Mi reseña del poemario «Una habitación propia» de María Álvarez Rosario

La revista Culturamas se está convirtiendo en un hogar y agradezco este cálido recibimiento a mi reseña del libro «Una habitación propia», con el que María Álvarez Rosario obtuvo el XX Premio Internacional de Poesía Ciudad de Ronda. Por supuesto, y como siempre, mi gratitud al poeta, crítico literario y profesor Jesús Cárdenas Sánchez por la edición de la reseña. Pueden leerla en este enlace:

Mi reseña del poemario «Digno del barro» de Jesús Cotta

Mi agradecimiento a la revista virtual Rótula y a su editor, José Luis Trullo, por acoger en su espacio mi reseña del poemario de Jesús Cotta, «Digno del barro». Espero que os guste.

https://www.revistarotula.es/2021/11/el-canto-de-la-celebracion.html

Mi reseña de «Un temblor en las encinas. Biografía de una mirada» de Gregorio Dávila de Tena

Mi agradecimiento a la revista Culturamas y al profesor, poeta y crítico literario Jesús Cárdenas Sánchez por la publicación de mi reseña sobre el poemario «Un temblor en las encinas. Biografía de una mirada» de Gregorio Dávila de Tena.

Mi lectura de «Canto a quien» de Iván Onia

Os dejo aquí mi reseña del último poemario de Ivan Onia, «Canto a quien» , publicado por Ultramarina Editorial. Es un libro por el que pongo la mano en el fuego, una caja de prodigios la poesía de Iván.

Mi agradecimiento a la revista Culturamas y al profesor, poeta, crítico literario y editor Jesús Sánchez Cárdenas por la edición de la reseña:

Presentación del poemario «Digno del barro» de Jesús Cotta y » Roma y otros destinos» de Eduardo del Pino

El miércoles 10 de noviembre a las 20.00 horas Jesús Cotta y yo presentamos su último poemario «Digno del barro», publicado por Renacimiento. Una poesía vitalista y alegre, una celebración de la vida y el amor, seguro que os contagiaréis de su mirada.

LA GRAVEDAD Y LA GRACIA

Bajo el chubasco va corriendo un niño

feliz de haber prestado su paraguas.

el agua le ha calado hasta los huesos,

pero él ríe, acelera , brinca y salva.

Y espanta a una serpiente con sus risas

que vuelan hasta un olmo y allí cantan

en los sueños que tienen los valientes

después de haber luchado con las gárgolas.

Y no cabe en el mundo su alegría

y nada es más veloz que sus zancadas.

El vendaval no puede detenerlo

aunque él no sabe adónde va ni nada.

Se ha vuelto loca el agua, truenan rayos,

el campo

entero huye en desbandada,

menos en dirección contraria al río

y el niño que ha prestado su paraguas.

NO ME BASTA

No me basta la luz, el mar, el aire.

De todo eso he nacido y no soy suyo,

nada soy a su lado y quiero más.

Yo soy el barro deseando un alma,

soy la tierra buscándose el origen.

¿Por qué tanta belleza no me basta?

¿Por qué andaré buscando yo otra cosa,

un daimon, un cometa, un arca, un grial,

el coro de los santos y las ánimas,

un Ser que sea más que el infinito?

¿Y por qué, si son tantas las estrellas,

son siempre pocas para tanta noche?

JESÚS COTTA cuenta que buscando frases que animaran a sus alumnos a ser buenos y felices se aficionó a leer sentencias y aforismos. A un aforismo le pide que ilumine un poco la oscuridad del mundo, y a un poema, que aumente el número de cosas bellas que hay en él.

Es narrador, ensayista, poeta , traductor y aforista. Ha publicado la novela Las vírgenes prudentes (Mono Azul Editora, 2005) y los ensayos Topicario. Arpones contra el pensamiento simple (Almuzara, 2005), Ulises y las sirenas ( 2009) , y Manual de ayuda contra los libros de autoayuda( 2011); los libros de aforismos Cometario (2015), Motas de polen (Cypress editorial, 2020) y Homo mysticus (Cypress editorial, 2021) y los poemarios A merced de los pájaros, Menos la luna y yo, Niños al hombro y este es su cuarto libro de poesía.

Y aún hay más, a las 19.00 horas será la presentación de «Roma y otros destinos» de Eduardo del Pino, profesor de Filología Latina en la Universidad de Cádiz, por Fidel Villegas. Os esperamos: Casa del Libro, C/ Velázquez nº8, Sevilla

Fotografía de José Luis Trullo

EL POEMA

Tú, silueta tan leve,

que en este río quedas un instante

cuando el barco se va,

en tu temblor abrazo

todo lo que he perdido

lo que no encontraré.

DE RÍOS Y ESTUARIOS

(LIVERPOOL)

Era la Apología de Platón

o su Banquete erótico

o aquella travesía de Odiseo,

y un niño los vertía en su lenguaje.

Era el trinar continuo de los pájaros

que emboscados en árboles inmensos,

piando en la plaza junto al río grande,

acunaban su estudio.

