Encuentro con autor: María Álvarez- Rosario y su poemario «Sensografias»

En nuestro ciclo de encuentros con poetas la próxima invitada será María Álvarez-Rosario y su poemario «Sensografías». Será el jueves 12 de mayo a las 19.00 horas en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla.

María Álvarez Rosario ha publicado los poemarios Física elemental (Torremozas, 2016), Mapa de la memoria, con el que obtuvo el Premio de poesía “Juana Castro” en 2018, en el 2019 obtuvo el Premio Internacional de Poesía de Ronda con Una habitación propia y en el 2020 publicó Sensografías (Torremozas)Su poema «Testamento Inacabado» obtuvo el primer premio en el XXV concurso de poesía  “Luz” del Ayuntamiento de Tarifa (2018) y participa en la antología Rojo-dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor, de Renacimiento.

Como acostumbra la editorial Torremozas este libro está cuidadosamente editado, embellecido por las hermosas ilustraciones de Rafa Hermosilla, a quien pertenece también el dibujo de la cubierta.

Los poemas parecen haikus, predominando los de tres versos; aunque nuestro amigo Gregorio Dávila de Tena negaría su condición de haiku -al menos de haiku clásico-, en el que debe indicarse la estación del año , tener un cómputo silábico de 17 sílabas ( 5-7-5), no usar metáforas, no debe aparecer el propio sujeto en sus versos, entre otros requisitos. Pero sí poseen la capacidad de síntesis y sugerencia.

El haiku, como lo define el profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en su libro El haiku japonés, es imagen o impacto de un momento sentido con profundidad, imagen hondamente sentida en un momento de iluminación, resultado ser una visión intuitiva de la realidad. Por su sentido trascendente, dicha imagen se eleva a símbolo. El haiku nacería de la sensación, no del intelecto.

Como en su brevedad debe aparecer la estación del año, el libro se ha estructurado por estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Y como viene siendo propio de la escritura de María, su poesía nos revela delicadeza, sosiego, contemplación ,emoción, logra la belleza con el lenguaje común que todos usamos. A estas alturas resulta difícil escribir poemas cercanos a los haikus, pero la autora agudiza la mirada y evita lugares comunes, luminoso su mirar siempre. Por supuesto, la naturaleza está muy presente, podemos considerar el libro como un homenaje al paisaje natural y al planeta: humedales, marismas, campos, laguna, mar, valle, árboles, flores, amaneceres, pájaros; y vislumbra a veces lo interior, la casa o el patio. La calma, la quietud y el silencio son estados recurrentes, un silencio en el que saber escuchar: Habitar el silencio/ escuchar los paisajes/ transparentes.

En Otoño prevalece esa serenidad mansa que calma la sed, el Otro o amado adquiere suma importancia (su voz es agua, sus ojos son la luz, su corazón aporta calma), hay ausencia y silencio:

«Busca incansable

mi corazón zahorí

su voz de agua.»

«Para mis ansias

su corazón sereno

estanque en calma»

En Invierno el paisaje es una playa desierta, el mar , y gorriones. Frente al frío, la escarcha, ante el azote del tiempo, apuesta por la alegría, la luz, la blancura. Encontramos cierto sentido sagrado ( las huellas en la arena son oraciones, en el silencio escucha el alma). El mar parece evocar en ocasiones lo efímero y lo eterno, el olvido, lo incierto.

«En el silencio

de la llanura inmensa

un árbol solo.

Solo.»

«Defender la Alegría

como hoguera en la nieve.»

En Primavera la belleza de la ciudad que resucita con sus naranjos, jacarandas, arrozales, la vida en el patio. Colorido, aves, amor, vuelo, alegría, resurrección.

«Ante mis ojos

vuelan a ras del agua

las golondrinas.»

» Las once y cuarto

un temblor de gorriones

recorre el patio.»

«El color del verano es amarillo» , nos dice. El sol imperando en lo alto en días vacacionales, donde el descanso, el reposo y la siesta. Aquí la claridad, luz, las gaviotas, el campo, estampas cotidianas y felices, el sol abrasador, la dulzura del aire, sentir todo lo que te rodea.

«Luz del amanecer,

vuelo de gaviotas

sobre las olas blancas.»

«Nos aguarda

el sabor del verano

en las cerezas.»

«Sentir

en el pecho del pájaro

mis latidos.»

Una delicia este poemario que te hace sentir cada estación con una delicada y dulce serenidad y armonía, como una bendición de la vida. Seguro que lo disfrutaréis. Os esperamos el 12 de mayo , profundizaremos más y mejor en estos versos.

«La pared del caracol» el 20 de abril en Viapol

En este mes primaveral seré yo quien acuda al ciclo «El poeta y su voz» para hablar de poesía y de mi último poemario publicado, «La pared del caracol». Mi agradecimiento a la Casa del Libro y a Rafael García, quien moderará y dirigirá el encuentro, por su invitación y ofrecimiento. Llevamos colaborando juntos desde el año 2011, se dice pronto.

Con Rafael García Organvídez

Mi agradecimiento a Rafael por su brillante presentación, a mi amigo Gregorio Dávila de Tena por estas fotografías y a quienes se acercaron para acompañarme en la tarde de ayer, por toda su atención. Gracias.

Ciclo «El poeta y su voz»: Encuentro con Braulio Ortiz Poole el 15 de marzo a las 19h.

