LEÓN FELIPE

La semana pasada estuve leyendo Antología Rota de León Felipe, con prólogo de Miguel Galindo. Nuestro autor se llamaba realmente Felipe Camino Galicia de la Rosa, pero terminó firmando sus obras con el pseudónimo de León Felipe, tal vez como reflejo de un proceso de transformación personal y vital. Nace en Tábara, un pueblo de Zamora, el 11 de abril de 1884, pero ya de pequeño tuvo varias mudanzas, lo que fue una constante en su vida. Curiosa y sorprendente la trayectoria de este poeta, dramaturgo, traductor y profesor, trotamundos desde muy joven. Parece que tenía vocación artística- en un principio se interesó por el teatro-, pero su padre quería que tuviese unos estudios “serios y de provecho” y se decidió por Farmacia- al ser la carrera más breve-, que estudió en Madrid. Muere el padre y se hace cargo de la familia, instalándose como farmacéutico. Posteriormente, más libre, ingresa en una compañía de teatro y recorrerá con ella pueblos de España y Portugal. En este tiempo descubre su vocación poética y quiere dedicarle más tiempo a la escritura, entonces decide en el invierno instalarse en Madrid y en verano vive, como regente de farmacia, en varios pueblos castellanos, mientras escribe Versos y oraciones de caminante, un poemario sencillo y personal que se publica en la época del Ultraísmo . Parece que su estilo directo y claro tiene buena acogida. A él pertenece su poema “Como tú”, especialmente emotivo y sentido, tal vez muy auténtico, acorde con sus vivencias, como cuando dice en otro poema: “Ya vendrá un viento fuerte/ que me lleve a mi sitio”.

Encontramos un hecho inesperado y es su encarcelamiento por estafa, se lleva año y medio en la cárcel. Después se buscará la vida en África y más tarde en América, donde conoce a Berta Gamboa, profesora, con quien se casará, viviendo en Nueva York (1925). Él también trabajará como profesor de Lengua y Literatura en diversas universidades. De este modo, antes de la triste y terrible Guerra Civil española, León Felipe ya estaba establecido en las Américas. No obstante, cuando estalla el conflicto vuelve a España , llegará a Madrid, retrocederá con el gobierno republicano a Valencia y finalmente sí, se exilia a las Américas. Sentirá el exilio porque por motivos políticos no podía volver , además en nuestro país estaban sus libros prohibidos, como los de muchos otros autores. Este lamentable y sangriento acontecimiento histórico influirá en su poesía, que se vuelve política, ideológica, social, un grito de dolor y denuncia contra el fascismo y contra el papel que jugó el aparato eclesiástico por apoyar a los nacionales . Miguel Galindo indica en su prólogo: “La guerra transforma totalmente el ideario y amplifica los recursos, la retórica, la teatralidad, el tono, el gesto que se manifestaban en la creación literaria de su autor hacia 1931. A partir de 1936, sus textos adquieren un nuevo valor. Están ideados, escritos y concebidos para ser recitados e interpretados ante un auditorio multitudinario bajo la urgente amenaza de la muerte… Antología rota supone la depuración definitiva de la poética simbolista, da la mano a la poesía social de Blas de Otero, Celaya, Hierro, y abre las puertas a la ficcionalización del personaje, tan en boga en la poesía de la experiencia y que proviene de la poesía meditativa inglesa a través de Unamuno, Juan Ramón y Cernuda.”

Guillermo de la Torre – quien lo conoció personalmente y coincidieron desde 1918 a 1923, desde 1934 a 1938 y en 1947- redactó en su primera edición el epílogo de esta antología, describiendo su itinerario poético vital, en el que manifiesta : “nadie como León Felipe hace equivalentes los términos Biografía, Poesía y Destino con tan patético ardor, tan llameante sinceridad…vertidas en cauces parabólicos y metafóricos”. Resalta en el segundo libro de Versos y oraciones de caminante, publicado en 1929, la influencia de Walt Whitman y de la Biblia. En 1930 publica en México su poema Drop a star, con el que intenta dar un cambio a su poesía y en el que Guillermo indica ciertos rasgos estilísticos novedosos como “las interrogaciones sobre sí mismo, los desdoblamientos, que luego adquirirían más concreto desarrollo”.

En 1935 aparece en Madrid una Antología suya, publicada por los amigos.

El 11 de febrero de 1937 escribe su primer gran poema de la guerra, La insignia, a raíz de la caída de Málaga en poder de los franquistas. En 1938, cuando los bombardeos arrecian sobre Barcelona , escribe Oferta, poemas que formarán parte de su libro El payaso de las bofetadas y el pescador de caña. Desde entonces escribirá una serie de poemarios reivindicativos: El hacha( 1939), Español del éxodo y del llanto (1939), El gran responsable (1940), Ganarás la luz…( 1943). En esta antología se recogen poemas de los textos indicados, pero no en su versión original, pues León Felipe no daba su obra por acabada definitivamente y la iba revisando, resultando una obra final unitaria en la que pasará del grito a la esperanza de un orden nuevo.

Su poema “La insignia” lo podéis leer en este enlace: https://www.lainsignia.org/2000/diciembre/red_001.htm

Miguel Galindo comenta la influencia que pudo tener en nuestro autor el poeta Juan Larrea, de quien fue amigo y con quien colaboró en Cuadernos americanos. Paulino Ayuso destaca como semejanzas entre ambos la idea de España-víctima, la aspiración a un mundo u orden nuevo, el sentido poético como órgano de percepción de la ultrarrealidad, la presencia de símbolos genéricos o la idea del poeta como transmisor.

Recitó por varios países de América Central y América del Sur. Sabía cautivar y emocionar a su auditorio.

Se interesó por su obra Luis Cernuda y Luis Felipe Vivanco, además de otros autores, como Octavio Paz. Sus libros serán conocidos en España por el mundo universitario desde su publicación en 1947, se reeditó por Losada en 1957 Antología rota. Igualmente, la generación del 50, los poetas llamados sociales, y los cantautores tendrán presente sus poemas.

