Revista Estación Poesía n.18, marzo 2020

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Estación poesía 18En la revista Estación Poesía nº 18, marzo de 2020,  revista digital y en papel cuatrimestral del CICUS y dirigida por Antonio Rivero Taravillo, se publica mi poema inédito ¿Quién se acerca a susurrarme al oído?, que pertenece a mi poemario La pared del caracol.  Mi agradecimiento y felicitación por tan buena labor.

Su versión digital la podéis leer pinchando en cada una de las revistas en este enlace :

http://institucional.us.es/estacion/

Haz clic para acceder a v6-Estaci%C3%B3n-Poes%C3%ADa-18.pdf

 

 

 

 

 

 

 

Día Mundial del Libro, mi poema “Hábito infantil” del libro “Púrpura de Cristal”

Agradecer a todas las bibliotecas que he frecuentado que me hicieran disfrutar de hermosas y gratas horas de lectura y a la Biblioteca Pública Provincial Infanta Elena por acoger mi poema “Hábito infantil” , perteneciente a mi último poemario publicado “Púrpura de Cristal”. Dedicado a mi padre in memoriam

 

Poema “Visión” del libro “A salvo” de Manuel Moya

Agradezco al Grupo Literario del Ateneo de Mairena que me solicitara la lectura de un poema en su cadena de poemas abrazados, una idea bonita y motivadora. Como había leído el poemario “A salvo” de Manuel Moya, libro que me ha encantado,  elegí “Visión”, pero en su muro de Facebook podéis encontrar poemas tan hermosos como “Esa luz” o “Altura”. En verdad, cualquier poema suyo es grande. Obtuvo el Premio de Poesía “Provincia de León” 2014 y fue editado por la Diputación de León.

Una alegría en tiempos del coronavirus: Premio de Poesía “Ángel Martínez Baigorri” 2019 por ” La pared del caracol”

 

Portada la pared del caracol

Quién me iba a decir que en estos momentos fuese yo a recibir esta alegría, toda una ilusión que mi poemario “La pared del caracol” haya sido reconocido con este Premio. Agradecimiento y gratitud a los miembros del jurado y al Ayuntamiento de Lodosa.

Tengo que reconocer que el jurado ha encontrado las palabras exactas al describir mi estilo:

“Por unanimidad decidieron conceder el premio al poemario titulado “La pared del caracol – Sisifina”. Abierta la plica, la autora resultó ser  Ana Isabel Alvea Sánchez, de Castilleja de la Cuesta, en la provincia de Sevilla.

En consideración del jurado, en el poemario se descubre emoción, sinceridad, transparencia, esencias líricas… La palabra es la justa, mínima, sin barroquismos ni retórica hueca….., plasticidad. Destacaron la expresión mínima del  verso y su potencial testimonial. ”

Cuídense y encuentren refugio en la Literatura, la Poesía y el Arte, son buenos cobijos.

XXXVI CERTAMEN POÉTICO “ANGEL MARTÍNEZ BAIGORRI” // fallo del jurado

Encuentro con José Daniel M. Serrallé y su antología “Un sol inocente”

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El próximo jueves 23 de enero a las 19 horas estaremos con Pepe Serrallé, un buen poeta que se prodiga poco como escritor, aunque todos conocemos su dedicación y buen trabajo al frente de la Casa de los Poetas. Así que tenéis una oportunidad de oro para escucharlo. Ya saben , será en Casa del Libro, C/ Velázquez n.8, Sevilla. Y como viene siendo costumbre, la librería nos invitará a una copa de manzanilla. También estará con nosotros la artista Isabel Martín, quien suele poner el broche final al acto cantando un poema del autor invitado, compone su música y resulta una delicia escucharla.

La antología “Un sol inocente” se publicó por la editorial Renacimiento en mayo de 2019 y recoge sus poemas escritos desde 1982 a 2009, abarcando sus poemarios Salón de embajadores (1984), Luna en la niebla (1991), Aves nocturnas (1997) y termina con algunos poemas inéditos.

Destaca Ignacio F. Garmendia en su acertado y lúcido prólogo la unidad de tono, el carácter conversacional y meditativo, cercano y confidente de sus versos ,que ganan con los años en hondura y capacidad reflexiva.

En ocasiones ironiza cuando tiene que quitar hierro a vida y hace uso de las referencias culturales cuando anuda sus versos con los autores o las películas amadas, maneras de degustar la belleza en la vida. Imaginación e inteligencia, sugerente a veces.  Y como dice el prologuista, nos puede recordar su poesía mucho a Borges y encontrar influencias de Gil de Biedma, Cernuda, Cavafis o Eliot.