Tenemos la suerte de contar con la presencia de Braulio Ortiz Poole en nuestro ciclo » El poeta y su voz», martes 15 de marzo a las 19.00 horas, en Casa del Libro de Viapol, Avda. de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Muy agradecida de que aceptara la invitación. El aforo es libre y también puede transmitirse por Meet.

Braulio Ortiz Poole es un periodista cultural y poeta nacido en Sevilla en 1974. Escribe para el Diario de Sevilla y los periódicos del Grupo Joly. Su debut literario, Francis Bacon se hace un río salvaje, ganó el Premio Andalucía Joven de Narrativa, y a esa publicación siguieron obras como la novela La fórmula Miralbes (Caballo de Troya, 2016), biografías bastardas ( Rd Editories, 2005) o los libros de poesía Defensa del pirómano (E.H. Ediciones, 2007), Hombre sin descendencia (Fundacion Jose Manuel Lara, 2011), Cuarentena (La Bella Varsovia, 2015) o Gente que busca su bandera (Maclein y Parker, 2020). También hacer constar la biografía Manuel Laffon, el hombre y el médico ( Diputación Provincial de Sevilla, 2010). Sus historias han sido seleccionadas para antologías como ‘Mutantes. Narrativa española de última generación’ y ‘Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (2001-2010).

El prólogo es del también poeta Alejandro Simón Portal. En él hace un recorrido por la trayectoria poética del autor, destacando de este libro su cuestionamiento de lo (indebidamente) establecido, cómo da voz a los disidentes, su diálogo con historias ajenas y universales, su carácter celebratorio de la vida, a la vez que su conciencia política y compromiso ético. Define el poemario como un tratado de amor al género humano, entendiendo el amor como consuelo y resistencia.

En la página de la editorial Macklein y Parker se indica: «Bandera como símbolo de lucha, de pertenencia, de propósito. Bandera como símbolo de la necesidad de compartir una revolución que comienza en lo íntimo pero va más allá del individuo, más allá incluso del colectivo, que lo atraviesa todo con colores, en ocasiones, no visibles a los ojos, tal vez solo visibles a los corazones. En Gente que busca su bandera el periodista, escritor y, por encima de todo, poeta, Braulio Ortiz Poole rinde un cálido homenaje a todas esas personas que, en algún momento de su vida, convirtieron su causa en bandera. Un catálogo de hombres y mujeres que no quisieron acatar las consignas y abrieron su propio camino. Desde Leonard Matlovich, el primer militar de Estados Unidos que reconoció su homosexualidad, hasta el pintor Thomas Eakins, expulsado de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania por mostrar en una clase un desnudo masculino a un grupo de alumnas; desde la actriz Frances Farmer, que pagó caro su intento de ser una mujer libre, al jugador de ajedrez Viktor Korchnói, disidente y desertor, la obra retrata a rebeldes e inadaptados que se salieron de la norma y que fueron duramente juzgados por su tiempo. Escribe sus historias, / di sus nombres, apunta el autor en unos versos. Aunque los señalen / también ellos / están haciendo patria. «

Braulio da un giro en su poesía, por lo general autobiográfica, para abrirse a lo plural y colectivo, como le ocurrió a Antonio Machado. Y logra con una sorprendente intensidad meterse en la piel de sus personajes reales para mostrarlos con ternura. Es la suya una voz que se desdobla -usa el recurso del desdoblamiento- y se dirige constante a un «tú», que es el otro, la víctima, el proscrito o divergente.

Cuando se refiere al verdugo, al cazador, quien señala al otro, al intolerante -por ejemplo en Canadá- lo hace en tono interrogativo, preguntándose cómo es posible tal actitud.

El propio autor en una entrevista manifiesta que prevaleció «el impulso de encontrar a los conciudadanos en los extranjeros, la verdad en los locos y la fe en la herejía. Los que no figuran en el discurso oficial, los disidentes, también contribuyen a levantar el país.» No me digan que no es para zambullirse de cabeza en sus páginas.

El libro muestra cómo todos los derechos y libertades -y justicia, pues es cuestión de justicia- han sido logrados gracias a la lucha y el sacrificio (incluso con la propia vida) de quienes abrieron el camino con coraje. Una larga batalla que todavía hoy continúa en muchos lugares, y en estos lugares, para nuestro pesar. Retrata el precio que paga el «Otro», a quien miran como diferente o extraño y marginan; el precio del rebelde por ir contra la norma.

Refleja como un espejo dos posturas: por un lado, la intolerancia y fanatismo, el Caín que el ser humano lleva dentro, los inquisidores que no admiten que se salga de la «norma», la rigidez sin corazón ni razón, o la simple banalidad del mal, que decía Hanna Arendt (una mujer también valiente por decir lo que realmente pensaba); por otro lado, el marginado, el valiente, quien no se ajusta al patrón común, el visionario que posee una mentalidad más avanzada a la de su tiempo. La pintura negra de Goya, duelo a garrotazos, simboliza esta dualidad, Caín y Abel, refiriéndose igualmente a la historia de nuestro país. A este respecto, para esta patria que somos todos, propone la actitud y el pensar de Clara Campoamor: «materia que edifique y no destruya. / Una casa para vivir en el futuro. / Una casa para la templanza,» nos dirá en su poema Una casa para la templanza. También alude a esta apertura el verso de Vicente Aleixandre: Para todos escribo, en el poema 1977. Vicente Aleixandre recibe una respuesta, en el que reflexiona sobre la condición de la poesía como un lugar de encuentro con el otro , entablando un diálogo con los versos que cita de nuestro premio Nobel.

