Miércoles 8 de junio a las 19 horas: Encuentro con Isabel Martín Salinas y su poemario «Me remito a las sombras»

Esta temporada terminamos el ciclo de encuentro con autores, «El poeta y su voz», con la escritora y cantautora Isabel Martín Salinas, quien nos deleitará con canciones de su último poemario, publicado en Torremozas, «Me remito a las sombras»; y será el miércoles 8 de junio a las 19.00 horas en la librería Casa del Libro Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio 4, Sevilla. Ya sabéis que el aforo es libre.

Isabel Martín Salinas. Dramaturga, novelista, ensayista, poeta y cantautora. Con numerosas obras publicadas y estrenadas, ha sido finalista para el Premio Andalucía de la crítica 2012 en la modalidad de Teatro. En 2019 ha sido galardonada con el Escudo de oro de la Unión Nacional de Escritores de España.

Publicaciones dramáticas

Río abajo (2000); El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento (2007); Collar de cerezas (2007); Rita (2009); El hoyo 18. Un soplo de viento (2011); Hispania, Hispania. Segundas partes. Verano del membrillo (2012);Un canal en Youtube, (2017); La hija (2018); Mediterráneo (2019);  Mísero polvo (2020); Monerías (2021); Odio (2021).

Publicaciones en otros géneros

Sombra mía, narrativa (2009); A ráfagas tu nombre, libro de poemas (2014); Para siempre conmigo, disco E.P. (2015); El Maestro, libreto para ópera (2017); Giuseppe Impastato. Memoria de un hombre bueno, biografía (2019). Me remito a las sombras, libro de poemas (2020).

Os dejo la reseña que publiqué de este extraordinario poemario en Culturamas:

«Me remito a las sombras refleja el trayecto que cualquiera de nosotros recorre -ha recorrido, o puede recorrer- por los paisajes del amor y el desamor. A veces habitamos un verde y frondoso bosque, lleno de algarabía, ilusión, pasión, bajo un cielo impecable; otras, en cambio, cruzamos penosamente un terreno agraz, duro, violento, que nos agrieta y cuyo roce raspa por dentro y del que huimos como podemos para caer en el árido y desértico páramo que, al principio, puede parecer la soledad, otro de los temas en el libro tratado.

Se produce un cambio en este viaje existencial que nos traza una transformación en el sentir y en su pensar. En un inicio se sobrelleva la soledad con la esperanza y el anhelo de encontrar en la próxima historia el gran amor. Desvela nuestra constante búsqueda de la plenitud amorosa, como ideal o sueño a lograr, cómo puede elevarnos y a su vez hundirnos. Un difícil y escarpado recorrido por el fervor y la muerte, la soledad esperanzada , los amores imposibles, los sucesivos desengaños …hasta llegar a una misma, a nuestra propia casa, en sosiego y armonía. 

Nos retrata también el paso del tiempo y la mirada que una tiene hacia el pasado y cómo ese transcurso provoca un cambio en la perspectiva.

La autora en estos poemas logra transmitirnos el ímpetu y la fuerza de los sentimientos: la aguda punzada de dolor cuando nos hallamos frente al desengaño y el desencanto de aquella relación que fue nuestra pasión, ahora ajada; el entusiasmo y la alegría cerúlea que cintilan por encontrarse con el amado; la soledad y el abandono; el refugio fugaz y momentáneo en relaciones breves, en las callejuelas de los gatos.

Poemas intimistas y confesionales, breves e intensos en los que habla una primera persona del singular o se dirigen, la mayoría de las veces, a un , el amado. Versos blancos, en los que destaca la musicalidad y la belleza de su lenguaje lírico, sus imágenes certeras como flechas al corazón, una poesía llena de visualidad y plasticidad, con un estilo depurado, que podríamos comparar con la llamada poesía del silencio y nos puede recordar a Ada Salas, por ejemplo.

En resumen, refieren los temas del amor, desamor, la soledad y la elegía por lo perdido en el paso del tiempo. Estructurado en cuatro partes, cada uno se simboliza en un elemento: 1. De hiel, 2. De peces. 3. De gatos y la última parte da nombre al libro, Me remito a las sombras. 

En su primera parte refleja la pasión, el volcán, el magma y la lava, «llueve pájaros muertos sobre las rosas», la aspereza y amargura de una pareja que llega a odiarse, su feroz lucha, una pareja semejante a la que retrata  ¿Quién teme a Virginia Wolf?, o la también obra de teatro Danza Macabra: «el barro somos de violento magma». Y ellos, ella, una sombra de lo que fue.

De peces, en cambio, es la ilusión, el propio deseo de amar y ser amado: «vengo amándote, amor, siglo tras siglo«. Su tono se vuelve dulce y romántico. Aspira aun amor que sea refugio y vuelo. Y parece que lo descubre. Los poemas, más sensuales, transmiten la alegría de vivir, la resurrección primaveral, igual que el mito de Perséfone, pero ese pálpito azul parece imposible y tendrá que asumir su final, que se quedará solo en recuerdo, cada vez más lejano. Hades vuelve a ganar la partida, pues los intentos de vivir esa aspiración se malogran, y aunque prefiera interrumpir la relación en ese punto álgido pensando que el tiempo desdibujará su memoria, no por ello pasa de largo el dolor o deja de visitar los surcos de la tristeza, el querer morirse de silencio, así sus versos: «En la copa vacía / queda solo la hiel, / lo que deja el amor cuando se ha ido».

En este estado de melancolía y desánimo, perseguida por los días grises, es cortejada por los gatos, símbolo de amores fugaces y banales, de frialdad y desapego. La noche frugal será un leve consuelo en el que desea quedarse por un tiempo, hasta que finalmente se cobija en la poesía, un regazo más tierno: «Son los únicos versos /- como gatos salvajes-/ que pueden remediarme/ de este fulgor de espinas». Llega a la convicción y propósito de encontrar la belleza y ser feliz: «…dejaré a mi sangre / abrevar en las flores«.

En su última parte, Me remito a las sombras, quiere dar por zanjado su pasado, cerrarlo con un candado y tirar la llave al mar, que todo se lo lleva, poder desenredarse, volver a encontrarse a sí misma y así reconocerse, «me hice toda de nuevo / con cristal de los días». Como parece que dijo Friedrich Nietzsche: “Lo que no te mata te hace más fuerte”.

Cansada de las falsas promesas, de mitos y sueños, prefiere la soledad, aunque suponga batallar con sus lobos y con el dolor, con la certeza de que la vida es rauda y pasamos por ella ciegos, y no es fácil enfrentarse al pasado ni aceptar que no es posible volver a la vida las vivencias, ni nuestro «mar de raíces, / arboleda de muertos»; a pesar de su llanto por lo perdido.

Tras este peregrinaje por la desventura, la ilusión, el desengaño, las estrellas y la muerte, inesperadamente, de nuevo, Perséfones vuelve a la tierra:

Es extraño, lo sé,
cuando justo ayer mismo
miraba al horizonte
y se lo habían llevado.
Quizás es que por fin
estoy volviendo a casa.

No es fácil, no crean, saber y sentir que uno mismo puede ser su propia Ítaca.

Un poemario que nos anima a seguir adelante, nos ofrece el conocimiento de quien ha reflexionado sobre sus vivencias, el saber vivir y disfrutar de la vida en soledad, si es el caso. Se remite a las sombras, a todo su pasado vivido, pero para proseguir tranquila su camino porque todavía hay horizonte.»

Y como es costumbre os dejo también algunos poemas:

Vengo amándote, amor, siglo tras siglo.

A través de mil vidas te procuro.

Siempre me miras y desapareces

y yo siempre me muero por tus ojos.

Te he querido ya tantas , tantas veces,

y en cuerpos tan distintos y fugaces

y con empeño tanto te persigo

que nazco de tu ausencia vulnerada.

Converge ya conmigo una existencia

y no me hagas morir continuamente

y volver a buscarte en nuevas vidas»

Gentil espejo sea

el agua si te acercas por el río

como barco que surca

recónditos paisajes,

distancias infinitas de nostalgia.

En el mar de raíces,

arboleda de muertos,

recuerdos míos gritáis bajo las sombras

saladas y no puedo

volveros a la vida.

Aunque soy de mármol,

ya no tengo frío:

debe de ser que estoy ausente.

Era invierno hace nada.

De hecho, no comprendo

este brotar de rosas

no siendo primavera.

Es extraño, lo sé,

cuando justo ayer mismo

miraba el horizonte

y se lo habían llevado.

Quizás es que por fin

estoy volviendo a casa.

Encuentro con autor: María Álvarez- Rosario y su poemario «Sensografias»

En nuestro ciclo de encuentros con poetas la próxima invitada será María Álvarez-Rosario y su poemario «Sensografías». Será el jueves 12 de mayo a las 19.00 horas en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla.

María Álvarez Rosario ha publicado los poemarios Física elemental (Torremozas, 2016), Mapa de la memoria, con el que obtuvo el Premio de poesía “Juana Castro” en 2018, en el 2019 obtuvo el Premio Internacional de Poesía de Ronda con Una habitación propia y en el 2020 publicó Sensografías (Torremozas)Su poema «Testamento Inacabado» obtuvo el primer premio en el XXV concurso de poesía  “Luz” del Ayuntamiento de Tarifa (2018) y participa en la antología Rojo-dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor, de Renacimiento.

Como acostumbra la editorial Torremozas este libro está cuidadosamente editado, embellecido por las hermosas ilustraciones de Rafa Hermosilla, a quien pertenece también el dibujo de la cubierta.

Los poemas parecen haikus, predominando los de tres versos; aunque nuestro amigo Gregorio Dávila de Tena negaría su condición de haiku -al menos de haiku clásico-, en el que debe indicarse la estación del año , tener un cómputo silábico de 17 sílabas ( 5-7-5), no usar metáforas, no debe aparecer el propio sujeto en sus versos, entre otros requisitos. Pero sí poseen la capacidad de síntesis y sugerencia.

