Encuentro con María AR y su poemario “Mapa de la memoria”

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El próximo jueves, 13 de diciembre a las 19.30 horas, estará con nosotros en la Casa del Libro  de Sevilla, Calle Velázquez n.8, Remedios Álvarez Rosario para hablar de su último poemario, IV Premio de Poesía Juana Castro.

En “Mapa de la memoria”, a través de un personaje ficticio,  Galit, la hija de una familia sefardí víctima de la expulsión de los judíos en España en el año 1942, Remedios Álvarez da voz a todas las personas que han tenido que huir de su patria por diversos motivos , a todos los migrantes y desplazados, a quienes dedica este poemario; en cuya piel se sitúa gracias al recurso del monólogo dramático,  el cual nos ayuda a tomar la distancia necesaria a la hora de escribir , sin dejar da acercarse al lector con el tono confesional de la primera persona del singular. Una técnica de gran influencia en nuestra poesía, y en la poesía moderna en general, y analizada por Robert Langbaum en su ensayo “La poesía de la experiencia: el monólogo dramático en la tradición literaria moderna”. Por lo tanto, quien habla en el libro es una niña, una niña que muestra su ingenuidad, inocencia y asombro ante el triste y trágico acontecimiento; quien dialoga con su padre o su madre, a los que interpela en muchos poemas, y a los que interroga en un intento de entender las circunstancias, la injusticia cometida.

Padre,

¿puede el Rey escribir en un edicto

que a partir de tal día de tal año

ésta no será ya nuestra tierra,

 

y que sea cierto?

Libro que trata sobre el destierro y exilio que pueda sentir cualquiera de nosotros, pues como muy bien dice la poeta Chelín Alcayde sobre este poemario , todos guardamos la nostalgia de alguna patria perdida: la infancia , algún amor, la madre, los abuelos. Todos hemos perdido alguna vez una casa, nuestro refugio o centro de felicidad, y nos quedamos con las llaves, su recuerdo en la memoria. ¿Podré llevarme, madre/ la luz de las mañanas? El hecho de que se dedique también el libro a las abuelas y abuelos, personas siempre necesarias, que nos provocan una enorme ternura y nos llevan a la infancia, y que la protagonista sea una niña, nos lleva a considerar que el poemario está tratando dos pérdidas: la pérdida física del lugar de origen y de la casa, y a su vez, la pérdida de la infancia , de la inocencia y pureza.

En esta expulsión todo lo material cobra suma importancia: el sauce del fondo del camino, su espejito de plata, la sortija esmeralda, el camisón de novia de la madre… todos los objetos amados, pues acompañaron en la vida, porque formaron parte de las vivencias y de la propia identidad. Subyace un fuerte y arraigado vínculo no solo con el lugar, sino también con los objetos que no puede uno llevarse y que se siente parte de sí mismo.

…Esto no puedes llevártelo, Galit.

Tampoco eso.

 

¿Cómo dejar atrás

las cosas tan amadas?

Un sentimiento de desarraigo la inunda al arrancarla de su tierra, igual que si arrancaran una raíz,  dejando desolados a ella y a su familia.

La casa que tiene que abandonar es fuente de amor, acogida, alegría, ternura, bienestar, belleza, la casa de la familia que guarda la historia de su linaje, donde aprendió a leer, donde aguardan las tumbas de sus familiares, como si parte de su identidad también se disolviera. Y no sólo dejarán atras bienes, tambien personas cuya amistad siente insustituible.

Después de este obligado viaje nada será igual. Supone cierta pérdida de lo que uno es y de sus costumbres, una necesaria exigencia de adaptación. Conlleva una triste maduración y crecimiento en otro lugar, donde no hablan su lengua, no la conocen y donde no se siente entendida. Dentro de las pérdidas irreparables, de lo que dejó atrás, estará la alegría.

Y resiste este nuevo comienzo volviendo continuamente a la memoria de su casa y a su origen, donde fue feliz y se sintió alegre.

Quien habla, casi al final del libro, no será la niña Galit, sino quien ha sentido el dolor de la expulsión del paraíso y ha entrado en el mundo desencantado de los adultos. Ya nos lo advertia Rilke, la belleza es el comiemzo de lo terrible. 