Evoca en el libro un modo de sentir y de vivir, apuesta por la libertad y la pasión; un interrogarse sobre la identidad y la actitud que adoptar ante el mundo, aunque se sitúe más en el «temblor de dudas» que en la certeza y prefiera lo pequeño y sencillo a las grandes verdades.

En su epílogo, nos encontramos con un joven que alcanza la madurez y se percata de lo que tiene de común con los otros, «Y verá que las brasas/ del dolor y la dicha/ que surcaban su sangre/ han dejado en los otros/ la misma quemadura. / Verá que no está solo.» Y su canto se desdobla, lo dice expresamente, ese desdoblamiento de la voz poética para hablar de los otros, de uno. No podemos olvidar que lo privado es también político, que lo personal depende de lo colectivo en gran medida.

Gente en busca de su bandera es un texto cuidado al milímetro, con esmero, en el que nada sobra, cuyos versos concisos -de ritmo endecasílabo- destellan furor, pasión, belleza, ética, sin querer que lo formal ofusque el significado, sin caer en los brillos del esteticismo -con elegante sobriedad-, bañándose en agua clara la voz del corazón y la conciencia, con las palabras exactas. Sus versos nos pueden parecer aforismos a veces; otras, fulguran sus imágenes. Doy por seguro que quienes se adentren en sus poemas se emocionarán, encontrarán sensibilidad y humanidad. Un buceo, tal vez, para intentar comprender la condición humana -así como la historia de nuestro país y del mundo- y no olvidar el camino escarpado que hemos recorrido hasta llegar aquí, no olvidar que todavía hay que llevar la bandera y continuar, saber ser libre, saber que toda revolución empieza en uno mismo, comprender que la identidad es una construcción cultural e histórica.

El poemario comienza con este poema que le da título y que su autor nos recita :

https://fb.watch/bwahsG22ia/

ESTA ANTIGUA MEMORIA DE LA NOCHE

Leonard Matlovich ( Savannah, 1943- California 1988)

-I-

Cuando eres joven

guardas entre los puños

un agua escurridiza.

Una verdad apenas susurrada

arraiga entre tu pecho

como una madreselva sobre un muro.

Tus silencios aluden a un puñado de césped,

a lo tierno y lo esquivo.

Dentro de ti, la roca.

Dentro de ti, las ascuas:

la leche corrompida de un secreto.

Una corona de espinas en tu entraña,

aquello que aún no nombras

y por ello no existe.

Un amor, un amor

que en la intemperie sería combustible,

que al revelarse sería acantilado.

Vencejo antes que águila,

muchacho todavía,

cantas sin embargo a lo sombrío,

hasta que este miedo rompa su coraza,

la emoción o un relámpago derriben tanta cerca,

y el muchacho sea hombre

y ese amor se haga del consuelo.

-II-

Te atreviste a dar un paso al frente,

pero no estabas solo.

Hablabas tú,

pero olías a madera: rompías el silencio

soberbio y centenario de los álamos.

Tenías en tu pecho (¿lo sabías?)

un tesoro escondido:

el eco de los hombres que se amaron.

Los silenciados, quienes tuvieron miedo,

te entregaban su voz, te daban su coraje.

Venía de lejos, de muy lejos.

De hablar con los fantasmas.

De los bosques furtivos.

De la vida.

Este deseo, tan lleno de raíces,

¿ cómo si no era un jardín

más allá de las piedras?

No eras tú únicamente.

Traías

las espaldas cubiertas por la arena,

los brazos y las flores,

el espasmo, el recuerdo,

la plenitud, el hambre:

esta antigua memoria de la noche.

Como brota la savia en un árbol talado,

en ti se abría una fuente.

Hoy, los amantes,

en el golpe de fiebre de un abrazo,

oímos aún el agua y su murmullo.

Ya eres parte del eco.

UNA MUJER QUE MUESTRA SU VERDAD

Frances E. Farmer (Seattle, 1913 – Indianápolis, 1970)

Este corazón que llevas siempre a cuestas
y del que no entiendes
su amor tan combustible:
permítele que invoque a sus deidades,
permítele de nuevo el sacrilegio.

Aunque vendrá el rechazo si eres libre,
si en la vida y su fiesta de disfraces

no te pones la máscara.

Alguien te advertirá seguramente:
una mujer que muestra su verdad
ha de ser destruida.

Los hombres de bien señalan con espanto
tu belleza blasfema.
Pero no quieres ser de la mentira
y escupes tu metralla.
Si has de nacer de nuevo,
escoge esta piel sensible al mundo,
este incendio constante:
niega a Dios,
niega a Hollywood,
camina con el fuego.

Ya domarán los bastardos a la fiera,
pero antes,
como se limpia el barro
quien viene de la lluvia,
deja atrás la prudencia.

Sólo vive quien arde.

UNA CASA PARA LA TEMPLANZA

Una casa sin muros,

sin ladrillo que aísle de los otros,

concebida hacia afuera,

con voluntad de huerto o voz de salmo,

de siembra o de plegaria.

Una casa que no se cierre en ella.

Así, mujer, sería tu palabra:

una casa muy joven

donde todo germine todavía,

cereal o promesa

que no peleen las fieras.

Una casa para la mesura.

Una casa para tus hermanos.

De esta piedra que prefiere

los puentes a los diques,

así , mujer,

sería tu palabra,

materia que edifique y no destruya.

Una casa para vivir en el futuro.

Una casa para la templanza.

(No te escucharon, Clara:

tus paisanos

prefirieron la cueva y la batalla,

el verbo impregnado en queroseno)

Ahí quedó

tu casa solitaria,

tu palabra serena

para que alguien la habite.