En opinión de Gerardo Diego: ” No podría juzgar la poesía de León Felipe. Solo quererla , abrazarla. Para mí, antes que todo, no es una obra, sino un hombre. Y además un hombre complejo y múltiple que solo se unifica en la raíz del corazón. Así también su poesía, escéptica o anárquica, revolucionaria y creyente, sincerísima y palpitante…”

Por lo tanto, encontramos Influencia de Unamuno, Whitman, la Biblia, mezcla de poesía y prosa, uso de recursos del teatro, de la repetición, de la enumeración, los diálogos, exclamaciones e interrogaciones,predominando el versículo y un saber llegar al público con la emotividad y el discurso de sus poemas, con los que sientes el llanto, pero también la esperanza y el sueño de un mundo nuevo.

Un esquema de su biografía lo podéis encontrar en la web de su Fundación: fundacionleonfelipe. com/

1884 (11 de abril)
Felipe Camino Galicia nace en Tábara (Zamora), donde su padre ejerce como notario.

1887
Se traslada a Sequeros (Salamanca) por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1893
Se traslada a Santander por el nombramiento de su padre como notario de esta localidad.

1901-1906
Estudia Farmacia en Madrid.

1907
Abre su primera farmacia en Santander.

1915
Es condenado por estafa a entrar en la cárcel de Santander.

1917-1919
Trabaja en farmacias de distintas localidades, como Balmaseda (Vizcaya), Villaluenga de la Sagra (Toledo), Piedralaves, Arenas de San Pedro (Ávila) y Almonacid de Zorita (Guadalajara), donde escribe los versos que formarán su primer libro .

1920 (13 de enero)
León Felipe lee en el Ateneo de Madrid una selección de su primer libro Versos y oraciones de caminante, publicado tan sólo unos meses después por la imprenta madrileña de Juan Pérez.

1922
León Felipe es nombrado administrador y depositario del Hospital de San Carlos (en los territorios de la Guinea Ecuatorial española).

1923
León Felipe viaja a México. Conoce allí a Berta Gamboa, profesora de inglés.

1924
León Felipe y Berta Gamboa se trasladan a Nueva York, contrayendo matrimonio en Brooklyn. Por mediación del hispanista Federico de Onís, se forma como docente en la Universidad de Columbia, obteniendo una plaza de literatura española en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York).

1929
Se encuentra en Nueva York con Federico García Lorca, a quien conocía de los ambientes literarios madrileños.

1930
Regresa a México.

1936
Es nombrado profesor de español en la Universidad de Panamá. Allí conoce el estallido de la Guerra Civil española y decide regresar a España.

1937
Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia.

1937 (28 de marzo)
Lee La insignia en el Cine Coliseum de Barcelona.

1938
Pone rumbo a México a bordo del “Bretagne”.

1939
Entra a formar parte de la Casa de España en México, promovida por el presidente Lázaro Cárdenas.

1946-1947
Gira de conferencias a lo largo de todo Hispanoamérica.

1957
Muere Berta Gamboa

1967
Recibe del embajador de Israel en México la entrega simbólica de un bosque con su nombre en Jerusalén.

1968 (18 de septiembre)
Fallece en México D.F., donde es enterrado.

Sobre su poesía y vida encontramos amplia información en :

Haz clic para acceder a AF-LeonFelipe.pdf

Os dejo algunos poemas o fragmentos de sus largos poemas:

       ROMERO SOLO…

Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero…, sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos siempre los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.

  
                 (Versos y oraciones del caminante, 1920-1929)

BIOGRAFÍA, POESÍA Y DESTINO

El poeta le cuenta su vida primero a los hombres;
después, cuando los hombres se duermen, a los pájaros;
más tarde, cuando los pájaros se van, se la cuenta a los árboles…

Luego pasa el Viento y hay un murmullo de frondas.
Y esto me ha dicho el Viento:
que el pavo real levante la cola y extienda su abanico,
el poeta debe mover sólo las plumas de sus alas.

Todo lo cual se puede traducir también de esta manera:
lo que cuento a los hombres está lleno de orgullo;
lo que cuento a los pájaros de música;
lo que cuento a los árboles, de llanto.
Y todo es una canción compuesta para el Viento,
de la cual, después, este desmemoriado y único espectador
apenas podrá recordar unas palabras.
Pero estas palabras que recuerde son las que no olvidan nunca las piedras.
Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad.
Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.

PROMETEO

IV

“Cambio de agonías como de vestidos, no le pregunto al herido cómo se siente, me convierto en el herido. Sus llagas se hacen lívidas en mi carne mientras le observo, apoyado en mi bastón.

Ese hombre que se sienta en el banquillo y es acusado por hurto, soy yo; y ese mendigo soy yo también.

Miradme, alargo el sombrero y pido vergonzosamente una limosna…”

 Y si yo soy ese ladrón que es condenado por hurto, y ese mendigo que alarga el sombrero y pide vergonzosamente una limosna, también soy Jonás y Job y Whitman y Prometeo y un lagarto y Cristo… y muchas cosas más. Y mientras los poetas no puedan decir esto sin orgullo ni humildad y sin que nadie se escandalice, porque no es más que un signo de presencia y simpatía, con la angustia y la esperanza de toda la Creación, la Poesía quedará paralítica en las manos y al arbitrio de todos los que afirman orgullosamente que su yo, con los atributos personales y perecederos del hombre temporal, es el generador y transformador de la Poesía del mundo.           

 El poeta es carne encendida nada más. Y la Poesía, una llama sin tregua.         

 El verso anterior al mío es una antorcha que traía en la mano el poeta delantero que me buscaba, y el verso que me sigue es una luz que está encendiendo otro en las sombras espesas de la noche, viendo mis señales.
            Vuelvo a decir:          

  No canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de los símbolos.

Yo soy Jonás…

El poeta prometeico , de Ganarás la luz

¿CARA O CRUZ?