En cuanto a los temas tratados ,vienen a ser el paso del tiempo, el sentir del paso del tiempo ( cada vez más acusado conforme transcurren los años),  los días que se van y lo que vamos perdiendo en su fuga, la memoria, el constante acto nostálgico de recordar el pasado – recuerdos que a veces duelen, pero por lo general, confirman nuestras raíces y alientan, dan sentido a la vida-.  Desde muy temprano tiene una aguda conciencia de la muerte que nos acecha -en el poema Discurso para Baudelaire, por ejemplo-, circunstancia que encara con júbilo y vitalismo, pues si nos tenemos que morir, mejor vivamos con alegría, disfrutemos de la belleza con pasión, celebremos el amor y la amistad, que el amor y el arte basten. Entiende la vida con epicureísmo, filosofía mal interpretada por muchos, porque no me dirán si no son buenos consejos estos versos: Mas vive, sé digno/ de tu suerte. Como se yerguen/ preciosas ruinas de un tiempo/ pasado, así cada hora impuesta/ a tu piel renacerá/ si ese momento fue tuyo ( Columnas y el tiempo); o la enumeración del poema  Suficiente mundo en que gastar la vida, que podréis leer más adelante. Podéis comprobar igualmente el carácter sentenciador de sus versos.

El título del libro nos hace pensar que identifica la poesía con el sol. Supone una de las bellezas a las que vale la pena someterse, con ella se logra rescatar con inocencia la luz que hemos vivido , con ella lo revivimos y eternizamos, aunque cada vez más consciente de las sombras.

En ese vivir encendido, la tarde puede ser apacible con su música, libros o papeles, pero será la noche la reina de la exaltación. Los poemas dedicados a las amistades, la vida nocturna en los bares, cierta narratividad y visualidad que irá introduciendo -el poema Otra noche americana- nos lleva a la poesía de Gil de Biedma, quien nos trae a Luis Cernuda y a la poesía anglosajona.

Siente arraigo por ciertos lugares, los cuales también vive y disfruta: las calles, los bares o paseos por su ciudad, el mar; más tarde, Llanes y el paisaje asturiano; las ciudades que visita.  Y aparecerá Sedra, lugar mítico de la infancia y adolescencia, al que se vuelve siempre en los días grises. Puede considerarse el espacio de la dicha vivida, donde- como dice en El desterrado- para siempre quedaron la claridad de todo y las canciones.

Algunos poemas de su primer libro guardan cierto enigma, semejantes a un rompecabezas, cuyas piezas son las referencias culturales que el lector tendrá que construir para completar su significado, así Hollywood, mon amour ,que nos recuerda el título de la película Hiroshima, mon amour : Toda la tarde espero/ al hombre que mató/ a Liberty Valance.

En su segundo poemario,  Luna en la niebla, alcanza una excelente madurez poética y se acentúa su entusiasmo y  la idea de combatir toda oscuridad no apartádose de la luz encontrada, todo aquello que uno ama. No sabemos lo que la vida puede depararnos, respiramos entre niebla, pero la luna alumbra la oscuridad de nuestro camino. La luna representa esa luz y belleza: …Siempre/ agitados, siempre vivos/ como el resplandor de una luna en la niebla.

En otro poema, En un tiempo aguarda la fortuna, nos dirá: ¿ Es otra cosa la vida?/ Un momento feliz…/… y alegremente/ amar la vida.

En este libro desarrolla los poemas y los extiende, introduce más descripciones simbólicas que crean una atmósfera emotiva, visualiza escenas que el lector puede imaginar con facilidad, igual que una película, al estilo de nuestro estimado poeta Gil de Biedma.

Al igual que la Sra. Daloway , de Virginia Woolf, se plantea si no habrá vivido ya lo mejor, a partir de este momento, ¿ qué podrá igualarse/ con estos años?  ( Pasar la juventud envejeciendo) en un continuo viajar al pasado en su presente. Siempre nos quedará las doradas cenizas, la eternidad del hermoso instante. Amada y feliz, dolorosa luz de edad madura (Luz de edad madura).