No sólo se repueblan las ciudades:

también el pensamiento.

Presentación de «Un altar de palabras»

El miércoles 16 de febrero, a las 19 horas, presentamos el libro colectivo «Un altar de palabras», en Casa del Libro de Viapol.

En el principio era el logos, el verbo, dice el Evangelio según San Juan. Y la palabra estaba cerca de Dios, y Dios era la palabra. Por medio de ella todo fue creado. Y los escritores que lo siguen levantan este altar de palabras conscientes de la importancia del lenguaje para transmitir su legado.

Indica el editor en su nota introductoria que este libro fue fruto de una conversación en una cafetería sobre los males de la sociedad, su exceso de consumismo y déficit de espiritualidad, entre ellos, y tuvieron el deseo de transmitir la luz que ellos sienten en el Evangelio.

Yo tengo que confesar que soy agnóstica y, no obstante, me ha gustado este libro colectivo, pues recoge un elenco de buenos poetas y poemas, así como aforismos y oraciones.  Este altar lo levantan: Antonio Praena, Carmelo Guillén Acosta, Ander Mayora, José Julio Cabanillas, Enrique García-Máiquez, Enrique Baltanás, Gabriel Insausti, Jesús Cotta, José Antonio Fernández Sánchez, Víctor Jiménez, José María Jurado,  Lutgardo García, Daniel Cotta, Félix Trull, Dora Rivas y José Mateos. Todos los poemas, en su variedad formal procedente de diferentes voces, tienen como hilo conductor la figura de Cristo, en un lenguaje de la tribu cuidado.

Se inicia con los poemas de Antonio Praena. Reconozco que me gusta este autor, desde que conocí su verso Dios es negra, de su poema Graffiti. Quienes lo conocen saben de su estilo sobrio, directo, lenguaje coloquial, la intensidad que logra en sus poemas de verso sentencioso, en el que brilla un discurso inteligente y reflexivo y una mirada crítica, como la denuncia del egoísmo o individualismo, el imperio del vacío o el sentido de la vida que ofrece la fe –tener sentido o no tenerlo,/… Morir de haber vivido o morir escasamente-, el significado de amor y perdón que tiene Cristo –Mi infancia son tus ojos,/los ojos que miré desconociendo/ lo que duele crecer,/ lo que el futuro dolería y qué difícil/ mirar con compasión cuanto agonece-. Cuestiona el poder del lenguaje, pero quien se calla sería cómplice: Quien ni siquiera se conmueve/ de la impotencia suya y dice/ lo que ve, lo que escucha,/ para que, al menos, el olvido/ no se trague el lamento,/ jamás verá la luz ni se verá a sí mismo . Subraya la devoción y amor a Cristo, el enorme amor que supuso su pasión y crucifixión, una deferencia que también se halla en los restantes autores.

Subyace, como no podía ser de otro modo, un acusado sentido de trascendencia en los poemas. No se concibe la vida sin la existencia de Dios, guía en el camino, cuyas enseñanzas siguen, y refugio en sus vidas, es lo que viene a decir Adónde vas a ir de Carmelo Guillén Acosta , el poema de los hermanos Jesús y Daniel Cotta o los hermosos sonetos de Víctor Jiménez. En la ausencia de Dios se pierde el sentido de la vida, se hallarían desnudos ante la Nada, rodeados de Incertidumbre,  en medio de la oscuridad,  vivirían en el miedo –como dice Enrique Baltanás en su poema Pues todo río es siempre el mismo río-. Este poema, de estilo reflexivo y versos aforísticos, hace referencia al momento en el que Cristo anda sobre el mar (Mateo 14: 22-33), en él apela a los filósofos griegos y a la mitología y cita al náufrago metódico de Luis Rosales, para incidir en ¡Hombre de poca fe!, ¿por qué dudaste?

Se resalta el contraste entre vivir dentro o fuera de la fe, el mundo resulta más lúgubre sin su existencia, así José Julio Cabanillas confronta la crueldad humana con la compasión y el gesto de Verónica en su poema.

Félix Trull incide en sus aforismos en cómo la fe puede hacernos mejores personas –En la fe pierdes la corteza, ya eres todo migas-, ilumina el camino de las prioridades y reubica los valores, te muestra la Verdad, el Camino, te enseña a valorar la vida. La fe es una gracia que se vierte como agua/ solo sobre quien antes se ha vaciado como cuenco.

De José Mateos encontramos Las siete palabras de Cristo en la Cruz, siete comentarios para ser recitados durante la interpretación de Las siete últimas palabras de Nuestro Salvador en la cruz, de Franz Joseph Haydn, una reflexión de lo que significan las últimas palabras de Cristo, a la vez que recrea sus últimos momentos; cada comentario hace referencia a una frase. Las ideas que subyacen, según mi lectura, son las siguientes:

Primera palabra: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Si el hombre hace el mal es por ignorancia.

Segunda palabra: Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso, le dice a uno de los ladrones crucificado con él, prueba de la unión que surge en el dolor y la agonía y cómo cualquier pecador arrepentido puede entrar en el Reino de los Cielos.

Tercera palabra: Mujer ahí tienes a tu hijo. Y al amigo: ahí tienes a tu madre.  Debemos cuidarnos los unos a los otros. Y añade el autor: La fragilidad es el único hilo invisible que nos hermana a todos.

Cuarta palabra: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? El sentimiento de abandono, la existencia nos parece entonces como un pellejo  hinchado de aire solamente, sin nada dentro.

