es/2021/06/27/plenitud-y-vacio-de-alvaro-galan-castro/

ENCUENTRO CON AURORA LUQUE EN EL TALLER DE POETAS

Nos alegra enormemente que Aurora Luque haya aceptado nuestra invitación para un encuentro virtual por Meet el próximo miércoles 21 de abril de 2021 a las 17.30 horas. Quienes estén interesados pueden contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com, o bien por facebook , twitter , instagram.

Aurora Luque[1] (Almería20 de septiembre de 1962) es poetatraductora, profesora y escritora española. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Granada – se licenció en 1987 con una memoria sobre la poesía femenina en la Grecia Antigua- y profesora de griego antiguo desde 1988 en Málaga. Colaboró como articulista en el diario Sur de Málaga desde 1999 a 2008 (sus artículos están recopilados en Los talleres de CronosAteneo de Málaga2006). En octubre de 2008 fue nombrada directora del Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga, cargo que ocupó hasta junio de 2011. Ha fundado y dirigido la colección de poesía «Cuadernos de Trinacria»,Desde el año 2000 codirigió junto a Jesús Aguado la colección «maRemoto» de poesía de otras culturas del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA).4​ En 2005 fundó la editorial Narila. Ha formado parte del Consejo Asesor de la colección «Puerta del Mar», también del CEDMA, así como del Consejo Rector del Instituto del Libro del Ayuntamiento de Málaga y del Consejo Social de la Universidad de Málaga.  Colaboradora honoraria del Departamento de Traducción e interpretación de la Universidad de Málaga, en la que también es miembro del grupo de investigación Traducción, literatura y sociedad5​ de la Universidad de Málaga. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas.

Poesía

  • 1981Hiperiónida, Granada: Universidad de Granada, colección «Zumaya», premio Federico García Lorca de Granada.
  • 1989Problemas de doblaje, Madrid: Rialp, accésit al Premio Adonáis.
  • 1991Fecha de caducidad, Málaga: Tediria (Cuaderno)
  • 1992Carpe noctem, Madrid: Visor, Premio Rey Juan Carlos 1994.
  • 1996Carpe mare Málaga: Miguel Gómez Ed. (Antología)
  • 1998Transitoria, Sevilla: Renacimiento, Premio Andalucía de la Crítica en 1998 y finalista del Premio Rafael Alberti.
  • 2000Las dudas de Eros, Lucena: Ayuntamiento de Lucena, col. «Cuatro Estaciones». (Antología)
  • 2002Portvaria. Antología 1982-2002, Cuenca: El Toro de Barro. (Antología)
  • 2003Camaradas de Ícaro, Madrid: Visor. Premio Fray Luis de León 2005.
  • 2004Carpe verbum, Málaga: Ayuntamiento de Málaga, col. «Monosabio». Edición de Francisco Fortuny. (Antología)
  • 2005Haikus de Narila, Málaga: Publicaciones Antigua Imprenta Sur. (Cuaderno)
  • 2007Carpe amorem, Sevilla: Renacimiento. Edición de Ricardo Virtanen. (Antología)
  • 2008La siesta de Epicuro, Madrid: Visor, Premio de Poesía Generación del 27.
  • 2014Fabricación de las islas. Poesía y metapoesía,17​ Prefacio: J. M. Caballero Bonald; selección y estudio: Josefa Álvarez Valadés, Valencia: Pre-Textos.[1].
  • 2014, Médula. Antología esencial. Madrid: Fondo de Cultura Económica. Edición de Francisco Ruiz Noguera. (Antología)
  • 2015Personal & político, Sevilla: Fundación José Manuel Lara.
  • 2016Los limones absortos. Poemas mediterráneos.18​ Málaga: Fundación Málaga. Ed. bilingüe.Trad. al italiano de Paola Láskaris. Prólogo de Chantal Maillard.[2]
  • 2020Gavieras, Madrid: Visor. XXXII Premio Loewe, 2019. 

LOS DÍAS VENIDEROS

Los días venideros no llegaron.

Se agotaron, fulgentes, en los brindis.

Lo por venir ya estaba caducado

a la hora de soñar.

                               Os pido, dioses,

solo sueños portátiles, menudos,

cinta para medir el horizonte,

y días que no engañen, desde lejos,

como veleros gráciles

cargados de ataúdes.