Lo único que le queda entonces será el lenguaje, su acto de resistencia: Conservar/ con todas las palabras a mi alcance/ la única patria que me queda.

Pero esto es solo un breve avance de todo lo que hablaremos el 13 de diciembre. Y como bien sabéis, estáis invitados. Os recuerdo que la librería tiene la buena costumbre de acogernos e invitarnos a una copa  de Manzanilla La Guita, Bodega Valdespino, del Grupo Estévez.

Y os dejo con algunos de sus poemas:

MI NOMBRE ES GALIT

Mi nombre es Galit,

hija de Yehuda Ibn Dana y de su amada esposa,

Sara.

Nací en Sefarad,

aún guardo las llaves de mi casa.

Sólo eso me dejó este destierro eterno.

 

CREÍMOS

Creímos,

muy dolorosamente,

que dejábamos allí nuestros enseres,

 

sin darnos cuenta

que éramos nosotros mismos

los que se quedaban.

 

ACTO DE RESISTENCIA

 

Seguir llamando patio al patio

y jazmín al jazmín

aunque no haya.

 

Al agua

llamarla siempre agua

¿O acaso

puede quitar la sed otra palabra?

 

Llamar a los sabores por sus nombres:

pimentón dulce,

aceite y aceitunas,

matalahúva y miel,

canela en rama.

 

Al amor llamarlo amor,

ternura a la ternura

y decir alegría

para invocarla.

 

Conservar

con todas las palabras a mi alcance

la única patria que me queda.

 

 

 

 

 

 

 

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18 de octubre: José Mateos

El próximo jueves 18 de octubre a las 19.30 horas tenemos la suerte de tener en nuestra tertulia literaria, ya sabéis que es en la librería Casa del Libro sita en Calle Velázquez nº8 de Sevilla, al poeta jerezano José Mateos, con quien haremos un recorrido por su trayectoria poética con su antología “Poesía esencial”. Todo un lujo contar con un autor que ha sido finalista del Premio Nacional de Poesía en varias ocasiones, en concreto con sus poemarios Días en claro, Canciones y La niebla; y cuya poesía, independientemente de premios, me parece necesaria conocer , además de un deleite para el lector detenerse en la belleza de un verso contemplativo y reflexivo, intimista y trascendental, tensado por una claridad esencial.

Prologado por el también poeta Pedro Sevilla, quien nos guía con acierto y conocimiento por la poesía de José Mateos, el poeta de las preguntas, nos dice. Y efectivamente leemos un autor que busca descifrar el misterio de la vida, lo no visible, en el que la razón va poniendo espinas en el camino de la fe. Un camino indócil y pedregoso a veces por culpa de la vida, con su carga de dolor y muerte, y que convierte en ocasiones el verso en un campo de batalla. Una batalla que parece ganar la fe, a pesar de todo, una fe que salva del absurdo y el vacío. Y una voz que se interroga por qué y a qué, que le hace llevar la noche dentro, que sitúa su casa en la niebla. Dudas y cantas: ésa es tu creencia. Y por supuesto, no sólo hallamos esta sed de conocimiento, también trata sobre el paso del tiempo, el amor, la pérdida de la infancia, la belleza de la vida, su desasosiego, la muerte, la eternidad o vida eterna… de todo ello hablaremos con más profundidad, pues solo he podido hacer una primera lectura, pero os dejo algunos poemas para que os hagáis una somera idea. Estáis invitados, la entrada es libre y gratuita.

Y para celebrar la buena compañía brindaremos con Manzanilla La Guita, Bodega Valdespino, del Grupo Estévez.

 

 

EL TIEMPO

En las tabernas sucias, en los cuartos

con fotos y cartones de otra época,

en la humedad de un sótano que guarda

el disfraz y el espejo, el uniforme,

los guantes que confiesan su lujuria,

la candorosa media y el caduco

papel donde se riman los recuerdos.

 

En la confusa urgencia de la muerte

que ahora recorre un cuerpo entre las sábanas.

 

En la abolida noche donde, herido,

conversa el asesino con su crimen.

 

En las sórdidas calles. En los trenes

vacíos, irreales de una noche.