El haiku, como lo define el profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en su libro El haiku japonés, es imagen o impacto de un momento sentido con profundidad, imagen hondamente sentida en un momento de iluminación, resultado ser una visión intuitiva de la realidad. Por su sentido trascendente, dicha imagen se eleva a símbolo. El haiku nacería de la sensación, no del intelecto.

Como en su brevedad debe aparecer la estación del año, el libro se ha estructurado por estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Y como viene siendo propio de la escritura de María, su poesía nos revela delicadeza, sosiego, contemplación ,emoción, logra la belleza con el lenguaje común que todos usamos. A estas alturas resulta difícil escribir poemas cercanos a los haikus, pero la autora agudiza la mirada y evita lugares comunes, luminoso su mirar siempre. Por supuesto, la naturaleza está muy presente, podemos considerar el libro como un homenaje al paisaje natural y al planeta: humedales, marismas, campos, laguna, mar, valle, árboles, flores, amaneceres, pájaros; y vislumbra a veces lo interior, la casa o el patio. La calma, la quietud y el silencio son estados recurrentes, un silencio en el que saber escuchar: Habitar el silencio/ escuchar los paisajes/ transparentes.

En Otoño prevalece esa serenidad mansa que calma la sed, el Otro o amado adquiere suma importancia (su voz es agua, sus ojos son la luz, su corazón aporta calma), hay ausencia y silencio:

«Busca incansable

mi corazón zahorí

su voz de agua.»

«Para mis ansias

su corazón sereno

estanque en calma»

En Invierno el paisaje es una playa desierta, el mar , y gorriones. Frente al frío, la escarcha, ante el azote del tiempo, apuesta por la alegría, la luz, la blancura. Encontramos cierto sentido sagrado ( las huellas en la arena son oraciones, en el silencio escucha el alma). El mar parece evocar en ocasiones lo efímero y lo eterno, el olvido, lo incierto.

«En el silencio

de la llanura inmensa

un árbol solo.

Solo.»

«Defender la Alegría

como hoguera en la nieve.»

En Primavera la belleza de la ciudad que resucita con sus naranjos, jacarandas, arrozales, la vida en el patio. Colorido, aves, amor, vuelo, alegría, resurrección.

«Ante mis ojos

vuelan a ras del agua

las golondrinas.»

» Las once y cuarto

un temblor de gorriones

recorre el patio.»

«El color del verano es amarillo» , nos dice. El sol imperando en lo alto en días vacacionales, donde el descanso, el reposo y la siesta. Aquí la claridad, luz, las gaviotas, el campo, estampas cotidianas y felices, el sol abrasador, la dulzura del aire, sentir todo lo que te rodea.

«Luz del amanecer,

vuelo de gaviotas

sobre las olas blancas.»

«Nos aguarda

el sabor del verano

en las cerezas.»

«Sentir

en el pecho del pájaro

mis latidos.»

Una delicia este poemario que te hace sentir cada estación con una delicada y dulce serenidad y armonía, como una bendición de la vida. Seguro que lo disfrutaréis. Os esperamos el 12 de mayo , profundizaremos más y mejor en estos versos.

Ciclo «El poeta y su voz»: Encuentro con Braulio Ortiz Poole el 15 de marzo a las 19h.

Tenemos la suerte de contar con la presencia de Braulio Ortiz Poole en nuestro ciclo » El poeta y su voz», martes 15 de marzo a las 19.00 horas, en Casa del Libro de Viapol, Avda. de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Muy agradecida de que aceptara la invitación. El aforo es libre y también puede transmitirse por Meet.

Braulio Ortiz Poole es un periodista cultural y poeta nacido en Sevilla en 1974. Escribe para el Diario de Sevilla y los periódicos del Grupo Joly. Su debut literario, Francis Bacon se hace un río salvaje, ganó el Premio Andalucía Joven de Narrativa, y a esa publicación siguieron obras como la novela La fórmula Miralbes (Caballo de Troya, 2016), biografías bastardas ( Rd Editories, 2005) o los libros de poesía Defensa del pirómano (E.H. Ediciones, 2007), Hombre sin descendencia (Fundacion Jose Manuel Lara, 2011), Cuarentena (La Bella Varsovia, 2015) o Gente que busca su bandera (Maclein y Parker, 2020). También hacer constar la biografía Manuel Laffon, el hombre y el médico ( Diputación Provincial de Sevilla, 2010). Sus historias han sido seleccionadas para antologías como ‘Mutantes. Narrativa española de última generación’ y ‘Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (2001-2010).

El prólogo es del también poeta Alejandro Simón Portal. En él hace un recorrido por la trayectoria poética del autor, destacando de este libro su cuestionamiento de lo (indebidamente) establecido, cómo da voz a los disidentes, su diálogo con historias ajenas y universales, su carácter celebratorio de la vida, a la vez que su conciencia política y compromiso ético. Define el poemario como un tratado de amor al género humano, entendiendo el amor como consuelo y resistencia.

En la página de la editorial Macklein y Parker se indica: «Bandera como símbolo de lucha, de pertenencia, de propósito. Bandera como símbolo de la necesidad de compartir una revolución que comienza en lo íntimo pero va más allá del individuo, más allá incluso del colectivo, que lo atraviesa todo con colores, en ocasiones, no visibles a los ojos, tal vez solo visibles a los corazones. En Gente que busca su bandera el periodista, escritor y, por encima de todo, poeta, Braulio Ortiz Poole rinde un cálido homenaje a todas esas personas que, en algún momento de su vida, convirtieron su causa en bandera. Un catálogo de hombres y mujeres que no quisieron acatar las consignas y abrieron su propio camino. Desde Leonard Matlovich, el primer militar de Estados Unidos que reconoció su homosexualidad, hasta el pintor Thomas Eakins, expulsado de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania por mostrar en una clase un desnudo masculino a un grupo de alumnas; desde la actriz Frances Farmer, que pagó caro su intento de ser una mujer libre, al jugador de ajedrez Viktor Korchnói, disidente y desertor, la obra retrata a rebeldes e inadaptados que se salieron de la norma y que fueron duramente juzgados por su tiempo. Escribe sus historias, / di sus nombres, apunta el autor en unos versos. Aunque los señalen / también ellos / están haciendo patria. «

Braulio da un giro en su poesía, por lo general autobiográfica, para abrirse a lo plural y colectivo, como le ocurrió a Antonio Machado. Y logra con una sorprendente intensidad meterse en la piel de sus personajes reales para mostrarlos con ternura. Es la suya una voz que se desdobla -usa el recurso del desdoblamiento- y se dirige constante a un «tú», que es el otro, la víctima, el proscrito o divergente.

Cuando se refiere al verdugo, al cazador, quien señala al otro, al intolerante -por ejemplo en Canadá- lo hace en tono interrogativo, preguntándose cómo es posible tal actitud.

El propio autor en una entrevista manifiesta que prevaleció «el impulso de encontrar a los conciudadanos en los extranjeros, la verdad en los locos y la fe en la herejía. Los que no figuran en el discurso oficial, los disidentes, también contribuyen a levantar el país.» No me digan que no es para zambullirse de cabeza en sus páginas.

El libro muestra cómo todos los derechos y libertades -y justicia, pues es cuestión de justicia- han sido logrados gracias a la lucha y el sacrificio (incluso con la propia vida) de quienes abrieron el camino con coraje. Una larga batalla que todavía hoy continúa en muchos lugares, y en estos lugares, para nuestro pesar. Retrata el precio que paga el «Otro», a quien miran como diferente o extraño y marginan; el precio del rebelde por ir contra la norma.

Refleja como un espejo dos posturas: por un lado, la intolerancia y fanatismo, el Caín que el ser humano lleva dentro, los inquisidores que no admiten que se salga de la «norma», la rigidez sin corazón ni razón, o la simple banalidad del mal, que decía Hanna Arendt (una mujer también valiente por decir lo que realmente pensaba); por otro lado, el marginado, el valiente, quien no se ajusta al patrón común, el visionario que posee una mentalidad más avanzada a la de su tiempo. La pintura negra de Goya, duelo a garrotazos, simboliza esta dualidad, Caín y Abel, refiriéndose igualmente a la historia de nuestro país. A este respecto, para esta patria que somos todos, propone la actitud y el pensar de Clara Campoamor: «materia que edifique y no destruya. / Una casa para vivir en el futuro. / Una casa para la templanza,» nos dirá en su poema Una casa para la templanza. También alude a esta apertura el verso de Vicente Aleixandre: Para todos escribo, en el poema 1977. Vicente Aleixandre recibe una respuesta, en el que reflexiona sobre la condición de la poesía como un lugar de encuentro con el otro , entablando un diálogo con los versos que cita de nuestro premio Nobel.

Evoca en el libro un modo de sentir y de vivir, apuesta por la libertad y la pasión; un interrogarse sobre la identidad y la actitud que adoptar ante el mundo, aunque se sitúe más en el «temblor de dudas» que en la certeza y prefiera lo pequeño y sencillo a las grandes verdades.

En su epílogo, nos encontramos con un joven que alcanza la madurez y se percata de lo que tiene de común con los otros, «Y verá que las brasas/ del dolor y la dicha/ que surcaban su sangre/ han dejado en los otros/ la misma quemadura. / Verá que no está solo.» Y su canto se desdobla, lo dice expresamente, ese desdoblamiento de la voz poética para hablar de los otros, de uno. No podemos olvidar que lo privado es también político, que lo personal depende de lo colectivo en gran medida.

Gente en busca de su bandera es un texto cuidado al milímetro, con esmero, en el que nada sobra, cuyos versos concisos -de ritmo endecasílabo- destellan furor, pasión, belleza, ética, sin querer que lo formal ofusque el significado, sin caer en los brillos del esteticismo -con elegante sobriedad-, bañándose en agua clara la voz del corazón y la conciencia, con las palabras exactas. Sus versos nos pueden parecer aforismos a veces; otras, fulguran sus imágenes. Doy por seguro que quienes se adentren en sus poemas se emocionarán, encontrarán sensibilidad y humanidad. Un buceo, tal vez, para intentar comprender la condición humana -así como la historia de nuestro país y del mundo- y no olvidar el camino escarpado que hemos recorrido hasta llegar aquí, no olvidar que todavía hay que llevar la bandera y continuar, saber ser libre, saber que toda revolución empieza en uno mismo, comprender que la identidad es una construcción cultural e histórica.