La idea del eterno retorno- retroceder a los recuerdos felices, la vida que no regresará nunca-, del tiempo circular de Borges , se encuentra en toda la poesía de José Serrallé, como en su poema Las playas, en el que contemplando el crepúsculo- correlato objetivo de su sentir del tiempo- reflexiona sobre su transcurso y divisa a unos niños que apuran el baño, y que como él, como nosotros, sentirán en el futuro el ciclo de la vida.

Su tercer poemario, Aves nocturnas,  puede contener un matiz más sombrío y triste: Los recuerdos le resultan más dolorosos, la deshonrosa serenidad que traen los años, los días de invierno, la vida semejante a unas ruinas, el olvido con su carga de ciego presente, comprobar que todo pasa y se convierte en una sombra fantasmal, los desencuentros. Frente a ello, el amor por la literatura, el instante de temblor, la vida como el vuelo de un pájaro, todo lo que sorprende de la vida- lo nuevo , pero también todo aquello que se repite y se ama-  el vitalismo y las ganas de vivir que permanecen, la compañía de los recuerdos como un intenso sentimiento de estar vivo.

En su poema Rosebud, título que alude a las últimas palabras mencionadas por el protagonista de la película Ciudadano Kane antes de morir, y que parece referirse a la infancia perdida, a la dicha de la niñez, el autor se desdobla y habla a un tú, mantiene un diálogo consigo mismo en su búsqueda de comprobar que aquella dicha, que todavía ama, es real y verdadera.

El uso del desdoblamiento, ese diálogo con uno que tiene en muchos poemas, nos hace pensar que la escritura le sirve para afianzar sus pensamiento, resulta un modo de buscar su identidad, le ayuda a comprender y comprenderse.

El libro termina con un largo, lirico y emotivo poema, Aves nocturnas, cuya estructura parece un mosaico, y en el que encontramos un giro:  La memoria y la poesía se convierten en huecos por los que asomarse inocente al mundo perdido como a un abismo,  a un tiempo detenido y teatral, pide memoria ninguna cuando no sea tarde. Una felicidad se rompe y pierde en el mes de septiembre y le surgen dudas. ¿Puede la poesía salvar su mundo perdido?  Adquiere otra perspectiva sobre el acto de recordar:¿es borrarse el juego de la memoria/ o la vida se alarga, nueva y eterna? Un pasado que parece devorar el presente. En la confirmación de que todo tiene su fin concluye: El tiempo es el cielo de las aves nocturnas.

Benedetti escribió Defensa de la alegría: Defender la alegría como una trinchera…como un destino. Coincide José Serrallé en esta actitud, y entusiasmo y alegría transmiten muchos de sus poemas, cuando los poetas somos agoreros por naturaleza. Nos hace caer en la cuenta de la importancia de esta emoción y de lo necesario de saber disfrutar de la belleza de la vida –  el amor,la poesía, la literatura, el conocimiento, las amistades, el deseo, la vida nocturna, los viajes, el mar…- ; como argumentaba Epicuro, quien reivindicó el placer como fundamento de una vida feliz. Para este filósofo cuando nosotros somos, la muerte no está presente. Hay épica en esta batalla contra la muerte de todo, y como abandera Serrallé,  buscar la felicidad en el arte, en el amor, en la amistad, en el conocimiento y en el saber de uno mismo y cuidar la memoria del jardín para los días plomizos. Y el conocimiento adquirido ponerlo al servicio de los demás ciudadanos. Un placer hallar tal sabiduría en tan buenos poemas y celebrar con las amistades ” la feliz /nada que es nuestra canción encendida”

No todo es una fiesta, por supuesto, no faltan el desasosiego y la nostalgia, los reveses que a todos nos da el destino, el dolor. Si no estuvieran sería como hablar de la mitad de la existencia. Ay, aquí nos identificamos todos.

Como es costumbre, os dejo algunos de sus poemas.

 

SUFICIENTE MUNDO EN QUE GASTAR LA VIDA

 

las páginas más hermosas

que conozco. La música.

Los amigos con quienes bebo

y miro el paso de las muchachas.

La mujer que amo. Esta ciudad,

las orillas de su río. Algunos

algunos paisajes más y de entre todos

aquel que dura en los mares.

El cine y el viaje. La tarde

lenta, la noche alucinada.

La memoria de la casa

y los días de la infancia,

aquel sueño todavía vivo

como la sorpresa de un beso.

 

PASAR LA JUVENTUD ENVEJECIENDO

Luego cantó el ángel su melodía

Rainer María Rilke

 

A partir de aquí,

¿qué podrá igualarse

con estos años?