 

Contra mí, contra ti, contra la vida.

 

En la terca oquedad de este poema.

Una extraña ciudad ( 1983-1990)

 

CUANDO SE HIZO LA NOCHE

A Francisco Bejarano

 

Aquí, frente a este cielo que ahora extiende la noche,

sentados a la brisa tranquila del verano,

en tu casa, movido por uno de tus libros,

mientras ibas leyéndonos sus versos, sus palabras,

 

al fin he comprendido que nunca, nunca acepta

ni aprende uno a estar solo y a vivir con el miedo.

 

Tú nos dices que arrastra el viento lo que es puro,

que se lleva estos días, que nos dejan las tardes

sólo dolor y angustia. Lo sé , pero no importa.

 

Aquí , mientras yo oigo tus severas palabras

y ladran unos perros, allá al fondo, en la noche,

qué suerte es estar juntos y apurar nuestras copas.

Días en claro ( 1990-1995)

CANCIÓN 15

(Un mal despertar)

Muy lenta, al anochecer,

entraste a ver mi secreto…

 

Alma, ¿de dónde has venido?

¿desde el fondo de qué sueño

vuelves fría y asustada?

¿Qué es lo que viste por dentro?

Canciones (1998-2000)

 

Dicen que en la oquedad de algunos pozos,

entre sus grietas, donde crece el musgo,

hace su nido a veces algún pájaro

y entona allí su canto incierto.

 

Dudas y cantas: ésa es tu creencia.

Salvar un poco de ese instante único

que llega a ti como un deslumbramiento,

como una sacudida que deshace

y diluye fronteras, cotos, límites…

Porque también el tiempo, cuando quiere

y se detiene en medio de dos cifras,

es un peso que eleva, es como un bálsamo

que alivia el daño de vivir sin rumbo,

de estar perdido en donde nada es nada

y todo cambia de sustancia y forma.

Vive y alégrate. Muerde la fruta

que es ser y respirar hoy todavía

aunque, al comerla, su sabor amargue.

Entra sin miedo hasta un lugar más hondo:

no hay caminos que salgan de este bosque.

 

Vuela a tu lado el cuervo y sientes frío.

Tus manos palpan una puerta, un muro.

Se oye a lo lejos un rumor de agua.

Te cercan voces, pasos de otra vida.

Y tu casa está aquí: es esta niebla.

La niebla ( 1999-2002)

 

EL POZO

Cuando usted, tan amable,

me enseñaba los últimos

tilos de su jardín,

quise asomarme al pozo.

Lo que vi, ¿no lo sabe?:

 

yo también, aun de día,

llevo dentro la noche.

Reunión ( 2006)

 

EPÍLOGO

En donde el mundo termina,

al otro lado del mar,

este horizonte, ¿qué oculta?

¿qué es lo que tiene detrás?

Parece que acaba y siempre

su más allá es más allá.

 

A veces, siento el milagro.

Casi toco una verdad.

Pero todo es horizonte

que se aleja más y más.

Cantos de vida y vuelta (2008-2011)

 

CANCIÓN DE LO QUE ESTÁ POR DECIR

Te esperé siendo niño;

en las noches del miedo

sólo con mis preguntas.

 

Pero tú no acudiste.

 

Te esperé sin paciencia

más tarde, entre la gente,

dándote nombres falsos.

 

Y te sentí más lejos.

 

A la luz de una lámpara,

te esperé en otras voces.

Y casi eras audible

en algunos poemas.

 

Pero tú me rozabas

y desaparecías.

 

Después, de muchas formas

y en muchas ocasiones

te he esperado, Palabra

aún por decir, que dice

y no dice, que sabe

lo que nunca se sabe.

 

Canción que me contiene.

Poemas de un libro inédito (2013-2014)

 

Para saber de la biografía de JOSÉ MATEOS, poeta, ensayista, narrador, pintor… qué mejor información que la que aporta su propia web : http://josemateos.es/biografia

 

 

 

POEMAS DE MANUEL SENRA

Iniciamos este espacio de Lecturas , un escaparte o espacio de difusión de la poesía y prosa de otros autores. Y se inaugura con una breve antología de poemas de Manuel Domínguez Senra, aunque lo conocemos como Manuel Senra. En sus versos encontramos sensibilidad, sentimiento y buen saber para que nazca la Poesía, en mayúscula.

