Encuentro con autor: María Álvarez- Rosario y su poemario «Sensografias»

En nuestro ciclo de encuentros con poetas la próxima invitada será María Álvarez-Rosario y su poemario «Sensografías». Será el jueves 12 de mayo a las 19.00 horas en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla.

María Álvarez Rosario ha publicado los poemarios Física elemental (Torremozas, 2016), Mapa de la memoria, con el que obtuvo el Premio de poesía “Juana Castro” en 2018, en el 2019 obtuvo el Premio Internacional de Poesía de Ronda con Una habitación propia y en el 2020 publicó Sensografías (Torremozas)Su poema «Testamento Inacabado» obtuvo el primer premio en el XXV concurso de poesía  “Luz” del Ayuntamiento de Tarifa (2018) y participa en la antología Rojo-dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor, de Renacimiento.

Como acostumbra la editorial Torremozas este libro está cuidadosamente editado, embellecido por las hermosas ilustraciones de Rafa Hermosilla, a quien pertenece también el dibujo de la cubierta.

Los poemas parecen haikus, predominando los de tres versos; aunque nuestro amigo Gregorio Dávila de Tena negaría su condición de haiku -al menos de haiku clásico-, en el que debe indicarse la estación del año , tener un cómputo silábico de 17 sílabas ( 5-7-5), no usar metáforas, no debe aparecer el propio sujeto en sus versos, entre otros requisitos. Pero sí poseen la capacidad de síntesis y sugerencia.

El haiku, como lo define el profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en su libro El haiku japonés, es imagen o impacto de un momento sentido con profundidad, imagen hondamente sentida en un momento de iluminación, resultado ser una visión intuitiva de la realidad. Por su sentido trascendente, dicha imagen se eleva a símbolo. El haiku nacería de la sensación, no del intelecto.

Como en su brevedad debe aparecer la estación del año, el libro se ha estructurado por estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Y como viene siendo propio de la escritura de María, su poesía nos revela delicadeza, sosiego, contemplación ,emoción, logra la belleza con el lenguaje común que todos usamos. A estas alturas resulta difícil escribir poemas cercanos a los haikus, pero la autora agudiza la mirada y evita lugares comunes, luminoso su mirar siempre. Por supuesto, la naturaleza está muy presente, podemos considerar el libro como un homenaje al paisaje natural y al planeta: humedales, marismas, campos, laguna, mar, valle, árboles, flores, amaneceres, pájaros; y vislumbra a veces lo interior, la casa o el patio. La calma, la quietud y el silencio son estados recurrentes, un silencio en el que saber escuchar: Habitar el silencio/ escuchar los paisajes/ transparentes.

En Otoño prevalece esa serenidad mansa que calma la sed, el Otro o amado adquiere suma importancia (su voz es agua, sus ojos son la luz, su corazón aporta calma), hay ausencia y silencio:

«Busca incansable

mi corazón zahorí

su voz de agua.»

«Para mis ansias

su corazón sereno

estanque en calma»

En Invierno el paisaje es una playa desierta, el mar , y gorriones. Frente al frío, la escarcha, ante el azote del tiempo, apuesta por la alegría, la luz, la blancura. Encontramos cierto sentido sagrado ( las huellas en la arena son oraciones, en el silencio escucha el alma). El mar parece evocar en ocasiones lo efímero y lo eterno, el olvido, lo incierto.

«En el silencio

de la llanura inmensa

un árbol solo.

Solo.»

«Defender la Alegría

como hoguera en la nieve.»

En Primavera la belleza de la ciudad que resucita con sus naranjos, jacarandas, arrozales, la vida en el patio. Colorido, aves, amor, vuelo, alegría, resurrección.

«Ante mis ojos

vuelan a ras del agua

las golondrinas.»

» Las once y cuarto

un temblor de gorriones

recorre el patio.»

«El color del verano es amarillo» , nos dice. El sol imperando en lo alto en días vacacionales, donde el descanso, el reposo y la siesta. Aquí la claridad, luz, las gaviotas, el campo, estampas cotidianas y felices, el sol abrasador, la dulzura del aire, sentir todo lo que te rodea.

«Luz del amanecer,

vuelo de gaviotas

sobre las olas blancas.»

«Nos aguarda

el sabor del verano

en las cerezas.»

«Sentir

en el pecho del pájaro

mis latidos.»

Una delicia este poemario que te hace sentir cada estación con una delicada y dulce serenidad y armonía, como una bendición de la vida. Seguro que lo disfrutaréis. Os esperamos el 12 de mayo , profundizaremos más y mejor en estos versos.

Encuentro virtual con Olga Novo: 6 de abril a las 19.00 horas.

Como corona que culmina las actividades del Taller de poetas, curso 2021/2022, tenemos la suerte de contar con la presencia virtual ( a través de Meet) de la excelente poeta gallega Olga Nova. Será el miércoles 6 de abril a las 19.00 horas. Actividad gratuita. Toda persona interesada puede contactar en: aalveasanchez@gmail.com

Olga Novo nació en Vilarmao, Lugo, España, en 1975. Es doctora en Filología Gallega por la Universidad de Santiago de Compostela. Es profesora de Lengua Gallega y Literatura en el Instituto de Educación Secundaria Eduardo Blanco Amor, en Ourense. Ha publicado los poemarios: A teta sobre o sol (1996), Nós nus (1997) , A cousa vermella (2004), Cráter (2011) y Feliz idade (2019). Ha colaborado en las revistas Ólisbos, Animal, Unión Libre y Valdeleite. Premio Nacional de Poesía 2020 por su libro Feliz idade. También ha publicado libros de ensayo y colabora con varias publicaciones culturales.

Más información en : https://es.wikipedia.org/wiki/Olga_Novo

El jurado ,que le concedió el Premio Nacional de Poesía, declaró que había elegido esta obra “Por tratarse de un relato vitalista que celebra el amor y la existencia más allá del tiempo. El libro es una criatura viva que relaciona la maternidad y la muerte con una profunda presencia crítica de la memoria histórica”.

Ha destacado además que “la voz poética de Olga Novo, inconfundible y de gran potencia, conjuga autenticidad y verdad, y se distingue por su lenguaje visionario que trae a la contemporaneidad el eco ancestral de toda una tradición literaria”.

En la solapa del libro FELIZIDAD se indica:

«Felizidad es un libro misceláneo con poemas de diferentes épocas vitales de Olga Novo, pero en el que buena parte corresponde al ciclo genesíaco de madurez que va desde el engendramiento de Luna, es decir, de su hija Lúa, a la extinción de Anquises, es decir del padre, lo que, por extensión metonímica, significa la plena consagración de la vida en felizidad pero también el catastrófico abandono del mundo rural gallego.

Mucho amor y mucho dolor, pues, hay en este libro auténtico y profundo como la autora, que es lo mejor que se puede decir de él. Así, tras un inicial “Fogonazo” epistolar dirigido a su hija, la primera sección es, como dice su título, “Poesía en posición fetal”. La siguiente “La Luna bajo el negrillo” es la ceremonia de transmisión tribal de madre a hija. Y la tercera, “Zona Tigre”, es la aldea ancestral, Vilarmao, encarnada en padre. Hasta aquí, las raíces.

Luego viene la subversión sin lindes ni fronteras en la sección “De la belleza indómita”, escrita “Salvaje mente” bajo “El síndrome de Stendhal”, en la que se puede gozar como siempre y como nunca la plenitud del amor libre y libertario en “Calipso canta”. Continúa en consecuencia una sección de “Amor es” en gradación vitalista hasta el “Amour fou”, ese concepto revelado por el surrealismo que solo conoce quien lo vive o quien lo escribe como Olga. Y, para rematar, en “Harmonía fractal”, un micropoema que es una condición, una declaración, una determinación, un deseo y todo un programa para siempre: “Feliz como un helecho”. Así estoy yo y así estoy seguro que estará quien lea esta Felizidad.

Claudio Rodríguez Fer«

Podemos leer algunos poemas suyos en : https://barcelonareview.com/47/s_on.htm

Y otros poemas, de Felizidad :

Poesía polinizada (de la sección “Poesía en posición fetal”)

Aquel día

donde  la niña alucinada y la mujer de la aldea

se fundieron en una

sentí

que me atravesaba la extensa línea del pasado

como si yo fuese una puerta abierta de par en par en el bucle

              del tiempo

y viniesen a mí las esporas sutiles de las existencias

a arremolinarse alrededor

de la membrana concéntrica

del corión.

Y lloré

contemplada por treinta generaciones mías

atentas

con sus ramos de trigo y de cebada

a la polinización que dio lugar

a una amapola hormonal

de oxitocina.

Aquel día

(página 29)

…..

Lo verdadero (de la sección “Lúa bajo el álamo)

Porque no se pasa de lo posible a lo real

sino de lo imposible a lo verdadero

como decía María Zambrano intuyendo tus brazos recién nacidos

y tu inteligencia de bebé conectada solo con la verdad.

