“Vida en Marte” de Tracy K. Smith

Tracy K. Smith es una poeta norteamericana nacida el 12 de abril de 1972, profesora de Escritura Creativa, que ha publicado cuatro libros: “La cuestión del cuerpo” en 2003, “Duende” en 2007, “Vida en Marte” en 2011 – con el que ganó el Premio Pulitzer de Poesía-, y “Luz ordinaria” en 2015. La editorial Vaso Roto editó “Vida en Marte” , en edición bilingüe, traducido por la poeta Luna Miguel.

En este poemario, estructurado en cuatro partes, hace referencias al cine, el cómic, a las canciones de David Bowie, a la ciencia ficción, a la ciencia… para tratar diversos temas: se imagina un futuro distópico de individuos solitarios, nos llama la atención sobre el universo y el espacio, reflexiona sobre los misterios de la existencia – como la muerte, y si hay algo más allá, tal vez el alma de nuestros difuntos conviviendo con nosotros- , muestra la violencia y crueldad de la sociedad actual. Algunos de sus poemas se inspiran en noticias de la actualidad – los abusos de los militares norteamericanos en la prisión Abu Ghraib de Iraq o artículos del New York Times sobre crímenes racistas-. Todo un espejo que viene a resaltar que en un Universo, donde seguramente no estemos solos, nosotros, por nuestra manera de comportarnos y relacionarnos con el otro, somos los verdaderos marcianos. Vivir en este mundo viene a ser como vivir en Marte. La extrañeza de nuestra filosofía, pensamiento y conducta.

Tengo que reconocer que cuando empecé a leer la primera parte no me calaba mucho, pero a partir de la segunda , cuando lo personal y lo social, me fue atrayendo su modo de decir, aunque advierto que algunos fragmentos muestran el horror, tira piedras a la conciencia humana.

NO ES

Que la muerte estaba pensando en ti o en mí
O en nuestra familia, o en la mujer
Que nuestro padre abandonaría cuando falleció.
La muerte estaba pensando en su deuda:
Su viaje más allá del cuerpo, de la ropa,

Más allá de la nube de impuestos periódicos,
El coche y su transfusión de gasolina, los árboles
Pesados en su jardín. La muerte le alejó
Del cuarto de herramientas, el congelador lleno de carne,
La televisión diciendo una y otra vez Buscad
 
Y encontraréis. Entonces, ¿por qué insistimos
En que ha desaparecido, en que la muerte robó
Todo lo que merecía la pena tener? ¿Por qué no que estaba
Nadando a través de esta vida –con su lento,
Y elegante braceo, los hombros haciendo ondas,

Las piernas cortando olas, deslizándose
En la profundidad de lo que la vida misma niega?
El sólo se ha ido, es lo que podemos decir. Pero
Cuando lo intento, veo la nube blanca de su cabello
Como una eternidad en la distancia.

LA VIDA EN MARTE ( algunos fragmentos)

2

El año pasado, apareció en las noticias un padre que mantuvo a su hija

encerrada en una celda durante décadas. Ella vivía justo bajo sus pies,

preparando la comida, viendo la televisión. Las mismas cañerías que se colaban por la vida de él

entraban y salían de la de ella. Cada año las pisadas del piso de abajo se multiplicaban.

Los bebés sollozando en la noche. Los chicos gritando para que les dejaran salir.

Todos los días, el hombre se arrastraba hacia esa habitación, llevando comida,

acostándose con su hija, que no tenía elección. Como un dios

que se mueve en un mundo donde cada cara se mira furtivamente a la suya,

entonces apartó la vista. Le maldijeron a sus espaldas. Él no oyó.

Le suplicaron el aire, y todo lo que vio fueron cuerpos de rodillas.

Qué cercana esa habitación. Qué calor. Y su esposa arriba, oyendo

su clamor bajo los pies, imaginando que la casa

se estaba asentando con el paso del tiempo.

2

Tina dice que la materia oscura es tan sólo una teoría. Algo

que sabemos que está ahí, pero que no podemos probar completamente.

Nos movemos a través de ella, atados, sintiendo que agarrará

lo que queremos decir y tocando el sentido con sus manos.

Como un vidrio desgastado por el mar. Recorre la orilla,

se ve la danza de la luz que refracta una y otra vez

antes de que le fuese devuelto lo que lanzara las olas.

4

¿De qué otra manera podríamos hacer las cosas tan mal,

como una historia hecha trizas y contada al revés?

7

Algunos de los prisioneros eran ensartados como ganado

del techo de sus celdas. A “Gus”,

lo pasearon con una correa. Quiero decir, lo arrastraron.

Otros eran montados como mulas. Los guardas

sentían grandes dosis de placer.

Quiero decir, de presión. Bastante asqueroso. No es

lo que tú esperarías de los americanos.

Sólo bromeo. Estoy hablando de gente

que pasa un buen rato, que se desfoga.

8

La tierra bajo nosotros. La tierra

alrededor y encima. La tierra

empujando hacia arriba contra nuestras casas,

cómplice de la gravedad. La tierra

sin edad viéndonos erguirnos y acurrucarnos.

Nuestras espadas, nuestros bueyes, las líneas dentadas

que surcamos en la tierra. La tierra

sesgada y dividida en territorios.

Saboteada y llena de hoyos. Taponada con fuerza.

Trampeada. La tierra se marca con minas,

paciente, esperando su momento. La tierra

flotando en la oscuridad, suspendida en el giro.

La tierra a toda velocidad alrededor del sol.

La tierra a la que nos subimos con incredulidad.

La tierra que saqueamos como ladrones.

La tierra cubierta de lodo en el vientre

de un pueblo sin comida. Enterrándonos.

La tierra que se desprende de nuestros zapatos.

CANCIÓN

Pienso en tus manos hace tantos años
Aprendiendo a usar el lápiz, o en apuros
Por abrochar el abrigo. Manos que escondiste en clase,
Uñas que mordiste distraída. La desgarbada autoridad
Con la que fluían por el aire cuando sabían
Que conocías la respuesta. Pienso en ellas abiertas
Por la noche, en los dedos disputando algo
A tu nariz, o sepultados en la cueva de tu oreja.
Todas las cosas que hicieron cautelosa y deliberadamente,
Obedeciendo a los caprichos más necesarios. Sus vergüenzas.
Cómo se equivocaban. Aquello que no olvidarán con el tiempo.
O ahora. Apoyadas sobre el volante, o rozando tus rodillas.
Intento decidir qué sienten cuando se despiertan
Y descubren que mi cuerpo está cerca. Antes de tocar.
Soltando el sustento de nuestro íntimo baile.