ANUNCIOS

Vendo roca de Sísifo,

añeja, bien lustrada,

llevadera, limada por los siglos,

pura roca de infierno.

Para tediosos y desesperados,

amantes del absurdo

o para culturistas metafísicos.

Almohadilla de pluma para el hombro

sin coste adicional.

 …

Vendo una isla de segunda mano.

No la puedo atender.

Perfecto estado: arenas y ensenadas,

olas, acantilados,

arboledas, delfines.

Instalación de sueños casi intacta.

 …

Vendo toro de Dédalo.

Discreción. Quince días

de frenético ensayo.

Se entrega a domicilio.

Se adapta a todo tipo de orificios.

Revendo laberintos

usados, muy confusos.

Se garantiza pérdida total

por siete u ocho años.

Si no queda contento,

reembolsamos el hilo de Ariadna.

 …

La vida es una empresa laboriosa:

veinte segundos de ficción en pie

y una tenue canción desesperada.

Somos microrrelatos que caminan:

Soy No-fui, No-seré, NO-soy cansado.

Vivir  es patinar breve jornada.

Sólo soy los anuncios que he tragado.

 …

Alquilo alas de Ícaro

adaptables, elásticas.

Imprescindible curso de suicida,

máster de soñador

o currículum roto de antemano.

                                             de Camarada de Ícaro, 2003

EN RADIO TRES

Escucho en Radio Tres

en versión brasilera

–que es como si batiesen los sonidos

con la pulpa del sol–

Cheek to cheek Moon river.

Una cerveza Alhambra de reserva

colabora a su modo en el bienser.

Y el cuerpo quiere abrir, completo de sí mismo,

las puertas del verano.

Los sentidos son hoy

esos dioses alegres y fuertes de los mitos.

Reinauguran el mundo,

lo cifran,

lo consisten:

la puerta del oído,

la puerta de la lengua,

la puerta de los párpados.

Ícaros,

Hermes,

Iris.

Ahora que ya sé

lo que roba la muerte

me importa mucho el aire de esta noche

mitogénico, vivo, generoso.

                                     La siesta de Epicuro, 2008

DECÁLOGO DE LA FLÂNEUSE

Ver construirse el tiempo
Chantal Maillard

Flâneuses… su papel en cuanto observadoras, poetas y,
sobre todo, ensayistas de la ciudad (…) reivindicar la
flâneuse puede ser la manera de denunciar las falacias
que hacen del espacio urbano la más férrea plasmación
del orden social, cultural, político y económico.
Anna Maria Iglesia

Juramento inicial. Por mis antepasadas, no aceptaré más límites, cancelas en umbrales ni candados. Haré mi ciudad mía, mi laberinto al sol, mi casa grande. Los dedos de los pies sonríen al bajar de la acera. Primero de flâneuse: salir sin móvil. Curar la nomofobia.

Descubrir el placer de no comprar. Tres excepciones: zapatos de andariega con su nube interior. Un libro de flâneuse para leer en bancos, terrazas, céspedes o pretiles. Santificarás al sol sobre las páginas bendecidas y abiertas. Y la moneda para el músico y la música que embellecen las calles. ¿Son los nuevos altares? ¿Oyes cómo esa flauta te facilita claves de vuelo figurado sobre las palmeras?

Salvar tus librerías y amar a tus libreros y libreras. Es tu pagana misa semanal: pecado es muy mortal no entrar en ellas. Recordar: el Antihéroe de la nueva flâneuse es aquel Magistral de La Regenta, que mira posesivo la ciudad desde una torre alta, avariciosa, inmóvil.

Deambularás. Harás las calles. Preguntarás el nombre de los árboles o los bautizarás si se hallan huérfanos. Preguntarás los sueños a los viejos artistas rotulados en lápidas. Y los saludarás: ¿tu compañera?

Amarás una lentitud nueva cada día. Te detendrás a leer la irrepetible escritura de esa frase fucsia de la buganvilla. Te dejo andar, olfato, a ver qué encuentras. Volad, oídos míos, traed ruidos y músicas. Coleccionarás olores diferentes del mar y de las plazas. Los irás bautizando. Oh, lexicografía nueva de la flâneuse.

Métodos de paseo: probar los autobuses hacia ninguna parte. Las últimas paradas de las líneas, allí donde se vuelca del plato la miseria. Periferias: bodegas, lecherías, colmenas. Comer fruta llegada de esos huertos cercanos.