Porque no se pasa de lo posible a lo real

sino de lo imposible a lo verdadero

el amor te concibió a ti

como la poesía se allega rumiando a la mente de quien la acepta

libre y radical

a alimentarse de sus adentros

porque no se pasa de lo posible a lo real

sino de lo imposible a lo verdadero.

(página 47)

…..                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

36 cumpleaños ( de la sección “de la belleza indómita)

Me despido de la niña que fui y ya no llora

arrodillada en el templo occipital.

Bato palmas en el fuego.

Me voy a danzar a la sombra radical

de mi osamenta adulta.

Eres libre ahora

un  pájaro bebe  en las aguas tibias de tu encéfalo

un pez nuevo nace en tu musculatura

y por fin se declara  la poesía como un amor anfibio.

…Pero ahora

ah, pero ahora escucho con toda nitidez

a los treinta y seis años

la música de la resina

aquello que no oí en la tuba del silencio mientras nazco

la armonía profunda de las partículas biliares

la sangre que bombea el cielo

al abdomen de una salamandra

el delicadísimo encaje de hielo de la voz que amo

y se derrama sobre mi sino.

Sobreviví y sobrevivo porque veo la belleza y va conmigo.

Sobreviví y sobrevivo porque la belleza me ve y voy contigo.

Taller de poetas: 23 de marzo a las 19h. Poesía de Nuno Júdice

El miércoles 23 de marzo a las 19.00 horas en Casa del Libro de la C/ Velázquez nº8, Sevilla, se impartirá la clase sobre la poesía del poeta, novelista, ensayista, profesor universitario y traductor Nuno Júdice. Os dejo algunos poemas suyos:

CARTOGRAFÍA DE EMOCIONES

Es como si fuera la lectura más exacta: el cielo,

las nubes, el sol puesto. Lo demás, la especulación que las

    palabras

se traen, el fluir de ciertos tonos de voz,

tu cuerpo apoyado en la piedra, frente al edificio,

esperando que no llueva,  esta vez. Podemos pensar más en todo

esto; y trabajar el color que muda a cada instante, como si

el final del día no fuera un momento de lentas transiciones.

     Podemos

entrar sin prisa en la noche que nos aguarda, viendo

la bruma caer tras los cristales del auto, oyendo el ladrido

de los perros, sabiendo apenas que ninguna noche nos servirá

      de abrigo.

Pero no sé: estas frases que descubren lo que tengo que

decirte con la perplejidad de la gramática, estos lapsos que se

      instalan

en el corazón de la palabra… ¿Cómo transformarlos en certezas, y

lograr que una flor surja de un movimiento de afirmaciones

visibles como las estrellas en el claro de los árboles? Quisiera

       escribirte

una guía para el mundo de la evidencia, con su exacta cartografía

de emociones, y encontrar en tus manos la línea hacia su centro,

donde un fulgor de volcanes secretos toma su luz. En vez de eso,

te doy este poema; y sé que por él ha de correr el río

que nace de tu risa de fuente.

Entonces, te digo lo normal en estas situaciones. No me

refiero a las declaraciones de amor, a los verbos que se prestan

al susurro, ni al fuego de sustantivos que se pegan a la lengua,

dejando en la boca una sequedad de ceniza. Digo lo que este

        verso

puede contener: franquearé el campo de tu cuerpo. Poco más

puede decirse en una noche como ésta, en que el viento

      desenlaza

las nubes, activando las invisibles jaurías del sueño. Así, te veo

quedarte dormida; veo desembocar tu desnudez en el estuario

de la madrugada; y oigo desplegar las velas de tu respiración

matinal.

                     De Cartografía de emociones,2001, traducción Juan Carlos Reche

( Antología El orden de las cosas)

RESPUESTA CON ARTE POÉTICA

Pregunto cómo se escribe el poema. Y la única respuesta

    posible

es escribir el poema. Él demuestra su posibilidad, como si nada

     hubiera

antes o después de él. Así, el poema puede

construirse de modo que evita todas las ambigüedades de la

      prosa

o la filosofía, al llevar dentro la clave que hay que abrir

para que surja un sentido, aunque el sentido sea lo que menos

    interesa

al poema. Sin embargo, sin él , ¿de qué sirve escribirlo? Lo que

     importa

es decir lo que de otro modo no puede ser dicho. Escribir el

   poema, entonces, es

decir lo esencial, desbrozando entre la nada y el todo que hay

en cada poema. Sí: hay un punto de partida. Tu rostro, tus

manos, o la rama de un árbol que se partió en el temporal, o

ese pájaro que nació de un tejado en ruinas, como si la casa

abandonada fuera el vientre del mundo celeste. Nada de esto,

    en sí, tiene valor

más allá del que yo le di al mirar el mundo, y escoger una u otra

de sus imágenes. Ahora, en el poema, ellas son otra cosa.

    Huyeron

de su propia realidad, como el pájaro que saltó del tejado; y

aunque tú existas, con tu rostro y tus manos, o la casa siga

aún más abandonada, con su invierno en ciernes, el poema da

otra forma al amor, al campo, a las aves o a lo que tú me dijiste,

como si solo eso bastara para que la vida

pueda continuar. Así, escribo. Y no vuelvo a preguntar

cómo ese escribe el poema.

                         O estado dos campos, 2003, Juan Carlos Reche

( Antología El orden de las cosas)

RETRATO DE MUJER A LA LUZ DE LA TARDE

El poeta épico y el poeta dramático, dijo

Goethe, están sometidos a las mismas leyes generales. Sin

embargo, si cada uno conduce, sin dudar,

el poema hasta su desenlace,

o bien, limita la duda a lo que pasa

en el espíritu cuando el amor, con su certera

saeta, lo alcanza, entonces las palabras son distintas. No es lo

   mismo

describir la emoción con las imágenes que ella sugiere

o transformarla en un discurso lógico, obligando

a quien lo hace a usar el raciocinio, dejando

el sentimiento para después. La construcción es lo más

simple en este proceso, siempre que el principio

corresponda a la verdad que hace parte de la vida

de quien ama. Lo difícil es franquear el puente

que nos conduce al otro: me refiero a ti, que

me esperas de ese lado, tras los árboles

y las flores del jardín, con el sol iluminándote

el rostro. Es una imagen simple: retrato

de mujer a la luz de la tarde. Pero me siento obligado

a dar otra dimensión a la figura humana,

empujándola al convite de mi alma. Ahí,

las cosas ganan la profundidad de una relación

abstracta, libre de aspectos materiales, y

de los obstáculos que la realidad nos pone. La

perfección nace de las frases que el verso trabaja, con

el ritmo de una respiración serena. Por fin, la

imagen adquiere una belleza propia, que huye

de la propia fuente. Y al verla, pregunto: ¿eres la misma? ¿O

de ti te robó esta luz con que el poema

te envuelve? Pero me dejo de cuestiones teóricas, y

cruzo el puente, dejando atrás imágenes y

discursos. Es que del otro lado las leyes generales no

cuentan; y me son indiferentes los problemas que se

platean el poeta, épico o dramático. Te cojo

de la mano y salimos del marco, hacia dentro de la vida.

O estado dos campos, Juan Carlos Reche

( Antología El orden de las cosas)

ARTE POÉTICA (EXPLICACIÓN)

Distingo deseo y amor, como si las dos cosas

no tuvieran nada que ver una con otra;

en medio de las palabras abstractas, los conceptos difíciles,

las citas de los clásicos,

tus ojos se cerraban de sueño y tus cabellos se hacían

más claros, como si los iluminara

por dentro la tenue luz del conocimiento.

Para despertarte

pregunté qué relación podía haber

entre la vida y el poema.

La duda no era posible: en efecto, para los teóricos,

la poesía es pura imitación,

y nada de lo que está en las palabras tiene que ver con la materia sensible,

con lo real, con todo lo que nos rodea.

Pero tu respuesta fue lo contrario de lo que ellos dicen,

como si vida y poesía participaran de la misma naturaleza.

Debía haber corregido. Son las certezas científicas

las que hacen avanzar el mundo,

y no los errores en que seguimos insistiendo.

Sí, iba a decirte que es a partir de esa oposición entre la vida y el poema,

de esa realidad absoluta del lenguaje,

construida contra nuestros hábitos, los lugares comunes de lo cotidiano,

la banalidad de los sentimientos, que la esencia de lo estético, se puede afirmar.

Pero tus ojos me demostraban lo contrario de todo eso.

Contra lo que yo mismo pensaba,

cedí a su lógica. Contra el amor,

hasta las leyes de la poética

son absurdas.