NOSOTROS Y CÍA.

Estamos aquí el equivalente a un rato.

Un día como mucho.

Palpamos para reconocer el terreno,

nuestros propios miembros,

chocan contra una manada de cuerpos,

hasta que uno se convierte en hogar.

Instantes efímeros. La hierba se dobla

pero aprende a levantarse de nuevo.

LEÓN FELIPE

La semana pasada estuve leyendo Antología Rota de León Felipe, con prólogo de Miguel Galindo. Nuestro autor se llamaba realmente Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero terminó firmando sus obras con el pseudónimo de León Felipe, tal vez como reflejo de un proceso de transformación personal y vital. Nace en Tábara, un pueblo de Zamora, el 11 de abril de 1884, pero ya de pequeño tuvo varias mudanzas, lo que fue una constante en su vida. Curiosa y sorprendente la trayectoria de este poeta, dramaturgo, traductor y profesor, trotamundos desde muy joven. Parece que tenía vocación artística- en un principio se interesó por el teatro-, pero su padre quería que tuviese unos estudios “serios y de provecho” y se decidió por Farmacia- al ser la carrera más breve-, que estudió en Madrid. Muere el padre y se hace cargo de la familia, instalándose como farmacéutico. Posteriormente, más libre, ingresa en una compañía de teatro y recorrerá con ella pueblos de España y Portugal. En este tiempo descubre su vocación poética y quiere dedicarle más tiempo a la escritura, entonces decide en el invierno instalarse en Madrid y en verano vive, como regente de farmacia, en varios pueblos castellanos, mientras escribe Versos y oraciones de caminante, un poemario sencillo y personal que se publica en la época del Ultraísmo . Parece que su estilo directo y claro tiene buena acogida. A él pertenece su poema “Como tú”, especialmente emotivo y sentido, tal vez muy auténtico, acorde con sus vivencias, como cuando dice en otro poema: “Ya vendrá un viento fuerte/ que me lleve a mi sitio”.

Encontramos un hecho inesperado y es su encarcelamiento por estafa, se lleva año y medio en la cárcel. Después se buscará la vida en África y más tarde en América, donde conoce a Berta Gamboa, profesora, con quien se casará, viviendo en Nueva York (1925). Él también trabajará como profesor de Lengua y Literatura en diversas universidades. De este modo, antes de la triste y terrible Guerra Civil española, León Felipe ya estaba establecido en las Américas. No obstante, cuando estalla el conflicto vuelve a España , llegará a Madrid, retrocederá con el gobierno republicano a Valencia y finalmente sí, se exilia a las Américas. Sentirá el exilio porque por motivos políticos no podía volver , además en nuestro país estaban sus libros prohibidos, como los de muchos otros autores. Este lamentable y sangriento acontecimiento histórico influirá en su poesía, que se vuelve política, ideológica, social, un grito de dolor y denuncia contra el fascismo y contra el papel que jugó el aparato eclesiástico por apoyar a los nacionales . Miguel Galindo indica en su prólogo: “La guerra transforma totalmente el ideario y amplifica los recursos, la retórica, la teatralidad, el tono, el gesto que se manifestaban en la creación literaria de su autor hacia 1931. A partir de 1936, sus textos adquieren un nuevo valor. Están ideados, escritos y concebidos para ser recitados e interpretados ante un auditorio multitudinario bajo la urgente amenaza de la muerte… Antología rota supone la depuración definitiva de la poética simbolista, da la mano a la poesía social de Blas de Otero, Celaya, Hierro, y abre las puertas a la ficcionalización del personaje, tan en boga en la poesía de la experiencia y que proviene de la poesía meditativa inglesa a través de Unamuno, Juan Ramón y Cernuda.”

Guillermo de la Torre – quien lo conoció personalmente y coincidieron desde 1918 a 1923, desde 1934 a 1938 y en 1947- redactó en su primera edición el epílogo de esta antología, describiendo su itinerario poético vital, en el que manifiesta : “nadie como León Felipe hace equivalentes los términos Biografía, Poesía y Destino con tan patético ardor, tan llameante sinceridad…vertidas en cauces parabólicos y metafóricos”. Resalta en el segundo libro de Versos y oraciones de caminante, publicado en 1929, la influencia de Walt Whitman y de la Biblia. En 1930 publica en México su poema Drop a star, con el que intenta dar un cambio a su poesía y en el que Guillermo indica ciertos rasgos estilísticos novedosos como “las interrogaciones sobre sí mismo, los desdoblamientos, que luego adquirirían más concreto desarrollo”.

En 1935 aparece en Madrid una Antología suya, publicada por los amigos.

El 11 de febrero de 1937 escribe su primer gran poema de la guerra, La insignia, a raíz de la caída de Málaga en poder de los franquistas. En 1938, cuando los bombardeos arrecian sobre Barcelona , escribe Oferta, poemas que formarán parte de su libro El payaso de las bofetadas y el pescador de caña. Desde entonces escribirá una serie de poemarios reivindicativos: El hacha( 1939), Español del éxodo y del llanto (1939), El gran responsable (1940), Ganarás la luz…( 1943). En esta antología se recogen poemas de los textos indicados, pero no en su versión original, pues León Felipe no daba su obra por acabada definitivamente y la iba revisando, resultando una obra final unitaria en la que pasará del grito a la esperanza de un orden nuevo.

Su poema “La insignia” lo podéis leer en este enlace: https://www.lainsignia.org/2000/diciembre/red_001.htm

Miguel Galindo comenta la influencia que pudo tener en nuestro autor el poeta Juan Larrea, de quien fue amigo y con quien colaboró en Cuadernos americanos. Paulino Ayuso destaca como semejanzas entre ambos la idea de España-víctima, la aspiración a un mundo u orden nuevo, el sentido poético como órgano de percepción de la ultrarrealidad, la presencia de símbolos genéricos o la idea del poeta como transmisor.