El poemario comienza con este poema que le da título y que su autor nos recita :

https://fb.watch/bwahsG22ia/

ESTA ANTIGUA MEMORIA DE LA NOCHE

Leonard Matlovich ( Savannah, 1943- California 1988)

-I-

Cuando eres joven

guardas entre los puños

un agua escurridiza.

Una verdad apenas susurrada

arraiga entre tu pecho

como una madreselva sobre un muro.

Tus silencios aluden a un puñado de césped,

a lo tierno y lo esquivo.

Dentro de ti, la roca.

Dentro de ti, las ascuas:

la leche corrompida de un secreto.

Una corona de espinas en tu entraña,

aquello que aún no nombras

y por ello no existe.

Un amor, un amor

que en la intemperie sería combustible,

que al revelarse sería acantilado.

Vencejo antes que águila,

muchacho todavía,

cantas sin embargo a lo sombrío,

hasta que este miedo rompa su coraza,

la emoción o un relámpago derriben tanta cerca,

y el muchacho sea hombre

y ese amor se haga del consuelo.

-II-

Te atreviste a dar un paso al frente,

pero no estabas solo.

Hablabas tú,

pero olías a madera: rompías el silencio

soberbio y centenario de los álamos.

Tenías en tu pecho (¿lo sabías?)

un tesoro escondido:

el eco de los hombres que se amaron.

Los silenciados, quienes tuvieron miedo,

te entregaban su voz, te daban su coraje.

Venía de lejos, de muy lejos.

De hablar con los fantasmas.

De los bosques furtivos.

De la vida.

Este deseo, tan lleno de raíces,

¿ cómo si no era un jardín

más allá de las piedras?

No eras tú únicamente.

Traías

las espaldas cubiertas por la arena,

los brazos y las flores,

el espasmo, el recuerdo,

la plenitud, el hambre:

esta antigua memoria de la noche.

Como brota la savia en un árbol talado,

en ti se abría una fuente.

Hoy, los amantes,

en el golpe de fiebre de un abrazo,

oímos aún el agua y su murmullo.

Ya eres parte del eco.

UNA MUJER QUE MUESTRA SU VERDAD

Frances E. Farmer (Seattle, 1913 – Indianápolis, 1970)

Este corazón que llevas siempre a cuestas
y del que no entiendes
su amor tan combustible:
permítele que invoque a sus deidades,
permítele de nuevo el sacrilegio.

Aunque vendrá el rechazo si eres libre,
si en la vida y su fiesta de disfraces

no te pones la máscara.

Alguien te advertirá seguramente:
una mujer que muestra su verdad
ha de ser destruida.

Los hombres de bien señalan con espanto
tu belleza blasfema.
Pero no quieres ser de la mentira
y escupes tu metralla.
Si has de nacer de nuevo,
escoge esta piel sensible al mundo,
este incendio constante:
niega a Dios,
niega a Hollywood,
camina con el fuego.

Ya domarán los bastardos a la fiera,
pero antes,
como se limpia el barro
quien viene de la lluvia,
deja atrás la prudencia.

Sólo vive quien arde.

UNA CASA PARA LA TEMPLANZA

Una casa sin muros,

sin ladrillo que aísle de los otros,

concebida hacia afuera,

con voluntad de huerto o voz de salmo,

de siembra o de plegaria.

Una casa que no se cierre en ella.

Así, mujer, sería tu palabra:

una casa muy joven

donde todo germine todavía,

cereal o promesa

que no peleen las fieras.

Una casa para la mesura.

Una casa para tus hermanos.

De esta piedra que prefiere

los puentes a los diques,

así , mujer,

sería tu palabra,

materia que edifique y no destruya.

Una casa para vivir en el futuro.

Una casa para la templanza.

(No te escucharon, Clara:

tus paisanos

prefirieron la cueva y la batalla,

el verbo impregnado en queroseno)

Ahí quedó

tu casa solitaria,

tu palabra serena

para que alguien la habite.

No sólo se repueblan las ciudades:

también el pensamiento.

23 de febrero: Encuentro con Amalia Iglesias Serna

Todo un lujo este encuentro virtual con Amalia Iglesias Serna el próximo miércoles 23 de febrero a las 20.00 horas, será a través de Meet y nos hablará de su poética , trayectoria y poesía.

Amalia Iglesias Serna (Menaza, Aguilar de Campoo, Palencia, España ). Escritora y periodista. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto (Bilbao). Ha dedicado las tres últimas décadas al periodismo escrito y la gestión cultural (El Correo Español, «Culturas» de Diario 16, ABC, Fundación Mapfre…). Trabajó durante diez años, entre 1987 y 1997, en el suplemento “Culturas”, de Diario 16. Durante quince años, desde su creación en 1996, y hasta su clausura en papel en 2011, fue jefa de Redacción de Revista de Libros. Desde 1999 a 2003 fue codirectora – junto con César Antonio Molina- de la revista La alegría de los náufragos. Desde 2011colabora en Revista de Occidente y desde 2018 escribe una columna semanal en El Norte de Castilla.

Entre sus libros de poemas destacan: Un lugar para el fuego (Rialp, 1985), premio Adonais en 1984; Memorial de Amauta (Endymion, 1988), premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco en 1987; la plaquette Mar en sombra (Málaga, 1989); Dados y dudas (Pre-Textos, 1996), accésit del premio Jaime Gil de Biedma en 1995; Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005), premio Villa de Madrid «Francisco de Quevedo» en 2006; Tótem espantapájaros (Abada Editores) y La sed del río (Reino de Cordelia), Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016. Sus poemas han aparecido también en antologías como Las diosas blancas (Hiperión, 1985), Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997), Poetas de los ochenta (Mestral, 1988), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Mario Muchnik), etc…

  • Un lugar para el fuego (Rialp, 1985).
  • Memorial de Amauta (Endymion, 1988).
  • Mar en sombra (Rafael Inglada. Plaquette, 1989).
  • Dados y dudas (Pre-Textos, 1996).
  • Antes de nada, después de todo (Universidad del País Vasco, 2003).
  • Intravenus. Con Lola Velasco. (Diputación Provincial de Huelva, 2003).
  • Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005).
  • Poetas en blanco y negro (Antología) (2006).
  • Poemas sin más (Universidad de las Islas Baleares, 2007).
  • A orillas de Machado (Antología) (2008).
  • Tótem espantapájaros (Abada editores, 2016).
  • La Sed del Río (Reino de Cordelia, 2016).
  • Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Antología) (Vaso Roto, 2017)
  • A poema abierto. Escribir en tiempos de pandemia. Universidad de Salamanca, 2020.
  • (Des) localizados. Textualidades en el espacio-tiempo. Universidad de Salamanca, 2021.

Preparó la edición de Algunos lugares de la pintura de María Zambrano. Es antóloga de Poetas en blanco y negro (Abada, 2006), una recopilación en la que se reúnen poemas de 230 poetas iberoamericanos que fueron publicándose previamente en la sección «Contemporáneos» del suplemento cultural de ABC durante varios años y de otras antologías como Sombras di-versas. Diecisiete poetas españolas actuales (1970-1991) (Vaso Roto, 2017), A poema abierto (Universidad de Salamanca, 2020).

De 1988 a 2022 se ha encargado de la redacción de textos de crítica literaria, columnas de opinión, entrevistas, ensayos, etc…  en diversos medios: EL CORREO ESPAÑOL, ABC, DIARIO 16, ZURGAI, LETRAS LIBRES, TURIA, EL CUADERNO, LITERAL MAGAZINE, …     

También de la  edición y corrección de textos, catálogos, dossiers de prensa, escritura de prólogos de libros,  etc… para distintos medios: EDITORIAL TURNER, ALIANZA EDITORIAL, PLANETA, FUNDACIÓN TELEFÓNICA, FUNDACIÓN MAPFRE, UNIVERSIDAD DE SALAMANCA, DIPUTACIÓN DE ÁVILA, FUNDACIÓN CULTURA Y SABERES, …

Participación en jurados literarios (PREMIO CERVANTES, PREMIO TORRENTE BALLESTER, PREMIO JOSÉ HIERRO, PREMIO RAFAEL ALBERTI, PREMIO LEONOR, PREMIO DE LA CRÍTICA, PREMIO BLAS DE OTERO, PREMIO GABRIEL CELAYA, PREMIO EDUARDO LOURENÇO…).

Presentación de libros, participación en mesas redondas y conferencias (CÍRCULO DE BELLAS ARTES, CASA DE AMÉRICA, UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, UNIVERSIDAD CARLOS III, CASA ENCENDIDA, FUNDACIÓN MAPFRE, SGAE, FUNDACIÓN AUTOR, CASA DEL LECTOR, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL MENÉNDEZ PELAYO, CURSOS DE VERANO DE EL ESCORIAL, UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO, RESIDENCIA DE ESTUDIANTES, INSTITUTO CERVANTES, BIBLIOTECA CASA DE LAS CONCHAS…).

En 2004 la Real Academia de Poesía de Córdoba le concedió la Medalla de Oro Don Luis de Góngora. En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria. Es co-guionista, junto con la también poeta Julia Piera, del documental: Antonio Gamoneda: Escritura y alquimia (2009). En 2019 obtuvo la Beca a la Creación de la Fundación Castilla y León, para escribir el libro de poemas Leer da tiempo, que será publicado en los próximos meses por la editorial Abada.

ÍTACA NO EXISTE

Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

y la humedad de quince o más otoños

y esta locura

y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

o esa vela gastada en noche de tormenta.

Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

Asciendo lentamente

aquella escalera de los sueños freudianos,

subo a los altares mínimos

de mi propia insuficiencia.