Filósofos
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿He escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción…
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?…
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide!

¿Cara o cruz?

¡Cruz!

Perdí…Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a
un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro
mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde
colgar mi orgullo;
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.

El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente —filósofos, escuchad esto bien—,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos,
sin dejarme ver el Amor y la Justicia.

Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta
y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.

El poeta y el filósofo, Del poeta maldito

POESÍA

Poetas… La Poesía es una ventana… Para mí es la ventana… la única ventana de mi casa. Por esta ventana irrumpe la luz e ilumina todo lo que yo escribo en las paredes.

Y también entra el Viento. El viento entra y sale por la ventana y un día se lo llevará todo: las paredes, las palabras escritas y este yo que tiene una orgullosa cola de renacuajo y también parece un torpe y lento gusano que camina movido por el hilo viscoso de su baba. Prefiero la metáfora del gusano.

Diré entonces que este yo, el pronombre personal que he escrito tantas veces en las paredes, es un gusano nada más.

Diré también que el Viento es un gigante burlón que se lleva los sueños, como los huevos de perdiz, y que los acuesta en lechos blandos y propicios.

Diré algo más de la Luz. La Lu puede ablandar y descerrajar los sueños. ¿He dicho sueños o huevos? Porque un huevo es un sueño y un gusano es un sueño que camina.

Yo sé además que entre el Viento y la Luz hay ciertos plantes

…He oído decir que entre el Viento y la Luz pueden convertir un gusano en mariposa.

¡Un gusano en mariposa! Este es el milagro, el brinco prodigioso que a mí me ha sostenido sobre la tierra… esto es lo que más me ha maravillado de todo cuanto he visto en el mundo… este es el asombro mayor que ha presenciado mi conciencia… Un ratón –decía Whitman cuando le tachaban de incrédulo y de ateo–, un ratón es milagro suficiente para convertir a mil trillones de infieles… Y yo digo que un gusano transformado en mariposa es mucho más asombroso que la rotación matemática y musical de las esferas siderales. Todo en el mundo se mueve con un rodar de noria dentro de un círculo cerrado… la serpiente se chupa el caramelo de la cola… la Tierra rueda y se repite… la historia es siempre “el dulce y y egoísta cuento de la rosquilla… Todo marcha y vuelve en una dialéctica cerrada y fatal… Pero el gusano tiene una dialéctica poética… el gusano se convierte en mariposa…

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

Un signo…¡quiero un signo! de Parábola y poesía

TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

“Levántate ve a Ninive, ciudad grande, y pregona contra

ella”.

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón más

oscuro de la nave

hasta que el Viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

“¿Qué haces ahí, dormilón?¡Levántate!”

-Yo no soy nadie:

un ciego que no sabe cantar. ¡Dejadme dormir!

Y alguien, ese Viento que busca un embudo de trasvase, dice

junto a mí, dándome con el pie:

“Aquí está; haré bocina con este hueco y viejo cono de metal;

meteré por él mi palabra y llenaré de vino nuevo la vieja cuba

del mundo. ¡Levántate!

-Yo no soy nadie. ¡Dejadme dormir”

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó a mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre…

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno…

De allí traigo ahora mi palabra.

Y no canto la destrucción:

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo…

Yo soy Jonás.

de El viento y yo

Y terminamos con este magnífico homenaje que le hicieron por el 50º aniversario de su muerte en la Biblioteca Nacional y que os aconsejo ver, todo un lujo:

“Joana” de Joan Margarit

Este libro recoge los últimos días de la vida y de la muerte de Joana en el 2001, hija del autor. Cuando lo lees , el corazón va encogiéndose hasta cerrarse en un puño. Parece que un duelo son todos los duelos, aunque este tiene que ser mucho más doloroso al tratarse de su propia hija.

El poeta y Catedrático, actualmente Director del Instituto Cervantes, Luis García Montero comenta en su prólogo que está presente la conciencia final de que la palabra supone un esfuerzo de entendimiento, de darse a comprender. “Quien compone un poema prepara una cita, arregla las palabras, las corrige , las ordena, para recibir en la casa de la propia verdad al visitante, el lector… Para Joan Margarit el género poético en sí es una historia de amor con la verdad”. Esta búsqueda le llevó a escribir en su lengua materna y a los pocos días podía escribir el mismo poema en castellano, no es una traducción del catalán.

MIENTRAS TÚ DUERMES

En la plaza tomada por la lluvia

miro la alta ventana iluminada

que no quiero perder: no he de rendirme

a la condena de la vida.

Este lugar ya no es de la ciudad:

una plaza sin nadie con la luz

de hospital reflejándose en los charcos.

Las puertas automáticas

se abren de vez en cuando y dejan paso

a una oscura figura rutinaria.

Unas muletas cruzan, invisibles, la calle

y se acercan a uno de los coches, el nuestro,

el que nos llevará bajo la lluvia

hacia el silencio del dolor futuro.

Tu calidez efímera.

Triste felicidad la de esta paz

mientras recuerdo que tú y yo teníamos

mañanas que guardaban nuestros ojos.

Me daba tanto miedo

dejarte sola un día.

Por débil y pequeña que en la noche

llegue a ser la ventana iluminada,

éste es mi consuelo:

no habrá más desamparo ya que el mío.

CANCIÓN DE CUNA

Duerme, Joana.

Y que este Loverman – oscuro y trágico

del saxo de tu hermano en Montjuïc-

te pueda acompañar

toda la eternidad por los caminos

que tan solo la música conoce.

Duerme, Joana, duerme.

Y a poder ser no olvides

tus años en el nido

que dentro de nosotros has dejado.

Envejecer será también guardar

los colores que un día brillaron en tus ojos.

Duerme, Joana. Ésta es nuestra casa,

y todo lo ilumina tu sonrisa.

Es un silencio amable donde ahora esperamos

redondear las piedras del dolor

para que cuanto fuiste sea música,

la música que llene nuestro invierno.