Recitó por varios países de América Central y América del Sur. Sabía cautivar y emocionar a su auditorio.

Se interesó por su obra Luis Cernuda y Luis Felipe Vivanco, además de otros autores, como Octavio Paz. Sus libros serán conocidos en España por el mundo universitario desde su publicación en 1947, se reeditó por Losada en 1957 Antología rota. Igualmente, la generación del 50, los poetas llamados sociales, y los cantautores tendrán presente sus poemas.

En opinión de Gerardo Diego: ” No podría juzgar la poesía de León Felipe. Solo quererla , abrazarla. Para mí, antes que todo, no es una obra, sino un hombre. Y además un hombre complejo y múltiple que solo se unifica en la raíz del corazón. Así también su poesía, escéptica o anárquica, revolucionaria y creyente, sincerísima y palpitante…”

Por lo tanto, encontramos Influencia de Unamuno, Whitman, la Biblia, mezcla de poesía y prosa, uso de recursos del teatro, de la repetición, de la enumeración, los diálogos, exclamaciones e interrogaciones,predominando el versículo y un saber llegar al público con la emotividad y el discurso de sus poemas, con los que sientes el llanto, pero también la esperanza y el sueño de un mundo nuevo.

Un esquema de su biografía lo podéis encontrar en la web de su Fundación: fundacionleonfelipe. com/

1884 (11 de abril)
Felipe Camino Galicia nace en Tábara (Zamora), donde su padre ejerce como notario.

1887
Se traslada a Sequeros (Salamanca) por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1893
Se traslada a Santander por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1901-1906
Estudia Farmacia en Madrid.

1907
Abre su primera farmacia en Santander.

1915
Es condenado por estafa a entrar en la cárcel de Santander.

1917-1919
Trabaja en farmacias de distintas localidades, como Balmaseda (Vizcaya), Villaluenga de la Sagra (Toledo), Piedralaves, Arenas de San Pedro (Ávila) y Almonacid de Zorita (Guadalajara), donde escribe los versos que formarán su primer libro .

1920 (13 de enero)
León Felipe lee en el Ateneo de Madrid una selección de su primer libro Versos y oraciones de caminante, publicado tan sólo unos meses después por la imprenta madrileña de Juan Pérez.

1922
León Felipe es nombrado administrador y depositario del Hospital de San Carlos (en los territorios de la Guinea Ecuatorial española).

1923
León Felipe viaja a México. Conoce allí a Berta Gamboa, profesora de inglés.

1924
León Felipe y Berta Gamboa se trasladan a Nueva York, contrayendo matrimonio en Brooklyn. Por mediación del hispanista Federico de Onís, se forma como docente en la Universidad de Columbia, obteniendo una plaza de literatura española en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York).

1929
Se encuentra en Nueva York con Federico García Lorca, a quien conocía de los ambientes literarios madrileños.

1930
Regresa a México.

1936
Es nombrado profesor de español en la Universidad de Panamá. Allí conoce el estallido de la Guerra Civil española y decide regresar a España.

1937
Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia.

1937 (28 de marzo)
Lee La insignia en el Cine Coliseum de Barcelona.

1938
Pone rumbo a México a bordo del “Bretagne”.

1939
Entra a formar parte de la Casa de España en México, promovida por el presidente Lázaro Cárdenas.

1946-1947
Gira de conferencias a lo largo de todo Hispanoamérica.

1957
Muere Berta Gamboa

1967
Recibe del embajador de Israel en México la entrega simbólica de un bosque con su nombre en Jerusalén.

1968 (18 de septiembre)
Fallece en México D.F., donde es enterrado.

Sobre su poesía y vida encontramos amplia información en :

Haz clic para acceder a AF-LeonFelipe.pdf

Os dejo algunos poemas o fragmentos de sus largos poemas:

       ROMERO SOLO…

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos siempre los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

  
                 (Versos y oraciones del caminante, 1920-1929)

BIOGRAFÍA, POESÍA Y DESTINO

El poeta le cuenta su vida primero a los hombres;
después, cuando los hombres se duermen, a los pájaros;
más tarde, cuando los pájaros se van, se la cuenta a los árboles…

Luego pasa el Viento y hay un murmullo de frondas.
Y esto me ha dicho el Viento:
que el pavo real levante la cola y extienda su abanico,
el poeta debe mover sólo las plumas de sus alas.

Todo lo cual se puede traducir también de esta manera:
lo que cuento a los hombres está lleno de orgullo;
lo que cuento a los pájaros de música;
lo que cuento a los árboles, de llanto.
Y todo es una canción compuesta para el Viento,
de la cual, después, este desmemoriado y único espectador
apenas podrá recordar unas palabras.
Pero estas palabras que recuerde son las que no olvidan nunca las piedras.
Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad.
Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.

PROMETEO

IV

“Cambio de agonías como de vestidos, no le pregunto al herido cómo se siente, me convierto en el herido. Sus llagas se hacen lívidas en mi carne mientras le observo, apoyado en mi bastón.

Ese hombre que se sienta en el banquillo y es acusado por hurto, soy yo; y ese mendigo soy yo también.

Miradme, alargo el sombrero y pido vergonzosamente una limosna…”

 Y si yo soy ese ladrón que es condenado por hurto, y ese mendigo que alarga el sombrero y pide vergonzosamente una limosna, también soy Jonás y Job y Whitman y Prometeo y un lagarto y Cristo… y muchas cosas más. Y mientras los poetas no puedan decir esto sin orgullo ni humildad y sin que nadie se escandalice, porque no es más que un signo de presencia y simpatía, con la angustia y la esperanza de toda la Creación, la Poesía quedará paralítica en las manos y al arbitrio de todos los que afirman orgullosamente que su yo, con los atributos personales y perecederos del hombre temporal, es el generador y transformador de la Poesía del mundo.           

 El poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua.         

 El verso anterior al mío es una antorcha que traía en la mano el poeta delantero que me buscaba, y el verso que me sigue es una luz que está encendiendo otro en las sombras espesas de la noche, viendo mis señales.
            Vuelvo a decir:          

  No canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de los símbolos.

Yo soy Jonás…

El poeta prometeico , de Ganarás la luz

¿CARA O CRUZ?

Filósofos
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción…
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?…
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!