Sobre todo era

la espiral de los días,

como una entrega, lo justo

de pagar con vida

lo que existir otorga.

¿Qué igualará este derroche?

 

Allí la amistad gamberra,

y el amor en las calles y el curso

y el vértigo de la noche.

Allí , la risa y las lágrimas,

el tiempo de nuestro lado.

 

Ah, vosotros, oídme, ángeles

de la memoria: en el vértice

de vuestro vuelo permanezca

aquella alegría siempre

presente, sus doradas

cenizas,  el mejor de todos

nuestros desasimientos.

 

ROSEBUD

 

Si alguna vez alguien amado te llevó

de la mano a pisar la tierra en sombras

del quieto olivar silencioso, y cogiste, en el azul

de una tarde cualquiera, al pasar de vuelta a casa,

un fresco jazmín, y llevándotelo a la boca

jugaste con él entre los pequeños dientes

y su aroma duró aún en la noche oscura.

 

Si alguna vez, junto al fuego y los tuyos,

habitar la casa fue como habitar

tu cuerpo, y puede que hasta una mañana,

tras el largo baño en la piscina a solas,

dejaras con ojos cerrados que el sol más alto

acariciara con dedos de luz tu pecho húmedo.

 

Si alguna vez fuiste feliz sin sentido,

absurdamente, pues tu felicidad desconocías:

el tiempo era ese calor de la vida,

ese orden sencillo de guirnaldas, música y sonrisas,

de parejas bailando y besos robados, de niños al acecho

de la luna secreta de la madrugada.

 

Si alguna vez fuiste quien yo fui,

o creí ser, o creo haber sido, eres entonces

el que ando buscando en huraños espejos, por las horas

sin eco del insomnio; a quien persigo calladamente

en los concurridos salones, bajo el polvo

que da a las cosas su esencia de recuerdos,

solo por ver si aquella dicha dura en ti,

si fue real y hubo verdad en cuanto ahora amo

y no son sino sombras esparcidas: el olivar

y el fuego, el agua y el jazmín, la noche y su alegría.

 

José Daniel M. Serrallé nace en Sevilla en 1959. Poeta, ocasionalmente crítico y articulista, dirigió o codirigió revistas como El Siglo que Viene o Renacimiento, y fundó con diversos amigos las editoriales El Mágico Íntimo, en los años ochenta, y Metropolisiana, ya entrado el nuevo siglo. Autor también del libro en prosa Arcadias sevillanas (2000), la antología Un sol inocente reúne casi al completo los tres libros de poemas que ha publicado hasta la fecha: Salón de Embajadores (1984), Luna en la niebla (1991) y Aves nocturnas (1997), más unos cuantos poemas inéditos cercanamente posteriores.

Encuentro con José Julio Cabanillas. Vigilia (Antología poética)

portada vigilia

 

Mañana miércoles, 11 de diciembre a las 19.00h, tendremos el encuentro con José Julio Cabanillas en la Casa del Libro, sita en C/ Velázquez nº 8. Estáis invitados como siempre. La librería nos invitará a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez y , como es habitual, Isabel Martín Salinas terminará el acto cantando uno de los poemas del autor invitado.

En esta ocasión el libro elegido ha sido su antología poética Vigilia, prologado por Juan Carlos Abril, una suerte poder leer a ambos.

Nuestro autor publicó por primera vez con 32 años, Las canciones de alba, libro que presentaba ya una madurez y estilo propio, y que tuvo muy buena acogida. En esta antología se incluye, además del ya mencionado, los siguientes poemarios: Palabras de demora, En lugar del mundo, Los que devuelve el mar, Cuatro estaciones, Después de la noticia y termina con algunos poemas de un libro inédito.

En palabras del profesor Enrique Nogueras: Con palabras de demora, José Julio Cabanillas alcanza una plenitud creativa, una hondura lírica y un rigor intelectual que ya no le abandonarán y que estarán presentes en el resto de su obra, una obra caracterizada además por la sobriedad y la honradez de estilo y maneras.

Juan Carlos destaca en el prólogo su intensidad lírica , su precisión expresiva, su reflexión y evocación constante al pasado desde el presente, cantando siempre lo que se pierde (nada sabemos que no esté perdido), la influencia de Antonio Machado, su veta espiritual, el uso del monólogo dramático para ponerse en la piel de Teresa Martín, de María Magdalena o para personificar un viejo puente.