Tú, a quien llamo amor, 2008, Jesús Munarriz

RELEYENDO A SHELLEY

En la “Oda al viento del este”, Shelley desearía ser
como una hoja humana, arrastrada por los aires, por entre
las aves y la lluvia que el otoño mezcla cuando
su gris invade los cielos, y nos recuerda que la naturaleza
se asemeja a nosotros en su destino mortal. Sin embargo,
tal como muere, renace; y esta diferencia nos alcanza
cuando, a la primavera siguiente, percibimos
de que el tiempo tiñó con su tristeza el ánimo
que debía cantar como el agua de las fuentes, o
reverdecer como los ramos secos. En vano miramos
para los campos, a nuestra vuelta, esperando que
su luz nos empuje hacia dentro de la vida. Pero la sequía
invernal se prolonga en el alma; y un frío continúa
a soplar del este, como ese viento antiguo que Shelley
cantó. Y veo estas cosas acontecer como
el resultado natural del tiempo. De un lado, nada cambia,
como las aguas del lago que ninguna ola agita,
y los ojos que reflejan el breve azul del mediodía;
de otro lado, los días y  las estaciones no cesan
el recorrido que hemos de seguir, subiendo
las escaleras que nos parecen sin término. Y suspendo
la respiración, oyendo un soplo que me acompaña:
¿poema, o murmullo de quién? Y como si me
acompañaras de nuevo, y no estuviera aún lejos
esa primavera de la que tu distancia me aísla.              

Traducción Marco Antonio Campos

http://letras.mysite.com/maca270320.html

Ciclo «El poeta y su voz»: Encuentro con Braulio Ortiz Poole el 15 de marzo a las 19h.

Tenemos la suerte de contar con la presencia de Braulio Ortiz Poole en nuestro ciclo » El poeta y su voz», martes 15 de marzo a las 19.00 horas, en Casa del Libro de Viapol, Avda. de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Muy agradecida de que aceptara la invitación. El aforo es libre y también puede transmitirse por Meet.

Braulio Ortiz Poole es un periodista cultural y poeta nacido en Sevilla en 1974. Escribe para el Diario de Sevilla y los periódicos del Grupo Joly. Su debut literario, Francis Bacon se hace un río salvaje, ganó el Premio Andalucía Joven de Narrativa, y a esa publicación siguieron obras como la novela La fórmula Miralbes (Caballo de Troya, 2016), biografías bastardas ( Rd Editories, 2005) o los libros de poesía Defensa del pirómano (E.H. Ediciones, 2007), Hombre sin descendencia (Fundacion Jose Manuel Lara, 2011), Cuarentena (La Bella Varsovia, 2015) o Gente que busca su bandera (Maclein y Parker, 2020). También hacer constar la biografía Manuel Laffon, el hombre y el médico ( Diputación Provincial de Sevilla, 2010). Sus historias han sido seleccionadas para antologías como ‘Mutantes. Narrativa española de última generación’ y ‘Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (2001-2010).

El prólogo es del también poeta Alejandro Simón Portal. En él hace un recorrido por la trayectoria poética del autor, destacando de este libro su cuestionamiento de lo (indebidamente) establecido, cómo da voz a los disidentes, su diálogo con historias ajenas y universales, su carácter celebratorio de la vida, a la vez que su conciencia política y compromiso ético. Define el poemario como un tratado de amor al género humano, entendiendo el amor como consuelo y resistencia.

En la página de la editorial Macklein y Parker se indica: «Bandera como símbolo de lucha, de pertenencia, de propósito. Bandera como símbolo de la necesidad de compartir una revolución que comienza en lo íntimo pero va más allá del individuo, más allá incluso del colectivo, que lo atraviesa todo con colores, en ocasiones, no visibles a los ojos, tal vez solo visibles a los corazones. En Gente que busca su bandera el periodista, escritor y, por encima de todo, poeta, Braulio Ortiz Poole rinde un cálido homenaje a todas esas personas que, en algún momento de su vida, convirtieron su causa en bandera. Un catálogo de hombres y mujeres que no quisieron acatar las consignas y abrieron su propio camino. Desde Leonard Matlovich, el primer militar de Estados Unidos que reconoció su homosexualidad, hasta el pintor Thomas Eakins, expulsado de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania por mostrar en una clase un desnudo masculino a un grupo de alumnas; desde la actriz Frances Farmer, que pagó caro su intento de ser una mujer libre, al jugador de ajedrez Viktor Korchnói, disidente y desertor, la obra retrata a rebeldes e inadaptados que se salieron de la norma y que fueron duramente juzgados por su tiempo. Escribe sus historias, / di sus nombres, apunta el autor en unos versos. Aunque los señalen / también ellos / están haciendo patria. «

Braulio da un giro en su poesía, por lo general autobiográfica, para abrirse a lo plural y colectivo, como le ocurrió a Antonio Machado. Y logra con una sorprendente intensidad meterse en la piel de sus personajes reales para mostrarlos con ternura. Es la suya una voz que se desdobla -usa el recurso del desdoblamiento- y se dirige constante a un «tú», que es el otro, la víctima, el proscrito o divergente.

Cuando se refiere al verdugo, al cazador, quien señala al otro, al intolerante -por ejemplo en Canadá- lo hace en tono interrogativo, preguntándose cómo es posible tal actitud.

El propio autor en una entrevista manifiesta que prevaleció «el impulso de encontrar a los conciudadanos en los extranjeros, la verdad en los locos y la fe en la herejía. Los que no figuran en el discurso oficial, los disidentes, también contribuyen a levantar el país.» No me digan que no es para zambullirse de cabeza en sus páginas.

El libro muestra cómo todos los derechos y libertades -y justicia, pues es cuestión de justicia- han sido logrados gracias a la lucha y el sacrificio (incluso con la propia vida) de quienes abrieron el camino con coraje. Una larga batalla que todavía hoy continúa en muchos lugares, y en estos lugares, para nuestro pesar. Retrata el precio que paga el «Otro», a quien miran como diferente o extraño y marginan; el precio del rebelde por ir contra la norma.

Refleja como un espejo dos posturas: por un lado, la intolerancia y fanatismo, el Caín que el ser humano lleva dentro, los inquisidores que no admiten que se salga de la «norma», la rigidez sin corazón ni razón, o la simple banalidad del mal, que decía Hanna Arendt (una mujer también valiente por decir lo que realmente pensaba); por otro lado, el marginado, el valiente, quien no se ajusta al patrón común, el visionario que posee una mentalidad más avanzada a la de su tiempo. La pintura negra de Goya, duelo a garrotazos, simboliza esta dualidad, Caín y Abel, refiriéndose igualmente a la historia de nuestro país. A este respecto, para esta patria que somos todos, propone la actitud y el pensar de Clara Campoamor: «materia que edifique y no destruya. / Una casa para vivir en el futuro. / Una casa para la templanza,» nos dirá en su poema Una casa para la templanza. También alude a esta apertura el verso de Vicente Aleixandre: Para todos escribo, en el poema 1977. Vicente Aleixandre recibe una respuesta, en el que reflexiona sobre la condición de la poesía como un lugar de encuentro con el otro , entablando un diálogo con los versos que cita de nuestro premio Nobel.

Evoca en el libro un modo de sentir y de vivir, apuesta por la libertad y la pasión; un interrogarse sobre la identidad y la actitud que adoptar ante el mundo, aunque se sitúe más en el «temblor de dudas» que en la certeza y prefiera lo pequeño y sencillo a las grandes verdades.

En su epílogo, nos encontramos con un joven que alcanza la madurez y se percata de lo que tiene de común con los otros, «Y verá que las brasas/ del dolor y la dicha/ que surcaban su sangre/ han dejado en los otros/ la misma quemadura. / Verá que no está solo.» Y su canto se desdobla, lo dice expresamente, ese desdoblamiento de la voz poética para hablar de los otros, de uno. No podemos olvidar que lo privado es también político, que lo personal depende de lo colectivo en gran medida.

Gente en busca de su bandera es un texto cuidado al milímetro, con esmero, en el que nada sobra, cuyos versos concisos -de ritmo endecasílabo- destellan furor, pasión, belleza, ética, sin querer que lo formal ofusque el significado, sin caer en los brillos del esteticismo -con elegante sobriedad-, bañándose en agua clara la voz del corazón y la conciencia, con las palabras exactas. Sus versos nos pueden parecer aforismos a veces; otras, fulguran sus imágenes. Doy por seguro que quienes se adentren en sus poemas se emocionarán, encontrarán sensibilidad y humanidad. Un buceo, tal vez, para intentar comprender la condición humana -así como la historia de nuestro país y del mundo- y no olvidar el camino escarpado que hemos recorrido hasta llegar aquí, no olvidar que todavía hay que llevar la bandera y continuar, saber ser libre, saber que toda revolución empieza en uno mismo, comprender que la identidad es una construcción cultural e histórica.

El poemario comienza con este poema que le da título y que su autor nos recita :

https://fb.watch/bwahsG22ia/

ESTA ANTIGUA MEMORIA DE LA NOCHE

Leonard Matlovich ( Savannah, 1943- California 1988)

-I-

Cuando eres joven

guardas entre los puños

un agua escurridiza.

Una verdad apenas susurrada

arraiga entre tu pecho

como una madreselva sobre un muro.

Tus silencios aluden a un puñado de césped,

a lo tierno y lo esquivo.