LA ESPERA

Muchas cosas te están echando en falta.

Cada día se llena de momentos que esperan

esas pequeñas manos

que cogieron las mías tantas veces.

Hemos de acostumbrarnos a tu ausencia.

Ya ha pasado un verano sin tus ojos

y el mar también tendrá que acostumbrarse.

Durante mucho tiempo todavía,

la calle esperará ante nuestra puerta,

con paciencia, tus pasos.

No se cansará nunca de esperar;

nadie sabe esperar como una calle.

Y a mí me colma esta voluntad

de que me toques y de que me mires,

de que me digas qué hago con mi vida,

mientras los días van, con lluvia o cielo azul,

organizando ya la soledad.

En este enlace podéis leer y escuchar más poemas suyos:

Poemas para leer y escuchar

Encuentro con José Antonio Ramírez Lozano y su poemario “Peccata Mundi”

El año pasado en el ciclo “El poeta y su voz”, que tiene lugar en la Casa del Libro – C/Velázquez n.8 de Sevilla-, teníamos el encuentro con el escritor José Antonio Ramírez Lozano cuando se decretó el Estado de Alarma. Este mes es un buen momento para retomarlo, nunca es tarde si la dicha es buena, así que el martes 25 de mayo a las 19.00 horas estaremos hablando con José Antonio Ramírez de literatura, poesía, proyectos, y en concreto, de su poemario “Peccata Mundi”, con el que obtuvo el XXXIV Premio Internacional de Poesía Antonio Oliver Belmás y publicado por Pre-Textos en febrero de 2021. Todo un lujo.

El título del libro hace referencia al texto de la oración Agnus Dei, “cordero de dios que quitas el pecado del mundo”, y su estructura a los dos tipos de pecados: veniales y morales.

Me parecen muy acertadas las palabras que Simón Viola indica en su blog : “Situados en la aldea de Torales, los poemas, con un claro sesgo narrativo, relatan episodios y casos prodigiosos, más allá de cualquier verosimilitud o realismo, con un enfoque esperpéntico, en la estela de Quevedo o Valle Inclán pero sin su acritud, y una gozosa imaginación (las citas recogidas en el libro pertenecen al más crítico Machado de Campos de Castilla, a Valle Inclán y a Cunqueiro) en la que no falta un humor lúdico.” (http://simonviola.blogspot.com/2021/03/peccata-mundi.html)

Santos Domínguez reseña este libro en la revista de Literatura, Encuentro con las Letras: “… Evocadas con una mirada compasiva que suaviza su indisimulada raíz esperpéntica, estas alegorías de lo humano son el resultado de una sabia mezcla de imaginación fabuladora y potencia verbal, de creatividad lírica y voluntad narrativa, de composición plástica y reflexión existencial.” ( encuentrosconlasletras2.wordpress.com/2021/05/06/ramirez-lozano-peccata-mundi/)

Posee José Antonio Ramírez una voz propia y genuina en la poesía española contemporánea, un estilo narrativo con toques de lo que podríamos llamar realismo mágico, lo maravilloso suele estar presente en sus poemas, creando historias míticas o fabulosas en las que es difícil separar la realidad de la ficción, con un lenguaje coloquial y culto a su vez.

En su primer capítulo, Veniales, la voz amable de un niño narra las anécdotas del pueblo, historias graciosas e imaginativas que provocan asombro en el lector, retratando pintorescos personajes. Refleja, en definitiva, con una mirada crítica y tierna, el mundo rural de su niñez, una época con su mentalidad y costumbres, resaltando el papel de la Iglesia, su influencia en la mentalidad de la población, la severa educación que veía pecado en todo .

En su segunda parte, Morales, nos muestra otra perspectiva de la Semana Santa, tan arraigada en nuestro país, con un tono más mordaz y ácido, carga las tintas contra las procesiones, reflejando lo grotesco : la imagen de Cristo la considera un “trampantojo de su divinidad”. Sus versos “Dios se da en el castigo, ellos lo saben/ más que en el dulce goce de sus dones”, nos habla del Dios del pecado y el castigo, de vivir la vida como valle de lágrimas y no en la dicha. Reprende igualmente que se dé dinero para salvar el alma, para saldar la culpa y todo en medio de la orfandad humana ante las adversidades y miserias de la vida.

Las citas del libro resultan muy reveladoras, su primer capítulo se inicia con la siguiente cita de Álvaro Cunqueiro: “verdad o mentira, aquellos años de la vida o de la imaginación fueron llenando con sus hilos el huso de mi espíritu, y ahora puedo tejer el paño de estas historias, ovillo a ovillo”; su segunda parte se abre con una cita de Valle- Inclán y estos versos de Antonio Machado: “esa España inferior que ora y bosteza,/ vieja y tahúr, zaragatera y triste”.

Para que podáis empezar a degustar su lectura os dejo algunos poemas:

ESE RÍO

Por Torales, mi pueblo,
pasa un río sin nombre que crece con nombrarlo.
Un río de sonidos, un caudal de rumores
que está hecho de voces lavanderas
y lejanos balidos y remotos aullidos
y del grito terrible de los niños ahogados.

Basta contar un cuento para que crezca el río.

A veces, es tan alta la crecida
que en las ermitas hubo que dejar de rezar
y estuvieron prohibidos los pregones,
las canciones de amor y hasta las nanas.

El río de mi pueblo no tuvo nunca nombre.
En cuanto se lo ponen,
él lo arrastra al olvido, ese otro mar.

EL ÁRBOL DE LA MEMORIA

Nadie supo el origen de aquel árbol.
Sólo que su simiente debió de ser un ojo,
porque sus frutos eran eso, ojos,
cientos de ojos verdes y morados
que no paraban de mirar
y de parpadear entre sus hojas.