¿Cara o cruz?

¡Cruz!

Perdí…Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a
un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro
mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde
colgar mi orgullo;
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente —filósofos, escuchad esto bien—,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos,
sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.

El poeta y el filósofo, Del poeta maldito

POESÍA

Poetas… La Poesía es una ventana… Para mí es la ventana… la única ventana de mi casa. Por esta ventana irrumpe la luz e ilumina todo lo que yo escribo en las paredes.

Y también entra el Viento. El viento entra y sale por la ventana y un día se lo llevará todo: las paredes, las palabras escritas y este yo que tiene una orgullosa cola de renacuajo y también parece un torpe y lento gusano que camina movido por el hilo viscoso de su baba. Prefiero la metáfora del gusano.

Diré entonces que este yo, el pronombre personal que he escrito tantas veces en las paredes, es un gusano nada más.

Diré también que el Viento es un gigante burlón que se lleva los sueños, como los huevos de perdiz, y que los acuesta en lechos blandos y propicios.

Diré algo más de la Luz. La Lu puede ablandar y descerrajar los sueños. ¿He dicho sueños o huevos? Porque un huevo es un sueño y un gusano es un sueño que camina.

Yo sé además que entre el Viento y la Luz hay ciertos plantes

…He oído decir que entre el Viento y la Luz pueden convertir un gusano en mariposa.

¡Un gusano en mariposa! Este es el milagro, el brinco prodigioso que a mí me ha sostenido sobre la tierra… esto es lo que más me ha maravillado de todo cuanto he visto en el mundo… este es el asombro mayor que ha presenciado mi conciencia… Un ratón –decía Whitman cuando le tachaban de incrédulo y de ateo–, un ratón es milagro suficiente para convertir a mil trillones de infieles… Y yo digo que un gusano transformado en mariposa es mucho más asombroso que la rotación matemática y musical de las esferas siderales. Todo en el mundo se mueve con un rodar de noria dentro de un círculo cerrado… la serpiente se chupa el caramelo de la cola… la Tierra rueda y se repite… la historia es siempre “el dulce y y egoísta cuento de la rosquilla… Todo marcha y vuelve en una dialéctica cerrada y fatal… Pero el gusano tiene una dialéctica poética… el gusano se convierte en mariposa…

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

Un signo…¡quiero un signo! de Parábola y poesía

TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

“Levántate ve a Ninive, ciudad grande, y pregona contra

ella”.

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón más

oscuro de la nave

hasta que el Viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

“¿Qué haces ahí, dormilón?¡Levántate!”

-Yo no soy nadie:

un ciego que no sabe cantar. ¡Dejadme dormir!

Y alguien, ese Viento que busca un embudo de trasvase, dice

junto a mí, dándome con el pie:

“Aquí está; haré bocina con este hueco y viejo cono de metal;

meteré por él mi palabra y llenaré de vino nuevo la vieja cuba

del mundo. ¡Levántate!

-Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir”

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó a mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre…

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno…

De allí traigo ahora mi palabra.

Y no canto la destrucción:

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo…

Yo soy Jonás.

de El viento y yo

Y terminamos con este magnífico homenaje que le hicieron por el 50º aniversario de su muerte en la Biblioteca Nacional y que os aconsejo ver, todo un lujo:

Presentación del poemario de Isabel Martín Salinas “Me remito a las sombras”

Tengo el gusto de presentar el nuevo poemario de Isabel Martín Salinas ,” Me remito a las sombras” . Un poemario conmovedor y vital, un interesante viaje por el tiempo y los sentimientos, por la pérdida y el reencuentro con uno, por el paisaje celestial del amor y los infiernos del desamor. Un buen libro que os moverá y en el que os veréis. Será el jueves 6 de mayo a las 19.00 horas y como el aforo es limitado habrá que reservar plaza.

Isabel Martín Salinas. Dramaturga, ensayista y poeta. Con numerosas obras publicadas y estrenadas, ha sido finalista para el Premio Andalucía de la crítica 2012 en la modalidad de Teatro. En 2019 ha sido galardonada con el Escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores de España.

Publicaciones dramáticas

Río abajo (2000); El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento (2007); Collar de cerezas (2007); Rita (2009); El hoyo 18. Un soplo de viento (2011); Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo (2012);Un canal en Youtube, (2017); La hija (2018); Mediterráneo (2019);  Mísero polvo (2020); Monerías (2021); Odio (2021).

Publicaciones en otros géneros

Sombra mía, narrativa (2009); A ráfagas tu nombre, libro de poemas (2014); Para siempre conmigo, disco E.P. (2015); El Maestro, libreto para ópera (2017); Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno, biografía (2019). Me remito a las sombras, libro de poemas (2020).

Os dejo un poema del libro:

“Vengo amándote, amor, siglo tras siglo.

A través de mil vidas te procuro.

Siempre me miras y desapareces

y yo siempre me muero por tus ojos.

Te he querido ya tantas , tantas veces,

y en cuerpos tan distintos y fugaces

y con empeño tanto te persigo

que nazco de tu ausencia vulnerada.

Converge ya conmigo una existencia

y no me hagas morir continuamente

y volver a buscarte en nuevas vidas”

Y lo disfrutamos bastante , con la poesía y las canciones de Isabel, dejo por este espacio fotos del evento, testimonio que tenemos gracias a los amigos poetas Gregorio Dávila y Pepi Bobis:

Fotografía de Gregorio Dávila
Fotografía de Pepi Bobis
Fotografía de Pepi Bobis
Fotografía de Pepi Bobis

Poemas de Aurelio Alvea Hernández

Mi tío Aurelio, hermano de mi padre, tiene la costumbre de felicitar las navidades enviando a sus familiares un álbum de navidad creado con poemas suyos. Me parece una idea hermosa y me gustan mucho sus poemas: versos cercanos, llenos de sabiduría , sensibilidad, autenticidad, belleza y rigor formal. Estudió Magisterio y ha ejercido de maestro toda su vida. De sus años de estudiante en la Facultad queda constancia en el libro Subversivos y malditos en la universidad de Sevilla ( 1965-1977 ), de Alberto Carrillo Linares. Fue uno de los fundadores de Cuadernos de Roldán, publicó en Nicaragua en 1985 Días de invierno en el Suplemento cultural “Nuevo Amanecer” y en 1993 con Cuadernos de Roldán su poemario Álbum de poemas, título que usará en todos sus escritos posteriores.

QUIÉN ME DICE

Quién me dice

de un pájaro que esté dormido

Quién me dice

que no sea yo quien duerma,

aunque en otra hora, remota,

y en un lugar más brillante o sombrío

que el hueco de sus alas.

LUZ

Ilumine la luz

-por escasa que sea, alguna luz-

los días que nos restan.

CUANDO LA LUZ DEL DÍA

La vida oscura al menos no perece.

A una cita invisible

acude cada noche.

En un círculo abierto e infinito,

como un árbol profundo

cuyas ramas no dejan de extenderse,

con los ojos nublados, vacilante,

se reproduce el tiempo.

Qué deslucida imagen,

tantas veces grotesca,

de numerosos rostros agrupados

en la sala interior,

aguardando una voz junto a la puerta

para poder subir, seguir soñando

que no todo perece

cuando la luz del día.

del Álbum de navidad 2014

CADA DÍA

Cada día podemos encontrar

un gramo de hermosura

entre las redes de la vida.

NO QUISIERA

No quisiera vender mi alma

más de cuanto la vendo,

aunque se hace difícil la existencia

si digo con frecuencia lo que pienso.

del Álbum de Navidad 2017

CANAS

Quién lo diría,

queridas flores blancas,

que al final de la vida

seríamos parientes.

JUVENTUD

Es cierto,

brillaba el universo,

el mundo era una fruta

que no acababa nunca.

(1987)

SI YO FUERA

Si yo fuera un poeta galante

me atrevería a decir que una sonrisa

puede permanecer en el aire,

radiante,

casi toda la vida.

HAY UN SECRETO

Hay un secreto esta mañana

en el jardín.

La franja de sol en las tuyas

recoge la tibieza

de un patio de otro tiempo.

Me acerco a cuanto pienso

si respiro despacio

y me instalo – ya muy lejos de mí-

en las ramas pequeñas,

a tan solo un rumor o un paso

de aquella claridad.

Veo escenas de niño y de muchacho

con vecinos y hermanos;

siento la caricia del sol

posándose en las hojas

de un níspero risueño;

y pájaros recuerdo

cruzando sin descanso

el aire de aquel patio,

como este mirlo que hoy en el jardín

ha irrumpido en la escena,

buscando entre las briznas

el alma y el sustento.

( 1997)

HE QUERIDO ENTREVER

A María y Raúl

He querido entrever en algún texto

el discreto artificio

del roce de la voz entre las cosas.

Quizá se trate de un rumor antiguo

que viene de los bosques,

atraviesa los mares y montañas,

las antiguas ciudades,

se detiene a la puerta

y danza tenazmente ante nosotros

hasta que al fin menciona

su íntimo secreto:

el nombre de los cuerpos silenciosos.

Ese aliento verbal ( casi un milagro),

entretejido siempre por meras circunstancias

que dispone el azar,

lo forman las palabras,

las que elevan de rango a otras palabras

que también nombran labios, pasiones, deseos,

libradas batallas y tantos ríos

de sangre

como hebras nerviosas recorren el reverso

de una hoja de álamo.

del Álbum de Navidad 2020

“El Padre hijo (de Sharon Olds)” de Iván Onia. Nacimiento versus Muerte.

Os dejo la reseña que publiqué en la revista Rótula sobre el poemario de Iván Onia:

EL PADRE HIJO (DE SHARON OLDS).  NACIMIENTO versus MUERT

“Una noche encendiste la luz y la luz era tu cabeza: un poemario a tu hijo donde el punto de partida fuera El padre, de Sharon Olds. Con los mismos títulos, pero vistos desde la otra orilla. No sería un libro dedicado a la muerte, sino a la vida, una bienvenida, en vez de un adiós”. Esta declaración de intenciones de Iván Onia en su último poema del libro El padre hijo (de Sharon Olds) muestra la columna vertebral de todo el cuerpo textual que ha levantado poema a poema.  

No es de extrañar la gran impresión que le causó la lectura del libro que escribió la poeta norteamericana a su padre moribundo. Un poemario sobrecogedor que puede provocarnos el efecto que buscaba  Emily Dickinson en la poesía: “Si  tengo la sensación física de que me levantan la tapa de los sesos…”. Sharon expresa con rotundidad la dureza, la decrepitud del cuerpo humano enfermo de cáncer y la complejidad de los variados y encontrados sentimientos- como el resentimiento y rencor, pero también el amor y la ternura- en una escritura narrativa, minuciosa e incisiva.

Nuestro autor entabla un diálogo intertextual entre las intensas vivencias de sentirse padre primerizo, todo un mundo nuevo de emociones que se abre ante él, y sus relecturas de El padre. Nacimiento y muerte cruzan la mirada desde lados opuestos y, aunque el vínculo o la relación de parentesco sea la misma en ambos casos, la perspectiva difiere: en el libro de Olds es la hija quien habla y en el de Onia es el padre. Existe un segundo camino inverso que se recorre: en El padre los sentimientos de la hija fluctúan desde el rencor, por todo el daño que le causó su progenitor, al perdón, al amor y la ternura; en cambio, en El padre hijo (de Sharon Olds) se exponen los sentimientos de afecto que van creciendo en el padre durante su expectante espera, así como el temor  e incertidumbre sobre qué tipo de relación o vínculo entablarán los dos, si el hijo llegará a entender a su padre y si lo amará.

Los poemas que Sharon Olds escribe en El padre sirven de guía, cada poema de Iván tiene una cita de un poema de la poeta norteamericana: 28 poemas que se conciben a raíz de 28 poemas de El padre, aquellos que más le habían impactado. Magníficos y titánicos ambos poetas. Un pulso difícil de afrontar y del que sale Iván Onia con honrosa solvencia.

Dedicado a su hijo Marcos, con una estructura única, sin dividirse en capítulos, el libro es todo un continuo en el que se relata el embarazo, el padre que escucha al bebé en su piscina, el sentimiento de padre que va creciendo como un árbol- o algo más enorme y grande- que va forjando una posición de ternura,  sentido de protección y también de cierto temor: Si apareces con las rodillas negras, / mi saliva será un tambor de guerra/ llamando a las plaquetas.

Podemos decir que introduce en una narración realista elementos maravillosos, propio de los cuentos, un estilo con el que se resalta lo sorprendente y fantástico de nuestro origen, la transformación del nasciturus de anfibio o pez hasta convertirse en un humano, nuestro perfecto acabado, la consideración del parto como un hecho extraordinario y milagroso de la naturaleza,  El ombligo es como un punto y seguido/ en el relato de la historia humana. Resulta fascinante la descripción realizada de todo el desarrollo del feto, con el ingenio y la imaginación a la que nos tiene acostumbrados, expresados con la precisión de un cirujano cuyo material son imágenes y analogías que labra como un ingeniero del lenguaje. Retrata lo natural con la mirada de la extrañeza y del asombro.

 “Los centímetros llegan/en camiones familiares/ Células abrazándose, formando/ riñones, tripas, lengua, un brazo y otro brazo… los centímetros arrimándose a la vida/ acercándose a ella, a través de mí/ como cuentan que se formaron los continentes”.

En la imaginación del autor el hijo que viene es el guerrero Hannibal en la batalla de Cannes, un astronauta que viaja por el espacio, un personaje de Julio Verne en su viaje al centro de la tierra.

Por el tema que trata, el tono es absolutamente dispar al libro de Sharon Olds, pues al pececito, al marinero que viene por las rutas del agua de la vida, se le canta en tono alegre, a veces jocoso, por un padre, ilusionado y algo atemorizado, que celebra su llegada.

Coincide con Sharon Olds en la atención prestada a todo lo corporal. Sharon, en especial, no escatima para describir los detalles más repulsivos. Iván no los esquiva, pero los trata de un modo más suave e irónico, así el vaso lleno de mocos y pus del padre enfermo lo relaciona con el tapón mocoso que se forma en la gestación, o también cuando ambos hablan de los olores. 

Un rasgo característico de la poesía de Iván Onia  es que la condimenta con una pizca de surrealismo. A veces nos introduce en un mundo a medio camino entre la realidad y la fantasía, entre la vigilia y el sueño,  como en el poema “Últimos actos”, en el cual se relata cómo iba contra viento y marea por la Se-treinta el día que la madre rompió aguas , situación que el padre había soñado a modo de premonición o profecía del destino que se cumpliría: Un niño en un caballo de viento va gritando por la Se-treinta ¡prole!, ¡prole!, ¡prole!/ Y nadie más que yo lo escucha.  Siente que el hecho de ser padre estaba escrito desde el principio.

Concibe la vida de la naturaleza humana de modo circular, el padre se reencarna en el hijo y a la inversa. A veces piensa en su hijo y otras se ve él mismo cuando era un niño pequeño. Una sucesión de nacimientos y muertes que se enlazan formando la familia, la cadena humana hasta llegar a ellos, a su presente. Y mejor no hacerse preguntas, no indagar en las razones, mejor no pensar que su hijo sea un hombre complejo que se hace preguntas complejas y mira al techo sin saber las respuestas de la vida.Y aquí otro de sus temores: no tener las respuestas de la vida. ¿Y quién las tiene? Nos tenemos que acostumbrar a chocarnos con el misterio, a convivir con él.

Durante esos nueve meses son muchas las idas y venidas de ideas que  escribe, como en el poema Sus cenizas:… La vida es movimiento mineral, / volanderismo, callejería, revolución/ y escándalo de la materia/ contra el gobierno de la nada. Pensamientos sobre el tiempo circular, la rueda de la vida, la intervención del azar, el origen escrito hace siglos en el árbol genealógico- como en el poema de Ángel González Para que yo me llame Ángel González, Iván nos dice: “El ejército de mi apellido/regresa y me saluda desde el niño, /  príncipe lechal de la estirpe”- .

Una vez que nace Marcos, nos retrata las primeras sensaciones, sentimientos, sus primeros días, la maravilla de apreciar su lento crecimiento, la dulce vida de un recién nacido,  un niño rubio y dorado, redondo y cándido.

Igual de habitual en nuestro autor es que encontremos en sus libros poesía en verso y en prosa, así en el hermoso poema Halándome de la mano, de estructura circular- como el libro y como el ciclo de la vida-, se despierta una mañana y Marcos le coge la mano, Aquí hay dolor, le digo, pero esta es mi mano, a ella perteneces. A continuación, despliega el mapa de la memoria con retales de recuerdos que van de más edad a menos : el apego a su primer coche, su primer gol, un día de verano en el que es rescatado al caer a una piscina, su incipiente amor por la escritura, sus noches de verano con toda la gran familia en una casa alquilada, el cine de verano, hasta verse tendido en una cuna sonriendo a la mano de su padre.,,, Cuando voy a cogerla aparezco, de pronto , al otro lado/ Soy el cogido de la mano./ Es hoy por la tarde.

De todas sus sensaciones, la más aguda es ser testigo del desarrollo y crecimiento humano, sentir el paso del tiempo y nuestra condición de ser para la muerte: “estatura itinerante, / humanidad barriendo a las escamas/ su vocación de dulce capitán”, saber que con el tiempo el hijo será quien guíe, cuide y acompañe a la muerte a su padre, advertir que él se empequeñece a la vez que su hijo crece.

No podían faltar los momentos tiernos y lúdicos con el pequeño, los buenos tiempos, los juegos, recitarle poemas de Lorca y que el niño se ría y toque las palmas. El paraíso de la infancia.

La belleza lírica está muy presente en sus versos, en este relato del principio, por ejemplo:

 Cómo ibas a saber que aquel abrazo

abría una grieta en la montaña

donde el río empezó a traerme

Todo libro de Iván está lleno de agudezas,  el asombro siempre recorre sus versos,  posee una mirada capaz de hacernos ver lo fantástico y maravilloso en toda historia cotidiana, incide en ese matiz surrealista que puede tener toda situación, retrata con humor e ironía la vida. Este es un poemario lleno de ilusión y amor, de prometedoras expectativas, de reflexiones sobre nuestro existir, también el retrato de un padre primerizo que tiene muy presente el paso del tiempo y que es la muerte quien nos espera en la otra orilla, pero su apellido continuará por gracia de su hijo. Magnífico libro, como todos los de este autor, no se pierdan ni El padre de Sharon Olds, ni El padre hijo (de Sharon Olds) de Iván Onia.