¡Cuánto ayer empozado,

cuánta breve mortaja,

cuánto leve recuerdo!

Sobre la cal de esta pared escribo un verso:

He regresado y nada me esperaba.

Quizá se vuelve como a la patria o al padre

con un algo de herida

y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

Quizá se vuelve tarde,

se vuelve ya sin tiempo.

Desde el suelo

una muñeca muerta me contempla,

—una muñeca serenamente muerta—

Me alejo

con la desagradable sensación de haber profanado una tumba.

Un lugar para el fuego ( 1985)

de Memorial de Amauta ( 1988)
Memorial de Amauta ( 1988)

Palidez de los cuerpos.

No sabemos reunirnos.

Nos hemos ensayado torpemente

en ser canción y edén autodidacta.

Y alguna vez,

alguna vez, amor, nos hemos presentido

cercanos a la dicha de aprendernos.

Visto lápidas limpias.

Aprendo el difícil oficio

de apuntalar cenizas o inventariar quimeras.

Pero algunas veces

una magia anónima se instala entre mis manos.

A veces

libélulas amargas

cruzan en procesión entre las venas

y nos devuelven un destello de glope:

fugaz latido

de haber sido un instante

música

y magia

y piélago habitado

Pero tan sólo porque tú existes

el paisaje se repuebla de albatros

y mi soledad se llena de memoria,

acude cada vez a una cita imposible.

de Memorial de amauta

CUANDO QUISE LEER la caligrafía de las brasas,

Las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

a secar mi corazón encima de la empalizada.

de Dados y dudas 1996

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata…

Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata
la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus
párpados, instante en que no sabes si acabas de
partir o estás a punto de llegar. No sabes si
el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga
entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una
selva lejana, esperas el placer de su espesura.

De «Dados y dudas» 1996



Cavar una fosa…

Cavar una fosa.
Edificar una casa.

Sobre las ruinas de las ruinas,
ahora y siempre por los siglod de los siglos,
la vida siempre en obras.

Un basurero atesora
la indiferente memoria de los días.
Quién reciclará nuestros despojos,
quién regalará fascículos
con nuestra colección de instantes,
qué teletipos darán noticia
de la simulación de un sueño,
quién archivará cuidadosamente nuestros nombres
y hará el penúltimo inventario,
en qué autopista o hiperespacio habitaremos.

Qué Internet hacia Dios por si lo escucha.

Entre derribo y derribo,
cavar una casa,
edificar una fosa.

De «Dados y dudas» 1996

Desasosiego de otoño

Tampoco tienen fecha las hojas de este otoño
y acaso no es verdad que su mundo agonice.
Ni queda amargura en sus grietas
ni sus arrugas aguardan la soledad del invierno.

Es sólo levadura, madriguera,
lazada de luz cuando reposa,
cuando cierra los ojos
para buscar los nombres de lo oscuro.

Pergaminos, venas izadas,
nervios que han excavado la piel,
los profundos ríos de montaña
que se dibujan en tus manos.

No hay desembocadura en este instante
detenido en la pared de un día,
en los muros de una casa que no existe,
el limbo del soñador y sus iconos.

Caminos superpuestos,
desde el Austral al Ártico,
sólo el imán del útero en letargo,
el jirón de inquietud que te faltaba
para soñarte sin gravedad.

De «Lázaro se sacude las ortigas» 2005

MARINA SIN MAR

Cae la tarde al vértigo del día inacabado.

He venido hasta el centro de la presa sin agua.

En el limo del fondo puedo escribir tu nombre

de Marina sin mar.

Nunca sabrán las olas

cómo baja la niebla por los pastizales

y se posa en la arcilla de la luz de anteayer

más despacio en sus grietas.

El viento juega con los posos del pasado

la dulce letanía de aquella tierrra intacta.

Por el rastro de la sangre…

los mismo brezos al borde del camino

recuerdan que mis brazos eran niños entonces.

Otra vez se hace tarde.

En las encrucijadas de corazón

huele a bosque mojado

para que nunca olvide mi cuna de madera

y tus manos perfumadas de orégano,

de arándano, de canela en flor.

Hoy camino contigo

por las linderas de Somonte

Todavía el viento desata tu pañuelo

antes de bajar a posarse en vuestras tumbas.

la sed del río (2016)

DECIR UNA GUERRA

No se oxidan las latas de conserva
en los gabanes de los soldados muertos.

Alguien escondido en la despensa
raciona el azúcar a los niños,
sigue encendida la hoguera donde arden las cosas de la casa.

Apenas quedan pedazos memorables,

sus labios dicen palabras como estraperlo,

pólvora, racionamiento, maquis, milicianos.

Las trincheras casi intactas más arriba del monte,
círculos de piedra sobre piedra,
parecen restos de crómlech o improvisadas cabañas infantiles
y más lejos un campo de regaliz, retamas, manzanillas
y grandes serpientes plegadas como una bola,

uróboros deslizándose por las linderas.

Escondidos en la cueva,
escucharon durante horas aullar al perro sobre una tumba.
La figura del santo atravesaba los pastizales
para cambiar de bando cada noche.
En El Dueso un hombre con los dedos mutilados
gritó su nombre para llevarlo a fusilar,
pero los presos dijeron que ya no estaba.

Muchos años después
quedaban leyendas de tesoros abandonados en la huida,
polvorines enterrados en lugares secretos,

casas en ruinas, y campos de cultivo regados de metralla.

Alguien sembró patatas a oscuras en un rincón del huerto,

alguien las desenterró pocas horas después.
A escondidas robaban el arroz a las gallinas.
El pan era muy negro.
Se alimentaba de cortezas de naranja.
Cómo perdura el hambre en la memoria.

La sed del río

Tótem I

Entre
tótem y
autómata,
una zozobra
de marioneta,
virutas de tiempo
invisibles hilos
de oro tiran
de ti hacia
los bosques
sagrados de los druidas. Desde los serbales milenarios,
el muérdago llega hasta tus brazos, se hace resina y ritual
para ahuyentar a la muerte. Entre
tótem y autómata la puerta propicia
para cambiar de ángel, el gigante
de Cerne Abbas tumbado en el campo
de Dorset, las estatuas de Rapa
Nui, vigilando la Isla de Pascua,
los cuerpos silueteados al abrigo
de las rocas, los monigotes de la
infancia y la caverna, y los robots
que aprenden a mirarte. Entre tótem
y autómata el espantapájaros
crucificado en la inmensidad del
trigo, el que siempre te espera
allí donde todo lo modela el viento
y tus pasos de niña no se apagan,
tu icono y escondite y madriguera.

TÓTEM XXII

La

arcilla

es contagiosa.

En vano ya

esconderse.

Nunca olvidas

que fuiste

un lugar

pasajero.

Puedes envolver tus brazos en todas las banderas

pero nadie va a traerte la tierra prometida. Creciste

en la generación de los signos

pero agitas un esqueleto sin

memoria, el gozne del grado

cero, la plenitud de la tábula

rasa, palabras encharcadas

como escombros. En tu orilla

arde una sed de raíces,

aletean las trizas, cuando nada

puede florecer en tu asombro

salvo el deseo que ya nunca

retrocede, la inquietud de

las musas más allá de tus

manos. Como Ulises aras la arena, dispones tu sementera de sal.

De «Tótem espantapájaros»

Más poemas en: http://amediavoz.com/iglesias.htm

Encuentro con Efi Cubero y su poemario «Solo inclasificable»

Con Efi Cubero y José Ángel Garrido Cárdeno

En nuestro ciclo de encuentros «El poeta y su voz» tendremos la suerte de contar con la presencia de la poeta Efi Cuberos con la que charlaremos de poesía y , en especial, de su último poemario, «Solo inclasificable». Martes 15 de febrero a las 19 horas en Casa del Libro de Viapol.

En Solo inclasificable relaciona vida, música y poesía, pues qué arte más cercano a la música que la poesía.  El título de Solo inclasificable -y su estructura- nos hace pensar en esta fusión, al igual que la cita de Walter Pater, que abre la puerta al poemario: Todo arte aspira constantemente a llegar a la condición de la música. Un solo es una pieza musical sin acompañamiento de canto, un título que nos avisa de su tono elegíaco, de la pérdida, el duelo, la soledad, pero también de la actitud de descorrer las cortinas y atestiguar la vida para eludir la muerte, como nos dice en su poema Soledad. Un acto de resistencia la escritura, la poesía, la literatura, el estudio, la música, el Arte, la naturaleza y las vivencias que se perpetúan en nosotros, como el paisaje de nuestra infancia .Cómo si no podríamos continuar.

Este poemario se estructura con términos musicales: Solo, Acordes, Contrapunto, Allegro, Andante y Adagio, en los que se recoge 81 poemas, cuyo contenido se ajusta a la emoción de cada movimiento musical.

Faustino Lobato nos habla en su reseña del silencio y la contemplación, resalta su vertiente metafísica, del libro como un único poema fragmentado que recorre un tránsito  ascético místico, así como de la  catarsis que puede ser la escritura.

Álex Chico indica el extrañamiento con el que mira la autora, el que todo escritor siente cuando ahonda en sí mismo y en el mundo y se enfrenta al misterio y al enigma.

Afirma Paco Huelva que es un excelente poemario, que le devolverá la esperanza de sentirse parte del Todo y a la vez Uno indivisible e inclasificable.

Ferran Gallego incide en la trágica vivencia de la pérdida y su dolor, expresarlo con palabras, convertirlo en experiencia literaria puede ayudar a soportarlo, y este poemario «es más que una respuesta literaria a una pérdida radical. Es la forma misma de vivir con ella y a pesar de ella…Efi Cubero está en la poesía, reside en ella. Para ella, el quehacer poético consiste en dotar de expresión concreta a una forma de existencia lírica… Solo inclasificable es un solo poema con varios movimientos. Todos ellos nos hablan del mundo roto por la ausencia».