Dentro de ti, la roca.

Dentro de ti, las ascuas:

la leche corrompida de un secreto.

Una corona de espinas en tu entraña,

aquello que aún no nombras

y por ello no existe.

Un amor, un amor

que en la intemperie sería combustible,

que al revelarse sería acantilado.

Vencejo antes que águila,

muchacho todavía,

cantas sin embargo a lo sombrío,

hasta que este miedo rompa su coraza,

la emoción o un relámpago derriben tanta cerca,

y el muchacho sea hombre

y ese amor se haga del consuelo.

-II-

Te atreviste a dar un paso al frente,

pero no estabas solo.

Hablabas tú,

pero olías a madera: rompías el silencio

soberbio y centenario de los álamos.

Tenías en tu pecho (¿lo sabías?)

un tesoro escondido:

el eco de los hombres que se amaron.

Los silenciados, quienes tuvieron miedo,

te entregaban su voz, te daban su coraje.

Venía de lejos, de muy lejos.

De hablar con los fantasmas.

De los bosques furtivos.

De la vida.

Este deseo, tan lleno de raíces,

¿ cómo si no era un jardín

más allá de las piedras?

No eras tú únicamente.

Traías

las espaldas cubiertas por la arena,

los brazos y las flores,

el espasmo, el recuerdo,

la plenitud, el hambre:

esta antigua memoria de la noche.

Como brota la savia en un árbol talado,

en ti se abría una fuente.

Hoy, los amantes,

en el golpe de fiebre de un abrazo,

oímos aún el agua y su murmullo.

Ya eres parte del eco.

UNA MUJER QUE MUESTRA SU VERDAD

Frances E. Farmer (Seattle, 1913 – Indianápolis, 1970)

Este corazón que llevas siempre a cuestas
y del que no entiendes
su amor tan combustible:
permítele que invoque a sus deidades,
permítele de nuevo el sacrilegio.

Aunque vendrá el rechazo si eres libre,
si en la vida y su fiesta de disfraces

no te pones la máscara.

Alguien te advertirá seguramente:
una mujer que muestra su verdad
ha de ser destruida.

Los hombres de bien señalan con espanto
tu belleza blasfema.
Pero no quieres ser de la mentira
y escupes tu metralla.
Si has de nacer de nuevo,
escoge esta piel sensible al mundo,
este incendio constante:
niega a Dios,
niega a Hollywood,
camina con el fuego.

Ya domarán los bastardos a la fiera,
pero antes,
como se limpia el barro
quien viene de la lluvia,
deja atrás la prudencia.

Sólo vive quien arde.

UNA CASA PARA LA TEMPLANZA

Una casa sin muros,

sin ladrillo que aísle de los otros,

concebida hacia afuera,

con voluntad de huerto o voz de salmo,

de siembra o de plegaria.

Una casa que no se cierre en ella.

Así, mujer, sería tu palabra:

una casa muy joven

donde todo germine todavía,

cereal o promesa

que no peleen las fieras.

Una casa para la mesura.

Una casa para tus hermanos.

De esta piedra que prefiere

los puentes a los diques,

así , mujer,

sería tu palabra,

materia que edifique y no destruya.

Una casa para vivir en el futuro.

Una casa para la templanza.

(No te escucharon, Clara:

tus paisanos

prefirieron la cueva y la batalla,

el verbo impregnado en queroseno)

Ahí quedó

tu casa solitaria,

tu palabra serena

para que alguien la habite.

No sólo se repueblan las ciudades:

también el pensamiento.

23 de febrero: Encuentro con Amalia Iglesias Serna

Todo un lujo este encuentro virtual con Amalia Iglesias Serna el próximo miércoles 23 de febrero a las 20.00 horas, será a través de Meet y nos hablará de su poética , trayectoria y poesía.

Amalia Iglesias Serna (Menaza, Aguilar de Campoo, Palencia, España ). Escritora y periodista. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto (Bilbao). Ha dedicado las tres últimas décadas al periodismo escrito y la gestión cultural (El Correo Español, «Culturas» de Diario 16, ABC, Fundación Mapfre…). Trabajó durante diez años, entre 1987 y 1997, en el suplemento “Culturas”, de Diario 16. Durante quince años, desde su creación en 1996, y hasta su clausura en papel en 2011, fue jefa de Redacción de Revista de Libros. Desde 1999 a 2003 fue codirectora – junto con César Antonio Molina- de la revista La alegría de los náufragos. Desde 2011colabora en Revista de Occidente y desde 2018 escribe una columna semanal en El Norte de Castilla.

Entre sus libros de poemas destacan: Un lugar para el fuego (Rialp, 1985), premio Adonais en 1984; Memorial de Amauta (Endymion, 1988), premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco en 1987; la plaquette Mar en sombra (Málaga, 1989); Dados y dudas (Pre-Textos, 1996), accésit del premio Jaime Gil de Biedma en 1995; Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005), premio Villa de Madrid «Francisco de Quevedo» en 2006; Tótem espantapájaros (Abada Editores) y La sed del río (Reino de Cordelia), Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016. Sus poemas han aparecido también en antologías como Las diosas blancas (Hiperión, 1985), Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997), Poetas de los ochenta (Mestral, 1988), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Mario Muchnik), etc…

  • Un lugar para el fuego (Rialp, 1985).
  • Memorial de Amauta (Endymion, 1988).
  • Mar en sombra (Rafael Inglada. Plaquette, 1989).
  • Dados y dudas (Pre-Textos, 1996).
  • Antes de nada, después de todo (Universidad del País Vasco, 2003).
  • Intravenus. Con Lola Velasco. (Diputación Provincial de Huelva, 2003).
  • Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005).
  • Poetas en blanco y negro (Antología) (2006).
  • Poemas sin más (Universidad de las Islas Baleares, 2007).
  • A orillas de Machado (Antología) (2008).
  • Tótem espantapájaros (Abada editores, 2016).
  • La Sed del Río (Reino de Cordelia, 2016).
  • Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Antología) (Vaso Roto, 2017)
  • A poema abierto. Escribir en tiempos de pandemia. Universidad de Salamanca, 2020.
  • (Des) localizados. Textualidades en el espacio-tiempo. Universidad de Salamanca, 2021.

Preparó la edición de Algunos lugares de la pintura de María Zambrano. Es antóloga de Poetas en blanco y negro (Abada, 2006), una recopilación en la que se reúnen poemas de 230 poetas iberoamericanos que fueron publicándose previamente en la sección «Contemporáneos» del suplemento cultural de ABC durante varios años y de otras antologías como Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Vaso Roto, 2017), A poema abierto (Universidad de Salamanca, 2020).

De 1988 a 2022 se ha encargado de la redacción de textos de crítica literaria, columnas de opinión, entrevistas, ensayos, etc…  en diversos medios: EL CORREO ESPAÑOL, ABC, DIARIO 16, ZURGAI, LETRAS LIBRES, TURIA, EL CUADERNO, LITERAL MAGAZINE, …     

También de la  edición y corrección de textos, catálogos, dossiers de prensa, escritura de prólogos de libros,  etc… para distintos medios: EDITORIAL TURNER, ALIANZA EDITORIAL, PLANETA, FUNDACIÓN TELEFÓNICA, FUNDACIÓN MAPFRE, UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, DIPUTACIÓN DE ÁVILA, FUNDACIÓN CULTURA Y SABERES, …

Participación en jurados literarios (PREMIO CERVANTES, PREMIO TORRENTE BALLESTER, PREMIO JOSÉ HIERRO, PREMIO RAFAEL ALBERTI, PREMIO LEONOR, PREMIO DE LA CRÍTICA, PREMIO BLAS DE OTERO, PREMIO GABRIEL CELAYA, PREMIO EDUARDO LOURENÇO…).

Presentación de libros, participación en mesas redondas y conferencias (CÍRCULO DE BELLAS ARTES, CASA DE AMÉRICA, UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, UNIVERSIDAD CARLOS III, CASA ENCENDIDA, FUNDACIÓN MAPFRE, SGAE, FUNDACIÓN AUTOR, CASA DEL LECTOR, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL MENÉNDEZ PELAYO, CURSOS DE VERANO DE EL ESCORIAL, UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO, RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, INSTITUTO CERVANTES, BIBLIOTECA CASA DE LAS CONCHAS…).

En 2004 la Real Academia de Poesía de Córdoba le concedió la Medalla de Oro Don Luis de Góngora. En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria. Es co-guionista, junto con la también poeta Julia Piera, del documental: Antonio Gamoneda: Escritura y alquimia (2009). En 2019 obtuvo la Beca a la Creación de la Fundación Castilla y León, para escribir el libro de poemas Leer da tiempo, que será publicado en los próximos meses por la editorial Abada.

ÍTACA NO EXISTE

Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

y la humedad de quince o más otoños

y esta locura

y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

o esa vela gastada en noche de tormenta.

Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

Asciendo lentamente

aquella escalera de los sueños freudianos,

subo a los altares mínimos

de mi propia insuficiencia.