Quinta palabra: Tengo sed.  Una poética y lúcida meditación sobre la sed del hombre, quienes abrazan la fe la sentirán colmada.

Sexta palabra: Todo está cumplido. Tal vez todos tengamos un destino que cumplir y la vida no sea más que obediencia.

Séptima palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Después de recordar toda la belleza perdida, se entrega a un Misterio de amor, origen del mundo, contra el que no puede la Nada. Y su ejemplo seguirá creando belleza.

Aquí os dejo el enlace de la reseña completa, mi agradecimiento a la revista Rótula: https://www.revistarotula.es/2022/02/en-el-lenguaje-del-amor.html

AGNUS DEI

Cordero de Dios,

cordero agonizante que recibes

la violencia del mundo

igual que un pararrayos en la noche.

Sobre tu cuerpo se descarga una ira

tan antigua y tan nueva.

El último temblor de la tormenta que somos;

un eclipse de bien que nos convierte en eclipse.

Cordero derribado a puntapiés

de cada bota en cada campo de batalla.

Cordero que recibes el mordisco

de un libro que está dentro de nosotros

y , siendo el lobo nuestro,

es siempre el mismo lobo.

Cordero que te dejas humillar

entre la lavadora y la cocina.

Cordero que haces cola

en la agencia de empleo,

que arrastra el carrito en el mercado,

silencio ante la burla de los dientes,

blanco al tacto, amoratada en puños.

Y una llamada a emergencias.

Cordero que desciende a los infiernos

donde los ojos aúllan

donde los besos golpean,

donde la carcajada dicta llanto:

tú que habrás de volver

porque ya estás presente,

ten piedad de este lobo.

Antonio Praena


(Mateo 14:22-33)

Pues todo río es siempre el mismo río,

aunque cambie el color o el volumen de sus aguas,

y fluye hacia la mar que es el morir,

Heráclito y Parménides llevaban

ambos y por igual razón bastante.

Entre Escila y Caribdis vive el hombre,

que alguien llamó, llamándose a sí mismo, el náufrago metódico.

Pero en la mar, en el lago o en el río

hay una mano que se tiende al náufrago,

una voz que le grita ¿por qué dudas?

Y es la duda y el miedo,

apenas siente la terrible fuerza

de los vientos que azotan en su cuerpo,

lo que termina por hundir al náufrago

en las oscuras aguas de la muerte.

Y cuentan que a ese náufrago metódico

la misma mano lo agarró y le dijo:

hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?

Y al subir a la barca cesó el viento.

Enrique Baltanás

Foto de José Luis Trullo
Foto de Jesús Beades, presentando con José Luis Trullo
en la segunda fila de izquierda a derecha Víctor Jiménez, José María Jurado, Carmelo Guillén Acosta. Y en la primera fila Jesús Cotta, Jesús Beades y José Luis Trullo

Encuentro con Efi Cubero y su poemario «Solo inclasificable»

Con Efi Cubero y José Ángel Garrido Cárdeno

En nuestro ciclo de encuentros «El poeta y su voz» tendremos la suerte de contar con la presencia de la poeta Efi Cuberos con la que charlaremos de poesía y , en especial, de su último poemario, «Solo inclasificable». Martes 15 de febrero a las 19 horas en Casa del Libro de Viapol.

En Solo inclasificable relaciona vida, música y poesía, pues qué arte más cercano a la música que la poesía.  El título de Solo inclasificable -y su estructura- nos hace pensar en esta fusión, al igual que la cita de Walter Pater, que abre la puerta al poemario: Todo arte aspira constantemente a llegar a la condición de la música. Un solo es una pieza musical sin acompañamiento de canto, un título que nos avisa de su tono elegíaco, de la pérdida, el duelo, la soledad, pero también de la actitud de descorrer las cortinas y atestiguar la vida para eludir la muerte, como nos dice en su poema Soledad. Un acto de resistencia la escritura, la poesía, la literatura, el estudio, la música, el Arte, la naturaleza y las vivencias que se perpetúan en nosotros, como el paisaje de nuestra infancia .Cómo si no podríamos continuar.

Este poemario se estructura con términos musicales: Solo, Acordes, Contrapunto, Allegro, Andante y Adagio, en los que se recoge 81 poemas, cuyo contenido se ajusta a la emoción de cada movimiento musical.

Faustino Lobato nos habla en su reseña del silencio y la contemplación, resalta su vertiente metafísica, del libro como un único poema fragmentado que recorre un tránsito  ascético místico, así como de la  catarsis que puede ser la escritura.

Álex Chico indica el extrañamiento con el que mira la autora, el que todo escritor siente cuando ahonda en sí mismo y en el mundo y se enfrenta al misterio y al enigma.

Afirma Paco Huelva que es un excelente poemario, que le devolverá la esperanza de sentirse parte del Todo y a la vez Uno indivisible e inclasificable.

Ferran Gallego incide en la trágica vivencia de la pérdida y su dolor, expresarlo con palabras, convertirlo en experiencia literaria puede ayudar a soportarlo, y este poemario «es más que una respuesta literaria a una pérdida radical. Es la forma misma de vivir con ella y a pesar de ella…Efi Cubero está en la poesía, reside en ella. Para ella, el quehacer poético consiste en dotar de expresión concreta a una forma de existencia lírica… Solo inclasificable es un solo poema con varios movimientos. Todos ellos nos hablan del mundo roto por la ausencia».