Para Francisco Onieva la palabra de Efi Cubero no solo es evocación, sino que deviene celebración de la existencia y de lo vivido, con gratitud y asombro. Para ello, los poemas se centran en los pequeños instantes, en los que radica la esencialidad de la vida, y permiten intuir que existe otra realidad más allá de la que percibimos por los sentidos y que nos desborda.

Justo Sotelo destaca , entre otros rasgos, el carácter simbólico de su lenguaje, su regreso al «Paraíso perdido» a lo Milton a través del arte y el hecho creativo.

«Solo inclasificable es una obra de arte llamada a ser inmarcesible, que puede leerse con la mayor fruición», en palabras de Agustín María García López.

Para Miguel Veyrat la autora trata de hallar el tiempo interminable en un «solo» interpretado sobre el vacío, encuentra la música en el silencio con la que confrontar la nada y la brújula para orientarse hasta llegar a la calma frágil de la escritura propia.

Su poesía aúna belleza, sugerencia, contemplación, profundidad, emoción y reflexión en la intensidad de poemas breves con un lenguaje esencial, aunque mantiene igual maestría en la extensión mayor, así  «Aterrizaje», por ejemplo. Una búsqueda de la verdad la poesía.

Ella misma manifestará en una entrevista -realizada por José Moreno Losada en Letralia- que en la poesía “Busco los contrastes, hallar la tensión máxima entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. Indago interiormente y ahondo en la esencia de lo real a través de la exigencia del lenguaje”. Y estos contrastes encontramos en el poemario, entre la luz y la sombra o el engaño y la verdad, lo aparente y lo real, lo visible y lo invisible, la fuerza y la fragilidad, lo efímero y lo eterno. El tiempo- nuestro discurrir por él- puede ser uno e indivisible, donde el pasado revive en el presente y en este se proyecta el futuro, y la experiencia vital, inclasificable.

Nos traza la autora un camino por la pérdida, la muerte del amado, su dolor,  la eternidad de ese amor en la memoria. El recuerdo de la felicidad compartida aviva las cenizas y le impulsa a continuar. Realiza igualmente un viaje interior, hecho de resistencia, hacia la esencia de la vida y la luz, lo invisible que nos alienta, la espiritualidad, la calma del silencio, la contemplación del mundo, la búsqueda de comprensión y de la verdad en la compleja y extraña existencia, la belleza, la catarsis del arte y de la escritura. El tiempo es uno solo hacia el infinito, cubierto de luces y sombras, misterio y una luz para quien ha aprendido a vislumbrar en este viaje. Nos adentraremos en sus partes y versos el próximo martes 15 de febrero. Os esperamos.

Mi reseña completa está en https://culturamas.es/2022/03/04/solo-inclasificable-de-efi-cubero/

mi agradecimiento a la revista Culturamas y a su editor, profesor, poeta y crítico literario Jesús Cárdenas Sánchez.

NADA

Sabías cuándo me desnudaba por entero,

porque ya no era yo sino esa nota

que golpeaba sobre los silencios

para encontrar su escala en la armonía

frente al fortíssimo de la inmensa nada.

ARCILLA

Al esbozar los nombres

sentir sobre las manos

de arcilla la mirada

el hálito del mundo

la proyección de todo.

COMETA

Me gusta este combate a solas contra el viento,

solo por ver volar el sueño de la infancia.

AROMA

Son las primeras luces en el árbol,

instintivo equilibrio del almendro.

Su fugitivo aroma incendia la mañana

convencido de su inmortalidad.

ESTIAJE

Aquí la tierra sabe de destinos.

Y cuando sobreviene el estiaje,

cauces abiertos como las heridas

siguen sintiendo el curso de las aguas

junto a las voces de los que se fueron.

LIMÓN

Sostiene el limonero su carne

de acidez dorada y verde.

Sientes sobre la piel el hormigueo

del sol que lo ilumina.

Así miras el mundo tan agrio y perfumado.

Bello y extraño como la existencia.

LÍNEA

Sola entre multitudes

busco la conjunción.

Trazo mi propia línea

hasta que todo sea

profundidad.

SOLEDAD

Hallar el corazón

del acontecimiento,

descorrer las cortinas,

reivindicar el hecho

de que sigues aquí.

Para eludir la muerte

atestiguar la vida.

Efi Cubero es poeta, historiadora, ensayista, narradora, crítica de arte.  Residió desde niña en Barcelona, allí realizó estudios de Historia del Arte, Lengua y Literatura. Autora de los libros, entre otros, «Fragmentos de exilio» (1992), «Altano» (1995), «Borrando márgenes» (2004), «La mirada en el limo» (2005), «Estados sucesivos» (México, 2008), «Ultramar» (2009), «Condición del extraño» (La Isla de Siltolá, 2013), «Punto de apoyo» (2014). Autora del libro de ensayos «Esencia» (La Isla de Siltolá, 2019) y del libro de artista «Mesa para tres» (2021) junto al pintor Paco Mora Peral. Ha colaborado en varios libros de ensayos, Numerosos poemas, ensayos, narraciones y entrevistas a personajes del mundo del arte, el pensamiento, la ciencia y la literatura le han sido publicados en diferentes antologías y en revistas académicas de pensamiento o literarias de España y América. En este enlace podéis ver algunos artículos publicados en revistas: Efi Cubero – Dialnet (unirioja.es) Ha entrevistado a personalidades como Joan Brossa, J. A. Goytisolo, Javier Cercas, Rafael Moneo, Lara Bosch, Andrés Sánchez Pascual, José María Valverde, Arnau Puig o Dulce Chacón, entre tantos.

Encuentro con Enrique Javier Nogueras Valdivieso y su poemario «Quince días de marzo»

En el ciclo de encuentros con autores, «El poeta y su voz», el próximo jueves 20 de enero a las 19.00 horas en la Casa del Libro de Viapol- Avda. de Diego Martínez Barrio nº4, Sevilla- estaremos con el profesor universitario y poeta, Enrique Javier Nogueras Valdivieso, quien nos hablará de poesía, de su trayectoria literaria y de su último libro publicado, «Quince días de marzo», prologado por Juan Carlos Abril.

Quince días de marzo es un poemario que guarda coherencia y unidad temática ,canta una historia de amor ocurrida en el pasado, ya remoto , pero con tal impronta , que todavía remueve. Nos puede recordar a Garcilaso de la Vega, pues aunque el amor que viven es moderno y actual; no obstante, en el recuerdo será un amor cortés, platónico, galante. En cuanto a lo formal, también nos recuerda al “dulce estilo” .

El suyo es un libro que sorprende por su eclecticicismo, mezcla de clasicismo- poemas con rima y formas métricas, como el soneto, la sintaxis del verso- con un vocabulario actual, incluso coloquial, y poemas de mayor modernidad – sobre todo en el poema de Oratio in solitudinis ora, referente a la soledad, cuyo estilo cambia radicalmente y nos puede recordar al heterónimo Álvaro de Campos, de Pessoa, en una línea más vanguardista.-

El acertado y lúcido prólogo de Juan Carlos Abril nos revela claves – los ecos Eliotianos de su título, por ejemplo- e influencias en el autor . Resalta el prologuista cómo Enrique profundiza en un tema, resultando sus poemas variaciones o indagaciones, a partir de las cuales va abordando una experiencia vital, convirtiéndola en experiencia estética, escribiendo un cancionero- al modo de Petrarca- referente a los quince días de amor, con sus correspondientes noches.

Poesía breve, intensa, depurada, en una mezcla de clasicismo y modernidad, poemas que – como Machado- borran la historia para cantar la emoción.

Ahondaremos en sus versos en el encuentro, de momento, os dejo algunos poemas:

Poema XIII

Como quien pierde el juicio

voy haciendo presagios.

Voy buscando señales.

Así. Como el que ama.

—–

Vives en marzo como paloma

más allá de su vuelo y su rama

vive en la eternidad que la reclama

y en cada marzo tu memoria asoma.

Vives en marzo como en la redoma

vive el residuo vivo de la llama,

como en el corazón , cuando se inflama

y en la sangre el recuerdo o el aroma.

En la humedad del aire y en la espera

cruel del mes que sigue, en la coraza

y en el recuerdo de las violetas,

y en las tardes tranquilas y secretas

y en la lluvia y el barro o la amenaza

ebria y nocturna de la primavera.

—–

y XIV

(CANCIÓN DE MARZO)

Cuando la primavera se acerca ruidosa

y el tiempo nuevo esparce despacio su dulzura,

teñida de nostalgia de la nieve,

entonces me pregunto cuándo volveré a verte.

Mientras el blanco espino presume de su albura

y el ramaje del bosque su verdor recupera,

y cuando ya los pájaros en su latín insisten,

ahora yo me pregunto si cuando vuelva a verte

mi corazón cansado redoblará su trino,

tal corzo que la fuente recuerda malherido,

o por fin a tu lado latirá indiferente,

como caen los copos o el almendro florece.

—–

…IV

Está escrito «ay del solo» pero quién que está vivo no es la sombra solitaria de un sueño,

la sombra solitaria de un sueño solitario…

Pues que solo he nacido, tú aguárdame,

pues solo he de morir, acompáñame,

pues he de vivir solo, protégeme, no dejes, nunca dejes,

nunca dejes que engañen mis palabras o mis pasos, la algarabía imprevista,

las lilas impasibles, la menuda violeta,

tú ,presencia absoluta y perpetua, hilo que no se rompe,

mapa de un laberinto

del que nunca se escapa.

Enrique Nogueras (Granada, 1956) es licenciado en Filología Clásica y Filología Románica por la Universidad de Granada, donde se doctoró en la segunda especialidad con una tesis sobre la Tradición Clásica en la poesía de Fernando Pessoa, Carles Riba y Luis Cernuda. Es profesor Titular de Filología Románica de la UGR y autor de numerosos trabajos de carácter académico, entre los que destacan los realizados sobre el poeta del siglo XV Ausiàs March. Ha sido colaborador de la Universidad de Iași y, desde 2012, es profesor invitado en la Universidad de Suceava. Asimismo, realiza traducciones de la literatura portuguesa y rumana, entre las que cabe señalar Historia del futuro (Cátedra, 1987), de António Vieira, y Narraciones, de Mihai Eminescu, que mereció en 2017 el Premio Memorial de Ipotesti. Hasta su desaparición en 2018 fue editor adjunto de la revista El genio maligno, y actualmente codirige El mundo románico.