Sensibilidad, delicadeza, estética, emoción, hondura, nostalgia , simbolismo,  referencias bíblicas ( mayormente en Los que devuelve el mar en el que recrea escenas evangélicas),  con la mirada siempre puesta en la infancia,  su paraíso perdido, el retrato de la familia, de la casa y del pueblo de aquel entonces: su padre, su abuela, su madre o sus hermanas. En su poemario En lugar del mundo, ese lugar del mundo al que siente que pertenece lo llama Benzelá , de tierra reseca y sol, de olivares, de casas blancas y fríos zaguanes.

Es usual que en sus poemas realice un desdoblamiento en el personaje y saltos en el tiempo: el niño que describe es el adulto que escribe, su padre puede convertirse en él mismo: así en el poema Don Diego López, 6.

Para José Julio la poesía obra el portento de recoger aquel reducto íntimo que cada uno es. Su poesía es un modo de eternizar todo lo que el tiempo, y la muerte, le han arrebatado.

 

LEYENDA DE UNA MIRADA

-I-

De todo cuanto existe y de su gloria

en feudos del olvido;

aquel jardín alegre,

la canción entreoída y la alborada,

las rosas bienvenidas, los relojes blasfemos.

el trajinar en pasos de la muerte.

Cuanto existe y su gloria:

el rumor de las fuentes, el murmullo

del aire, los amores del bosque.

Todo lo había perdido.

Y el rescate estaba en tu mirada.

 

-II-

 

El tesoro cumplido se oculta en tu mirada.

Me quedan restos, tules, monedas,

los frutos fugitivos de la higuera,

las acacias que abriste con tu pecho.

Tengo algún nombre tuyo que aprendí con la noche:

lucero de soledad en tu mirada hermosa,

perfume de mis noches,

canción de mis días antiguos,

ola que siempre llegas,

llegas, y me estremeces.

 

DON DIEGO LÓPEZ,6

 

La calle honda de los cinco años.

A lo lejos, apenas una mancha,

llegan atareadas, parsimoniosas recuas.

El sol, las casas blancas,

fresco zaguán, luz tierna.

A mi lado, conmigo, uno a quien no conozco

atónito me dice: Qué hermosura de sol.

( Y sus palabras llegan de muy lejos:

de un vendaval, de soles, de otros soles,

del que yo habré de ser, de mí, del que ahora soy.)

Qué ancha la calle… Niño, dime

adónde fueron a parar los años.

 

TIERRA DE NADIE

 

Cuando oigas cruzar los ánsares

camino del verano.

Si una estrella fugaz rasga el poniente.

Cuando tu luz se apaga y quien amas se aleja

y la noche tirita.

Si al volver una esquina esperas otra tierra

de bosques increíbles…

 

Es la tierra de nadie, quédate.

Habrás sido la vara de fresno de un conjuro,

un anillo de oro caído de tus cuentos.

Aquel niño de aire que a tus ojos se asoma todavía.

 

CON EL VIENTO

Quién podrá con el viento y este sol.

Quién le dirá a las hojas en su rama:

nunca más sonaréis.

No hay más viento en la tierra.

O quién de un manotazo

derribará este sol del horizonte.

Oigo una algarabía de vencejos

que casi a ras de suelo, amaneciendo,

discuten entre sí, me cuentan su versión de los hechos

para que tome nota hoy del atestado:

“Mire usted aquella nube toda sangre.

Es que el sol va a nacer. De nuestra parte dígale

que derrame una gota en nuestras alas

allá en esa región, en un hito de luz

que usted llamará olvido y es vida y nunca acaba”.

José Julio Cabanillas

 

JOSÉ JULIO CABANILLAS (Granada, 1958) ha publicado los siguientes poemarios: Las canciones del alba (Renacimiento, 1990), Palabras de demora (Renacimiento, 1994; 2ª edición corregida y aumentada, 2009), En lugar del mundo (1998), Los que devuelve el mar (2005), Cuatro estaciones (2008) y Después de la noticia (2011) y Poemas descalzos (2016). También ha publicado una novela, Benzelá (1998), y un libro de poemas en prosa, La luna y el sol (2006). Ha traducido a Gerard Manley Hopkins en su libro Poemas (Renacimiento, 2003). Y ha coordinado la traducción de G. K. Chesterton, en Lepanto y otros poemas (Renacimiento, 2003).Co-director de la revista literaria Albatros.