Para Francisco Onieva la palabra de Efi Cubero no solo es evocación, sino que deviene celebración de la existencia y de lo vivido, con gratitud y asombro. Para ello, los poemas se centran en los pequeños instantes, en los que radica la esencialidad de la vida, y permiten intuir que existe otra realidad más allá de la que percibimos por los sentidos y que nos desborda.

Justo Sotelo destaca , entre otros rasgos, el carácter simbólico de su lenguaje, su regreso al «Paraíso perdido» a lo Milton a través del arte y el hecho creativo.

«Solo inclasificable es una obra de arte llamada a ser inmarcesible, que puede leerse con la mayor fruición», en palabras de Agustín María García López.

Para Miguel Veyrat la autora trata de hallar el tiempo interminable en un «solo» interpretado sobre el vacío, encuentra la música en el silencio con la que confrontar la nada y la brújula para orientarse hasta llegar a la calma frágil de la escritura propia.

Su poesía aúna belleza, sugerencia, contemplación, profundidad, emoción y reflexión en la intensidad de poemas breves con un lenguaje esencial, aunque mantiene igual maestría en la extensión mayor, así  «Aterrizaje», por ejemplo. Una búsqueda de la verdad la poesía.

Ella misma manifestará en una entrevista -realizada por José Moreno Losada en Letralia- que en la poesía “Busco los contrastes, hallar la tensión máxima entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. Indago interiormente y ahondo en la esencia de lo real a través de la exigencia del lenguaje”. Y estos contrastes encontramos en el poemario, entre la luz y la sombra o el engaño y la verdad, lo aparente y lo real, lo visible y lo invisible, la fuerza y la fragilidad, lo efímero y lo eterno. El tiempo- nuestro discurrir por él- puede ser uno e indivisible, donde el pasado revive en el presente y en este se proyecta el futuro, y la experiencia vital, inclasificable.

Nos traza la autora un camino por la pérdida, la muerte del amado, su dolor,  la eternidad de ese amor en la memoria. El recuerdo de la felicidad compartida aviva las cenizas y le impulsa a continuar. Realiza igualmente un viaje interior, hecho de resistencia, hacia la esencia de la vida y la luz, lo invisible que nos alienta, la espiritualidad, la calma del silencio, la contemplación del mundo, la búsqueda de comprensión y de la verdad en la compleja y extraña existencia, la belleza, la catarsis del arte y de la escritura. El tiempo es uno solo hacia el infinito, cubierto de luces y sombras, misterio y una luz para quien ha aprendido a vislumbrar en este viaje. Nos adentraremos en sus partes y versos el próximo martes 15 de febrero. Os esperamos.

Mi reseña completa está en https://culturamas.es/2022/03/04/solo-inclasificable-de-efi-cubero/

mi agradecimiento a la revista Culturamas y a su editor, profesor, poeta y crítico literario Jesús Cárdenas Sánchez.

NADA

Sabías cuándo me desnudaba por entero,

porque ya no era yo sino esa nota

que golpeaba sobre los silencios

para encontrar su escala en la armonía

frente al fortíssimo de la inmensa nada.

ARCILLA

Al esbozar los nombres

sentir sobre las manos

de arcilla la mirada

el hálito del mundo

la proyección de todo.

COMETA

Me gusta este combate a solas contra el viento,

solo por ver volar el sueño de la infancia.

AROMA

Son las primeras luces en el árbol,

instintivo equilibrio del almendro.

Su fugitivo aroma incendia la mañana

convencido de su inmortalidad.

ESTIAJE

Aquí la tierra sabe de destinos.

Y cuando sobreviene el estiaje,

cauces abiertos como las heridas

siguen sintiendo el curso de las aguas

junto a las voces de los que se fueron.

LIMÓN

Sostiene el limonero su carne

de acidez dorada y verde.

Sientes sobre la piel el hormigueo

del sol que lo ilumina.

Así miras el mundo tan agrio y perfumado.

Bello y extraño como la existencia.

LÍNEA

Sola entre multitudes

busco la conjunción.

Trazo mi propia línea

hasta que todo sea

profundidad.

SOLEDAD

Hallar el corazón

del acontecimiento,

descorrer las cortinas,

reivindicar el hecho

de que sigues aquí.

Para eludir la muerte

atestiguar la vida.

Efi Cubero es poeta, historiadora, ensayista, narradora, crítica de arte.  Residió desde niña en Barcelona, allí realizó estudios de Historia del Arte, Lengua y Literatura. Autora de los libros, entre otros, «Fragmentos de exilio» (1992), «Altano» (1995), «Borrando márgenes» (2004), «La mirada en el limo» (2005), «Estados sucesivos» (México, 2008), «Ultramar» (2009), «Condición del extraño» (La Isla de Siltolá, 2013), «Punto de apoyo» (2014). Autora del libro de ensayos «Esencia» (La Isla de Siltolá, 2019) y del libro de artista «Mesa para tres» (2021) junto al pintor Paco Mora Peral. Ha colaborado en varios libros de ensayos, Numerosos poemas, ensayos, narraciones y entrevistas a personajes del mundo del arte, el pensamiento, la ciencia y la literatura le han sido publicados en diferentes antologías y en revistas académicas de pensamiento o literarias de España y América. En este enlace podéis ver algunos artículos publicados en revistas: Efi Cubero – Dialnet (unirioja.es) Ha entrevistado a personalidades como Joan Brossa, J. A. Goytisolo, Javier Cercas, Rafael Moneo, Lara Bosch, Andrés Sánchez Pascual, José María Valverde, Arnau Puig o Dulce Chacón, entre tantos.