En 2013 se presentó en el Festival Internacional de Poesía de Bistrița su libro de poemas Ore la Mogoşoaia / Horas de Mogoşoaia. En 2017 apareció De la resurrección y, al año siguiente, el cuaderno de poemas traducidos al portugués Terceira Margem. En 2019 recibió el Premio del Festival Internacional de Literatura «Tudor Arghezi» de Târgu Jiu.

Forma parte de ARACIS (Agencia Rumana para calidad de la enseñanza superior) y en septiembre del año pasado fue condecorado por el presidente de Rumanía en reconocimiento a su trabajo de traducción y difusión de la cultura Rumana.

Ciclo «El poeta y su voz» : Rosario Troncoso. «Nuestra orilla salvaje», 23 de noviembre.

El martes 23 de noviembre a las 19.00 horas podremos hablar con Rosario Troncoso de poesía y , en especial, de su poemario «Nuestra orilla salvaje». Un imprevisto imposibilita a la autora a venir a Sevilla y el encuentro será virtual a través de Meet, desde la librería Casa del Libro de Viapol, Avenida de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Quienes estén interesados podrán contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com .

Mi compañera Ana Recio Mir, profesora de Lengua y Literatura, Doctora en Filología Hispánica, crítica literaria y poeta, ha realizado la semblanza de la autora y breve reseña del poemario que os dejo a continuación:

«La gaditana Rosario Troncoso es autora de más de una decena de libros y cultiva la poesía y el guión teatral. Es licenciada en Humanidades por la Universidad de Cádiz y máster en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Además es profesora de Lengua y Literatura españolas en secundaria y bachillerato.

En 2012 logró el accésit al XV Premio de Poesía del Ateneo de Sanlúcar de Barrameda por su obra Reconstrucción. Ha dirigido encuentros literarios en Andalucía y es integrante del Centro Andaluz de las Letras. Colabora en medios de comunicación como Onda Cero de Cádiz, y publica artículos literarios en La voz del sur, CaoCultura, y en Diario Bahía de Cádiz, donde han visto la luz sus colaboraciones sobre la enseñanza, la música y hasta sobre el alcalde de la ciudad. Dirige la revista El ático de los gatos, y El ático de los gatitos para niños.

Ha impartido talleres literarios en el Centro penitenciario Puerto III y este año ha sido invitada y ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Granada. Es autora de una adaptación didáctica de La Celestina y ha impartido escritura creativa en el programa de Mentorías de la Universidad de Cádiz para alumnado de altas capacidades intelectuales.

La riqueza de sus intereses culturales se plasma en su revista El ático de los gatos o en las páginas de “Magia, brujería y esoterismo en la Historia” publicado por la Universidad de Cádiz.

Mujer trabajadora, antes de Nuestra orilla salvaje (2017) Rosario Troncoso ya había publicado siete poemarios entre los que destacan entre otros Huir de los domingos (2006), Delirios y mareas (2008), Juguetes de Dios (2010), y Eternidad provisional (2016). Ha colaborado también en numerosas revistas como La Gaya ciencia, Estación poesía, Crátera, Maremágnum o Dos orillas y es, además, editora en Takara editorial.

Sus últimos libros son Los ángeles fríos (2019) y En el corazón escamas (2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al hindí, inglés, alemán e italiano. Ha coordinado recientemente una antología de poesía femenina con Carmen Canet titulada Maternidades.

Nuestra orilla salvaje reúne un ramillete de 37 poemas que se organizan en dos secciones: “El abrazo de los extraños” y “El final de las hadas”. El título del volumen parece una declaración de intenciones, como si manifestara su deseo de mostrar al lector lo menos lógico y convencional del ser humano.

En los 26 textos de la primera parte se abordan temas como el paso del tiempo, la muerte, le lejanía, la búsqueda del equilibrio, la aceptación del camino del existir, el triunfo sobre la muerte, el goce del presente o el dolor, entre otros. El rótulo de la segunda parte “El final de las hadas” parece apuntar al fin de la infancia, esa época en que muchas cosas se sueñan o se idealizan. La naturaleza parece ser un refugio, casi un nido para la felicidad, por eso en su vuelo jubiloso las gaviotas “gritan mi nombre”.

En lo que respecta a la métrica, la autora escribe con total libertad, sin ajustarse a las estrofas clásicas, ni buscar premeditadamente la rima. Emplea el endecasílabo combinado con versos de arte menor, como el heptasílabo, en poemas, por lo general, más breves en la primera parte que en la segunda.

Su lengua es clara y cristalina, lo que facilita la comunión con el lector y la emplea de un modo original, sobre todo al usar recursos como la personificación:

Y el odio en las chinchetas

del tablón de noticias.

Es una grosería

Dejarse el cuerpo inútil con corbata.

Poeta de exquisita sensibilidad, su alma se conmueve ante las tragedias cotidianas, como la muerte de un vecino. el último poema del libro, de acendrado lirismo y de temática amorosa, pone la guinda a este excelente poemario»

Por mi parte, en mi lectura he encontrado en este poemario, intimista y confesional, la historia de un derrumbe, de un dificultoso período de crisis personal ; el final de una relación y el principio de una nueva vida. La ruptura y su doloroso duelo en un verso claro y tono contenido por el que nos lleva a sentir las cenizas de lo que ardió, el duro trecho que hay que recorrer, el bullir de todas las emociones que atraviesan por ella: “Inquietud. No toques nada por dentro./ Pues no hay control . Y todo arde» ; hasta llegar a una estoica aceptación y a la idea de que mejor ese paso que vivir enterrados en vida. Al final la aceptación la hace libre.

Se retrata a dos personas distanciadas, dos desconocidos que apenas se entienden, una casa invadida por la desgana, el sentimiento de vacío y de muerte, una muerte que se piensa necesaria para seguir viviendo. Será preciso buscar el equilibrio cuando uno tiene que enfrentarse a la soledad y al hueco que deja un nombre, reunir todas las fuerzas posibles; pero el sujeto poético , de fuerza, parece saber bastante.

Poemas de Isabel Bono

El pasado 3 de noviembre tuvimos en el Taller de poetas un encuentro virtual con la escritora- poeta y narradora- Isabel Bono. Nos encantó charlar con ella, la admiraba como poeta y como persona es una delicia, fue muy lindo e inspirador, y lo pasamos muy bien, se nos pasó el tiempo volando. Os dejo algunos poemas suyos:

ROMA TERMINI (RUMBO NORTE)

esta lluvia

no va a detenerme

yo solo estoy de paso

esta lluvia

no es mía

HE TENIDO UN SUEÑO

una casa vacía

que llegaras cansado

jarra de limonada en la mesa

no entiendo por qué no

                                 De Los días felices (2003)

LA MADUREZ DE REPENTE

La madurez de repente

un día cualquiera.

Con el tiempo justo

para huir de los espejos.

Te atrapa la mirada fija,

el gesto breve,

la cabeza alta;

no queda más remedio que rendirse.

La madurez de repente

un día cualquiera,

y ya somos intrusos

en nuestros propios cuerpos.

El intruso (1987)

LA LOCURA DECIDE

el loco desearía otro destino

no mentir

no hablar

cambiar cien veces de domicilio

hasta darle esquinazo

nada

ni un collar de brasas

podría detenerla cuando besa

Contra todo pronóstico (1994)

aquí y ahora

saberlo todo

y que todo queme

                               de Juegos reunidos Geyper (2009)

deseo tener pájaros en la cabeza

tempestad y verano                

lo no dicho

deseo dudas cicatrices tu boca

piedra y desierto

que entre raíces crezca la hierba

deseo otra piel arena sueños

abismo memoria vidas

el comienzo sin final

siempre tuve deseos de ser hombre

gato adoquín insecto obra maestra

madera de violín partitura

lienzo pincel amarillo de cadmio

campo de trigo con o sin cuervos

cristal de sal nuez moscada

higuera tronco de olivo

saco de algarrobas

el azul de los témpanos

la lluvia

el mar rojo

toda tu sangre

serlo todo a la vez

y recordarlo

de Algo de invierno (2011)

deriva

no teníamos en común

más que la monotonía del verano

no nos unía

más que la cadena de mentiras

que forjábamos a la hora de la siesta

para sentirnos más valientes, menos solos

nos unía reinar sobre jardines ajenos

nos unía ver crecer la hiedra

cubriendo un tronco seco

La chispa, ¿de qué vida?

la vida sucedía

idéntica

verano tras verano

en un patio

lleno de macetas de helecho

incapaces de aprender de los mayores

fuerza paciencia, la palabra futuro

estudiábamos la cal de las paredes

vasos comunicantes

confiados y confusos

nombramos cuanto vimos

todo nos pertenecía

cuando bajaba la marea

las rocas perforadas por el mar

la playa muda

nuestros cuerpos dormidos

dando origen

al sueño de las algas

y todo brillaba

de Lo seco (2017)

Poema Alguien :

Isabel Bono – Alguien dice en PoetiCAL Málaga en mp3(18/03 a las 15:48:06) 01:42 10853258 – iVoox

siempre es la luz culpable de cada caída

busco una palabra

lucha

y digo, ¿por qué ahora?

ganarle unos metros a la oscuridad

dijo alguien

y no hay más

solo se trata de eso

una vez

cada vez

todas las veces

Me muero (2021)

El poeta y su voz: Adriana Schlittler y «El péndulo»

Comenzamos con el nuevo ciclo «El poeta y su voz» el 13 de octubre a las 19.00 horas, aunque debería decir continuamos, y retomamos con los autores que no pudieron venir el año pasado por culpa de la pandemia: Adriana Schlittler y su poemario «El péndulo».