¡Cuánto ayer empozado,

cuánta breve mortaja,

cuánto leve recuerdo!

Sobre la cal de esta pared escribo un verso:

He regresado y nada me esperaba.

Quizá se vuelve como a la patria o al padre

con un algo de herida

y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

Quizá se vuelve tarde,

se vuelve ya sin tiempo.

Desde el suelo

una muñeca muerta me contempla,

—una muñeca serenamente muerta—

Me alejo

con la desagradable sensación de haber profanado una tumba.

Un lugar para el fuego ( 1985)

de Memorial de Amauta ( 1988)
Memorial de Amauta ( 1988)

Palidez de los cuerpos.

No sabemos reunirnos.

Nos hemos ensayado torpemente

en ser canción y edén autodidacta.

Y alguna vez,

alguna vez, amor, nos hemos presentido

cercanos a la dicha de aprendernos.

Visto lápidas limpias.

Aprendo el difícil oficio

de apuntalar cenizas o inventariar quimeras.

Pero algunas veces

una magia anónima se instala entre mis manos.

A veces

libélulas amargas

cruzan en procesión entre las venas

y nos devuelven un destello de glope:

fugaz latido

de haber sido un instante

música

y magia

y piélago habitado

Pero tan sólo porque tú existes

el paisaje se repuebla de albatros

y mi soledad se llena de memoria,

acude cada vez a una cita imposible.

de Memorial de amauta

CUANDO QUISE LEER la caligrafía de las brasas,

Las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

a secar mi corazón encima de la empalizada.

de Dados y dudas 1996

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata…

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata
la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus
párpados, instante en que no sabes si acabas de
partir o estás a punto de llegar. No sabes si
el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una
selva lejana, esperas el placer de su espesura.

De «Dados y dudas» 1996



Cavar una fosa…

Cavar una fosa.
Edificar una casa.

Sobre las ruinas de las ruinas,
ahora y siempre por los siglod de los siglos,
la vida siempre en obras.

Un basurero atesora
la indiferente memoria de los días.
Quién reciclará nuestros despojos,
quién regalará fascículos
con nuestra colección de instantes,
qué teletipos darán noticia
de la simulación de un sueño,
quién archivará cuidadosamente nuestros nombres
y hará el penúltimo inventario,
en qué autopista o hiperespacio habitaremos.

Qué Internet hacia Dios por si lo escucha.

Entre derribo y derribo,
cavar una casa,
edificar una fosa.

De «Dados y dudas» 1996

Desasosiego de otoño

Tampoco tienen fecha las hojas de este otoño
y acaso no es verdad que su mundo agonice.
Ni queda amargura en sus grietas
ni sus arrugas aguardan la soledad del invierno.

Es sólo levadura, madriguera,
lazada de luz cuando reposa,
cuando cierra los ojos
para buscar los nombres de lo oscuro.

Pergaminos, venas izadas,
nervios que han excavado la piel,
los profundos ríos de montaña
que se dibujan en tus manos.

No hay desembocadura en este instante
detenido en la pared de un día,
en los muros de una casa que no existe,
el limbo del soñador y sus iconos.

Caminos superpuestos,
desde el Austral al Ártico,
sólo el imán del útero en letargo,
el jirón de inquietud que te faltaba
para soñarte sin gravedad.

De «Lázaro se sacude las ortigas» 2005

MARINA SIN MAR

Cae la tarde al vértigo del día inacabado.

He venido hasta el centro de la presa sin agua.

En el limo del fondo puedo escribir tu nombre

de Marina sin mar.

Nunca sabrán las olas

cómo baja la niebla por los pastizales

y se posa en la arcilla de la luz de anteayer

más despacio en sus grietas.

El viento juega con los posos del pasado

la dulce letanía de aquella tierrra intacta.

Por el rastro de la sangre…

los mismo brezos al borde del camino

recuerdan que mis brazos eran niños entonces.

Otra vez se hace tarde.

En las encrucijadas de corazón

huele a bosque mojado

para que nunca olvide mi cuna de madera

y tus manos perfumadas de orégano,

de arándano, de canela en flor.

Hoy camino contigo

por las linderas de Somonte

Todavía el viento desata tu pañuelo

antes de bajar a posarse en vuestras tumbas.

la sed del río (2016)

DECIR UNA GUERRA

No se oxidan las latas de conserva
en los gabanes de los soldados muertos.

Alguien escondido en la despensa
raciona el azúcar a los niños,
sigue encendida la hoguera donde arden las cosas de la casa.

Apenas quedan pedazos memorables,

sus labios dicen palabras como estraperlo,

pólvora, racionamiento, maquis, milicianos.

Las trincheras casi intactas más arriba del monte,
círculos de piedra sobre piedra,
parecen restos de crómlech o improvisadas cabañas infantiles
y más lejos un campo de regaliz, retamas, manzanillas
y grandes serpientes plegadas como una bola,

uróboros deslizándose por las linderas.

Escondidos en la cueva,
escucharon durante horas aullar al perro sobre una tumba.
La figura del santo atravesaba los pastizales
para cambiar de bando cada noche.
En El Dueso un hombre con los dedos mutilados
gritó su nombre para llevarlo a fusilar,
pero los presos dijeron que ya no estaba.

Muchos años después
quedaban leyendas de tesoros abandonados en la huida,
polvorines enterrados en lugares secretos,

casas en ruinas, y campos de cultivo regados de metralla.

Alguien sembró patatas a oscuras en un rincón del huerto,

alguien las desenterró pocas horas después.
A escondidas robaban el arroz a las gallinas.
El pan era muy negro.
Se alimentaba de cortezas de naranja.
Cómo perdura el hambre en la memoria.

La sed del río

Tótem I

Entre
tótem y
autómata,
una zozobra
de marioneta,
virutas de tiempo
invisibles hilos
de oro tiran
de ti hacia
los bosques
sagrados de los druidas. Desde los serbales milenarios,
el muérdago llega hasta tus brazos, se hace resina y ritual
para ahuyentar a la muerte. Entre
tótem y autómata la puerta propicia
para cambiar de ángel, el gigante
de Cerne Abbas tumbado en el campo
de Dorset, las estatuas de Rapa
Nui, vigilando la Isla de Pascua,
los cuerpos silueteados al abrigo
de las rocas, los monigotes de la
infancia y la caverna, y los robots
que aprenden a mirarte. Entre tótem
y autómata el espantapájaros
crucificado en la inmensidad del
trigo, el que siempre te espera
allí donde todo lo modela el viento
y tus pasos de niña no se apagan,
tu icono y escondite y madriguera.

TÓTEM XXII

La

arcilla

es contagiosa.

En vano ya

esconderse.

Nunca olvidas

que fuiste

un lugar

pasajero.

Puedes envolver tus brazos en todas las banderas

pero nadie va a traerte la tierra prometida. Creciste

en la generación de los signos

pero agitas un esqueleto sin

memoria, el gozne del grado

cero, la plenitud de la tábula

rasa, palabras encharcadas

como escombros. En tu orilla

arde una sed de raíces,

aletean las trizas, cuando nada

puede florecer en tu asombro

salvo el deseo que ya nunca

retrocede, la inquietud de

las musas más allá de tus

manos. Como Ulises aras la arena, dispones tu sementera de sal.

De «Tótem espantapájaros»

Más poemas en: http://amediavoz.com/iglesias.htm

Encuentro con Efi Cubero y su poemario «Solo inclasificable»

Con Efi Cubero y José Ángel Garrido Cárdeno

En nuestro ciclo de encuentros «El poeta y su voz» tendremos la suerte de contar con la presencia de la poeta Efi Cuberos con la que charlaremos de poesía y , en especial, de su último poemario, «Solo inclasificable». Martes 15 de febrero a las 19 horas en Casa del Libro de Viapol.

En Solo inclasificable relaciona vida, música y poesía, pues qué arte más cercano a la música que la poesía.  El título de Solo inclasificable -y su estructura- nos hace pensar en esta fusión, al igual que la cita de Walter Pater, que abre la puerta al poemario: Todo arte aspira constantemente a llegar a la condición de la música. Un solo es una pieza musical sin acompañamiento de canto, un título que nos avisa de su tono elegíaco, de la pérdida, el duelo, la soledad, pero también de la actitud de descorrer las cortinas y atestiguar la vida para eludir la muerte, como nos dice en su poema Soledad. Un acto de resistencia la escritura, la poesía, la literatura, el estudio, la música, el Arte, la naturaleza y las vivencias que se perpetúan en nosotros, como el paisaje de nuestra infancia .Cómo si no podríamos continuar.

Este poemario se estructura con términos musicales: Solo, Acordes, Contrapunto, Allegro, Andante y Adagio, en los que se recoge 81 poemas, cuyo contenido se ajusta a la emoción de cada movimiento musical.

Faustino Lobato nos habla en su reseña del silencio y la contemplación, resalta su vertiente metafísica, del libro como un único poema fragmentado que recorre un tránsito  ascético místico, así como de la  catarsis que puede ser la escritura.