 

“Variaciones y reincidencias”. Encuentro con Javier Salvago

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El próximo jueves 21 de noviembre a las 19.00 horas en la Casa del Libro -C/Velázquez nº8 de Sevilla- tendremos la suerte de contar con la presencia del poeta sevillano (de Paradas), Javier Salvago y su libro recopilatorio Variaciones y reincidencias, de reciente publicación por la editorial Renacimiento.

Variaciones y reincidencias recoge casi toda la poesía escrita por Javier Salvago, una obra lograda a lo largo de cuarenta años. Su título hace referencia al propio acto de la escritura, a “las vueltas sobre lo mismo, /las eternas variaciones…buscando el tiempo perdido”, como dice en Poema de una noche. Qué mejor que el género lírico, canto elegíaco a la pérdida, al tiempo y la vida que se nos escapa, tempus fugit, en un intento de aprehender el efímero instante.

La cita de Juan Ramón Jiménez al inicio del libro, “No se trata de decir cosas chocantes, sino de decir la verdad sencillamente, la mayor verdad y del modo más claro posible y más directo”, le traza un camino a Salvago, del cual no se ha apartado en todos estos años. Un autor de verso claro y nítidas ideas sobre la poética o estilo que prefiere, de sobrio lirismo, con un lenguaje coloquial que evita la retórica y los adornos superfluos, para quedarse con lo sustancial y significativo, con el que saca sus trapos a la calle e intenta dejar testimonio de su tiempo, tal como consta en Variaciones sobre un tema de Manuel Machado, o bien en Epígrafe, “No hago juegos de magia. / No deslumbro, / Hablo sin vanidad de mis asuntos”. Un estilo directo y reflexivo que logra la emoción en el poema y la cercanía con el lector, a quien le hace pensar y plantearse sus cuestiones.

También en el poema Epígrafe reluce una idea, que parece volver o permanecer en su escritura, Yo no sé nada que tú ya no sepas; pero no es cierto, pues aunque nos identifiquemos con muchos de sus poemas, él ofrece una inteligente y particular mirada que vuelve del revés lugares que, por comunes, fijamos como ciertos, hasta que él nos hace ver una nueva perspectiva.

Para el autor, la poesía es música, canto y cuento. Sus poemas se ajustan a la métrica y pueden usar la rima asonante o consonante -más la asonante-. Nos podemos encontrar haikus, tankas, sextina, silva, romance, soleares, epigramas… sin perder su poesía un ápice de modernidad, lograda tal vez, gracias al lenguaje y a lo contemporáneo de lo relatado (de su fondo).

Igualmente, sin parecer clásico, sutilmente inserta la tradición literaria en sus versos, con la que entabla un diálogo: Juan Ramón Jiménez Jorge Guillén, Manuel y Antonio Machado, Federico García Lorca, Garcilaso de la Vega, Bécquer, Gil de Biedma y otros autores, de dentro y fuera del país.

Siente una profunda vocación por la poesía, lo podemos comprobar en muchos poemas, aunque a veces se lamente del esfuerzo que exige: Y, sin embargo, sabes/ que si en el fondo tiene/ algún valor tu vida, / en parte, se lo debes. Llega a cansarse de ser un topo que escarba siempre dentro. En todo caso, la poesía ayuda a entendernos: Un hombre que ha vivido lo suyo, como todos, / y que lo ha ido contando para entenderse un poco.

Al contrario del poema Parábola de Antonio Machado, en La soledad del escritor de fondo, afirma que Escribir – como todo- no es nada, / pero importa. Y más tarde dirá en otro poema: el arte es largo.

Poesía intimista y existencial, en la que el ser humano es un sujeto dolido, desengañado, un soñador, un poeta que quiso vivir el malditismo y la bohemia, un Quijote al que los años le han otorgado la sensatez y el sentido común de Sancho. Desengaño arropado por una fina ironía, como muestra el título de su primer libro, La destrucción o el humor, publicado en 1980.

En este primer libro ya está su estilo conformado, una estética, que podemos decir, se asemeja a la Poesía de la Experiencia. Y ya en él están insertos algunos de sus temas: la elegía del paso del tiempo, la mirada al pasado -en esta ocasión, a la infancia-, el peso de la vida, el nihilismo de su poema Nada, la digna resistencia a la intemperie o la soledad.

Realismo e introspección al analizar sus vivencias con una rotunda sinceridad y escasa autocomplacencia. Cada vez, con los años, irá siendo más duro consigo mismo. Y nos hablará de la verdad, cuya búsqueda ni es fácil, ni cómoda y siempre deja un requemor. Como dice el poeta Luis García Montero, la poesía como un proceso de (y herramienta para la) reflexión sobre la experiencia propia.