Adriana Schlittler Kausch nació en Porto Alegre (Brasil). Es profesora de latín y griego en un instituto de Sevilla, así como escritora, fotógrafa, artista y actriz. Como poeta ha publicado Crueldades afines (Ediciones En Huida), Vacaciones (Editorial Ultramarina, junto al compositor Julio de la Rosa), Parches (Origami), El Péndulo (Harpo) y Nox erat (Maclein y Parker). Sus poemas han aparecido en algunas antologías y ha colaborado en revistas literarias como Obituario, Nueva Grecia, Maf Gufin, La Galla Ciencia, Diverso o Estación Poesía. Como fotógrafa ha expuesto en Fast Expos (Sala Siroco, Madrid). Su trabajo fotográfico ha sido incluido en el libro Nox erat (Maclein y Parker), así como en distintas revistas y magines digitales, como Lecool Barcelona. Ha sido seleccionada para participar en la Bienal Olot Fotografía que tendrá lugar en 2021. Como actriz, ha trabajado en numerosos videoclips de bandas y artistas como Julio de la Rosa, Belladrone, Trisfe, etc. También ha participado en anuncios como el spot de la campaña de San Valentín de 2019 de la editorial DeBolsillo (Penguin random House).

En su poemario Péndulo hay un lugar mítico y paradisíaco que se abandona- como el amor, la infancia o la inocencia-, cuyos pétalos el sujeto arranca para hacerse piel, carne, hueso y sangre. Y en el péndulo del corazón aparece el dolor, el abismo, el frío , el invierno avanzando, la enfermedad, el tiempo cíclico: sístole y diástole. La memoria viene con su cuchillo en la mano para hacernos sentir la ausencia y la nostalgia, la araña que nos arrincona en el polvo y la ceniza y mostrarnos derrota. Vislumbramos la luz, pero demasiado lejos, «lejos es un adverbio que el tiempo elige para hacernos impares». Pero como en la naturaleza, todo se destruye y reconstruye, todo termina y empieza, y así nuestro ciclo.

Su poesía, como comprobaréis en estos versos que os dejo, es sumamente sugerente. Expresión depurada que deja pinceladas de imágenes , fragmentos cortantes como fisuras en la piel, que nos provocan sensaciones, incluso físicamente el dolor- tal como decía Emily Dickinson- en poemas breves y condensados. Un ejercicio de intensidad.

No encontramos títulos de poemas, el libro parece un continuum de piezas enlazadas por el hilo de la historia oculta en sus diferentes partes: El inicio, la casa, todo es tiempo si lo miras bien, el invernadero, la muerte de los pájaros, cepos, el péndulo y el epílogo.

Os dejo algunos poemas para abrir boca:

Hablábamos por hablar. Nos atravesaban las palabras.

Nos amasaban hasta adoptar sus formas. Un caballo

a un caballete; una legua a una lengua. Estrangular

este lugar.

No puedo callar. Las palabras caben en mí como

cabe un guante. Quiero deshacerme, rebobinarme,

llegar hasta la plenitud del nacimiento. hasta la

matriz. Allí hay un lugar donde las cosas se llaman

por sus nombres: guarecerse es un vientre cálido,

nacer es respirar.

Entonces conseguí escupir las palabras. Una por una,

las veía marchitarse en la tierra, redoblarse en sus

muchas manchas y temblar como una culebrilla que

se escapa del agua y corre a buscar cobijo entre las

ramas. Y así , salieron de mi cuerpo y yo me quedé

flacucha y sin nada que decir.

————–

Y nuestro bosque se veía al final del camino. Los

árboles crecían fuertes y las cepas se trenzaban entre

oscuridad y aspereza. el pecho escardado junto al

olvido de

tenerse en el verbo como un rincón detiene el polvo.

El invierno tallaba su trazo como una raíz que nos

halla a tientas

en el fondo de las cosas.

———–

El amarillo retumbaba fuera. Espigando.

Yo vigilaba el albor de la cebada.

No había cruz manchando mi cuerpo. No había

lente con la que mirar el ocaso.

Éramos el otoño todavía.

———-

Viejo agricultor,

la memoria es casi un filamento, parte de un estómago

herbívoro que no entiende del correr del agua o de

la voluntad, de si las cosas duelen o se marchitan.

No entiende de las líneas que se precipitan al cuerpo

anunciando su edad. Ni siquiera del rugido de esta mosca

que nos ronda ya como un cadáver.

———-

Arrancarle trozos a las cosas y contemplar su desnudez y

su despojo. Eso decías mientras definías

la infancia bosquejando los árboles con la memoria.

Tú siendo fuente que da vida al higo. Tú siendo tronco

o raíz estancada que se hunde a fondo y dentro como lo

hacen las palabras.

Tú siendo raíz y tuétano de la tierra que se abre paso. Ese

impulso que enlaza las ramas.

———-

Porque todo vuelve a ti, brotando. Como el ladrido

de la cosecha revierte en su matriz. Como brotan los

juncos y la enfermedad. y la uva pisada se palpa su

sangre.

No hay derribo si no hay construcción.

Por eso renacemos como espuma de la orilla.

Por eso la ceniza es seca como amar.

Por eso la vida

se agarra a su propio derrumbarse.

Así,

ensartas un río a la desolación y lo moldeas a mi rostro.

Y yo veo crecer una raíz en cada cuerpo que expira.

LEÓN FELIPE

La semana pasada estuve leyendo Antología Rota de León Felipe, con prólogo de Miguel Galindo. Nuestro autor se llamaba realmente Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero terminó firmando sus obras con el pseudónimo de León Felipe, tal vez como reflejo de un proceso de transformación personal y vital. Nace en Tábara, un pueblo de Zamora, el 11 de abril de 1884, pero ya de pequeño tuvo varias mudanzas, lo que fue una constante en su vida. Curiosa y sorprendente la trayectoria de este poeta, dramaturgo, traductor y profesor, trotamundos desde muy joven. Parece que tenía vocación artística- en un principio se interesó por el teatro-, pero su padre quería que tuviese unos estudios «serios y de provecho» y se decidió por Farmacia- al ser la carrera más breve-, que estudió en Madrid. Muere el padre y se hace cargo de la familia, instalándose como farmacéutico. Posteriormente, más libre, ingresa en una compañía de teatro y recorrerá con ella pueblos de España y Portugal. En este tiempo descubre su vocación poética y quiere dedicarle más tiempo a la escritura, entonces decide en el invierno instalarse en Madrid y en verano vive, como regente de farmacia, en varios pueblos castellanos, mientras escribe Versos y oraciones de caminante, un poemario sencillo y personal que se publica en la época del Ultraísmo . Parece que su estilo directo y claro tiene buena acogida. A él pertenece su poema «Como tú», especialmente emotivo y sentido, tal vez muy auténtico, acorde con sus vivencias, como cuando dice en otro poema: «Ya vendrá un viento fuerte/ que me lleve a mi sitio».

Encontramos un hecho inesperado y es su encarcelamiento por estafa, se lleva año y medio en la cárcel. Después se buscará la vida en África y más tarde en América, donde conoce a Berta Gamboa, profesora, con quien se casará, viviendo en Nueva York (1925). Él también trabajará como profesor de Lengua y Literatura en diversas universidades. De este modo, antes de la triste y terrible Guerra Civil española, León Felipe ya estaba establecido en las Américas. No obstante, cuando estalla el conflicto vuelve a España , llegará a Madrid, retrocederá con el gobierno republicano a Valencia y finalmente sí, se exilia a las Américas. Sentirá el exilio porque por motivos políticos no podía volver , además en nuestro país estaban sus libros prohibidos, como los de muchos otros autores. Este lamentable y sangriento acontecimiento histórico influirá en su poesía, que se vuelve política, ideológica, social, un grito de dolor y denuncia contra el fascismo y contra el papel que jugó el aparato eclesiástico por apoyar a los nacionales . Miguel Galindo indica en su prólogo: «La guerra transforma totalmente el ideario y amplifica los recursos, la retórica, la teatralidad, el tono, el gesto que se manifestaban en la creación literaria de su autor hacia 1931. A partir de 1936, sus textos adquieren un nuevo valor. Están ideados, escritos y concebidos para ser recitados e interpretados ante un auditorio multitudinario bajo la urgente amenaza de la muerte… Antología rota supone la depuración definitiva de la poética simbolista, da la mano a la poesía social de Blas de Otero, Celaya, Hierro, y abre las puertas a la ficcionalización del personaje, tan en boga en la poesía de la experiencia y que proviene de la poesía meditativa inglesa a través de Unamuno, Juan Ramón y Cernuda.»

Guillermo de la Torre – quien lo conoció personalmente y coincidieron desde 1918 a 1923, desde 1934 a 1938 y en 1947- redactó en su primera edición el epílogo de esta antología, describiendo su itinerario poético vital, en el que manifiesta : «nadie como León Felipe hace equivalentes los términos Biografía, Poesía y Destino con tan patético ardor, tan llameante sinceridad…vertidas en cauces parabólicos y metafóricos». Resalta en el segundo libro de Versos y oraciones de caminante, publicado en 1929, la influencia de Walt Whitman y de la Biblia. En 1930 publica en México su poema Drop a star, con el que intenta dar un cambio a su poesía y en el que Guillermo indica ciertos rasgos estilísticos novedosos como «las interrogaciones sobre sí mismo, los desdoblamientos, que luego adquirirían más concreto desarrollo».

En 1935 aparece en Madrid una Antología suya, publicada por los amigos.

El 11 de febrero de 1937 escribe su primer gran poema de la guerra, La insignia, a raíz de la caída de Málaga en poder de los franquistas. En 1938, cuando los bombardeos arrecian sobre Barcelona , escribe Oferta, poemas que formarán parte de su libro El payaso de las bofetadas y el pescador de caña. Desde entonces escribirá una serie de poemarios reivindicativos: El hacha( 1939), Español del éxodo y del llanto (1939), El gran responsable (1940), Ganarás la luz…( 1943). En esta antología se recogen poemas de los textos indicados, pero no en su versión original, pues León Felipe no daba su obra por acabada definitivamente y la iba revisando, resultando una obra final unitaria en la que pasará del grito a la esperanza de un orden nuevo.