Álex Chico indica el extrañamiento con el que mira la autora, el que todo escritor siente cuando ahonda en sí mismo y en el mundo y se enfrenta al misterio y al enigma.

Afirma Paco Huelva que es un excelente poemario, que le devolverá la esperanza de sentirse parte del Todo y a la vez Uno indivisible e inclasificable.

Ferran Gallego incide en la trágica vivencia de la pérdida y su dolor, expresarlo con palabras, convertirlo en experiencia literaria puede ayudar a soportarlo, y este poemario «es más que una respuesta literaria a una pérdida radical. Es la forma misma de vivir con ella y a pesar de ella…Efi Cubero está en la poesía, reside en ella. Para ella, el quehacer poético consiste en dotar de expresión concreta a una forma de existencia lírica… Solo inclasificable es un solo poema con varios movimientos. Todos ellos nos hablan del mundo roto por la ausencia».

Para Francisco Onieva la palabra de Efi Cubero no solo es evocación, sino que deviene celebración de la existencia y de lo vivido, con gratitud y asombro. Para ello, los poemas se centran en los pequeños instantes, en los que radica la esencialidad de la vida, y permiten intuir que existe otra realidad más allá de la que percibimos por los sentidos y que nos desborda.

Justo Sotelo destaca , entre otros rasgos, el carácter simbólico de su lenguaje, su regreso al «Paraíso perdido» a lo Milton a través del arte y el hecho creativo.

«Solo inclasificable es una obra de arte llamada a ser inmarcesible, que puede leerse con la mayor fruición», en palabras de Agustín María García López.

Para Miguel Veyrat la autora trata de hallar el tiempo interminable en un «solo» interpretado sobre el vacío, encuentra la música en el silencio con la que confrontar la nada y la brújula para orientarse hasta llegar a la calma frágil de la escritura propia.

Su poesía aúna belleza, sugerencia, contemplación, profundidad, emoción y reflexión en la intensidad de poemas breves con un lenguaje esencial, aunque mantiene igual maestría en la extensión mayor, así  «Aterrizaje», por ejemplo. Una búsqueda de la verdad la poesía.

Ella misma manifestará en una entrevista -realizada por José Moreno Losada en Letralia- que en la poesía “Busco los contrastes, hallar la tensión máxima entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. Indago interiormente y ahondo en la esencia de lo real a través de la exigencia del lenguaje”. Y estos contrastes encontramos en el poemario, entre la luz y la sombra o el engaño y la verdad, lo aparente y lo real, lo visible y lo invisible, la fuerza y la fragilidad, lo efímero y lo eterno. El tiempo- nuestro discurrir por él- puede ser uno e indivisible, donde el pasado revive en el presente y en este se proyecta el futuro, y la experiencia vital, inclasificable.

Nos traza la autora un camino por la pérdida, la muerte del amado, su dolor,  la eternidad de ese amor en la memoria. El recuerdo de la felicidad compartida aviva las cenizas y le impulsa a continuar. Realiza igualmente un viaje interior, hecho de resistencia, hacia la esencia de la vida y la luz, lo invisible que nos alienta, la espiritualidad, la calma del silencio, la contemplación del mundo, la búsqueda de comprensión y de la verdad en la compleja y extraña existencia, la belleza, la catarsis del arte y de la escritura. El tiempo es uno solo hacia el infinito, cubierto de luces y sombras, misterio y una luz para quien ha aprendido a vislumbrar en este viaje. Nos adentraremos en sus partes y versos el próximo martes 15 de febrero. Os esperamos.

Mi reseña completa está en https://culturamas.es/2022/03/04/solo-inclasificable-de-efi-cubero/

mi agradecimiento a la revista Culturamas y a su editor, profesor, poeta y crítico literario Jesús Cárdenas Sánchez.

NADA

Sabías cuándo me desnudaba por entero,

porque ya no era yo sino esa nota

que golpeaba sobre los silencios

para encontrar su escala en la armonía

frente al fortíssimo de la inmensa nada.

ARCILLA

Al esbozar los nombres

sentir sobre las manos

de arcilla la mirada

el hálito del mundo

la proyección de todo.

COMETA

Me gusta este combate a solas contra el viento,

solo por ver volar el sueño de la infancia.

AROMA

Son las primeras luces en el árbol,

instintivo equilibrio del almendro.

Su fugitivo aroma incendia la mañana

convencido de su inmortalidad.

ESTIAJE

Aquí la tierra sabe de destinos.

Y cuando sobreviene el estiaje,

cauces abiertos como las heridas

siguen sintiendo el curso de las aguas

junto a las voces de los que se fueron.

LIMÓN

Sostiene el limonero su carne

de acidez dorada y verde.

Sientes sobre la piel el hormigueo

del sol que lo ilumina.

Así miras el mundo tan agrio y perfumado.

Bello y extraño como la existencia.

LÍNEA

Sola entre multitudes

busco la conjunción.

Trazo mi propia línea

hasta que todo sea

profundidad.

SOLEDAD

Hallar el corazón

del acontecimiento,

descorrer las cortinas,

reivindicar el hecho

de que sigues aquí.

Para eludir la muerte

atestiguar la vida.

Efi Cubero es poeta, historiadora, ensayista, narradora, crítica de arte.  Residió desde niña en Barcelona, allí realizó estudios de Historia del Arte, Lengua y Literatura. Autora de los libros, entre otros, «Fragmentos de exilio» (1992), «Altano» (1995), «Borrando márgenes» (2004), «La mirada en el limo» (2005), «Estados sucesivos» (México, 2008), «Ultramar» (2009), «Condición del extraño» (La Isla de Siltolá, 2013), «Punto de apoyo» (2014). Autora del libro de ensayos «Esencia» (La Isla de Siltolá, 2019) y del libro de artista «Mesa para tres» (2021) junto al pintor Paco Mora Peral. Ha colaborado en varios libros de ensayos, Numerosos poemas, ensayos, narraciones y entrevistas a personajes del mundo del arte, el pensamiento, la ciencia y la literatura le han sido publicados en diferentes antologías y en revistas académicas de pensamiento o literarias de España y América. En este enlace podéis ver algunos artículos publicados en revistas: Efi Cubero – Dialnet (unirioja.es) Ha entrevistado a personalidades como Joan Brossa, J. A. Goytisolo, Javier Cercas, Rafael Moneo, Lara Bosch, Andrés Sánchez Pascual, José María Valverde, Arnau Puig o Dulce Chacón, entre tantos.

Programación del Taller de poetas

Hemos retomado el Taller de poetas del segundo trimestre, como sabéis, en Casa del Libro de C/Velázquez nº.8. Interesados contactad en aalveasanchez@gmail.com . Os dejo la programación:

Miércoles 12 de enero a las 19.00h.La poesía de Eugénio de Andrade por Ana Isabel Alvea Sánchez

Ana Isabel Alvea Sánchez. Licenciada en Derecho y posteriormente en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada (2008), Diplomada en Estudios Avanzados (DEA), Postgrado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la misma Universidad (2011).  Formó parte del consejo editorial de la revista literaria y artística www.Ensentidofigurado.com durante varios años. Es crítica literaria, profesora de talleres de poesía y creación literaria y coordinadora de tertulias y encuentros literarios desde 2009. Antóloga, junto a Jorge Díaz Martínez, de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (2012). Ha publicado los siguientes poemarios: Interiores (Ediciones en huida, 2010), Hallarme yo en el mundo (Ediciones en huida, 2013) Púrpura de Cristal (Torremozas, 2017). Premiado su poemario La pared del caracol en el XXXVI Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri, publicado en 2020 por el Ayuntamiento de Lodosa.

Jueves 27 de enero a las 19.00h.Luis Cernuda por Susana Jakfalvi.

Susana Jakfalvi : Doctora en Lenguas y Literaturas Romance. Syracuse University, EUA, 1982. Licenciada y Profesora en Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires, Argentina, 1971.

Posiciones Académicas: Profesora Invitada, Literatura Colonial, Cursos de Doctorado, Universidad Andina Simón Bolivar, Quito, Ecuador, 1998. Profesora de Estudios Hispánicos, Northwestern University, Illinois, EUA, 1985-1993. Profesora de Literatura, Escuela Española de Verano, Middlebury College, Vermont, EUA, 1988, 1992. Profesora Adjunta, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina, 1974.

Directora, Programa de Español, Kellogg School of Management, Northwestern University, Illinois, EUA, 1992-1993. Directora, Programa en Sevilla, Northwestern University, Illinois, EUA, 1987-1989 .Directora, Programa de Español, España, Elms College, Massachusetts, EUA, 1985. Jefa, Departamento de Lenguas Modernas, Elms Collega, Massachusetts, EUA, 1984.

Campos de Investigación: Literatura Hispanoamericana; Literatura Colonial Hispanoamericana; Siglo de Oro Español; Literatura española Siglo XX y XXI. Teoría Literaria.