Mi abuelo aseguraba que aquel árbol
era un árbol antiguo que había visto
pasar el siglo y todo lo que vio
lo guardaba en la clara savia de su memoria.
Por julio, cuando recordaba
las terribles matanzas de la guerra,
una lluvia de lágrimas caía de sus ramas.
Por eso supe que
lo que decía mi abuelo era verdad.

Por eso y porque el día que mordí
una de aquellas hojas rojas como labios
recordé de repente el día que mis padres
se besaron los dos bajo sus ramas.

Y eso que yo no había nacido aún.

CUERDA DE HOSPICIANOS

Los hospicianos cantan

de la mano con esa voz tan agria

de forzados. Narciso

Tovar, convaleciente

de una hernia, pelón

del alma, hijo bastardo

de un coronel de Borba, va

cogido de la mano de Dieguito

López , el Mocito, turbio

de sesera , que anduvo

huérfano entre cochinas

y ahora, míralo ahí, mastica

chicle amargo si reza y da

la mano a Juanillón Ruiz,

el hijo de la Sora

que murió en el incendio

aquel de las ermitas. Ahí lo traes,

con su chupa de escay,

con su huchita de vidrio

por quien le compadezca. Y tira

de la mano de Abel

Expósito al que hallaron

tiritando a la puerta del molino

la noche de Tosantos, vivo él

más que un cuco, ladino

como es , recadero

con las monjas, que trae

de la manga a Paulina

Sotero, la Perdida, la que dicen

que nació de una enorme

y negra calabaza. Mira

que araña con los ojos, frunce

la boca en una mueca

de desdén y se agarra

del brazo de Joaquina Martos,

la muchacha de don

Martín Casamayor, que sirve

por cuatro perras que las monjas

guardan luego en su huchita

para cuando el ajuar. Tras ella,

Pascualino, el enano,

el que sabe los toques

de difunto y de gloria y se columpia

del cordel del badajo, el mismo

del que su padre se colgara

la noche de difuntos. Todos

detrás del Cristo con su huchita

del cuello, para muestra

de la obra de Dios, para alabanza

de su misericordia.

JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ LOZANO. Nació en Nogales (Badajoz) el 5 de Enero de l950. Cursó estudios de Bachillerato en Cáceres y Badajoz, y  de Filología en la Universidad de Sevilla, por la que se licenció en 1975. De 1977 a 2010 impartió clases de Lengua y Literatura Españolas en Sevilla, donde reside. 

Ha combinado la escritura de poesía con el relato y la novela. Así como la literatura infantil y juvenil. Ha publicado numerosas obras en poesía y narrativa y obtenido una gran variedad de premios literarios. Tiene en su haber más de 80 obras en total, premiadas las más de ellas con galardones significativos, como el Juan Ramón Jiménez, Unicaja, Ciudad de Irún, Claudio Rodríguez, Ciudad de Badajoz, José Hierro, Blas de Otero, Ricardo Molina, Ciudad de Mérida, González de Lama, Ciudad de Burgos, Manuel Alcántara de poesía; y Ateneo de Valladolid, Azorín, Cáceres, Ciudad de Valencia, Felipe Trigo, Rio Manzanares, Fray Luis de León, Casino de Mieres, Alarcos Llorach, Ciudad de Salamanca y Juan March de novela, entre otros. En el 86 fue candidato al Premio Nacional con su novela Gárgola editada por Cátedra. Ha publicado también literatura juvenil con Edelvives, Alfaguara, Algaida, Kalandraka, Anaya, S.M. e Hiperión. Obtuvo, además, los premios Jaén,“Leer es vivir” de Everest, Lazarillo y el del Banco Mundial del Libro de Venezuela. Ha sido Premio de la Crítica Andaluza recientemente por su novela Las manzanas de Erasmo, ed. Algaida. Sevilla 2010. para conocer más su blog: http://josearamirezlozano.blogspot.com/

Mi reseña de “Rumor de sí” de Rosario F. Cartes en Culturamas.es

Mi agradecimiento a la revista Culturamas.es y al poeta y crítico literario Jesús Cárdenas Sánchez por su amable hospitalidad y acogida en su espacio de mi reseña al poemario “Rumor de sí” de Rosario F. Cartes.

https://www.culturamas.es/2021/04/16/rumor-de-si-de-rosario-f-cartes/?fbclid=IwAR1NUNPGyu8JqZx8hCmDFASTc22RAAk0I1ea2GCrQxV1R_eRtEX-xClleZs

ENCUENTRO CON AURORA LUQUE EN EL TALLER DE POETAS

Nos alegra enormemente que Aurora Luque haya aceptado nuestra invitación para un encuentro virtual por Meet el próximo miércoles 21 de abril de 2021 a las 17.30 horas. Quienes estén interesados pueden contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com, o bien por facebook , twitter , instagram.

Aurora Luque[1] (Almería20 de septiembre de 1962) es poetatraductora, profesora y escritora española. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Granada – se licenció en 1987 con una memoria sobre la poesía femenina en la Grecia Antigua- y profesora de griego antiguo desde 1988 en Málaga. Colaboró como articulista en el diario Sur de Málaga desde 1999 a 2008 (sus artículos están recopilados en Los talleres de CronosAteneo de Málaga2006). En octubre de 2008 fue nombrada directora del Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga, cargo que ocupó hasta junio de 2011. Ha fundado y dirigido la colección de poesía «Cuadernos de Trinacria»,Desde el año 2000 codirigió junto a Jesús Aguado la colección «maRemoto» de poesía de otras culturas del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga (CEDMA).4​ En 2005 fundó la editorial Narila. Ha formado parte del Consejo Asesor de la colección «Puerta del Mar», también del CEDMA, así como del Consejo Rector del Instituto del Libro del Ayuntamiento de Málaga y del Consejo Social de la Universidad de Málaga.  Colaboradora honoraria del Departamento de Traducción e interpretación de la Universidad de Málaga, en la que también es miembro del grupo de investigación Traducción, literatura y sociedad5​ de la Universidad de Málaga. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas.