 

OASIS PROHIBIDO

I

(Con todo el cielo alumbrando mis ojos,

y la negrura cegando mi alma)

TUVE un instante en mi cara la risa,

y largos años de labios sin besos.

Fragua y carbón,

ascuas en la sangre viva,

llevó mi risa cerca de las lágrimas.

 

Aquella infancia sin canciones ni música,

fue en cambio el nido en que guardé mis besos.

Pero enseguida que llegó se fue,

así, como sin irse,

yéndose para siempre.

 

Larga senda de pasos,

que ya no doy ahora

sino aquellos

que antes di, sin sentirlos apenas.

Primero un día, y luego diariamente

oliendo miedo y masticando llanto…

O historias inventadas, y cigüeñas

-con bebés en el pico- procedentes

-decían- de París… Y todo un cuento.

 

Con esponjosas lluvias en el invierno

y las ardientes candelas de agosto…,

aquel infierno que, sin ser, pasaba

royendo diariamente mi conciencia.

 

Nido de miedos. El corazón huía,

siempre sintiendo la voz del espanto;

en tanto el brillo de la luz temblaba

al otro lado de la cristalera.

 

(¿Habrá un espacio donde no amanezca?)

 

II

 

SÉ bien que hay otros mundos en la Tierra:

en el bello país donde los niños

cantan, brincan y trepan la cucaña;

o montan en lo alto de una luz,

o en escobas, a trote de caballo.

O acaso espacios infinitos, muertos…

 

Ya sé que hay muchos niños,

de abultados estómagos, que sufren

la pedrada del hombre en la memoria.

 

¿Por qué sobran armas?

¡Y tanta agua en el mar sin que se beba! Pero

lo que sufrí ayer…

no me dolía tanto como ahora.

 

 

Temporalmente viví malos sueños…

cuando

por las orillas de mis ojos iban

las lágrimas gritando.

 

 

EL LIBRO DE LA SED

       

 

                                 I

 

            (La noche es una fiesta larga y sola)

Jorge Luis Borges

 

 

SUFRÍ la sed primera

en aquel tiempo en que éramos dioses.

 

Con el iris salvaje de la fiebre de agosto,

segaba el oro viejo del deseo,

y ahora bordo la pena

en pañuelos sin lágrimas.

Pintando flores de agua, o de agua rota.

Pero no era la sed de aquella fuente,

sino las pocas gotas derramadas

de la inmortalidad.

Ni es tampoco esa sed…

por más que llegue a la raíz, y suba

hasta rozar la boca,

boca donde renace el rojo de unos labios

y arden las hojas secas del olvido.

 

Tiempo de ayer,

parado,

cogidos de la mano…

cuando ardía la calle, apretada de besos.

Fue allí, y allí supimos

lo del callado grito del deseo. Y

alargando la mano hasta el rocío…

sobre la yerba virgen nos besamos.

 

                   II

 

UNA pequeña luz se esconde dentro

del corazón de una gota de agua,

que se nota al instante, porque vive

como indolente piedra milenaria…

 

¿Toca la mar la lluvia,

y ni siquiera siente sed

en aquel bello cuerpo de muchacha?

 

¡Llover, llover, llover…! Sentir cayendo

un agua dulce por tus labios secos,

dejándola secar

en tu piel de marfil y bello cuerpo.

 

Tenerte entre mis brazos,

y ver sus labios rojos

navegando por ríos tan pequeños…

es un poema de amor que trasciende

más allá de la lluvia y de la fuente.

 

¡Llover, llover, llover…! ¡Ay, con la lluvia

se me asustan los pájaros,

y hasta mueren.

Pese a todo, retenla… Ay, sí sostén

su ancho pecho hídrico, flotante;

y luego de alumbrar tus ojos ciegos,

que se haga mil pedazos,

en alocada y brusca torrentera.

O que refresque como

los trozos tiernos de una fruta fresca.

 

¡Déjala que te roce! Déjala

mientras tocas tus labios, mientras limpia

las huellas de la sed.

Y yo, entretanto,

te iré lamiendo, al sol, tu piel mojada.

Y luego, la que sobre, si es que sobra…

que se le beba el mar.

Que se la beba.

Foto-Manuel-Senra

 

ANTOLOGÍA PERSONAL

                                     

         I

 

                     MEMORIA

                                                                 

A los 70 años de la muerte de Antonio Machado

 

A veces, hay que huir de lo que más se quiere.

Saltar la tapia de la muerte. Ver

tierra sin voces, pero sí con odio

donde vaya la vida cosida a la carne,

y de ese modo evitar que un hombre

se muera en cualquier parte:

acaso en esos sitios ignorados,

donde se hablan lenguas diferentes.

 

Quedan atrás los patios sevillanos,

con olor a albahaca y limonero.

La fría Soria; cárdena Baeza…

Su Leonor, ardida en la memoria.

 

Atrás quedan las huellas de los años:

ese tiempo de versos,

del amor y de otras cosas.

 

Como un rey destronado, iba ungido

con el agua bendita del desprecio.

 

Atrás se quedaban ya las dos España.

Las mismas que aún perduran, y él lo sabe,

porque aún continúa entre nosotros.

 

(¡Ese maldito viento que asesina!

O la mano malvada

que empuja al hombre a un huracán de muerte).

 

Iba deshilvanando pensamientos,

con la maleta de cartón repleta

de corazones vivos…

Un poema arrugado en el bolsillo, mientras

hacía, andando,

el camino de ida, pero ya no el de vuelta.

 

Aunque parezca ayer,

hoy a mí ya me alumbra un sol más justo…

Así que amén, don Antonio Machado.

Y gracias por las plantas que dejaste,

creciendo en cada uno de nosotros.

 

Que Collioure respete su memoria… en tanto,

en la andaluza tierra de los cantes,

conservamos tus versos en los labios.

 

 

                               II

 

       TRES SONETOS ELEGÍACOS

 

La Vera Cruz, Señor. Ensangrentado.

Carne, madera y Dios. Gólgota ardiente.

Grito de redención. Carne paciente.

Rescatador del hombre entre el pecado.

 

 

Cuánto será el dolor en tu costado,

Ay, cuánto amor derramará tu mente.

Y la muerte, Señor, que está latente,

alejado de Ti, junto a tu lado.

 

Después del viento, la tormenta fría.

Después la oscuridad, después el llanto.

Y Dios después ganando la porfía.

 

Que Dios, si quiere, puede; y puede tanto,

que con solo querer ya ganaría

la partida en el Gólgota. Quebranto.

 

                        II

 

La verdad de la Cruz es mi pecado:

hincado estás por él en la madera.

¡Ay, mi Señor, si desclavar pudiera

el hierro que te tiene, así, clavado!

 

Sangre y dolor de Cristo condenado

a morir en la Cruz, como si fuera

un hombre adusto y cruel, ladrón cualquiera,

de un pueblo envilecido y desarmado.

 

Contigo estoy, rezando en tu Calvario:

la Vera Cruz. Llorando al contemplarte

así, Señor: tu cuerpo escarnecido.

 

Quisiera hacerme tela de sudario.

José de Arimatea y descolgarte.

¡Quiera a tu dolor estar asido!

 

                         III

 

Cuatro chorros de sangre desprendida

de tu cuerpo, Señor, cruz enlutada.

Cuatro surcos de cielo en tu mirada.

Y un manantial de amor en cada herida.

 

Carne muerta en la Cruz. La despedida.

La tragedia de Dios bien rematada.

Se apaga el cielo. Y la brutal lanzada,

te da la muerte, que transforma en vida.

 

Las bíblicas palabras se han cumplido:

“muerte en la Cruz”. Traición. Es la victoria

de Cristo-Dios, en tiempo renacido.

 

¡Al fin, oh Dios, se detendrá la Historia!

Se salva al hombre nuevo, redimido,

y se abrirán las puertas de la gloria.

 

 

 

LO QUE ME DEJÉ EN LA NIEVE

 

       Yo soy la tarde, declina aquí mi dinastía ( Juan Gelma)           

 

                            I

 

Uno aquí nunca sabe. Uno se calla y mira.

Entonces te das cuentas que uno no manda en uno,

que somos la esperanza de un mundo que nos vive;

pegado a la dureza del mundo que nos mata.

Así abrazo a la nieve, esparcida en el suelo.

 

Además, hoy el viento se me enreda en la sangre,

y no sé, para nada, cómo salir de aquí,

a otro lugar más bello, donde nunca he vivido.

 

De antes, solo me queda aquello que hemos sido.

El resto de otro tiempo, ya nunca lo tendré.

 

Si rompes la palabra, se muere el pensamiento,

y por mucho que pienses, tú morirás también.

Como mis ciegos ojos, vas pintado de oscuro.

 

Así, por tantas cosas, por tanto que decirte…

uno, aquí, nunca sabe. Uno se calla y mira.

Pues el que vino un día, otro día se fue.

 

 

 

 

II

 

                                      Mi sexo como el mundo

                                      diluvia y tiene pájaros

                                      y me estallan al pecho palomas desnudas.

 

                                                                  Olga Orozco

 

Hoy me siento más lejos de mí que de mi casa,

viendo caer la tarde como un pájaro muerto.

Habrá quien, como muchos, nunca vieron fiordos:

yo mismo soy de un pueblo que solo tiene vino,

y además se me clavan las espinas del viento.

 

¡Qué grande es la esperanza, si se alejan las lágrimas!

 

He venido a Noruega sin saber que he venido,

rodando por un mundo que nunca conocí.

Aunque sé que soy pobre, vivo como en la gloria.

Y por más que soy viejo, no me olvido de ti.

Como tampoco olvido ver el día mutando:

cómo cambia la nieve en la cárcel del sol,

y qué extraña la noche a la luz de la luna.

 

Será porque en España yo andaba siempre hablando,

y aquí paso los días en silencio eclesial.

A veces, muchas veces, suelo llorar por dentro:

será porque me acuerdo demasiado de ti;

sé bien que ya tú sabes lo mucho que te quiero…

Pero nunca te tengo, ni te veo, ni sé…

¿Será porque me envuelvo en el gris de la niebla?

¿Será que este universo no dice la verdad?

 

Llevo un libro, no escrito, guardado en la memoria:

memoria que ahora habla de un tiempo ya en olvido.

O será que este clima ya no da para más.

No hay paisajes hermosos de veranos ardientes,

sino casas de nieve, donde guardan su nombre.

Y cuando vuelves, miras. Y tu nombre no está.

 

Pero a pesar del frío que te envía la nieve…

qué feliz… Hoy me siento mucho mejor que ayer.

 

MANUEL SENRA

Nacido en Arcos de la Frontera (Cádiz), vive en Sevilla, en cuya prensa local ha colaborado ampliamente y participa activamente en la vida cultural de la ciudad.
Publicaciones

En poesía:

Poemarios “Presencia del amor” (1972), “Oasis Prohibido” (2008) , “Antología personal” (2010). Participa en la antología “Poesía española: una propuesta. De la generación del 68 a la del 2000” (2008) de Víctor Pozanco. “El libro de la sed” (2012); “Lo que me dejé en la nieve” (2016). “Aforismo y otros” (2018)

En prosa:
“Dignipiritutifláutico y Lunáticos” (2009); artículos de opinión en prensa.

“Ortografía de la Lengua Española” (2016)

Premios

Primer Premio: Villa de Montefrío (Montefrío, 2009); Alhoja de Oro (Sevilla, 2006); La Bella Quetaria (Albacete, 2000) y Juegos Florales (Sevilla, 1997). Segundo Premio: Alfambra (Teruel, 2007). Tercer Premio: Alcandora (Albacete, 2005); Cervera de los Montes (Toledo, 2007); Semana Santa de Cádiz (Jerez, 1997) y el Bustarviejo (Madrid, 1991). Finalista en Certamen de Poesía “Nicolás del Hierro” (2010); Premio Internacional de Poesía Miguel Ángel Pozanco (2008); Poesía Digital (2008 y 2007).

Candidato al Premio de la Crítica de Poesía de Andalucía 2011.