Podemos afirmar que posee su veta social, pues trasluce un sujeto alienado por el trabajo e inserto en una sociedad mercantilista. Una persona que tampoco quiere hacer un pacto con el diablo, en este caso, el llamado mundillo literario.

En La perfecta edad (1982) se vislumbra un sentimiento de pérdida de la juventud para entrar en el portal de la madurez, ¿siempre para peor? Parece que no, llega a reconocer que la vida viene más fea y entrañable y le va apeteciendo, o se va conformando, con una mayor comodidad y previstas sorpresas.

En Variaciones y Reincidencias (1985), memoria y poesía, un viaje al pasado, por su niñez y juventud bohemia, para explicarse y explicar su presente.

Hace, al igual que Ángel González, juegos de palabras con refranes y frases hechas, así el título de un poema, Amar en cuerpo y calma.

En su poema Glosa, citando a Garcilaso de la Vega, añora la pasión, lamentando el vacío, idea que reitera en Ulises: La vida -este viaje sin retorno-/ lo es todo mientras dura…/ y luego nada.

Reconoce que cada edad es un mundo, cada etapa exige otra actitud y otro sentido. No podemos vivir siempre ni lo mismo ni de igual manera. Y llevaremos en la sombra todo aquello que uno pudo haber sido (Homenaje a Manuel Machado).

En Volverlo a intentar (1989) transmite la monotonía y el aburrimiento de los días. ¿Qué queda cuando ya no se espera nada? El mundo y sus pompas son un fraude/ y una trampa la vida. Crecen los desencantos, aunque intenta mantener el optimismo.

El deseo parece aportar sentido a todo, el paraíso y el infierno; pero uno se va acostumbrando a vivir A media luz y llega a reconocer que cada cual hace lo que puede en su vida. A pesar de todo, en Momentos alaba aquellos instantes en los que ha amado la vida.

Los mejores años (1991) se dota de mayor lirismo cuando se viste de nostalgia al volver a su pueblo, a su niñez y adolescencia; también son más agudos sus dardos: “Sueño poco. Deseo lo necesario. / No tengo nada y nada extraordinario/ espero en adelante… Miro la vida con reserva y distancia…”

Leo mi vida/- en una especie de diario/ que van siendo mis versos-/ y echo de menos tanta vida… (Al margen de sus versos).

En su libro Ulises (1996), más narrativo, describe con amor la casa de su infancia, el cuarto donde empezó a escribir sus primeros poemas, el porche de la iglesia en el que jugaban -sobrecogedor su poema El porche-, el pueblo, los ajustes de cuenta con su infancia para poder llegar a una paz anhelada.

Su poema Ulises, como Ulises de James Joyce, relata todo lo acontecido en un día rutinario y repetitivo, desde que se levanta hasta que llega el sueño, la muerte por entregas.

Tras un largo silencio, retoma la poesía con Nada importa nada (2011), título que recoge su idea sobre la existencia. ¿De qué valió esforzarse en ser tú mismo/ y en buscarle a las cosas su sentido?/ Sobrevivir un día más es todo (La poesía). Asume y acepta, rechaza volver a su juventud y soñar, deplora el sometimiento a los horarios y al mercado. En su poema A Aubrey de Grey, gerontólogo que investiga sobre el envejecimiento, rechaza, al igual que Borges, la idea de la inmortalidad, pues es la muerte lo que aporta sentido e intensidad a la vida.

En Una mala vida la tiene cualquiera (2014), título a modo de epitafio, afloran sus remordimientos, reconoce el matiz claroscuro del amor y la vida, piensa en su muerte, así este haiku:

Ya no hay frontera,

ni despertar. Ahora

ya todo es sueño.

Agudas reflexiones en sus Soleares y Coplas, que nos recuerda a Antonio Machado, de quien encontramos su profunda huella en toda la poesía de Javier, no solo en estos versos.

La libertad es saber

qué nos ata, qué nos mueve,

dónde vamos y por qué.

En sus Apuntes afila el pensamiento con sus versos aforísticos: ¡Bendita locura, / la cordura!

Por último, La vejez del poeta (Últimos poemas), nos recuerda al personaje de Valle Inclán en Luces de Bohemia, Max Estrella. ¿Acaso Javier Salvago no ha estado escribiendo durante su vida, con su poesía, su propia versión de aquella obra? Él mismo lo confirma: Me veo en tu espejo, amigo Max Estrella.