Poesía

  • 1981Hiperiónida, Granada: Universidad de Granada, colección “Zumaya”, premio Federico García Lorca de Granada.
  • 1989Problemas de doblaje, Madrid: Rialp, accésit al Premio Adonáis.
  • 1991Fecha de caducidad, Málaga: Tediria (Cuaderno)
  • 1992Carpe noctem, Madrid: Visor, Premio Rey Juan Carlos 1994.
  • 1996Carpe mare Málaga: Miguel Gómez Ed. (Antología)
  • 1998Transitoria, Sevilla: Renacimiento, Premio Andalucía de la Crítica en 1998 y finalista del Premio Rafael Alberti.
  • 2000Las dudas de Eros, Lucena: Ayuntamiento de Lucena, col. “Cuatro Estaciones”. (Antología)
  • 2002Portvaria. Antología 1982-2002, Cuenca: El Toro de Barro. (Antología)
  • 2003Camaradas de Ícaro, Madrid: Visor. Premio Fray Luis de León 2005.
  • 2004Carpe verbum, Málaga: Ayuntamiento de Málaga, col. “Monosabio”. Edición de Francisco Fortuny. (Antología)
  • 2005Haikus de Narila, Málaga: Publicaciones Antigua Imprenta Sur. (Cuaderno)
  • 2007Carpe amorem, Sevilla: Renacimiento. Edición de Ricardo Virtanen. (Antología)
  • 2008La siesta de Epicuro, Madrid: Visor, Premio de Poesía Generación del 27.
  • 2014Fabricación de las islas. Poesía y metapoesía,17​ Prefacio: J. M. Caballero Bonald; selección y estudio: Josefa Álvarez Valadés, Valencia: Pre-Textos.[1].
  • 2014, Médula. Antología esencial. Madrid: Fondo de Cultura Económica. Edición de Francisco Ruiz Noguera. (Antología)
  • 2015Personal & político, Sevilla: Fundación José Manuel Lara.
  • 2016Los limones absortos. Poemas mediterráneos.18​ Málaga: Fundación Málaga. Ed. bilingüe.Trad. al italiano de Paola Láskaris. Prólogo de Chantal Maillard.[2]
  • 2020Gavieras, Madrid: Visor. XXXII Premio Loewe, 2019. 

LOS DÍAS VENIDEROS

Los días venideros no llegaron.

Se agotaron, fulgentes, en los brindis.

Lo por venir ya estaba caducado

a la hora de soñar.

                               Os pido, dioses,

solo sueños portátiles, menudos,

cinta para medir el horizonte,

y días que no engañen, desde lejos,

como veleros gráciles

cargados de ataúdes.

ANUNCIOS

Vendo roca de Sísifo,

añeja, bien lustrada,

llevadera, limada por los siglos,

pura roca de infierno.

Para tediosos y desesperados,

amantes del absurdo

o para culturistas metafísicos.

Almohadilla de pluma para el hombro

sin coste adicional.

 …

Vendo una isla de segunda mano.

No la puedo atender.

Perfecto estado: arenas y ensenadas,

olas, acantilados,

arboledas, delfines.

Instalación de sueños casi intacta.

 …

Vendo toro de Dédalo.

Discreción. Quince días

de frenético ensayo.

Se entrega a domicilio.

Se adapta a todo tipo de orificios.

Revendo laberintos

usados, muy confusos.

Se garantiza pérdida total

por siete u ocho años.

Si no queda contento,

reembolsamos el hilo de Ariadna.

 …

La vida es una empresa laboriosa:

veinte segundos de ficción en pie

y una tenue canción desesperada.

Somos microrrelatos que caminan:

Soy No-fui, No-seré, NO-soy cansado.

Vivir  es patinar breve jornada.

Sólo soy los anuncios que he tragado.

 …

Alquilo alas de Ícaro

adaptables, elásticas.

Imprescindible curso de suicida,

máster de soñador

o currículum roto de antemano.

                                             de Camarada de Ícaro, 2003

EN RADIO TRES

Escucho en Radio Tres

en versión brasilera

–que es como si batiesen los sonidos

con la pulpa del sol–

Cheek to cheek Moon river.

Una cerveza Alhambra de reserva

colabora a su modo en el bienser.

Y el cuerpo quiere abrir, completo de sí mismo,

las puertas del verano.

Los sentidos son hoy

esos dioses alegres y fuertes de los mitos.

Reinauguran el mundo,

lo cifran,

lo consisten:

la puerta del oído,

la puerta de la lengua,

la puerta de los párpados.

Ícaros,

Hermes,

Iris.

Ahora que ya sé

lo que roba la muerte

me importa mucho el aire de esta noche

mitogénico, vivo, generoso.

                                     La siesta de Epicuro, 2008

DECÁLOGO DE LA FLÂNEUSE

Ver construirse el tiempo
Chantal Maillard

Flâneuses… su papel en cuanto observadoras, poetas y,
sobre todo, ensayistas de la ciudad (…) reivindicar la
flâneuse puede ser la manera de denunciar las falacias
que hacen del espacio urbano la más férrea plasmación
del orden social, cultural, político y económico.
Anna Maria Iglesia

Juramento inicial. Por mis antepasadas, no aceptaré más límites, cancelas en umbrales ni candados. Haré mi ciudad mía, mi laberinto al sol, mi casa grande. Los dedos de los pies sonríen al bajar de la acera. Primero de flâneuse: salir sin móvil. Curar la nomofobia.

Descubrir el placer de no comprar. Tres excepciones: zapatos de andariega con su nube interior. Un libro de flâneuse para leer en bancos, terrazas, céspedes o pretiles. Santificarás al sol sobre las páginas bendecidas y abiertas. Y la moneda para el músico y la música que embellecen las calles. ¿Son los nuevos altares? ¿Oyes cómo esa flauta te facilita claves de vuelo figurado sobre las palmeras?