                                                      Ana Isabel Alvea Sánchez

Mi reseña del poemario “A salvo” de Manuel Moya

 

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Se ha publicado hoy en la revista de información cultural en internet, “Culturamas,” mi reseña del poemario ” A salvo”, del poeta y novelista onubense- de Fuenteheridos, para más precisión- Manuel Moya. Me encantó su lectura. Este autor es uno de mis poetas preferidos. He leído toda su poesía completa y cada libro tiene una voz y un fondo diferente. A salvo irradia luz, amor, fuerza y esperanza. Si os apetece:

Reseña «A salvo», de Manuel Moya

 

Madre del agua. Por las huellas del Tao

Madre del Agua

Os dejo mi reseña sobre el magnífico poemario “Madre del agua. Por las huellas del Tao” de Gregorio Dávila de Tena, con el que obtuvo el XXII Premio de Poesía ” Eladio Cabañero” .Un libro igual de hermoso que enriquecedor, en él se funde poesía y pensamiento.

Mi agradecimiento al suplemento Quadern de Llibres, de la revista virtual Sonograma Magazine , por acoger en su espacio a mi reseña.

Madre del Agua

El epicureísmo de Emilio Lledó

portada de El epicureismo

Aguardaba este libro, del filósofo y profesor Emilio Lledó, en la estantería el momento propicio para abordarlo. Hacía tiempo que me rondaba la curiosidad y por fin se colmó.  Nos advierte que queda poco testimonio de Epicuro: una docena de páginas originales rescatadas por Diógenes Laercio en el Libro X de sus Vidas de los filósofos, algunos papiros, los textos de sus alumnos, tres cartas conservadas por Diógenes Laercio -dirigidas a Heródoto, a Pitocles y a Meneceo- , las cuarenta máximas en las que se condensa su pensamiento. Parece ser que su filosofía fue malinterpretada y quedó sepultada en cierto malditismo.

Epicuro habitó una época, el Helenismo, de cambios sociales y políticos, incertidumbres y miserias, que hacen comprender el giro en los planteamientos de este filósofo, distante de Platón. Él no alaba ningún dualismo, se centra en el presente y en la corporeidad. El cuerpo como nuestra fuente de conocimiento y de placer y gozo para conseguir una vida serena. Se pregunta por la felicidad o eudaimonía: “Vana es la palabra del filósofo, que no sirve para curar algún sufrimiento del hombre”.

Según el autor, para Epicuro el saber no solo nos hará más libres, sino también felices. El conocimiento nos llega por la observación y la experiencia. Los sentidos serán el primer cauce del conocimiento y ponen de relieve el constante dinamismo y transcurso de instantáneas sensoriales, el movimiento perpetuo de lo real. Este movimiento, génesis, el proceso de lo que está siendo, puede tener sosiego en la memoria, la mnéme, gracias al recuerdo. Y será la memoria la que permita crear asociaciones, nociones, esquemas, opiniones, que orientan nuestra experiencia. Igualmente, esta génesis tiene lugar con el lenguaje, ámbito en el que empieza a funcionar la experiencia y comienza a encontrar consistencia la fugacidad de la sensación.

Pero el lenguaje no es inocente. Epicuro también se preocupó del lenguaje, así en la Epístola a Heródoto: “En primer lugar conviene ser consciente, Heródoto, de lo que denotan las palabras… no se nos vaya todo confuso…Es preciso, pues , que en cada vocablo atendamos a su sentido primero y que no requiera explicación… Luego hay que velar, en todo caso, por nuestras sensaciones y, de forma simple, por las percepciones presentes en nosotros, ya sean de la mente o de cualquier otro de los criterios, y del mismo modo por nuestros sentimientos actuales…”

Frente a la muerte, apela contemplarla con naturalidad y revalorizar el tiempo de la vida: “Es posible frente a las demás cosas procurarse una seguridad; pero frente a la muerte todos habitamos una ciudad sin murallas”, escribirá, y en Epístola a Meneceo: “Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros… mientras nosotros somos, la muerte no está presente, y cuando la muerte se presenta, entonces no existimos…”.

Nos manifiesta Emilio Lledó que “es sobre esta base primera de la sensación, de la corporeidad y de su afirmación como placer, donde Epicuro quiere establecer el fundamento primero de la vida humana”. Entendiendo el placer del cuerpo no solo como la afirmación de lo sensible, incluye igualmente de la inteligencia, de la mente, del lenguaje  y el arte, del conocimiento y la sabiduría. No es cuestión, según Lledó, de reducir la vida a sus niveles elementales, sino de concederle su importancia y necesidad.

En la Epístola a Meneceo y en las Máximas capitales se relacionan la vida feliz con la inteligencia, la belleza y la justicia.

“Rebosa mi cuerpo dulzura viviendo a pan y agua, y escupo sobre esos placeres de lujo, no por ellos mismos, sino por las complicaciones que llevan consigo”. Esta frase de Epicuro pone de relieve que su placer no es el innecesario o caprichoso, sino el necesario. Emilio Lledó concibe el pan y el agua como metáforas  para la solidaridad colectiva.

Sobre la amistad dirá : “De todos los bienes que la sabiduría ofrece para la felicidad de una vida plena, el más grande es la adquisición de la amistad”. Amigos que se entienden, colaboran y ayudan. “La amistad hace su ronda alrededor del mundo y, como un heraldo, nos convoca a todos a que nos despertemos para colaborar en la mutua felicidad”.

“La filosofía es una actividad que con la razón y con el diálogo consigue una vida feliz”.

“El que pone el oído a la naturaleza y no a las vanas opiniones será siempre autosuficiente. Porque en relación con aquello que por naturaleza es suficiente, la más mínima adquisición es riqueza, y en relación con los deseos ilimitados la mayor riqueza es pobreza”.  Nuestro autor contrasta esta postura con el consumismo exacerbado de nuestra sociedad, basada no en la ideología del ser, sino del tener, con sus múltiples ofertan que solo logran atrofiar la sensibilidad , aletargar el pensamiento y devaluar los ideales de la democracia.

Nos resalta Emilio Lledó cómo el epicureísmo apenas tiene que ver con el cultivo de los placeres , tal como se ha interpretado. Nos concluye que el epicureísmo es una sabiduría que defiende el gozo y el placer para procurar nuestro bienestar, el bienser.  Este planteamiento me trae a la mente la película Fanny y Alexander, del gran cineasta sueco Ingmar Bergman, donde se contrasta la felicidad de los pequeños protagonistas en la familia de su padre, quienes proceden del mundo del teatro, con su desdicha en la casa del obispo, con una educación tan fanática y espartana que se convierte en crueldad. Entre la abuela Helena Ekdahl y el obispo Edvard y su familia, nos quedamos con la abuela Helena.

Toda lectura y selección de la misma es subjetiva, por supuesto, y he condensado en grado sumo el contenido, pues en el libro se habla de variados e interesantes temas, hace referencia a Platón, Aristóteles, los sofistas, los cirenaicos, y nos expone un inteligente y revelador engranaje de pensamientos. Nos rescata el pensamiento de Epicuro, quien señala una vereda que nada tiene que ver con un desenfrenado consumismo ni con la injusticia o la insolidaridad.

Y para profundizar en las ideas de Emilio Lledó, con motivo del Día Internacional del Libro, la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, a través del Centro Andaluz de las Letras, ha editado la antología ‘En torno al bienser, una galería de textos donde se recoge lo más significativo de la escritura y el pensamiento del filósofo Emilio Lledó, elaborada por Emma Rodríguez. Esta periodista, gran conocedora de su obra, explica a través de este vídeo las particularidades de la antología invitando a los lectores a sumergirse en el mundo del pensador.

Feliz Día Mundial del Libro. Cuídense.

 

 

 

 

 

 

Mi reseña del libro “Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno” de Isabel Martín Salinas

Agradezco a la revista virtual En Sentido Figurado la publicación de mi reseña sobre las memorias de Giuseppe Impastato, un luchador por la justicia y en contra de la mafia siciliana. La lectura de estas memorias ha sido verdaderamente interesante.

La revista http://www.ensentidofigurado.com es una revista literaria y artística con más de diez años de publicaciones. Aquí el número 13, marzo y abril, de 2020.

Para leer mi reseña, en estas páginas:

http://ensentidofigurado.com/ESF93-18b.pdf?fbclid=IwAR2zAK7ntcW5OXN5EB2uAHndJ1LLeiSMUCy46wiSi__KnD7mDzfEygs-760

 

 

Raymond Carver. “Todos nosotros”

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ONDAS DE RADIO

                A Antonio Machado

Ha dejado de llover y sale la luna.
No sé nada de ondas
de radio. Pero supongo que se transmiten mejor
después de haber llovido, con el aire húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottawa, si quiero, o Toronto.
Últimamente, por la noche, me sorprendo a mí mismo
interesado en la política canadiense
y en sus problemas internos. Es verdad. Antes solía buscar
sus emisoras de música. Me sentaba aquí en el sillón
y escuchaba, sin hacer nada ni pensar en nada.
No tengo tele y ya no leo
los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando llegué a este lugar estaba intentando alejarme
de todo. Especialmente de la literatura,
de cómo te atrapa y sus consecuencias.
Un deseo en el alma de no pensar.
De quedarme quieto. Y a la vez
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también puede ser una afable hija de puta,
no siempre es de fiar. Y no lo tuve en cuenta.
Le hice caso cuando me dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y no volverá que a lo que sigue ahí
con nosotros y seguirá ahí mañana. O no.
Y si no, da igual.
Tampoco importa mucho, dijo, si un hombre no le canta a  nada.
Ésa es la voz que escuché.
¿Es posible que alguien piense así?
¿Da todo igual, realmente?
¡Qué absurdo!
Pero pensaba estas estupideces de noche
cuando me sentaba en el sillón y escuchaba la radio.

Entonces, Machado, ¡tu poesía!
Era un poco como el hombre maduro que se enamora
de nuevo. Una cosa digna de atención;
desconcertante, también.
Se me ocurren tonterías como colgar tu retrato de la pared.
Y llevarme tu libro a la cama conmigo,
dormirme con él a mano. Una noche
pasó un tren por mis sueños y me despertó.
Lo primero que pensé, con el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
No pasa nada, Machado está aquí.
Y me volví a dormir.

Hoy me llevé tu libro cuando fui a dar
un paseo. “Presta atención”, dijiste,
cuando alguien se preguntó qué hacer con su vida.
Así que miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté con el libro al sol, en mi sitio
junto al río, desde donde puedo ver las montañas.
Cerré los ojos y me puse a escuchar el sonido
del agua. Luego los abrí y empecé a leer
“Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Espero, incluso a pesar de lo que sé de la muerte,
que hayas recibido el mensaje que te envié.
Pero da igual si no es así. Que duermas bien. Descansa.
Antes o después espero que nos encontremos.
Entonces podré decirte estas cosas personalmente.

 

 

DONDE EL AGUA SE UNE A OTRAS AGUAS

Me fascinan los arroyos y la música que crean.
Y las corrientes, entre prados y cañas, antes
de tener oportunidad de convertirse en arroyos.
Me fascinan sobre todo
por su sigilo. ¡Casi olvidaba
decir algo de las fuentes!
¿Hay algo más hermoso que un manantial?
Pero también me encantan las grandes corrientes.
Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar.
Los lugares donde el agua se une
a otras aguas. ¡Conservo esos lugares
en mi mente como si fueran sagrados!
Me gustan como a otros les gustan los caballos
o las mujeres atractivas. Me pasa una cosa
con esa agua fría y veloz.
Sólo con mirarla se me acelera la sangre
y se me eriza la piel. Podría sentarme
a mirar estos ríos durante horas.
Ninguno es igual.
Hoy tengo 45 años.
¿Me creería alguien si le dijera
que una vez tuve 35?
¡Mi corazón seco y vacío a los 35 años!
Tuvieron que pasar cinco años
antes de que empezara a latir de nuevo.
Me tomaré todo el tiempo que quiera esta tarde
antes de dejar mi sitio en la orilla del río.
Me gustan, me encantan los ríos.
Me encantan desde su fuente.
Me encanta todo lo que crece en mí.

 

FELICIDAD

Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.