Su poema «La insignia» lo podéis leer en este enlace: https://www.lainsignia.org/2000/diciembre/red_001.htm

Miguel Galindo comenta la influencia que pudo tener en nuestro autor el poeta Juan Larrea, de quien fue amigo y con quien colaboró en Cuadernos americanos. Paulino Ayuso destaca como semejanzas entre ambos la idea de España-víctima, la aspiración a un mundo u orden nuevo, el sentido poético como órgano de percepción de la ultrarrealidad, la presencia de símbolos genéricos o la idea del poeta como transmisor.

Recitó por varios países de América Central y América del Sur. Sabía cautivar y emocionar a su auditorio.

Se interesó por su obra Luis Cernuda y Luis Felipe Vivanco, además de otros autores, como Octavio Paz. Sus libros serán conocidos en España por el mundo universitario desde su publicación en 1947, se reeditó por Losada en 1957 Antología rota. Igualmente, la generación del 50, los poetas llamados sociales, y los cantautores tendrán presente sus poemas.

En opinión de Gerardo Diego: » No podría juzgar la poesía de León Felipe. Solo quererla , abrazarla. Para mí, antes que todo, no es una obra, sino un hombre. Y además un hombre complejo y múltiple que solo se unifica en la raíz del corazón. Así también su poesía, escéptica o anárquica, revolucionaria y creyente, sincerísima y palpitante…»

Por lo tanto, encontramos Influencia de Unamuno, Whitman, la Biblia, mezcla de poesía y prosa, uso de recursos del teatro, de la repetición, de la enumeración, los diálogos, exclamaciones e interrogaciones,predominando el versículo y un saber llegar al público con la emotividad y el discurso de sus poemas, con los que sientes el llanto, pero también la esperanza y el sueño de un mundo nuevo.

Un esquema de su biografía lo podéis encontrar en la web de su Fundación: fundacionleonfelipe. com/

1884 (11 de abril)
Felipe Camino Galicia nace en Tábara (Zamora), donde su padre ejerce como notario.

1887
Se traslada a Sequeros (Salamanca) por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1893
Se traslada a Santander por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1901-1906
Estudia Farmacia en Madrid.

1907
Abre su primera farmacia en Santander.

1915
Es condenado por estafa a entrar en la cárcel de Santander.

1917-1919
Trabaja en farmacias de distintas localidades, como Balmaseda (Vizcaya), Villaluenga de la Sagra (Toledo), Piedralaves, Arenas de San Pedro (Ávila) y Almonacid de Zorita (Guadalajara), donde escribe los versos que formarán su primer libro .

1920 (13 de enero)
León Felipe lee en el Ateneo de Madrid una selección de su primer libro Versos y oraciones de caminante, publicado tan sólo unos meses después por la imprenta madrileña de Juan Pérez.

1922
León Felipe es nombrado administrador y depositario del Hospital de San Carlos (en los territorios de la Guinea Ecuatorial española).

1923
León Felipe viaja a México. Conoce allí a Berta Gamboa, profesora de inglés.

1924
León Felipe y Berta Gamboa se trasladan a Nueva York, contrayendo matrimonio en Brooklyn. Por mediación del hispanista Federico de Onís, se forma como docente en la Universidad de Columbia, obteniendo una plaza de literatura española en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York).

1929
Se encuentra en Nueva York con Federico García Lorca, a quien conocía de los ambientes literarios madrileños.

1930
Regresa a México.

1936
Es nombrado profesor de español en la Universidad de Panamá. Allí conoce el estallido de la Guerra Civil española y decide regresar a España.

1937
Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia.

1937 (28 de marzo)
Lee La insignia en el Cine Coliseum de Barcelona.

1938
Pone rumbo a México a bordo del “Bretagne”.

1939
Entra a formar parte de la Casa de España en México, promovida por el presidente Lázaro Cárdenas.

1946-1947
Gira de conferencias a lo largo de todo Hispanoamérica.

1957
Muere Berta Gamboa

1967
Recibe del embajador de Israel en México la entrega simbólica de un bosque con su nombre en Jerusalén.

1968 (18 de septiembre)
Fallece en México D.F., donde es enterrado.

Sobre su poesía y vida encontramos amplia información en :

Haz clic para acceder a AF-LeonFelipe.pdf

Os dejo algunos poemas o fragmentos de sus largos poemas:

       ROMERO SOLO…

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos siempre los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

  
                 (Versos y oraciones del caminante, 1920-1929)

BIOGRAFÍA, POESÍA Y DESTINO

El poeta le cuenta su vida primero a los hombres;
después, cuando los hombres se duermen, a los pájaros;
más tarde, cuando los pájaros se van, se la cuenta a los árboles…

Luego pasa el Viento y hay un murmullo de frondas.
Y esto me ha dicho el Viento:
que el pavo real levante la cola y extienda su abanico,
el poeta debe mover sólo las plumas de sus alas.

Todo lo cual se puede traducir también de esta manera:
lo que cuento a los hombres está lleno de orgullo;
lo que cuento a los pájaros de música;
lo que cuento a los árboles, de llanto.
Y todo es una canción compuesta para el Viento,
de la cual, después, este desmemoriado y único espectador
apenas podrá recordar unas palabras.
Pero estas palabras que recuerde son las que no olvidan nunca las piedras.
Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad.
Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.

PROMETEO

IV

«Cambio de agonías como de vestidos, no le pregunto al herido cómo se siente, me convierto en el herido. Sus llagas se hacen lívidas en mi carne mientras le observo, apoyado en mi bastón.

Ese hombre que se sienta en el banquillo y es acusado por hurto, soy yo; y ese mendigo soy yo también.

Miradme, alargo el sombrero y pido vergonzosamente una limosna…»

 Y si yo soy ese ladrón que es condenado por hurto, y ese mendigo que alarga el sombrero y pide vergonzosamente una limosna, también soy Jonás y Job y Whitman y Prometeo y un lagarto y Cristo… y muchas cosas más. Y mientras los poetas no puedan decir esto sin orgullo ni humildad y sin que nadie se escandalice, porque no es más que un signo de presencia y simpatía, con la angustia y la esperanza de toda la Creación, la Poesía quedará paralítica en las manos y al arbitrio de todos los que afirman orgullosamente que su yo, con los atributos personales y perecederos del hombre temporal, es el generador y transformador de la Poesía del mundo.           

 El poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua.         

 El verso anterior al mío es una antorcha que traía en la mano el poeta delantero que me buscaba, y el verso que me sigue es una luz que está encendiendo otro en las sombras espesas de la noche, viendo mis señales.
            Vuelvo a decir:          

  No canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de los símbolos.

Yo soy Jonás…

El poeta prometeico , de Ganarás la luz

¿CARA O CRUZ?

Filósofos
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción…
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?…
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!

¿Cara o cruz?

¡Cruz!

Perdí…Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a
un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro
mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde
colgar mi orgullo;
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente —filósofos, escuchad esto bien—,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos,
sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.

El poeta y el filósofo, Del poeta maldito

POESÍA

Poetas… La Poesía es una ventana… Para mí es la ventana… la única ventana de mi casa. Por esta ventana irrumpe la luz e ilumina todo lo que yo escribo en las paredes.

Y también entra el Viento. El viento entra y sale por la ventana y un día se lo llevará todo: las paredes, las palabras escritas y este yo que tiene una orgullosa cola de renacuajo y también parece un torpe y lento gusano que camina movido por el hilo viscoso de su baba. Prefiero la metáfora del gusano.

Diré entonces que este yo, el pronombre personal que he escrito tantas veces en las paredes, es un gusano nada más.

Diré también que el Viento es un gigante burlón que se lleva los sueños, como los huevos de perdiz, y que los acuesta en lechos blandos y propicios.

Diré algo más de la Luz. La Lu puede ablandar y descerrajar los sueños. ¿He dicho sueños o huevos? Porque un huevo es un sueño y un gusano es un sueño que camina.

Yo sé además que entre el Viento y la Luz hay ciertos plantes

…He oído decir que entre el Viento y la Luz pueden convertir un gusano en mariposa.

¡Un gusano en mariposa! Este es el milagro, el brinco prodigioso que a mí me ha sostenido sobre la tierra… esto es lo que más me ha maravillado de todo cuanto he visto en el mundo… este es el asombro mayor que ha presenciado mi conciencia… Un ratón –decía Whitman cuando le tachaban de incrédulo y de ateo–, un ratón es milagro suficiente para convertir a mil trillones de infieles… Y yo digo que un gusano transformado en mariposa es mucho más asombroso que la rotación matemática y musical de las esferas siderales. Todo en el mundo se mueve con un rodar de noria dentro de un círculo cerrado… la serpiente se chupa el caramelo de la cola… la Tierra rueda y se repite… la historia es siempre «el dulce y y egoísta cuento de la rosquilla… Todo marcha y vuelve en una dialéctica cerrada y fatal… Pero el gusano tiene una dialéctica poética… el gusano se convierte en mariposa…

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

Un signo…¡quiero un signo! de Parábola y poesía

TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

«Levántate ve a Ninive, ciudad grande, y pregona contra

ella».

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón más

oscuro de la nave

hasta que el Viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

«¿Qué haces ahí, dormilón?¡Levántate!»

-Yo no soy nadie:

un ciego que no sabe cantar. ¡Dejadme dormir!

Y alguien, ese Viento que busca un embudo de trasvase, dice

junto a mí, dándome con el pie:

«Aquí está; haré bocina con este hueco y viejo cono de metal;

meteré por él mi palabra y llenaré de vino nuevo la vieja cuba

del mundo. ¡Levántate!

-Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir»

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó a mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre…

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno…

De allí traigo ahora mi palabra.

Y no canto la destrucción:

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo…

Yo soy Jonás.

de El viento y yo

Y terminamos con este magnífico homenaje que le hicieron por el 50º aniversario de su muerte en la Biblioteca Nacional y que os aconsejo ver, todo un lujo: