Mi reseña del poemario “A salvo” de Manuel Moya

 

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Se ha publicado hoy en la revista de información cultural en internet, “Culturamas,” mi reseña del poemario ” A salvo”, del poeta y novelista onubense- de Fuenteheridos, para más precisión- Manuel Moya. Me encantó su lectura. Este autor es uno de mis poetas preferidos. He leído toda su poesía completa y cada libro tiene una voz y un fondo diferente. A salvo irradia luz, amor, fuerza y esperanza. Si os apetece:

Reseña «A salvo», de Manuel Moya

 

Madre del agua. Por las huellas del Tao

Madre del Agua

Os dejo mi reseña sobre el magnífico poemario “Madre del agua. Por las huellas del Tao” de Gregorio Dávila de Tena, con el que obtuvo el XXII Premio de Poesía ” Eladio Cabañero” .Un libro igual de hermoso que enriquecedor, en él se funde poesía y pensamiento.

Mi agradecimiento al suplemento Quadern de Llibres, de la revista virtual Sonograma Magazine , por acoger en su espacio a mi reseña.

Madre del Agua

El epicureísmo de Emilio Lledó

portada de El epicureismo

Aguardaba este libro, del filósofo y profesor Emilio Lledó, en la estantería el momento propicio para abordarlo. Hacía tiempo que me rondaba la curiosidad y por fin se colmó.  Nos advierte que queda poco testimonio de Epicuro: una docena de páginas originales rescatadas por Diógenes Laercio en el Libro X de sus Vidas de los filósofos, algunos papiros, los textos de sus alumnos, tres cartas conservadas por Diógenes Laercio -dirigidas a Heródoto, a Pitocles y a Meneceo- , las cuarenta máximas en las que se condensa su pensamiento. Parece ser que su filosofía fue malinterpretada y quedó sepultada en cierto malditismo.

Epicuro habitó una época, el Helenismo, de cambios sociales y políticos, incertidumbres y miserias, que hacen comprender el giro en los planteamientos de este filósofo, distante de Platón. Él no alaba ningún dualismo, se centra en el presente y en la corporeidad. El cuerpo como nuestra fuente de conocimiento y de placer y gozo para conseguir una vida serena. Se pregunta por la felicidad o eudaimonía: “Vana es la palabra del filósofo, que no sirve para curar algún sufrimiento del hombre”.

Según el autor, para Epicuro el saber no solo nos hará más libres, sino también felices. El conocimiento nos llega por la observación y la experiencia. Los sentidos serán el primer cauce del conocimiento y ponen de relieve el constante dinamismo y transcurso de instantáneas sensoriales, el movimiento perpetuo de lo real. Este movimiento, génesis, el proceso de lo que está siendo, puede tener sosiego en la memoria, la mnéme, gracias al recuerdo. Y será la memoria la que permita crear asociaciones, nociones, esquemas, opiniones, que orientan nuestra experiencia. Igualmente, esta génesis tiene lugar con el lenguaje, ámbito en el que empieza a funcionar la experiencia y comienza a encontrar consistencia la fugacidad de la sensación.

Pero el lenguaje no es inocente. Epicuro también se preocupó del lenguaje, así en la Epístola a Heródoto: “En primer lugar conviene ser consciente, Heródoto, de lo que denotan las palabras… no se nos vaya todo confuso…Es preciso, pues , que en cada vocablo atendamos a su sentido primero y que no requiera explicación… Luego hay que velar, en todo caso, por nuestras sensaciones y, de forma simple, por las percepciones presentes en nosotros, ya sean de la mente o de cualquier otro de los criterios, y del mismo modo por nuestros sentimientos actuales…”

Frente a la muerte, apela contemplarla con naturalidad y revalorizar el tiempo de la vida: “Es posible frente a las demás cosas procurarse una seguridad; pero frente a la muerte todos habitamos una ciudad sin murallas”, escribirá, y en Epístola a Meneceo: “Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros… mientras nosotros somos, la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta, entonces no existimos…”.

Nos manifiesta Emilio Lledó que “es sobre esta base primera de la sensación, de la corporeidad y de su afirmación como placer, donde Epicuro quiere establecer el fundamento primero de la vida humana”. Entendiendo el placer del cuerpo no solo como la afirmación de lo sensible, incluye igualmente de la inteligencia, de la mente, del lenguaje  y el arte, del conocimiento y la sabiduría. No es cuestión, según Lledó, de reducir la vida a sus niveles elementales, sino de concederle su importancia y necesidad.

En la Epístola a Meneceo y en las Máximas capitales se relacionan la vida feliz con la inteligencia, la belleza y la justicia.

“Rebosa mi cuerpo dulzura viviendo a pan y agua, y escupo sobre esos placeres de lujo, no por ellos mismos, sino por las complicaciones que llevan consigo”. Esta frase de Epicuro pone de relieve que su placer no es el innecesario o caprichoso, sino el necesario. Emilio Lledó concibe el pan y el agua como metáforas  para la solidaridad colectiva.

Sobre la amistad dirá : “De todos los bienes que la sabiduría ofrece para la felicidad de una vida plena, el más grande es la adquisición de la amistad”. Amigos que se entienden, colaboran y ayudan. “La amistad hace su ronda alrededor del mundo y, como un heraldo, nos convoca a todos a que nos despertemos para colaborar en la mutua felicidad”.

“La filosofía es una actividad que con la razón y con el diálogo consigue una vida feliz”.

“El que pone el oído a la naturaleza y no a las vanas opiniones será siempre autosuficiente. Porque en relación con aquello que por naturaleza es suficiente, la más mínima adquisición es riqueza, y en relación con los deseos ilimitados la mayor riqueza es pobreza”.  Nuestro autor contrasta esta postura con el consumismo exacerbado de nuestra sociedad, basada no en la ideología del ser, sino del tener, con sus múltiples ofertan que solo logran atrofiar la sensibilidad , aletargar el pensamiento y devaluar los ideales de la democracia.

Nos resalta Emilio Lledó cómo el epicureísmo apenas tiene que ver con el cultivo de los placeres , tal como se ha interpretado. Nos concluye que el epicureísmo es una sabiduría que defiende el gozo y el placer para procurar nuestro bienestar, el bienser.  Este planteamiento me trae a la mente la película Fanny y Alexander, del gran cineasta sueco Ingmar Bergman, donde se contrasta la felicidad de los pequeños protagonistas en la familia de su padre, quienes proceden del mundo del teatro, con su desdicha en la casa del obispo, con una educación tan fanática y espartana que se convierte en crueldad. Entre la abuela Helena Ekdahl y el obispo Edvard y su familia, nos quedamos con la abuela Helena.

Toda lectura y selección de la misma es subjetiva, por supuesto, y he condensado en grado sumo el contenido, pues en el libro se habla de variados e interesantes temas, hace referencia a Platón, Aristóteles, los sofistas, los cirenaicos, y nos expone un inteligente y revelador engranaje de pensamientos. Nos rescata el pensamiento de Epicuro, quien señala una vereda que nada tiene que ver con un desenfrenado consumismo ni con la injusticia o la insolidaridad.

Y para profundizar en las ideas de Emilio Lledó, con motivo del Día Internacional del Libro, la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, a través del Centro Andaluz de las Letras, ha editado la antología ‘En torno al bienser, una galería de textos donde se recoge lo más significativo de la escritura y el pensamiento del filósofo Emilio Lledó, elaborada por Emma Rodríguez. Esta periodista, gran conocedora de su obra, explica a través de este vídeo las particularidades de la antología invitando a los lectores a sumergirse en el mundo del pensador.

Feliz Día Mundial del Libro. Cuídense.

 

 

 

 

 

 

Mi reseña del libro “Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno” de Isabel Martín Salinas

Agradezco a la revista virtual En Sentido Figurado la publicación de mi reseña sobre las memorias de Giuseppe Impastato, un luchador por la justicia y en contra de la mafia siciliana. La lectura de estas memorias ha sido verdaderamente interesante.

La revista http://www.ensentidofigurado.com es una revista literaria y artística con más de diez años de publicaciones. Aquí el número 13, marzo y abril, de 2020.

Para leer mi reseña, en estas páginas:

http://ensentidofigurado.com/ESF93-18b.pdf?fbclid=IwAR2zAK7ntcW5OXN5EB2uAHndJ1LLeiSMUCy46wiSi__KnD7mDzfEygs-760

 

 

Raymond Carver. “Todos nosotros”

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ONDAS DE RADIO

                A Antonio Machado

Ha dejado de llover y sale la luna.
No sé nada de ondas
de radio. Pero supongo que se transmiten mejor
después de haber llovido, con el aire húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottawa, si quiero, o Toronto.
Últimamente, por la noche, me sorprendo a mí mismo
interesado en la política canadiense
y en sus problemas internos. Es verdad. Antes solía buscar
sus emisoras de música. Me sentaba aquí en el sillón
y escuchaba, sin hacer nada ni pensar en nada.
No tengo tele y ya no leo
los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando llegué a este lugar estaba intentando alejarme
de todo. Especialmente de la literatura,
de cómo te atrapa y sus consecuencias.
Un deseo en el alma de no pensar.
De quedarme quieto. Y a la vez
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también puede ser una afable hija de puta,
no siempre es de fiar. Y no lo tuve en cuenta.
Le hice caso cuando me dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y no volverá que a lo que sigue ahí
con nosotros y seguirá ahí mañana. O no.
Y si no, da igual.
Tampoco importa mucho, dijo, si un hombre no le canta a  nada.
Ésa es la voz que escuché.
¿Es posible que alguien piense así?
¿Da todo igual, realmente?
¡Qué absurdo!
Pero pensaba estas estupideces de noche
cuando me sentaba en el sillón y escuchaba la radio.

Entonces, Machado, ¡tu poesía!
Era un poco como el hombre maduro que se enamora
de nuevo. Una cosa digna de atención;
desconcertante, también.
Se me ocurren tonterías como colgar tu retrato de la pared.
Y llevarme tu libro a la cama conmigo,
dormirme con él a mano. Una noche
pasó un tren por mis sueños y me despertó.
Lo primero que pensé, con el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
No pasa nada, Machado está aquí.
Y me volví a dormir.

Hoy me llevé tu libro cuando fui a dar
un paseo. “Presta atención”, dijiste,
cuando alguien se preguntó qué hacer con su vida.
Así que miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté con el libro al sol, en mi sitio
junto al río, desde donde puedo ver las montañas.
Cerré los ojos y me puse a escuchar el sonido
del agua. Luego los abrí y empecé a leer
“Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Espero, incluso a pesar de lo que sé de la muerte,
que hayas recibido el mensaje que te envié.
Pero da igual si no es así. Que duermas bien. Descansa.
Antes o después espero que nos encontremos.
Entonces podré decirte estas cosas personalmente.

 

 

DONDE EL AGUA SE UNE A OTRAS AGUAS

Me fascinan los arroyos y la música que crean.
Y las corrientes, entre prados y cañas, antes
de tener oportunidad de convertirse en arroyos.
Me fascinan sobre todo
por su sigilo. ¡Casi olvidaba
decir algo de las fuentes!
¿Hay algo más hermoso que un manantial?
Pero también me encantan las grandes corrientes.
Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar.
Los lugares donde el agua se une
a otras aguas. ¡Conservo esos lugares
en mi mente como si fueran sagrados!
Me gustan como a otros les gustan los caballos
o las mujeres atractivas. Me pasa una cosa
con esa agua fría y veloz.
Sólo con mirarla se me acelera la sangre
y se me eriza la piel. Podría sentarme
a mirar estos ríos durante horas.
Ninguno es igual.
Hoy tengo 45 años.
¿Me creería alguien si le dijera
que una vez tuve 35?
¡Mi corazón seco y vacío a los 35 años!
Tuvieron que pasar cinco años
antes de que empezara a latir de nuevo.
Me tomaré todo el tiempo que quiera esta tarde
antes de dejar mi sitio en la orilla del río.
Me gustan, me encantan los ríos.
Me encantan desde su fuente.
Me encanta todo lo que crece en mí.

 

FELICIDAD

Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.

Poema “Visión” del libro “A salvo” de Manuel Moya

Agradezco al Grupo Literario del Ateneo de Mairena que me solicitara la lectura de un poema en su cadena de poemas abrazados, una idea bonita y motivadora. Como había leído el poemario “A salvo” de Manuel Moya, libro que me ha encantado,  elegí “Visión”, pero en su muro de Facebook podéis encontrar poemas tan hermosos como “Esa luz” o “Altura”. En verdad, cualquier poema suyo es grande. Obtuvo el Premio de Poesía “Provincia de León” 2014 y fue editado por la Diputación de León.

SALVATORE QUASIMODO

 

 

portada Poesía completa de Quasimodo

Os dejo algunos datos sobre la biografía y poemas de este autor , muy apreciado por mí, quien recibió el Premio Nobel en 1959. Los poemas están traducidos por el poeta Antonio Colinas.

Su biografía la podréis conocer en este enlace:

https://es.wikipedia.org/wiki/Salvatore_Quasimodo

 

Y DE PRONTO ANOCHECE

 Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra

atravesado por un rayo de sol:

y de pronto anochece.

 

REFUGIO DE AVES NOCTURNAS
  
En lo alto hay un pino torcido;
atento está y escucha al abismo
con el tronco doblado como ballesta.

Refugio de nocturnas aves
en la hora más alta resuena
con un latir de alas veloces.

También mi corazón tiene su nido
colgado en lo oscuro, una voz;
también él está escuchando la noche.

 

ESPEJO

Y he aquí que sobre el tronco
se abren las yemas:
un verdor más nuevo que la hierba
que apacigua el corazón:
el tronco parecía ya muerto,
inclinado sobre el barranco.

Y todo me sabe a milagro;
y soy esa agua de nube
que hoy refleja en las fosas
más azul su trozo de cielo,
ese verde que entreabre la corteza
y que sin embargo anoche no existía.

de Aguas y Tierras (1930)

 

OTOÑO

Manso otoño, me domino
e inclino a tus aguas por beber el cielo,
suave fuga de árboles y abismos.

Áspera pena del nacer
me encuentra unido a ti;
y en tí me quiebro y recobro la salud

pobre cosa caída
que la tierra recoge.

De Oboe sumergido (1932)

 

GARZA MUERTA

En el pantano caliente, hundida en el fango,
llena de insectos, me duele
una garza muerta.

Me consumo en voz y sonido;
temblando en débiles ecos
de tiempo en tiempo gime un soplo
olvidado.

Piedad, que no me halle
sin voces y sin rostros
en la memoria un día.

 Érato y Apolo (1932-1936)

 

EN LAS FRONDAS DE LOS SAUCES

¿Y cómo podíamos cantar
con el pie extranjero sobre el corazón,
entre los muertos abandonados en las plazas
sobre la hierba dura de hielo, ante el gemido
de cordero de los niños, ante el alarido negro
de la madre que iba a encontrar a su hijo
crucificado en el poste del telégrafo?
En las frondas de los sauces, como ex votos,
también nuestras liras estaban colgadas,
oscilaban levemente al triste viento.

Día tras día (1947)

 

SOLO CON QUE AMOR TE HIERA

No olvides que vives en medio de los animales,

los caballos, los gatos, las ratas de alcantarilla

oscuras como la mujer de Salomón, terrible

campo con banderas desplegadas;

no olvides al perro con su lengua y su cola

de armonías de lo irreal, ni al lagarto, al mirlo,

al ruiseñor, a la víbora, al abejorro. O te place pensar

que vives entre hombres puros y mujeres

virtuosas que no sienten

el croar de la rana en celo, verde

como la más verde rama de la sangre.

Los pájaros te contemplan desde los árboles y las hojas

No ignoran que la Mente ha muerto

para siempre, su reliquia sabe a cartílago

quemado o a plástico corroído, no olvides

ser sinuoso y hábil animal

que ardoroso violenta y todo aquí lo quiere

sobre la tierra antes del último grito

cuando el cuerpo es cadencia de acartonados recuerdos

y el espíritu al fin apremia lo eterno:

recuerda que puedes ser el ser del ser

solo con que el amor te hiera feliz en las entrañas.

Deber y haber (1959-1963)

Salvatore Quasimodo

En este blog se puede encontrar su discurso cuando recibió el Premio Nobel sobre el compromiso del poeta :

http://patriciadamiano.blogspot.com/2016/07/salvatore-quasimodo-el-poeta-y-el.html

 

 

Poesía Arabigoandaluza

Poesía arabigoandaluza (2)

 

He encontrado casualmente  en la biblioteca esta antología de poesía andalusí, escrita por escritores árabes asentados en Al-Ándalus,  cuyos versos rebosan preciosismo,  sensualidad y pasión.  Se titula Diván andalusí. Antología de poetas arabigoandaluces, elaborada por el doctor Juan Rey y publicada por la editorial Guadalmena en 1991.

 

EL MEMBRILLO

 

Es de color amarillo, como si llevase una túnica

de narciso y huele como el almizcle de penetrante

aroma.

Tiene el perfume de la amada y su misma dureza

de corazón, pero tiene el color del amante apasionado

y macilento.

Su palidez es un préstamo de mi palidez, su olor

es el aliento de mi amiga.

Cuando se irguió  fragante en la rama y las horas

le habían tejido mantos de brocado,

extendí mi mano suavemente para cogerlo y

colocarlo como pebetero en el centro de mi sala.

Tenía un vestido de pelusa cenicienta que

revoloteaba sobre un liso cuerpo de oro.

Y cuando se quedó desnudo en mi mano, sin más

que su camisa color de narciso,

me hizo recordar a quien no puedo decir, y el

ardor de mi aliento lo marchitó entre mis dedos.

Chafar ibn Utman al-Mushafi (m. 982)

 

 

LA TORMENTA

 

Cada flor abría en la oscuridad su boca buscando

las ubres de la lluvia fecunda.

Y los ejércitos de las negras nubes, cargadas de

agua, desfilaban majestuosamente, armadas con los

sables dorados del relámpago.

Ibn Suhayd (992-1035)

 

 

VISITA

 

Espera mi visita cuando apunta la oscuridad,

pues opino que la noche es más encubridora de los secretos.

Tengo algo contigo que si coincidiera con el sol,

éste no brillaría

y si con la luna, ésta no saldría

y si con las estrellas

éstas no caminarían.

Wallada ( 994-1091)

 

 

EN AUSENCIA DE LA AMADA

 

En sueños tu imagen presentó a la mía, mejilla y pecho,

recogía la rosa y mordí la manzana.

Me ofreció los rojos labios y aspiré su aliento.

Me pareció que sentía el olor a sándalo.

Si quisiera visitarme cuando estoy despierto…

pero entre nosotros pende el velo de la separación.

¿Por qué la tristeza no se aparta de nosotros,

por qué no se aleja la desgracia?

¡Que Dios refresque a Umm Ybayda con fina lluvia

como ella lo ha hecho en mi corazón!

Es un antílope por su cuello, una gacela por sus ojos,

un jardín de arriates por su fragancia, una rama de

sauce por su talle.

Al- Mutamid (1068-1091)

 

 

LOS LUNARES

 

Levantó sus ojos hacia las estrellas y las estrellas,

admiradas de tanta hermosura, perdieron pie

y se fueron cayendo en la mejilla donde con

envidia las he visto ennegrecerse.

Ibn Labbana (m.  1113)

 

 

EL AZAHAR Y LA ROSA

 

Ensartamos nuestras rimas como un collar en

honor del que presidía la tertulia,

en una casa a cuyo cobijo arrastramos el manto de

la gloria.

Los luceros brillaban allí vivos como brasas, la

noche exhalaba ámbar gris.

Nos perfumaba el azahar fragante, entreverados

con la rosa

como una blanca boca dulce que sonriese besando

una mejilla.

 

 

ESCENA DE AMOR

 

Sus miradas eran de gacela, su cuello como el del

ciervo blanco, sus labios rojos como el vino, sus

dientes como las burbujas.

La embriaguez la hacía languidecer en su túnica

bordada de oro que la ceñía como las estrellas brillantes

se entrelazan en torno de la luna.

La mano del amor nos vistió en la noche con una

túnica de abrazos que rasgó la mano de la aurora.

Ibn Jafacha ( 1058-1138)

 

 

LAS ROSAS

 

Las rosas se han esparcido en el río y los vientos,

al pasar, las han escalonado con su soplo

como si el río fuese la coraza de un héroe desgarrada

por la lanza y en la que corre la sangre de las heridas.

Ibn az-Zaqqaq ( 1094-1135)

 

 

ESCENA DE AMOR

 

Cuando el sol se inclinaba para alejarse, le fijé,

para que cumpliera su promesa de visitarme como

un sol, el momento en que la luna de las tinieblas

hace su viaje nocturno.

Y vino como la claridad de la aurora que se abre

paso entre las tinieblas y a veces como pasa el

céfiro sobre el río.

En torno mío se perfumaban los horizontes, anunciándome

su llegada como el aroma anuncia la flor.

Yo recorrí con mis besos las huellas de su paso

como el lector recorre las letras de la línea.

Y pasé con ella la noche, mientras la noche dormía

y el amor despertaba entre la rama de su talle, la

duna de sus caderas y la luna de su rostro.

Unas veces la abrazaba y otras la besaba hasta

que el estandarte de la aurora nos llamó para alejarnos.

Y se rompieron los collares del abrazo entre nosotros.

¡Oh noche de al-qadr, suspende la hora de la separación!

Ibn Safar al-Marini (S. XII)

 

 

TÚ QUE CABALGAS

 

Tú que cabalgas, a tu izquierdas dunas

y a la derecha tamarindos,

Hacia Nayd, un camino que atraviesan

los ojos del céfiro,

saluda de mi parte, cuando llegues,

a un amigo cuyos ojos

son las espadas más penetrantes

y di en un valle, junto a un bosque

en cuyas ramas las palomas zurean:

“Ay  bosque, las palomas padecen

los sentimientos del que triste añora.

Si las palomas sintiesen

lo que mi pecho siente,

quemarían la rama en que se posan”.

Ar-Rusafi (S. XII)

 

LAS CANAS

 

Canas dijeron. ¿Os extraña? Contesté.

¿Es raro que el alba raye la oscuridad nocturna?

No estáis viendo canas, sino

el bayo de la juventud vuelto gris de tanto correr.

Ibn Gayyat ( S. XIII)

 

 

EL SURTIDOR

 

¡Qué bello el surtidor, que apedrea el cielo con

estrellas fugaces que saltan como ágiles acróbatas!

De él se deslizan a borbotones sierpes de agua que

corren hacia la taza como amedrentadas víboras.

Y es que el agua, acostumbrada a correr furtivamente

debajo de la tierra, al ver un espacio abierto, aprieta a huir.

Mas luego, al reposarse, satisfecha de su nueva

morada, sonríe orgullosamente mostrando sus dientes

de burbujas.

Y entonces, cuando la sonrisa ha descubierto su

deliciosa dentadura, inclínanse las ramas enamoradas

a besarla.

Ibn Raia ( S. XIII)

 

 

 

 

 

 

Encuentro con Gonzalo Gragera y su libro “La suma que nos resta”

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El próximo jueves 16 de mayo a las 19.30 horas tenemos como invitado, en nuestro ciclo de encuentros “El poeta y su voz”, al joven poeta sevillano Gonzalo Gragera, con quien hablaremos de poesía, y en particular de su poemario “La suma que nos resta” ( Premio de Poesía Joven RNE 2017) . Será en la Casa del Libro, C/ Velázquez n.8, Sevilla. Estáis invitados y nos alegrará compartir versos, reflexiones y vino con vosotros. La libreria nos invita a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez.

La suma que nos resta se asienta sobre tres pilares, que casi se corresponden con su tres capítulos:

En su primera parte,  La luz y sus nombres, prima cierto intimismo, en el que lo personal trasciende y abarca al otro. El poeta puede ser cualquier lector, escribe y piensa sobre temas universales partiendo de la memoria y la vivencia particular: el paraíso de la infancia, la juventud, el tránsito al árido mundo adulto, el descubrimiento del amor y de lo que es importante en la vida, sus propios dioses, el paso del tiempo…

Su segundo capítulo, Victoria Station,  nos muestra una interesante mirada crítica al ser contemporáneo y a nuestro modo de vida: los hombres como pétalos y naipes/ recorren los pasillos sin oxígeno/… Es el hombre nacido en nuestro tiempo./ Las siete en la estación. Es hora punta./ Están los hombres, todos, ya, dormidos. Retrata un individuo que se mueve por inercia, sin hacerse preguntas , sin  valores, ni ideas- menos aún utópicas- ni credos ni fe; el ser contemporáneo como un autómata en su inmenso y frío vacío.

El final del libro, La suma que nos resta,  enlaza con el primer poema que abre el poemario,  Consideraciones previas, creando una estructura circular, iniciando y cerrándose el poemario con la reflexión metapoética sobre la poesía y su escritura. Concibe la poesía como descubrimiento o revelación,  capaz de alumbrar ambigüedades o enigmas. Escribir consiste en ofrecer, ofrecerse, dar todo o casi todo: impresiones, pensamientos, vivencias. Escribir es una resta que en los otros puede convertirse en suma. Y ahí se enlaza con el primer poema, en el cual se dirige al lector – como Baudelaire en su poema Al lector- , en el que afirma buscar la precisión, no poder ofrecer salvación ni respuesta alguna; pero sí que el lector se pueda encontrar en sus versos.

En cuanto a la forma, tiene un estilo sobrio, ,  poesía muy depurada , una esencialidad elegante, no falto de sentimiento contenido ni de sutil ironía, preciso en su lenguaje coloquial e imágenes, pero sugerente gracias a las elipsis y los silencios. Verso con ritmo, resalta en su poesía las enumeraciones y paralelismos , que también confieren ritmo al poema. Sin querer ser pedante, respiran en los poemas las referencias culturales, de modo inevitable porque es un gran lector , porque las lecturas nos conforman y porque contrapone una vida de lecturas a una vida más simple, libros de la maleta/ con los que ni tributo ni cotizo.

Como siempre, os dejo algunos poemas para abrir boca.

 

2007

Ni Horario ni Aristóteles.

Ni Leopardi ni Papini.

Ni Chesterton ni Kundera.

Ni Ortega ni Krahe.

Sólo una terraza

y tus diecisiete

para saber de qué se hacía

lo único que aquí importa:

para saber qué es eso

de llevar el mundo en los labios

 

DAMA DE NOCHE

La noche como un peso inabarcable,

inmensa y decidida.

La ausente gravedad

dibuja los contornos

de acequias y parterres.

El mar es un adiós,

una mano distante,

despedida de espumas

y de sales amargas.

Lo observas, lo contemplas,

con la O de tus ojos;

los mares como muros

en donde tu memoria es la pintada

de jóvenes sin ecos.

 

La noche como un peso inagotable.

Y la dama de noche,

aquel olor perenne,

imitando el propósito

de estas horas oscuras:

sin espacio ni tiempo,

las ramas- o los brazos- de la madre

cuyo perfume evoca tus ayeres.

 

MALABARES

A pesar del qué tal todo,

y decir que vas tirando.

 

De los cajeros, el día veinte.

Del comprobante de saldo.

 

De las diputaciones, asesores,

gabinetes, despachos.

 

De estos martes y miércoles

con las eses del sábado.

 

De los saludos esquivos

de vecinos malhumorados.

 

Del que entiende de vinos

y te enseña cómo catarlos.

 

Del IPC, del Euríbor,

del correo certificado.

 

A pesar de todo esto,

reunir valor para intentarlo.

 

Para apostar de trapecista

entre las sílabas del fracaso.

 

 

Todo, o casi, lo has dado.

Sobre la mesa has diseminado

lo poco que te pertenece:

lecturas, impresiones, otoños.

 

Ya de ti mucho no queda.

Eres resta en manos de otros.

Un número , como cualquiera,

que se deshoja en notas y apuntes.

 

Consumido.

¿Entiendes estas cifras decrecientes?

 

Todo, o casi todo, lo has dado.

Resta de ti que en otros, quizá, es suma.

 

Ahora sopla en el título

y apaga la penúltima mecha.

 

Sola se queda

una vela encendida.

 

GONZALO GRAGERA. Sevilla, 1991. Escritor y lector. Autor de dos poemarios: Génesis (Jirones de Azul) y La vida y algo más (La Isla de Siltolá). Ha publicado sus poemas en revistas como Quimera Piedra del Molino, y han sido recogidos en la antología de poesía joven Nacer en otro tiempo (Renacimiento). Actualmente, es colaborador en la cadena COPE, en la revista cultural Zenda y en el periódico digital The Objective. Su libro La suma que nos resta ganó Premio de Poesía Joven de Radio Nacional de España 2017 (Editorial Pre-Textos). Su blog: latrastienda.org

 

 

 

 

 

Mi lectura del libro de Haikus ” Cuenco de azahar” de Gregorio Dávila

Mi agradecimiento a la revista digital Luz Cultural por la difusión de mi reseña, que podrán leer en este enlace:

https://www.luzcultural.com/cuento-de-azahar-la-bella-contemplacion/