Hablarás con una anciana en los días impares. Hablarás con un anciano en los días no impares. Que fluyan sus memorias. Hallarás, como gemas, palabras para tu colección, palabras que jamás estrenaste en tu boca. Qué sabrosas las palabras rodadoras, rodantes, confitadas en tiempo. Será como pescar en plena calle peces secretos, caracolas envueltas en algas, restos de buques, escamas de sirenas

¿Tertulias, foros, clubs, ágoras vivas, ateneos? ¿Micromuseos vacíos, amigos de la música, patios frescos, talleres de escultoras, tabladillos, verbenas diminutas, títeres y minúsculos teatros? Con una condición: no aparezcan en las sumisas guías.

Los cementerios narran el temperamento arcano de la polis. No desdeñes sus voces. Poemas semiescritos en las tumbas que tú completarás. Plagia a Banksy, deja en aquellas tapias tu grafiti.

Y si te invade el ansia de la fotografía, hazla con tus palabras: regresa con un haiku y cuélgalo en el vaho del espejo. Ciudad, aforo libre. Espigarla a lo Varda. Buscar lo infraordinario de Perec. Reavivar los fuegos a lo Woolf. Olvidar los decálogos.

SENDERUELAS

Las palabras caminan

andan, vagabundean y desandan. ¿Las ves?

Cruzas las calles, paladean plazas,

rebuscan los senderos enterrados,

sortean excrementos, trepan por carreteras de montaña,

merodean y corren. Van ahí, como nubes

acróbatas, como enjambres hipnóticos

cargados de melíferas misiones.

                                                   Las palabras,

senderistas en grupos amicales o solas como brujas.

Andan, tropiezan, se golpean a veces y se arañan

las unas a las otras; a veces se encadenan

los hombros con abrazos. Recogen el caído y bellísimo

abanico del gingko, se dejan empapar

de viento de cerezos.

                                     Caminan las palabras,

Peregrinas, entrecruzan sus rutas

con nuestros vericuetos de silencio,

fulguran y atrapamos a algunas con la boca,

a otras con el grito, con redes de escritura.

Mas se van en bandadas enloquecidas, altas

 o se esconden y silban como voces del bosque.

 Magia no vi otra igual, tan seductora,

como este caminar de las palabras,

portadoras de luz, amigas fieles,

pasajeras y libres.

Viajar así, con ellas.

CONVERSACIÓN CON EL PREFIJO DES-

  • Prefijo des-, ¿qué haces con mi lengua?

Tengo cuentas pendientes

contigo. ¿Por qué insistes en usos

dañinos y serviles?

                                Mírate:

Desflorar  despeinar  deslenguar  descarriar

desdentar  desvirgar  descerebrar

¿Por qué fuiste tan cómplice del sufijo de escarnio?

¿Por qué bailabas tanto con nosotras?

Ella la desflorada y deshonrada

ella la desdentada la vieja y descarnada

tú la descerebrada ella la despeinada

la desvirgada y la descarriada

yo descorazonada deslenguada

ellas                 las despojadas.

Mírate: desbordar.

Di por qué desbordar no ha sido nunca

deshacer los bordados. ¿Cuántas horas de oro,

toneladas de tiempo luminoso hallaríamos

si todos los bordados de la historia menor

quedaran desbordados?

Hora es de deshilar destejer descoser

desbaratar desenhebrar

desabrochar y desabotonar

desembridar y desembarazar.

Mírate. Desnortar, desorientar.

¿Por qué has dejado fuera

al oeste y al sur?

De-surear. Des-occidentear.

Desurea quien prescinde de los sures

y no sabe gozarlos ni ponerlos a proa

y desoccidentea quien olvida los pasos

fieles al sol amigo que se pierde.

Horas de desfacer, desdecir, descifrar

descontar, descantar, desencantarnos

de tanto encantamiento no pedido,

desocupar los nichos,

deshombrar, por ejemplo, que es tirar por la borda

el verbo deshonrar con todos sus arcaicos

prestigios teatrales,

destilar vinos rojos y salvajes,

desandar los senderos alambrados

desenredar los nudos

del barbado destino.

Gavieras , 2020

Podéis leer más poemas de esta autora en:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/aurora_luque/obra-visor/antologia-poetica–29/html/

Y en este enlace la podéis escuchar hablando de su poesía y recitando:


[1] Aurora Luque – Wikipedia, la enciclopedia libre