Salvar tus librerías y amar a tus libreros y libreras. Es tu pagana misa semanal: pecado es muy mortal no entrar en ellas. Recordar: el Antihéroe de la nueva flâneuse es aquel Magistral de La Regenta, que mira posesivo la ciudad desde una torre alta, avariciosa, inmóvil.

Deambularás. Harás las calles. Preguntarás el nombre de los árboles o los bautizarás si se hallan huérfanos. Preguntarás los sueños a los viejos artistas rotulados en lápidas. Y los saludarás: ¿tu compañera?

Amarás una lentitud nueva cada día. Te detendrás a leer la irrepetible escritura de esa frase fucsia de la buganvilla. Te dejo andar, olfato, a ver qué encuentras. Volad, oídos míos, traed ruidos y músicas. Coleccionarás olores diferentes del mar y de las plazas. Los irás bautizando. Oh, lexicografía nueva de la flâneuse.

Métodos de paseo: probar los autobuses hacia ninguna parte. Las últimas paradas de las líneas, allí donde se vuelca del plato la miseria. Periferias: bodegas, lecherías, colmenas. Comer fruta llegada de esos huertos cercanos.

Hablarás con una anciana en los días impares. Hablarás con un anciano en los días no impares. Que fluyan sus memorias. Hallarás, como gemas, palabras para tu colección, palabras que jamás estrenaste en tu boca. Qué sabrosas las palabras rodadoras, rodantes, confitadas en tiempo. Será como pescar en plena calle peces secretos, caracolas envueltas en algas, restos de buques, escamas de sirenas

¿Tertulias, foros, clubs, ágoras vivas, ateneos? ¿Micromuseos vacíos, amigos de la música, patios frescos, talleres de escultoras, tabladillos, verbenas diminutas, títeres y minúsculos teatros? Con una condición: no aparezcan en las sumisas guías.

Los cementerios narran el temperamento arcano de la polis. No desdeñes sus voces. Poemas semiescritos en las tumbas que tú completarás. Plagia a Banksy, deja en aquellas tapias tu grafiti.

Y si te invade el ansia de la fotografía, hazla con tus palabras: regresa con un haiku y cuélgalo en el vaho del espejo. Ciudad, aforo libre. Espigarla a lo Varda. Buscar lo infraordinario de Perec. Reavivar los fuegos a lo Woolf. Olvidar los decálogos.

SENDERUELAS

Las palabras caminan

andan, vagabundean y desandan. ¿Las ves?

Cruzas las calles, paladean plazas,

rebuscan los senderos enterrados,

sortean excrementos, trepan por carreteras de montaña,

merodean y corren. Van ahí, como nubes

acróbatas, como enjambres hipnóticos

cargados de melíferas misiones.

                                                   Las palabras,

senderistas en grupos amicales o solas como brujas.

Andan, tropiezan, se golpean a veces y se arañan

las unas a las otras; a veces se encadenan

los hombros con abrazos. Recogen el caído y bellísimo

abanico del gingko, se dejan empapar

de viento de cerezos.

                                     Caminan las palabras,

Peregrinas, entrecruzan sus rutas

con nuestros vericuetos de silencio,

fulguran y atrapamos a algunas con la boca,

a otras con el grito, con redes de escritura.

Mas se van en bandadas enloquecidas, altas

 o se esconden y silban como voces del bosque.

 Magia no vi otra igual, tan seductora,

como este caminar de las palabras,

portadoras de luz, amigas fieles,

pasajeras y libres.

Viajar así, con ellas.

CONVERSACIÓN CON EL PREFIJO DES-

  • Prefijo des-, ¿qué haces con mi lengua?

Tengo cuentas pendientes

contigo. ¿Por qué insistes en usos

dañinos y serviles?

                                Mírate:

Desflorar  despeinar  deslenguar  descarriar

desdentar  desvirgar  descerebrar

¿Por qué fuiste tan cómplice del sufijo de escarnio?

¿Por qué bailabas tanto con nosotras?

Ella la desflorada y deshonrada

ella la desdentada la vieja y descarnada

tú la descerebrada ella la despeinada

la desvirgada y la descarriada

yo descorazonada deslenguada

ellas                 las despojadas.

Mírate: desbordar.

Di por qué desbordar no ha sido nunca

deshacer los bordados. ¿Cuántas horas de oro,

toneladas de tiempo luminoso hallaríamos

si todos los bordados de la historia menor

quedaran desbordados?

Hora es de deshilar destejer descoser

desbaratar desenhebrar

desabrochar y desabotonar

desembridar y desembarazar.

Mírate. Desnortar, desorientar.

¿Por qué has dejado fuera

al oeste y al sur?

De-surear. Des-occidentear.

Desurea quien prescinde de los sures

y no sabe gozarlos ni ponerlos a proa

y desoccidentea quien olvida los pasos

fieles al sol amigo que se pierde.

Horas de desfacer, desdecir, descifrar

descontar, descantar, desencantarnos

de tanto encantamiento no pedido,

desocupar los nichos,

deshombrar, por ejemplo, que es tirar por la borda

el verbo deshonrar con todos sus arcaicos

prestigios teatrales,

destilar vinos rojos y salvajes,

desandar los senderos alambrados

desenredar los nudos

del barbado destino.