Hoy, junto al río Mersey

y los muelles de Liverpool,

juntos nosotros solos

bajo este oscuro manto de agua,

he comprendido al fin que cualquier río

me lleva siempre a ti.

«Vida en Marte» de Tracy K. Smith

Tracy K. Smith es una poeta norteamericana nacida el 12 de abril de 1972, profesora de Escritura Creativa, que ha publicado cuatro libros: «La cuestión del cuerpo» en 2003, «Duende» en 2007, «Vida en Marte» en 2011 – con el que ganó el Premio Pulitzer de Poesía-, y «Luz ordinaria» en 2015. La editorial Vaso Roto editó «Vida en Marte» , en edición bilingüe, traducido por la poeta Luna Miguel.

En este poemario, estructurado en cuatro partes, hace referencias al cine, el cómic, a las canciones de David Bowie, a la ciencia ficción, a la ciencia… para tratar diversos temas: se imagina un futuro distópico de individuos solitarios, nos llama la atención sobre el universo y el espacio, reflexiona sobre los misterios de la existencia – como la muerte, y si hay algo más allá, tal vez el alma de nuestros difuntos conviviendo con nosotros- , muestra la violencia y crueldad de la sociedad actual. Algunos de sus poemas se inspiran en noticias de la actualidad – los abusos de los militares norteamericanos en la prisión Abu Ghraib de Iraq o artículos del New York Times sobre crímenes racistas-. Todo un espejo que viene a resaltar que en un Universo, donde seguramente no estemos solos, nosotros, por nuestra manera de comportarnos y relacionarnos con el otro, somos los verdaderos marcianos. Vivir en este mundo viene a ser como vivir en Marte. La extrañeza de nuestra filosofía, pensamiento y conducta.

Tengo que reconocer que cuando empecé a leer la primera parte no me calaba mucho, pero a partir de la segunda , cuando lo personal y lo social, me fue atrayendo su modo de decir, aunque advierto que algunos fragmentos muestran el horror, tira piedras a la conciencia humana.

NO ES

Que la muerte estaba pensando en ti o en mí
O en nuestra familia, o en la mujer
Que nuestro padre abandonaría cuando falleció.
La muerte estaba pensando en su deuda:
Su viaje más allá del cuerpo, de la ropa,

Más allá de la nube de impuestos periódicos,
El coche y su transfusión de gasolina, los árboles
Pesados en su jardín. La muerte le alejó
Del cuarto de herramientas, el congelador lleno de carne,
La televisión diciendo una y otra vez Buscad
 
Y encontraréis. Entonces, ¿por qué insistimos
En que ha desaparecido, en que la muerte robó
Todo lo que merecía la pena tener? ¿Por qué no que estaba
Nadando a través de esta vida –con su lento,
Y elegante braceo, los hombros haciendo ondas,

Las piernas cortando olas, deslizándose
En la profundidad de lo que la vida misma niega?
El sólo se ha ido, es lo que podemos decir. Pero
Cuando lo intento, veo la nube blanca de su cabello
Como una eternidad en la distancia.

LA VIDA EN MARTE ( algunos fragmentos)

2

El año pasado, apareció en las noticias un padre que mantuvo a su hija

encerrada en una celda durante décadas. Ella vivía justo bajo sus pies,

preparando la comida, viendo la televisión. Las mismas cañerías que se colaban por la vida de él

entraban y salían de la de ella. Cada año las pisadas del piso de abajo se multiplicaban.

Los bebés sollozando en la noche. Los chicos gritando para que les dejaran salir.

Todos los días, el hombre se arrastraba hacia esa habitación, llevando comida,

acostándose con su hija, que no tenía elección. Como un dios

que se mueve en un mundo donde cada cara se mira furtivamente a la suya,

entonces apartó la vista. Le maldijeron a sus espaldas. Él no oyó.

Le suplicaron el aire, y todo lo que vio fueron cuerpos de rodillas.

Qué cercana esa habitación. Qué calor. Y su esposa arriba, oyendo

su clamor bajo los pies, imaginando que la casa

se estaba asentando con el paso del tiempo.

2

Tina dice que la materia oscura es tan sólo una teoría. Algo

que sabemos que está ahí, pero que no podemos probar completamente.

Nos movemos a través de ella, atados, sintiendo que agarrará

lo que queremos decir y tocando el sentido con sus manos.

Como un vidrio desgastado por el mar. Recorre la orilla,

se ve la danza de la luz que refracta una y otra vez

antes de que le fuese devuelto lo que lanzara las olas.

4

¿De qué otra manera podríamos hacer las cosas tan mal,

como una historia hecha trizas y contada al revés?

7

Algunos de los prisioneros eran ensartados como ganado

del techo de sus celdas. A «Gus»,

lo pasearon con una correa. Quiero decir, lo arrastraron.

Otros eran montados como mulas. Los guardas

sentían grandes dosis de placer.

Quiero decir, de presión. Bastante asqueroso. No es

lo que tú esperarías de los americanos.

Sólo bromeo. Estoy hablando de gente

que pasa un buen rato, que se desfoga.

8

La tierra bajo nosotros. La tierra

alrededor y encima. La tierra

empujando hacia arriba contra nuestras casas,

cómplice de la gravedad. La tierra

sin edad viéndonos erguirnos y acurrucarnos.

Nuestras espadas, nuestros bueyes, las líneas dentadas

que surcamos en la tierra. La tierra

sesgada y dividida en territorios.

Saboteada y llena de hoyos. Taponada con fuerza.

Trampeada. La tierra se marca con minas,

paciente, esperando su momento. La tierra

flotando en la oscuridad, suspendida en el giro.

La tierra a toda velocidad alrededor del sol.

La tierra a la que nos subimos con incredulidad.

La tierra que saqueamos como ladrones.

La tierra cubierta de lodo en el vientre

de un pueblo sin comida. Enterrándonos.

La tierra que se desprende de nuestros zapatos.

CANCIÓN

Pienso en tus manos hace tantos años
Aprendiendo a usar el lápiz, o en apuros
Por abrochar el abrigo. Manos que escondiste en clase,
Uñas que mordiste distraída. La desgarbada autoridad
Con la que fluían por el aire cuando sabían
Que conocías la respuesta. Pienso en ellas abiertas
Por la noche, en los dedos disputando algo
A tu nariz, o sepultados en la cueva de tu oreja.
Todas las cosas que hicieron cautelosa y deliberadamente,
Obedeciendo a los caprichos más necesarios. Sus vergüenzas.
Cómo se equivocaban. Aquello que no olvidarán con el tiempo.
O ahora. Apoyadas sobre el volante, o rozando tus rodillas.
Intento decidir qué sienten cuando se despiertan
Y descubren que mi cuerpo está cerca. Antes de tocar.
Soltando el sustento de nuestro íntimo baile.

NOSOTROS Y CÍA.

Estamos aquí el equivalente a un rato.

Un día como mucho.

Palpamos para reconocer el terreno,

nuestros propios miembros,

chocan contra una manada de cuerpos,

hasta que uno se convierte en hogar.

Instantes efímeros. La hierba se dobla

pero aprende a levantarse de nuevo.

LEÓN FELIPE

La semana pasada estuve leyendo Antología Rota de León Felipe, con prólogo de Miguel Galindo. Nuestro autor se llamaba realmente Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero terminó firmando sus obras con el pseudónimo de León Felipe, tal vez como reflejo de un proceso de transformación personal y vital. Nace en Tábara, un pueblo de Zamora, el 11 de abril de 1884, pero ya de pequeño tuvo varias mudanzas, lo que fue una constante en su vida. Curiosa y sorprendente la trayectoria de este poeta, dramaturgo, traductor y profesor, trotamundos desde muy joven. Parece que tenía vocación artística- en un principio se interesó por el teatro-, pero su padre quería que tuviese unos estudios «serios y de provecho» y se decidió por Farmacia- al ser la carrera más breve-, que estudió en Madrid. Muere el padre y se hace cargo de la familia, instalándose como farmacéutico. Posteriormente, más libre, ingresa en una compañía de teatro y recorrerá con ella pueblos de España y Portugal. En este tiempo descubre su vocación poética y quiere dedicarle más tiempo a la escritura, entonces decide en el invierno instalarse en Madrid y en verano vive, como regente de farmacia, en varios pueblos castellanos, mientras escribe Versos y oraciones de caminante, un poemario sencillo y personal que se publica en la época del Ultraísmo . Parece que su estilo directo y claro tiene buena acogida. A él pertenece su poema «Como tú», especialmente emotivo y sentido, tal vez muy auténtico, acorde con sus vivencias, como cuando dice en otro poema: «Ya vendrá un viento fuerte/ que me lleve a mi sitio».

Encontramos un hecho inesperado y es su encarcelamiento por estafa, se lleva año y medio en la cárcel. Después se buscará la vida en África y más tarde en América, donde conoce a Berta Gamboa, profesora, con quien se casará, viviendo en Nueva York (1925). Él también trabajará como profesor de Lengua y Literatura en diversas universidades. De este modo, antes de la triste y terrible Guerra Civil española, León Felipe ya estaba establecido en las Américas. No obstante, cuando estalla el conflicto vuelve a España , llegará a Madrid, retrocederá con el gobierno republicano a Valencia y finalmente sí, se exilia a las Américas. Sentirá el exilio porque por motivos políticos no podía volver , además en nuestro país estaban sus libros prohibidos, como los de muchos otros autores. Este lamentable y sangriento acontecimiento histórico influirá en su poesía, que se vuelve política, ideológica, social, un grito de dolor y denuncia contra el fascismo y contra el papel que jugó el aparato eclesiástico por apoyar a los nacionales . Miguel Galindo indica en su prólogo: «La guerra transforma totalmente el ideario y amplifica los recursos, la retórica, la teatralidad, el tono, el gesto que se manifestaban en la creación literaria de su autor hacia 1931. A partir de 1936, sus textos adquieren un nuevo valor. Están ideados, escritos y concebidos para ser recitados e interpretados ante un auditorio multitudinario bajo la urgente amenaza de la muerte… Antología rota supone la depuración definitiva de la poética simbolista, da la mano a la poesía social de Blas de Otero, Celaya, Hierro, y abre las puertas a la ficcionalización del personaje, tan en boga en la poesía de la experiencia y que proviene de la poesía meditativa inglesa a través de Unamuno, Juan Ramón y Cernuda.»

Guillermo de la Torre – quien lo conoció personalmente y coincidieron desde 1918 a 1923, desde 1934 a 1938 y en 1947- redactó en su primera edición el epílogo de esta antología, describiendo su itinerario poético vital, en el que manifiesta : «nadie como León Felipe hace equivalentes los términos Biografía, Poesía y Destino con tan patético ardor, tan llameante sinceridad…vertidas en cauces parabólicos y metafóricos». Resalta en el segundo libro de Versos y oraciones de caminante, publicado en 1929, la influencia de Walt Whitman y de la Biblia. En 1930 publica en México su poema Drop a star, con el que intenta dar un cambio a su poesía y en el que Guillermo indica ciertos rasgos estilísticos novedosos como «las interrogaciones sobre sí mismo, los desdoblamientos, que luego adquirirían más concreto desarrollo».

En 1935 aparece en Madrid una Antología suya, publicada por los amigos.

El 11 de febrero de 1937 escribe su primer gran poema de la guerra, La insignia, a raíz de la caída de Málaga en poder de los franquistas. En 1938, cuando los bombardeos arrecian sobre Barcelona , escribe Oferta, poemas que formarán parte de su libro El payaso de las bofetadas y el pescador de caña. Desde entonces escribirá una serie de poemarios reivindicativos: El hacha( 1939), Español del éxodo y del llanto (1939), El gran responsable (1940), Ganarás la luz…( 1943). En esta antología se recogen poemas de los textos indicados, pero no en su versión original, pues León Felipe no daba su obra por acabada definitivamente y la iba revisando, resultando una obra final unitaria en la que pasará del grito a la esperanza de un orden nuevo.

Su poema «La insignia» lo podéis leer en este enlace: https://www.lainsignia.org/2000/diciembre/red_001.htm

Miguel Galindo comenta la influencia que pudo tener en nuestro autor el poeta Juan Larrea, de quien fue amigo y con quien colaboró en Cuadernos americanos. Paulino Ayuso destaca como semejanzas entre ambos la idea de España-víctima, la aspiración a un mundo u orden nuevo, el sentido poético como órgano de percepción de la ultrarrealidad, la presencia de símbolos genéricos o la idea del poeta como transmisor.

Recitó por varios países de América Central y América del Sur. Sabía cautivar y emocionar a su auditorio.

Se interesó por su obra Luis Cernuda y Luis Felipe Vivanco, además de otros autores, como Octavio Paz. Sus libros serán conocidos en España por el mundo universitario desde su publicación en 1947, se reeditó por Losada en 1957 Antología rota. Igualmente, la generación del 50, los poetas llamados sociales, y los cantautores tendrán presente sus poemas.

En opinión de Gerardo Diego: » No podría juzgar la poesía de León Felipe. Solo quererla , abrazarla. Para mí, antes que todo, no es una obra, sino un hombre. Y además un hombre complejo y múltiple que solo se unifica en la raíz del corazón. Así también su poesía, escéptica o anárquica, revolucionaria y creyente, sincerísima y palpitante…»

Por lo tanto, encontramos Influencia de Unamuno, Whitman, la Biblia, mezcla de poesía y prosa, uso de recursos del teatro, de la repetición, de la enumeración, los diálogos, exclamaciones e interrogaciones,predominando el versículo y un saber llegar al público con la emotividad y el discurso de sus poemas, con los que sientes el llanto, pero también la esperanza y el sueño de un mundo nuevo.

Un esquema de su biografía lo podéis encontrar en la web de su Fundación: fundacionleonfelipe. com/

1884 (11 de abril)
Felipe Camino Galicia nace en Tábara (Zamora), donde su padre ejerce como notario.

1887
Se traslada a Sequeros (Salamanca) por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1893
Se traslada a Santander por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1901-1906
Estudia Farmacia en Madrid.

1907
Abre su primera farmacia en Santander.

1915
Es condenado por estafa a entrar en la cárcel de Santander.

1917-1919
Trabaja en farmacias de distintas localidades, como Balmaseda (Vizcaya), Villaluenga de la Sagra (Toledo), Piedralaves, Arenas de San Pedro (Ávila) y Almonacid de Zorita (Guadalajara), donde escribe los versos que formarán su primer libro .

1920 (13 de enero)
León Felipe lee en el Ateneo de Madrid una selección de su primer libro Versos y oraciones de caminante, publicado tan sólo unos meses después por la imprenta madrileña de Juan Pérez.

1922
León Felipe es nombrado administrador y depositario del Hospital de San Carlos (en los territorios de la Guinea Ecuatorial española).

1923
León Felipe viaja a México. Conoce allí a Berta Gamboa, profesora de inglés.

1924
León Felipe y Berta Gamboa se trasladan a Nueva York, contrayendo matrimonio en Brooklyn. Por mediación del hispanista Federico de Onís, se forma como docente en la Universidad de Columbia, obteniendo una plaza de literatura española en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York).

1929
Se encuentra en Nueva York con Federico García Lorca, a quien conocía de los ambientes literarios madrileños.

1930
Regresa a México.

1936
Es nombrado profesor de español en la Universidad de Panamá. Allí conoce el estallido de la Guerra Civil española y decide regresar a España.

1937
Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia.

1937 (28 de marzo)
Lee La insignia en el Cine Coliseum de Barcelona.

1938
Pone rumbo a México a bordo del “Bretagne”.

1939
Entra a formar parte de la Casa de España en México, promovida por el presidente Lázaro Cárdenas.

1946-1947
Gira de conferencias a lo largo de todo Hispanoamérica.

1957
Muere Berta Gamboa

1967
Recibe del embajador de Israel en México la entrega simbólica de un bosque con su nombre en Jerusalén.

1968 (18 de septiembre)
Fallece en México D.F., donde es enterrado.

Sobre su poesía y vida encontramos amplia información en :

Haz clic para acceder a AF-LeonFelipe.pdf

Os dejo algunos poemas o fragmentos de sus largos poemas:

       ROMERO SOLO…

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos siempre los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

  
                 (Versos y oraciones del caminante, 1920-1929)

BIOGRAFÍA, POESÍA Y DESTINO

El poeta le cuenta su vida primero a los hombres;
después, cuando los hombres se duermen, a los pájaros;
más tarde, cuando los pájaros se van, se la cuenta a los árboles…

Luego pasa el Viento y hay un murmullo de frondas.
Y esto me ha dicho el Viento:
que el pavo real levante la cola y extienda su abanico,
el poeta debe mover sólo las plumas de sus alas.

Todo lo cual se puede traducir también de esta manera:
lo que cuento a los hombres está lleno de orgullo;
lo que cuento a los pájaros de música;
lo que cuento a los árboles, de llanto.
Y todo es una canción compuesta para el Viento,
de la cual, después, este desmemoriado y único espectador
apenas podrá recordar unas palabras.
Pero estas palabras que recuerde son las que no olvidan nunca las piedras.
Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad.
Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.

PROMETEO

IV

«Cambio de agonías como de vestidos, no le pregunto al herido cómo se siente, me convierto en el herido. Sus llagas se hacen lívidas en mi carne mientras le observo, apoyado en mi bastón.

Ese hombre que se sienta en el banquillo y es acusado por hurto, soy yo; y ese mendigo soy yo también.

Miradme, alargo el sombrero y pido vergonzosamente una limosna…»

 Y si yo soy ese ladrón que es condenado por hurto, y ese mendigo que alarga el sombrero y pide vergonzosamente una limosna, también soy Jonás y Job y Whitman y Prometeo y un lagarto y Cristo… y muchas cosas más. Y mientras los poetas no puedan decir esto sin orgullo ni humildad y sin que nadie se escandalice, porque no es más que un signo de presencia y simpatía, con la angustia y la esperanza de toda la Creación, la Poesía quedará paralítica en las manos y al arbitrio de todos los que afirman orgullosamente que su yo, con los atributos personales y perecederos del hombre temporal, es el generador y transformador de la Poesía del mundo.           

 El poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua.         

 El verso anterior al mío es una antorcha que traía en la mano el poeta delantero que me buscaba, y el verso que me sigue es una luz que está encendiendo otro en las sombras espesas de la noche, viendo mis señales.
            Vuelvo a decir:          

  No canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de los símbolos.

Yo soy Jonás…

El poeta prometeico , de Ganarás la luz

¿CARA O CRUZ?

Filósofos
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción…
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?…
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!

¿Cara o cruz?

¡Cruz!

Perdí…Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a
un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro
mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde
colgar mi orgullo;
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente —filósofos, escuchad esto bien—,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos,
sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.

El poeta y el filósofo, Del poeta maldito

POESÍA

Poetas… La Poesía es una ventana… Para mí es la ventana… la única ventana de mi casa. Por esta ventana irrumpe la luz e ilumina todo lo que yo escribo en las paredes.

Y también entra el Viento. El viento entra y sale por la ventana y un día se lo llevará todo: las paredes, las palabras escritas y este yo que tiene una orgullosa cola de renacuajo y también parece un torpe y lento gusano que camina movido por el hilo viscoso de su baba. Prefiero la metáfora del gusano.

Diré entonces que este yo, el pronombre personal que he escrito tantas veces en las paredes, es un gusano nada más.

Diré también que el Viento es un gigante burlón que se lleva los sueños, como los huevos de perdiz, y que los acuesta en lechos blandos y propicios.

Diré algo más de la Luz. La Lu puede ablandar y descerrajar los sueños. ¿He dicho sueños o huevos? Porque un huevo es un sueño y un gusano es un sueño que camina.

Yo sé además que entre el Viento y la Luz hay ciertos plantes

…He oído decir que entre el Viento y la Luz pueden convertir un gusano en mariposa.

¡Un gusano en mariposa! Este es el milagro, el brinco prodigioso que a mí me ha sostenido sobre la tierra… esto es lo que más me ha maravillado de todo cuanto he visto en el mundo… este es el asombro mayor que ha presenciado mi conciencia… Un ratón –decía Whitman cuando le tachaban de incrédulo y de ateo–, un ratón es milagro suficiente para convertir a mil trillones de infieles… Y yo digo que un gusano transformado en mariposa es mucho más asombroso que la rotación matemática y musical de las esferas siderales. Todo en el mundo se mueve con un rodar de noria dentro de un círculo cerrado… la serpiente se chupa el caramelo de la cola… la Tierra rueda y se repite… la historia es siempre «el dulce y y egoísta cuento de la rosquilla… Todo marcha y vuelve en una dialéctica cerrada y fatal… Pero el gusano tiene una dialéctica poética… el gusano se convierte en mariposa…

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

Un signo…¡quiero un signo! de Parábola y poesía

TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

«Levántate ve a Ninive, ciudad grande, y pregona contra

ella».

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón más

oscuro de la nave

hasta que el Viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

«¿Qué haces ahí, dormilón?¡Levántate!»

-Yo no soy nadie:

un ciego que no sabe cantar. ¡Dejadme dormir!

Y alguien, ese Viento que busca un embudo de trasvase, dice

junto a mí, dándome con el pie:

«Aquí está; haré bocina con este hueco y viejo cono de metal;

meteré por él mi palabra y llenaré de vino nuevo la vieja cuba

del mundo. ¡Levántate!

-Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir»

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó a mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre…

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno…

De allí traigo ahora mi palabra.

Y no canto la destrucción:

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo…

Yo soy Jonás.

de El viento y yo

Y terminamos con este magnífico homenaje que le hicieron por el 50º aniversario de su muerte en la Biblioteca Nacional y que os aconsejo ver, todo un lujo:

Mi reseña del poemario «Escribiendo mandalas» de Jorge Díaz Martínez

  • Os dejo aquí mi reseña sobre del poemario- interesante, genuino y peculiar- de Jorge Díaz Martínez, «Escribiendo mandalas» y publicada en el número cien de la Revista virtual En sentido Figurado: «Escribiendo mandalas. Un álbum de vivencias y lecturas.

Jorge Díaz Martínez es doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, lector de español en universidades de Asia, África y Europa. Actualmente, profesor de enseñanza secundaria en Andalucía. Ha publicado los poemarios: Trasbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa, 2012), Almizcle y tabaco (Premio Arcipreste de Hita, Pre-Textos, 2005) y La piel de la memoria (Premio Vicente Núñez, Visor, 2004). Como crítico, ha seleccionado y prologado la antología Voces del nuevo siglo. Poesía española contemporánea (2014), traducido y publicado en Armenio, y ha sido uno de los antólogos de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones en Huida, 2012).

La idea de Escribiendo mandalas le vino al autor en su estancia en China como lector de español, cuando leyó las investigaciones de C. G. Jung acerca de estos símbolos, el mandala o círculo. Entonces pensó en aplicar a la literatura cierta idea de mandala, que el dibujo se convirtiera en escritura, una escritura que aparece en la quietud, y decide plasmarla en versos dodecasílabos y en poemas de 144 sílabas con los que construir un glasperlenspiel, título de una novela de Hesse, Juego de abalorios, donde, como dice Eduardo Chivite en su reseña publicada en Culturamas, pretende un discurso lúdico e intelectual con el que reflejar la propia experiencia personal, en la que se incluye la lectora.

Acompañado de las hermosas ilustraciones de María Ortega Estepa, tenemos entre las manos un libro estético y cuidadosamente editado.

Con un estilo que parece directo, desnudo, depurado, en él asoman ocurrentes figuras literarias, saca brillo al lenguaje con ingenio, en poemas donde predomina la visualidad y reflexión. Su poesía se alza normalmente sobre referencias culturales, o bien anécdotas, y a menudo guardan un misterio, se llenan de sugerencias y se abren a la interpretación del lector. Y, a veces, guardan secretos, esconden claves que debe descubrir el lector. Su tono parece testimonial, una voz contenida que piensa lo que dice, por la que asoma una fina ironía o una dulce melancolía.

En cuanto a su contenido, adquieren un papel relevante sus cavilaciones sobre la lectura y el lenguaje, como bien nos indican los versos que inauguran el libro: Sobre el “Manual de estudios literarios/ de los siglos de oro, de Pedro Ruiz Pérez, / la ilustración de Velázquez/ muestra a un lector melancólico/ frente a un voluminoso tomo/ junto al que parece enano”. Con esta écfrasis y el simbolismo de la figura enana quiere reflejar nuestra pequeñez para poder abarcar todo el conocimiento de los libros. Frente al claroscuro barroco prefiere la vida, Tantas líneas/ le andan ya en los ojos/ como hormigas.

Retrata las noches ensimismado en la lectura, la imposibilidad de poder leer todo lo que valga la pena, un Alonso Quijano/inmerso en otras vidas: / la mirada clavada en un papel. En todo el libro se encuentra la contraposición de vida y literatura.

Resulta recurrente su negación del lenguaje como medio para encontrar la verdad: Dices que somos las palabras que dicen/ lo que somos/ y te contesto que nada/ verdadero puede ser dicho con ellas. No encuentra mayor verdad que la de los actos o la piel, sobre todo en el amor.Rechaza la afirmación de Ludwig Wittgenstein de que los límites del lenguaje son los límites del pensamiento. Contrasta el taoísmo con el racionalismo occidental en un diálogo amoroso. Arremete contra las palabras, a las que define como disfraces en este teatro de títeres humanos… yo anhelo/ una fiesta feliz de desnudados,/ que a eso hemos venido: / a quitarnos los vestidos. Califica el vocabulario como ruido, ruido abstracto y sin sentido, pero no todas las puertas/ están hechas de conceptos.

Menciona In memory of Sigmund Freud de Auden para cuestionarse la idea de identidad, siente extrañeza respecto a sí mismo: ¿Yo soy este palimpsesto/ o el blanco que había debajo? Y extrañeza respecto a sus decisiones, perdido y desorientado a veces, como nos indica en su poema Hacia el lago brumoso, entreviendo- ninguno de sus poemas está titulado -: Y nada, excepto este poema/ que me explique, realmente, / por qué he venido aquí. El hogar, si lo buscara, parece que se disuelve constantemente, aunque sienta como su familia a toda la sociedad.

No falta el homenaje a la creación y a la escritura en El dibujo se convirtió en escritura. Lamenta todos aquellos textos que se han perdido, aunque agradezca que el Arte permanezca.

Algunos poemas- normalmente los que usa la tercera persona del singular- hacen referencia a sus lecturas: Al final, te has decidido, habla del protagonista de la novela Juego de Abalorios de Herman Hesse. Era el poeta maldito, el artista raro alude a Luis de Góngora. Una casa en el bosque, cerca de un lago, recrea la casa de Carl G. Jung- autor que cita al inicio del poemario-. Ladrillos, memoria, expresa la impresión que le provocó la lectura de De profundis, su tristeza.

En este juego de abalorios hallamos un poema sobre el ajedrez, en este juego uno puede saber las reglas, pero resulta imposible conocer las reglas de la vida y nos sugiere consejos para vivir o tomar decisiones: medir las variantes, mantener la calma/ y saber cambiar. Aprende que resulta fundamental para el equilibrio personal, no tanto jugar muy bien, como saber perder.

El libro nos puede parecer un álbum de fotografías, o más bien, una cinta de vídeo que graba diferentes momentos, vividos o leídos: la feliz armonía nudista en Cabo de Gata, el desengaño en Barceloneta, la diferencia de culturas y costumbres con personas de otros países, las relaciones fugaces o perecederas,los amores malditos, y quién sabe, un poema- o amor- con final abierto.

Dentro de este baúl de recuerdos, una elegía de su juventud romántica, en la que menciona – no gratuitamente- a la generación beat, The road. Una época de trotamundos mochilero cuando solo necesitaba amor y unas monedas. Y siempre, acompañándolo en la vida, entre su sentir y su pensar, la escritura, una manera de pasar página y soltar. ¿Cuánto dolor se oculta/ debajo de unas letras?, se pregunta.

Un libro original que parece recoger con discreción y pudor una serie de vivencias, tal vez las más relevantes- incluidas las que le provocaron algunas lecturas- y reflexiones propias de un teórico de la literatura. Un especialista en literatura que advierte que no se puede vivir solo en el papel y decide salir, como Alonso Quijano, a experimentar los caminos de la vida; un occidental que mira a oriente; un escritor que, curiosamente, niega el lenguaje, o el sentido del lenguaje, y advierte de sus peligros. Una paradoja, como la vida misma.

Ana Isabel Alvea Sánchez»

Presentación del poemario de Isabel Martín Salinas «Me remito a las sombras»

Tengo el gusto de presentar el nuevo poemario de Isabel Martín Salinas ,» Me remito a las sombras» . Un poemario conmovedor y vital, un interesante viaje por el tiempo y los sentimientos, por la pérdida y el reencuentro con uno, por el paisaje celestial del amor y los infiernos del desamor. Un buen libro que os moverá y en el que os veréis. Será el jueves 6 de mayo a las 19.00 horas y como el aforo es limitado habrá que reservar plaza.

Isabel Martín Salinas. Dramaturga, ensayista y poeta. Con numerosas obras publicadas y estrenadas, ha sido finalista para el Premio Andalucía de la crítica 2012 en la modalidad de Teatro. En 2019 ha sido galardonada con el Escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores de España.

Publicaciones dramáticas

Río abajo (2000); El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento (2007); Collar de cerezas (2007); Rita (2009); El hoyo 18. Un soplo de viento (2011); Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo (2012);Un canal en Youtube, (2017); La hija (2018); Mediterráneo (2019);  Mísero polvo (2020); Monerías (2021); Odio (2021).

Publicaciones en otros géneros

Sombra mía, narrativa (2009); A ráfagas tu nombre, libro de poemas (2014); Para siempre conmigo, disco E.P. (2015); El Maestro, libreto para ópera (2017); Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno, biografía (2019). Me remito a las sombras, libro de poemas (2020).

Os dejo un poema del libro:

«Vengo amándote, amor, siglo tras siglo.

A través de mil vidas te procuro.

Siempre me miras y desapareces

y yo siempre me muero por tus ojos.

Te he querido ya tantas , tantas veces,

y en cuerpos tan distintos y fugaces

y con empeño tanto te persigo

que nazco de tu ausencia vulnerada.

Converge ya conmigo una existencia

y no me hagas morir continuamente

y volver a buscarte en nuevas vidas»

Y lo disfrutamos bastante , con la poesía y las canciones de Isabel, dejo por este espacio fotos del evento, testimonio que tenemos gracias a los amigos poetas Gregorio Dávila y Pepi Bobis:

Fotografía de Gregorio Dávila
Fotografía de Pepi Bobis
Fotografía de Pepi Bobis
Fotografía de Pepi Bobis

Poemas de Aurelio Alvea Hernández

Mi tío Aurelio, hermano de mi padre, tiene la costumbre de felicitar las navidades enviando a sus familiares un álbum de navidad creado con poemas suyos. Me parece una idea hermosa y me gustan mucho sus poemas: versos cercanos, llenos de sabiduría , sensibilidad, autenticidad, belleza y rigor formal. Estudió Magisterio y ha ejercido de maestro toda su vida. De sus años de estudiante en la Facultad queda constancia en el libro Subversivos y malditos en la universidad de Sevilla ( 1965-1977 ), de Alberto Carrillo Linares. Fue uno de los fundadores de Cuadernos de Roldán, publicó en Nicaragua en 1985 Días de invierno en el Suplemento cultural «Nuevo Amanecer» y en 1993 con Cuadernos de Roldán su poemario Álbum de poemas, título que usará en todos sus escritos posteriores.

QUIÉN ME DICE

Quién me dice

de un pájaro que esté dormido

Quién me dice

que no sea yo quien duerma,

aunque en otra hora, remota,

y en un lugar más brillante o sombrío

que el hueco de sus alas.

LUZ

Ilumine la luz

-por escasa que sea, alguna luz-

los días que nos restan.

CUANDO LA LUZ DEL DÍA

La vida oscura al menos no perece.

A una cita invisible

acude cada noche.

En un círculo abierto e infinito,

como un árbol profundo

cuyas ramas no dejan de extenderse,

con los ojos nublados, vacilante,

se reproduce el tiempo.

Qué deslucida imagen,

tantas veces grotesca,

de numerosos rostros agrupados

en la sala interior,

aguardando una voz junto a la puerta

para poder subir, seguir soñando

que no todo perece

cuando la luz del día.

del Álbum de navidad 2014

CADA DÍA

Cada día podemos encontrar

un gramo de hermosura

entre las redes de la vida.

NO QUISIERA

No quisiera vender mi alma

más de cuanto la vendo,

aunque se hace difícil la existencia

si digo con frecuencia lo que pienso.

del Álbum de Navidad 2017

CANAS

Quién lo diría,

queridas flores blancas,

que al final de la vida

seríamos parientes.

JUVENTUD

Es cierto,

brillaba el universo,

el mundo era una fruta

que no acababa nunca.

(1987)

SI YO FUERA

Si yo fuera un poeta galante

me atrevería a decir que una sonrisa

puede permanecer en el aire,

radiante,

casi toda la vida.

HAY UN SECRETO

Hay un secreto esta mañana

en el jardín.

La franja de sol en las tuyas

recoge la tibieza

de un patio de otro tiempo.

Me acerco a cuanto pienso

si respiro despacio

y me instalo – ya muy lejos de mí-

en las ramas pequeñas,

a tan solo un rumor o un paso

de aquella claridad.

Veo escenas de niño y de muchacho

con vecinos y hermanos;

siento la caricia del sol

posándose en las hojas

de un níspero risueño;

y pájaros recuerdo

cruzando sin descanso

el aire de aquel patio,

como este mirlo que hoy en el jardín

ha irrumpido en la escena,

buscando entre las briznas

el alma y el sustento.

( 1997)

HE QUERIDO ENTREVER

A María y Raúl

He querido entrever en algún texto

el discreto artificio

del roce de la voz entre las cosas.

Quizá se trate de un rumor antiguo

que viene de los bosques,

atraviesa los mares y montañas,

las antiguas ciudades,

se detiene a la puerta

y danza tenazmente ante nosotros

hasta que al fin menciona

su íntimo secreto:

el nombre de los cuerpos silenciosos.

Ese aliento verbal ( casi un milagro),

entretejido siempre por meras circunstancias

que dispone el azar,

lo forman las palabras,

las que elevan de rango a otras palabras

que también nombran labios, pasiones, deseos,

libradas batallas y tantos ríos

de sangre

como hebras nerviosas recorren el reverso

de una hoja de álamo.

del Álbum de Navidad 2020