Publicaciones (entre otras):

Capítulo de Libros: En:Sara Castro-Klarén y Christian Fernández (eds.), Inca Garcilaso and Contemporary World-Making (Pittsburgh, PA: University of Pittsburgh Press) 2016). “Translation and writing in the work of Inca Garcilaso de la Vega”, pp154-173.

Libros: Antología mínima. Julio Cortázar. Sevilla: Lautaro Editorial Ibero-americana, 1994. Estudio preliminar y antología. Traducción, escritura y violencia colonizadora. Un estudio de la obra del Inca Garcilaso. Syracuse, New York, Latin American Series, No. 7, Maxwell School of Citizenship and Public Affairs, Syracuse University, 1984.

Traducciones: Victor L. Tapié, Barroco y Clasicismo, Madrid, Cátedra, 1978. Bethany Aram, Regir a la Reina, Marcial Pons, 2001.

Ediciones: 1977-2021 Las armas secretas. Julio Cortázar. Madrid: Cátedra.

Miércoles 9 de febrero a las 19.00h.- Safo de Lesbos y su poesía por Pepe Dorantes

Pepe Dorantes. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla. Profesor de latín y griego en institutos de enseñanza secundaria. Se apartó de la docencia por motivos de salud y ahora se dedica íntegramente a la lectura y estudio de la literatura y filosofía. También escribe poesía.

Miércoles 23 de febrero a las 20.00h.Encuentro virtual- por Meet- con Amalia Iglesias Serna.

Amalia Iglesias Serna (Menaza, Aguilar de Campoo, Palencia, España ). Escritora y periodista. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto (Bilbao). Ha dedicado las tres últimas décadas al periodismo escrito y la gestión cultural (El Correo Español, «Culturas» de Diario 16, ABC, Fundación Mapfre…). Trabajó durante diez años, entre 1987 y 1997, en el suplemento “Culturas”, de Diario 16. Durante quince años, desde su creación en 1996, y hasta su clausura en papel en 2011, fue jefa de Redacción de Revista de Libros. Desde 2011colabora en Revista de Occidente y desde 2018 escribe una columna semanal en El Norte de Castilla.

Entre sus libros de poemas destacan: Un lugar para el fuego (Rialp, 1985), premio Adonais en 1984; Memorial de Amauta (Endymion, 1988), premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco en 1987; la plaquette Mar en sombra (Málaga, 1989); Dados y dudas (Pre-Textos, 1996), accésit del premio Jaime Gil de Biedma en 1995; Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005), premio Villa de Madrid «Francisco de Quevedo» en 2006; Tótem espantapájaros (Abada Editores) y La sed del río (Reino de Cordelia), Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016. Sus poemas han aparecido también en antologías como Las diosas blancas (Hiperión, 1985), Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997), Poetas de los ochenta (Mestral, 1988), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Mario Muchnik), etc…

Preparó la edición de Algunos lugares de la pintura de María Zambrano. Es antóloga de Poetas en blanco y negro (Abada, 2006), una recopilación en la que se reúnen poemas de 230 poetas iberoamericanos que fueron publicándose previamente en la sección «Contemporáneos» del suplemento cultural de ABC durante varios años y de otras antologías como Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Vaso Roto, 2017), A poema abierto (Universidad de Salamanca, 2020).

En 2004 la Real Academia de Poesía de Córdoba le concedió la Medalla de Oro Don Luis de Góngora. En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria. Es co-guionista, junto con la también poeta Julia Piera, del documental: Antonio Gamoneda: Escritura y alquimia (2009). En 2019 obtuvo la Beca a la Creación de la Fundación Castilla y León, para escribir el libro de poemas Leer da tiempo, que será publicado en los próximos meses por la editorial Abada.

Miércoles 9 de marzo a las 19.00h.- Poesía española contemporánea: Juan Carlos Reche por Jorge Díaz Martínez

Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, ha sido lector de español en universidades de Asia, África y Europa. Actualmente, es profesor de enseñanza secundaria en Andalucía. Ha publicado los libros: Escribiendo mandalas (Ediciones En Huida, 2021), Transbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa, 2012), Almizcle y tabaco (Premio Arcipreste de Hita, Pre-Textos, 2005) y La piel de la memoria (Premio Vicente Núñez, Visor, 2004). Como crítico, ha seleccionado y prologado la antología Voces del nuevo siglo. Poesía española contemporánea (2014), traducida y publicada en Armenia por Hakob Simonyan. Y también, junto a Ana Isabel Alvea Sánchez: La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). 

blog: http://www.jorgediazmartinez.com/

Miércoles 23 de marzo a las 19.00h.La poesía de Nuno Júdice por Ana Isabel Alvea Sánchez.

Licenciada en Derecho y posteriormente en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada (2008), Diplomada en Estudios Avanzados (DEA), Postgrado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la misma Universidad (2011).  Formó parte del consejo editorial de la revista literaria y artística www.Ensentidofigurado.com durante varios años. Es crítica literaria, profesora de talleres de poesía y creación literaria y coordinadora de tertulias y encuentros literarios desde 2009. Antóloga, junto a Jorge Díaz Martínez, de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (2012). Ha publicado los siguientes poemarios: Interiores (Ediciones en huida, 2010), Hallarme yo en el mundo (Ediciones en huida, 2013) Púrpura de Cristal (Torremozas, 2017). Premiado su poemario La pared del caracol en el XXXVI Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri, publicado en 2020 por el Ayuntamiento de Lodosa.

Poemas de Eugénio de Andrade

El miércoles 12 de enero a las 19 horas en Casa del Libro, C/ Velázquez n.8, Sevilla, retomamos el Taller de poetas con la poesía de Eugénio de Andrade, os dejo algunos de sus poemas traducidos por Ángel Campos Pámpano, de la antología Todo el oro del día:

CASI NADA

El amor

es un ave temblando

en las manos de un niño.

Se sirve de palabras

porque ignora

que las mañanas más limpias

no tienen voz.

               Primeros poemas (1941-1944)

A UN CEREZO EN FLOR

Despertar, ser en la mañana de abril

la blancura de este cerezo;

arder de las hojas a la raíz,

florecer de esta manera o dar versos.

Abrir los brazos, acoger en las ramas

al viento, a la luz, a lo que sea;

sentir el tiempo, fibra a fibra,

tejiendo el corazón de una cereza.

                           Las manos y los frutos (1948)

CONSEJO

Sé paciente: espera

que la palabra madure

y se desprenda como un fruto

al pasar el viento que la merezca.

Los amantes sin dinero (1950)

SERÁN PALABRAS

Diremos prado bosque

primavera,

todo cuanto digamos

sólo es para decir

que fuimos jóvenes.

Diremos madre amor

un barco,

y sólo diremos

que nada hay

para llevarse al corazón.

Diremos tierra mar

o madreselva,

pero sin música en la sangre

serán palabras sólo,

y sólo palabras, lo que diremos.

                       Mar de septiembre (1961)

DESPEDIDA

Coge

todo el oro del día

en el tallo más alto

de la melancolía.

                       Ostinato Rigore (1964)

PLAZA DE LA MALA STRANA

Amo a estas palomas, a estos niños.

La eternidad no puede ser sino así:

palomas y niños haciendo

de la luz incomparable de la mañana

el lugar inocente del poema.

                             Escritura de la tierra (1974)

EL MURO ES blanco

y bruscamente

sobre el blanco del muro cae la noche.

Hay un caballo próximo al silencio,

una piedra fría sobre la boca,

piedra ciega de sueño.

Te amaría si vinieses ahora

o inclinases

tu rostro sobre el mío tan puro

y tan perdido,

oh vida.

                 

Materia solar (1980)

ME ASOMBRA QUE ESTOS OJOS aun duren todavía,

que sus piedras mojadas

se hayan demorado tanto en reflejar

un cielo extenuado

en lugar de aprender con la lluvia

a morder el suelo.

                                       El peso de la sombra (1982)

HAZ UNA LLAVE, aunque sea pequeña,

entra en la casa.

Consiente en la dulzura, ten piedad

de la materia de los sueños y de las aves.

Invoca el fuego, la claridad, la música

de los flancos.

No digas piedra, di ventana.

No seas como la sombra.

Di hombre, di niño, di estrella.

Repite las sílabas

donde la luz es feliz y se demora.

Vuelve a decir: hombremujerniño.

Donde la belleza es más nueva.

                                            Blanco en lo blanco (1984)

SUR

Era verano, había el muro.

En la plaza, la única evidencia

eran las palomas, el ardor

de la cal. De pronto

el silencio sacudió sus crines,

corrió hacia el mar.

Pensé: deberíamos morir así.

Así: arder en el aire.

                        El otro nombre de la tierra (1988)

EL ARTE DE LOS VERSOS

Toda ciencia está aquí,

en el modo que tiene esta mujer,

de los alrededores de Cantão,

o de los campos de Alpedrinha,

de regar cuatro o cinco bancales

de coles: mano certera

con el agua,

intimidad con la tierra

,empeño del corazón.