Tendremos muy en cuenta sus Consejos para ti mismo: No posar, no fingir/…Que no sea un adorno/ vano la poesía,…Conversar con el hombre/que dentro de ti habita/…no escribir tonterías.

Vuelve a preguntarse por el sentido de la vida, en la machadiana idea de que Nuestro sino es pasar.

Si para Sartre el infierno estaba en los otros, nuestro autor encuentra el infierno en sí mismo, en Llegar a viejo con memoria y con conciencia es el infierno (El infierno somos nosotros).

Toda su batalla con la poesía, su vocación dolorosa, este juego de hacer versos que no es un juego- como decía Biedma- nos lleva en Un final inesperado, a curarnos de fantasías, dramas, naderías, falacias y cuentos, / vaguedades y ensueños/de vana palabrería; nos hace ver nuestra pequeñez y fugacidad.

Decía Calderón que la vida es sueño y él remata en su poema Muerte, y la muerte, el despertar. Todo son sombras en la pared de una caverna (Dice la muerte).

Si toda su poesía es lúcida, sus últimos poemas recogen la sabiduría de los años, aunque predomine una visión pesimista.

Al terminar esta recopilación, parece que uno ha viajado en tren y le ha tocado de compañero de asiento un poeta que ha vivido y sentido mucho, un compañero de viaje que te cuenta sus vivencias, sus pensamientos sobre la poesía y la vida, quien te ha procurado un viaje muy agradable e instructivo. Has disfrutado, te has emocionado, has aprendido enormemente. Al cerrar el libro, te bajas del vagón y te despides, esperando un próximo encuentro.

REtrato Javier Salvago

 

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JAVIER SALVAGO  (Paradas, Sevilla, 1950), guionista de radio y televisión, columnista, escritor y, sobre todo, poeta. Ha publicado ocho libros de poemas que han merecido premios como el Luis Cernuda, el Rey Juan Carlos I y el Premio Nacional de la Crítica. Su poesía casi completa y su último libro inédito, La vejez del poeta,  se recogen en su último libro ,Variaciones y reincidencias (2019). Como prosista ha publicado Memorias de un antihéroe. Renacimiento, 2007; El purgatorio. Renacimiento, 2014; El miedo, la suerte y la muerte. Huerga & Fierro, 2015; Hablando solo por la calle (Aforismos). La Isla de Siltolá, 2016; No sueñes conmigo. La Isla de Siltolá, 2017; El extraño caso de Bienvenido. Relatos del Desertor del Presidio, 2017 y El corazón de oro y otros relatos. La Isla de Siltolá, 2019.

Presentación de la novela “Uf” de José de María Romero Barea

El pasado miércoles, 13 de noviembre, tuvimos la presentación en la Casa del Libro de la última novela de José de María Romero Barea, Uf, una novela de ciencia ficción que representa un mundo distópico y con la que ofrece una mirada mordaz sobre nuestra sociedad y existencia. Siempre interesante su mirada y reflexiones. Presentación de Uf, novela de José de María Romero BareaCartel presentación Uf

El Taller de los/las poetas

 

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EL TALLER DE LOS/ LAS POETAS

 

PARA ESCRIBIR               PARA CONOCER                    RECURSOS LITERARIOS AUTORES                  CORRIENTES LITERARIAS

         HISTORIA DE LA LITERATURA

PARA DISFRUTAR

CÓMO SE ESCRIBE HOY                     PARA CREAR                                                  

PARA LEER                 PARA INSPIRARSE

El taller se dirige a desarrollar y estimular la creatividad, la imaginación y la escritura poética de un modo lúdico y divertido. Profundiza en los conocimientos de estilo, uso del lenguaje, ritmo, estructura, composición y recursos literarios, analizando poemas de varios autores . Método divertido y participativo, con dinámica de grupo y ejercicios semanales de escritura. Se ofrece el material del curso. Te puedes apuntar un mes, y si te gusta, continuar.

Las clases serán los miércoles de 19 a 21 horas en la Casa del Libro, C/Velázquez n.8, Sevilla. Días del Taller de poesía:

-9 y 23 de octubre

-6 y 20 de noviembre

-4 y 18 de diciembre

-15 y 29 de enero

-5 y 19 de febrero

-4 y 18 de marzo

Para más información escribir a : aalveasanchez@gmail.com