Encuentro con Enrique Javier Nogueras Valdivieso y su poemario «Quince días de marzo»

En el ciclo de encuentros con autores, «El poeta y su voz», el próximo jueves 20 de enero a las 19.00 horas en la Casa del Libro de Viapol- Avda. de Diego Martínez Barrio nº4, Sevilla- estaremos con el profesor universitario y poeta, Enrique Javier Nogueras Valdivieso, quien nos hablará de poesía, de su trayectoria literaria y de su último libro publicado, «Quince días de marzo», prologado por Juan Carlos Abril.

Quince días de marzo es un poemario que guarda coherencia y unidad temática ,canta una historia de amor ocurrida en el pasado, ya remoto , pero con tal impronta , que todavía remueve. Nos puede recordar a Garcilaso de la Vega, pues aunque el amor que viven es moderno y actual; no obstante, en el recuerdo será un amor cortés, platónico, galante. En cuanto a lo formal, también nos recuerda al “dulce estilo” .

El suyo es un libro que sorprende por su eclecticicismo, mezcla de clasicismo- poemas con rima y formas métricas, como el soneto, la sintaxis del verso- con un vocabulario actual, incluso coloquial, y poemas de mayor modernidad – sobre todo en el poema de Oratio in solitudinis ora, referente a la soledad, cuyo estilo cambia radicalmente y nos puede recordar al heterónimo Álvaro de Campos, de Pessoa, en una línea más vanguardista.-

El acertado y lúcido prólogo de Juan Carlos Abril nos revela claves – los ecos Eliotianos de su título, por ejemplo- e influencias en el autor . Resalta el prologuista cómo Enrique profundiza en un tema, resultando sus poemas variaciones o indagaciones, a partir de las cuales va abordando una experiencia vital, convirtiéndola en experiencia estética, escribiendo un cancionero- al modo de Petrarca- referente a los quince días de amor, con sus correspondientes noches.

Poesía breve, intensa, depurada, en una mezcla de clasicismo y modernidad, poemas que – como Machado- borran la historia para cantar la emoción.

Ahondaremos en sus versos en el encuentro, de momento, os dejo algunos poemas:

Poema XIII

Como quien pierde el juicio

voy haciendo presagios.

Voy buscando señales.

Así. Como el que ama.

—–

Vives en marzo como paloma

más allá de su vuelo y su rama

vive en la eternidad que la reclama

y en cada marzo tu memoria asoma.

Vives en marzo como en la redoma

vive el residuo vivo de la llama,

como en el corazón , cuando se inflama

y en la sangre el recuerdo o el aroma.

En la humedad del aire y en la espera

cruel del mes que sigue, en la coraza

y en el recuerdo de las violetas,

y en las tardes tranquilas y secretas

y en la lluvia y el barro o la amenaza

ebria y nocturna de la primavera.

—–

y XIV

(CANCIÓN DE MARZO)

Cuando la primavera se acerca ruidosa

y el tiempo nuevo esparce despacio su dulzura,

teñida de nostalgia de la nieve,

entonces me pregunto cuándo volveré a verte.

Mientras el blanco espino presume de su albura

y el ramaje del bosque su verdor recupera,

y cuando ya los pájaros en su latín insisten,

ahora yo me pregunto si cuando vuelva a verte

mi corazón cansado redoblará su trino,

tal corzo que la fuente recuerda malherido,

o por fin a tu lado latirá indiferente,

como caen los copos o el almendro florece.

—–

…IV

Está escrito «ay del solo» pero quién que está vivo no es la sombra solitaria de un sueño,

la sombra solitaria de un sueño solitario…

Pues que solo he nacido, tú aguárdame,

pues solo he de morir, acompáñame,

pues he de vivir solo, protégeme, no dejes, nunca dejes,

nunca dejes que engañen mis palabras o mis pasos, la algarabía imprevista,

las lilas impasibles, la menuda violeta,

tú ,presencia absoluta y perpetua, hilo que no se rompe,

mapa de un laberinto

del que nunca se escapa.

Enrique Nogueras (Granada, 1956) es licenciado en Filología Clásica y Filología Románica por la Universidad de Granada, donde se doctoró en la segunda especialidad con una tesis sobre la Tradición Clásica en la poesía de Fernando Pessoa, Carles Riba y Luis Cernuda. Es profesor Titular de Filología Románica de la UGR y autor de numerosos trabajos de carácter académico, entre los que destacan los realizados sobre el poeta del siglo XV Ausiàs March. Ha sido colaborador de la Universidad de Iași y, desde 2012, es profesor invitado en la Universidad de Suceava. Asimismo, realiza traducciones de la literatura portuguesa y rumana, entre las que cabe señalar Historia del futuro (Cátedra, 1987), de António Vieira, y Narraciones, de Mihai Eminescu, que mereció en 2017 el Premio Memorial de Ipotesti. Hasta su desaparición en 2018 fue editor adjunto de la revista El genio maligno, y actualmente codirige El mundo románico.

En 2013 se presentó en el Festival Internacional de Poesía de Bistrița su libro de poemas Ore la Mogoşoaia / Horas de Mogoşoaia. En 2017 apareció De la resurrección y, al año siguiente, el cuaderno de poemas traducidos al portugués Terceira Margem. En 2019 recibió el Premio del Festival Internacional de Literatura «Tudor Arghezi» de Târgu Jiu.

Forma parte de ARACIS (Agencia Rumana para calidad de la enseñanza superior) y en septiembre del año pasado fue condecorado por el presidente de Rumanía en reconocimiento a su trabajo de traducción y difusión de la cultura Rumana.

Ciclo «El poeta y su voz» : Rosario Troncoso. «Nuestra orilla salvaje», 23 de noviembre.

El martes 23 de noviembre a las 19.00 horas podremos hablar con Rosario Troncoso de poesía y , en especial, de su poemario «Nuestra orilla salvaje». Un imprevisto imposibilita a la autora a venir a Sevilla y el encuentro será virtual a través de Meet, desde la librería Casa del Libro de Viapol, Avenida de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Quienes estén interesados podrán contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com .

Mi compañera Ana Recio Mir, profesora de Lengua y Literatura, Doctora en Filología Hispánica, crítica literaria y poeta, ha realizado la semblanza de la autora y breve reseña del poemario que os dejo a continuación:

«La gaditana Rosario Troncoso es autora de más de una decena de libros y cultiva la poesía y el guión teatral. Es licenciada en Humanidades por la Universidad de Cádiz y máster en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Además es profesora de Lengua y Literatura españolas en secundaria y bachillerato.

En 2012 logró el accésit al XV Premio de Poesía del Ateneo de Sanlúcar de Barrameda por su obra Reconstrucción. Ha dirigido encuentros literarios en Andalucía y es integrante del Centro Andaluz de las Letras. Colabora en medios de comunicación como Onda Cero de Cádiz, y publica artículos literarios en La voz del sur, CaoCultura, y en Diario Bahía de Cádiz, donde han visto la luz sus colaboraciones sobre la enseñanza, la música y hasta sobre el alcalde de la ciudad. Dirige la revista El ático de los gatos, y El ático de los gatitos para niños.

Ha impartido talleres literarios en el Centro penitenciario Puerto III y este año ha sido invitada y ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Granada. Es autora de una adaptación didáctica de La Celestina y ha impartido escritura creativa en el programa de Mentorías de la Universidad de Cádiz para alumnado de altas capacidades intelectuales.

La riqueza de sus intereses culturales se plasma en su revista El ático de los gatos o en las páginas de “Magia, brujería y esoterismo en la Historia” publicado por la Universidad de Cádiz.

Mujer trabajadora, antes de Nuestra orilla salvaje (2017) Rosario Troncoso ya había publicado siete poemarios entre los que destacan entre otros Huir de los domingos (2006), Delirios y mareas (2008), Juguetes de Dios (2010), y Eternidad provisional (2016). Ha colaborado también en numerosas revistas como La Gaya ciencia, Estación poesía, Crátera, Maremágnum o Dos orillas y es, además, editora en Takara editorial.

Sus últimos libros son Los ángeles fríos (2019) y En el corazón escamas (2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al hindí, inglés, alemán e italiano. Ha coordinado recientemente una antología de poesía femenina con Carmen Canet titulada Maternidades.

Nuestra orilla salvaje reúne un ramillete de 37 poemas que se organizan en dos secciones: “El abrazo de los extraños” y “El final de las hadas”. El título del volumen parece una declaración de intenciones, como si manifestara su deseo de mostrar al lector lo menos lógico y convencional del ser humano.

En los 26 textos de la primera parte se abordan temas como el paso del tiempo, la muerte, le lejanía, la búsqueda del equilibrio, la aceptación del camino del existir, el triunfo sobre la muerte, el goce del presente o el dolor, entre otros. El rótulo de la segunda parte “El final de las hadas” parece apuntar al fin de la infancia, esa época en que muchas cosas se sueñan o se idealizan. La naturaleza parece ser un refugio, casi un nido para la felicidad, por eso en su vuelo jubiloso las gaviotas “gritan mi nombre”.

En lo que respecta a la métrica, la autora escribe con total libertad, sin ajustarse a las estrofas clásicas, ni buscar premeditadamente la rima. Emplea el endecasílabo combinado con versos de arte menor, como el heptasílabo, en poemas, por lo general, más breves en la primera parte que en la segunda.

Su lengua es clara y cristalina, lo que facilita la comunión con el lector y la emplea de un modo original, sobre todo al usar recursos como la personificación:

Y el odio en las chinchetas

del tablón de noticias.

Es una grosería

Dejarse el cuerpo inútil con corbata.

Poeta de exquisita sensibilidad, su alma se conmueve ante las tragedias cotidianas, como la muerte de un vecino. el último poema del libro, de acendrado lirismo y de temática amorosa, pone la guinda a este excelente poemario»

Por mi parte, en mi lectura he encontrado en este poemario, intimista y confesional, la historia de un derrumbe, de un dificultoso período de crisis personal ; el final de una relación y el principio de una nueva vida. La ruptura y su doloroso duelo en un verso claro y tono contenido por el que nos lleva a sentir las cenizas de lo que ardió, el duro trecho que hay que recorrer, el bullir de todas las emociones que atraviesan por ella: “Inquietud. No toques nada por dentro./ Pues no hay control . Y todo arde» ; hasta llegar a una estoica aceptación y a la idea de que mejor ese paso que vivir enterrados en vida. Al final la aceptación la hace libre.

Se retrata a dos personas distanciadas, dos desconocidos que apenas se entienden, una casa invadida por la desgana, el sentimiento de vacío y de muerte, una muerte que se piensa necesaria para seguir viviendo. Será preciso buscar el equilibrio cuando uno tiene que enfrentarse a la soledad y al hueco que deja un nombre, reunir todas las fuerzas posibles; pero el sujeto poético , de fuerza, parece saber bastante.