Así se hace el poema.

                  Cercano al decir (1992)

HAY DÍAS

Hay días en que creemos
que toda la basura del mundo nos cae
encima. Después
al asomarnos a la terraza vemos
a los niños que corren por el malecón
cantando.
No sé sus nombres. Uno
u otro se me parece.
Quiero decir: al niño que fui
cuando llegué a ser
luminosa presencia de la gracia
o de la alegría.
Una sonrisa se abre entonces
en un verano antiguo.
Y dura, dura todavía.

                 Los lugares de la lumbre (1998)

Charles Simic

Charles Simic ( Belgrado, 1938) es un autor que crea adicción, no puedes dejar de leerlo o releerlo, siempre te sorprende y nunca deja de susurrarte lo que dice la hierba, el tenedor, la sandía, la calle, los vagabundos, el poder político, los vecinos, los insectos… en cualquier esquina, rincón o situación se puede topar con la poesía, la calle aclamando nuestra existencia. Él en su cama, por la noche, asociando imágenes que perfilen sus cuestiones y pensamientos, reflexiones , vivencias y lecturas.

Este miércoles 15 de diciembre a las 19.00 horas en el Taller de poetas hablaremos de este autor y de su poesía. Casa del Libro, C/Velázquez nº8. La clase puede ser presencial y por Meet.

ANOCHECIDA

El caracol rezuma quietud.

La maleza está bendecida.

Al término de un largo día

el hombre encuentra gozo, el agua paz.

Que todo sea simple. Que todo siga quieto

sin una dirección final.

Aquello que te trae al mundo

te echa a la muerte,

es una sola y única cosa;

la alargada sombra puntiaguda

es su iglesia.

De noche, hay quienes comprenden

lo que dice la hierba.

La hierba sabe una palabra o dos.

No es mucho. Las repite

una y otra vez, pero en voz muy baja…

Traducción de Jordi Doce en la antología Desmontando el silencio, Ayuntamiento de Lucena

MIEDO

El miedo pasa de hombre a hombre,

de forma desconocida,

como una hoja pasa su escalofrío

a otra hoja.

De repente, todo el árbol está temblando,

y no hay señal alguna del viento.

Traducción de Jordi Doce en la antología Desmontando el silencio, Ayuntamiento de Lucena

TENEDOR

Esta extraña cosa debe haber reptado

desde el infierno.

Se parece a la pata del pájaro

que el caníbal lleva atada al cuello.

Cuando lo sostienes con la mano,

cuando con él apuñalas un trozo de carne,

puedes imaginar el resto del pájaro:

su cabeza, como uno de tus puños,

es grande, calva, sin pico y ciega.

Traducción de Nieves García Prados, Poesía (1962-2020), Valparaíso Ediciones

PIEDRA

Meterme dentro de una piedra
puede que sea mi camino.
Dejar que alguien se convierta en paloma
o rechinar con el diente de un tigre.
Yo seré feliz  siendo una piedra.

Desde afuera, la piedra es un acertijo:
nadie sabe cómo resolverlo.
Por dentro, sin embargo, se estará fresco y en calma

pese a que una vaca la pisotee con todo su peso,
pese a que un niño la arroje al río;
la piedra se hunde, lentamente, sin perturbarse,
hasta el fondo del río
donde los peces vienen a darle un golpecito
y escuchar.

He visto salir chispas
cuando dos piedras se frotan,
así que después de todo no es tan oscura por dentro;
Tal vez haya una luna brillando
desde algún lugar, como detrás de una colina ,
con la luz suficiente para distinguir
los escritos extraños o el mapa de las estrellas
en los muros interiores.

                                                       Primeros poemas

DICIEMBRE

Nieva

y los vagabundos van

         todavía

cargando con sus pancarta,

una proclama

el fin del mundo

        la otra

los precios de una barbería local.

                                        Blues interminable

GUERRA

El dedo tembloroso de una mujer

recorre la lista de víctimas

la noche de la primera nevada.

La casa es fría y la lista es larga.

Todos nuestros nombres están incluidos.

LA SILLA

Esta silla fue una vez estudiante de Euclides.

Su libro de postulados descansa en el asiento.

Las ventanas de la escuela estaban abiertas,

así que el viento hizo que las páginas pasaran

susurrando las gloriosas evidencias.

El sol se puso sobre los dorados tejados.

las sombras se alargaban por doquier,

pero Euclides permanecía en silencio sobre todo aquello.

Hotel insomnio

MOTEL PARAÍSO

Había millones de muertos; todos eran inocentes.

Me quedé en mi habitación. El presidente

hablaba de la guerra como una mágica poción de amor.

Mis ojos se abrieron con asombro.

En el espejo mi rostro parecía

un sello de correos ya usado.

 Yo vivía bien, pero la vida era espantosa.

Había muchos soldados aquel día,

miles de refugiados atestaban los caminos.

Naturalmente, todos desaparecieron

en un abrir y cerrar de ojos.

La historia lamía las comisuras de su boca sangrienta.

En el canal de pago, un hombre y una mujer

se comían a besos y se arrancaban la ropa,

mientras yo los miraba

con la televisión en silencio y el cuarto a oscuras

salvo por la pantalla en la que el color

 se volvía demasiado rojo, demasiado rosado.

Una boda en el infierno

MIL NOVECIENTOS TREINTA Y OCHO

Fue el año en que los Nazis invadieron Viena,
Superman debutó en Action Comics.
Stalin mataba a sus camaradas revolucionarios,
abrieron la primera Dairy Queen en Kanakee, III,
mientras en la cuna yo me orinaba en los pañales.

“Seguro que fuiste un precioso bebé”, cantaba Bing Crosby.
Un piloto a quien los periódicos llamaron

           “El despistado Corrigan”
despegó de Nueva York hacia California
y aterrizó en Irlanda, mientras yo veía a mi madre
Sacarse el pecho de su bata azul y acercarse a mí.

En septiembre hubo un huracán que hizo que un teatro
En Westhampton Beach acabara en el mar.
La gente temía que fuera el fin del mundo.
Un pez que se creía extinguido desde hace

     más de setenta millones de años
apareció en una red en la costa de Sudáfrica.

Yo estaba tumbado en mi cuna mientras los días

eran cada vez más cortos y fríos,
y la primera gran nevada cayó de noche
silenciando las cosas en mi habitación.
Creo que entonces me oí llorar por mucho, mucho tiempo.

                                       De El señor de las máscaras

      Traducción Nieves García Prados, los poemas proceden de la antología Poesía( 1962-2020), Valparaíso

 
 
 En este vídeo podéis escucharlo y conocer una breve semblanza, lo traduce Nieves García Prados. Es una presentación de la antología Poesía (1962-2020)                                    

Imparte la clase ANA ISABEL ALVEA SÁNCHEZ . Licenciada en Derecho y posteriormente en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Granada (2008), Diplomada en Estudios Avanzados (DEA), Postgrado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la misma Universidad (2011).  Formó parte del consejo editorial de la revista literaria y artística www.Ensentidofigurado.com durante varios años. Es crítica literaria, profesora de talleres de poesía y creación literaria y coordinadora de tertulias y encuentros literarios desde 2009. Antóloga, junto a Jorge Díaz Martínez, de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (2012). Ha publicado los siguientes poemarios: Interiores (Ediciones en huida, 2010), Hallarme yo en el mundo (Ediciones en huida, 2013) Púrpura de Cristal (Torremozas, 2017). Premiado su poemario La pared del caracol en el XXXVI Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri, publicado en 2020 por el Ayuntamiento de Lodosa.

Taller de poetas: 1 de diciembre, Jorge Díaz Martínez. Poesía española contemporánea. La poesía de Carlos Pardo.

El miércoles 1 de diciembre a las 19.00 horas en el Taller de poetas, Jorge Díaz Martínez tratará sobre poesía de Carlos Pardo . La clase se impartirá a través de Meet. Interesados contactad en : aalveasanchez@gmail.com

Jorge Díaz Martínez, Doctor en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, ha sido lector de español en universidades de Asia, África y Europa. Actualmente, es profesor de enseñanza secundaria en Andalucía. Ha publicado los libros: Escribiendo mandalas (Ediciones En Huida, 2021), Transbordo. Poemas del metro de Barcelona (La Garúa, 2012), Almizcle y tabaco (Premio Arcipreste de Hita, Pre-Textos, 2005) y La piel de la memoria (Premio Vicente Núñez, Visor, 2004). Como crítico, ha seleccionado y prologado la antología Voces del nuevo siglo. Poesía española contemporánea (2014), traducida y publicada en Armenia por Hakob Simonyan. Y también, junto a Ana Isabel Alvea Sánchez: La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). 

blog: http://www.jorgediazmartinez.com/

De Carlos Pardos encontraréis datos de su bibliografía en este enlace : https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Pardo_(escritor)

Podéis leer algún poema de este autor en https://verseando.com/blog/carlos-pardo-presentacion-a-traves-de-sus-poemas/