Gavieras , 2020

Podéis leer más poemas de esta autora en:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/aurora_luque/obra-visor/antologia-poetica–29/html/

Y en este enlace la podéis escuchar hablando de su poesía y recitando:


[1] Aurora Luque – Wikipedia, la enciclopedia libre

Ana Luísa Amaral

Ana Luísa Amaral (Lisboa, 1956) es una notable creadora lusa, que tiene en su haber más de una treintena de libros, entre poesía, ensayo, teatro y literatura infantil, así como diversas traducciones. Además, es profesora de literatura en la universidad de Porto. Tiene un doctorado sobre la poesía de Emily Dickinson y tiene publicaciones académicas (en Portugal y en el extranjero) en las áreas de poesía inglesa y estadounidense, poética comparada y estudios feministas. Es investigadora senior y codirectora del Instituto de Literatura Comparada Margarida Losa. Coautora (con Ana Gabriela Macedo) del Diccionario de la crítica feminista (Afrontamento, 2005) y responsable de la edición comentada de Nuevas letras portuguesas (Dom Quijote, 2010) y coordinadora del proyecto internacional Nuevas letras portuguesas 40 años después, financiado por FCT, que involucra a 10 países y más de 60 investigadores. Editora de varios libros académicos, como Novas Cartas Portuguesas entre Portugal eo Mundo (con Marinela Freitas, Dom Quixote, 2014), o Nuevas Cartas Portuguesas al Mundo, con Marinela Freitas Peter Lang, 2015). y conduce, junto a Luís Caetano, un programa sobre poesía en Antena 2, la cadena pública portuguesa de radio, “O som que os versos fazem ao abrir” (el sonido que los versos hacen cuando se abren).

La poesía de Amaral ha sido traducida a varios idiomas y se han publicado volúmenes de sus escritos en Francia, Brasil, Italia, Suecia, Holanda, Venezuela, Colombia, México y Alemania. También está representada en muchas antologías portuguesas e internacionales. Su trabajo ha sido galardonado con varios premios literarios, incluido el premio de poesía más importante de Portugal (el “Grande Prémio” de la Asociación de Escritores Portugueses) en 2008, por su libro Entre Dois Rios e Outras Noites , y el Premio Giuseppe Acerbi de Italia en 2007 y ha sido candidata en varias ocasiones al Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

En España se han publicado dos libros suyos, la editorial Olifante publicó en 2015 Oscuro, traducción y prólogo de Luis María Marina, y en en 2020 se publica en España What’s in a Name por la editorial Sexto Piso y con la traducción de Paula Abramo.

En este enlace podéis leer una entrevista de ella:

https://lamajadesnuda.com/sumario/entrevistas/88-entrevistas/1158-ana-luisa-amaral542.html

LA CARTA

Señores:

Tienen que el dolor y la ausencia tener sabor,

un cierto aroma dulce y demorado,

en forma de mil ojos

Pues vosotros contemplasteis esa mi ausencia,

dijisteis que de ella creé palabras,

pero no por mi mano

En vuestra historia, señores,

yo fui solo voz

y no persona completa

Completa, nunca lo fui,

doblada al medio por lo oscuro de los hábitos,

por las promesas forzadas que cumplí,

por el deber que me dictó mi padre

Sin embargo, yo hice las letras de esas cartas,

yo, que las fui construyendo lentamente,

en la oscuridad de la celda

El resto vosotros lo robasteis

y en otra lengua,

y en mitos que creíais

necesarios

No fui solo voz:

fui yo, dueña de mí,

porque las letras fueron mías, y el amor,

y el odio demorado

Solo para eso me valió vivir,

para componer, igual a sinfonía,

cuanto quise

Él fue solo palabras que con palabras forjé,

yunque donde moldeé espadas y lanzas,

la lumbre necesaria

Lo único que no moldeé

fueron las rejas de la prisión donde viví:

esas, vosotros las moldeasteis

hasta la incandescencia

Pero, en las letras que compuse,

yo inventé la ausencia mejor que nadie.

Yo fui la mano de la ausencia

en una celda oscura

Y sus actos fueron mis metáforas,

imágenes que me seguían, más fuertes

que la vida.

Por eso me llamasteis, señores,

en vuestro tiempo, una palabra nueva y ágil:

literatura

Y así fui vuestra voz,

y dulce mito. Y nada más

fui

Hoy quiero deciros,

en este tiempo tan oscuro,

pero de una oscuridad diferente a la que yo tuve:

adiós

Dejadme en lo oscuro, lo mío.

Porque al lado de la mía,

vuestra ausencia, esa que en mí plantasteis,

nada es.

Ya quisierais vosotros saber lo que es la ausencia.

Ausencia: yo: demorada en estas líneas.

Decir con cuanta oscuridad

la noche se deshace

y se construye 

de Oscuro

APRENDIZAJES

La bicicleta era cromada y negra,

tenía en el manillar un listón ancho circundando

la Navidad y ruedas generosas

como parecía el mundo

Yo, la mañana siguiente,

sin saber mantener una ruta pareja,

a mi lado mi padre, sosteniendo el sillín,

su mano: ardiente hilo de plomada

en ardiente confianza

Después era su voz entrecortada

por el puro cansancio de correr,

tratando de alinear la bicicleta

Hoy, tras muchos años de gestos paralelos,

mi hija en otros caminos,

mi mano corrigiendo desviaciones de más modernas

          ruedas,

entiendo al fin que era emoción lo que se oía

en la voz interrumpida de mi padre:

miedo a que me cayera,

aun sabiendo que eran cortas las caídas,

pero ante todo la ternura de verme allí,

entrando en el mundo de los mayores,

en débil equilibrio

al borde de la salida circular de la infancia

WHAT, S IN A NAME

Pregunto: ¿qué hay en un nombre?

¿De qué espesura está hecho si se atiende,

en qué guerras se ampara,

paralelas?

¿Linajes, suelos serviles,

razas domadas por algunas sílabas,

pilares de la historia sobre leyes

que en fuego y llamarada se forjaron?

Extirpado el nombre, quedará el amor,

quedaremos tú y yo, aun en la muerte

aun sólo en el mito

Y aun el mito (¡escucha!),

nuestra fugaz historia

que unos leerán como materia inerte,

quedará para el siempre del humano

Y otros

habrán de recogerlo siempre,

cuando su siglo ya carezca de él

Y entonces, amor mío, mi mayor fuerza,

seremos para ellos cual la rosa

O no, cual su perfume:

ingobernado      libre

BIFRONTE CONDICIÓN

Lujo de tener vista, de ver por la ventana,

elegante y atento, a aquel gato matizado

en blanco y en canela, lujo de un plato dulce

y confortante, lujo del tiempo que se des-

pliega , y de sentir calor cerca de enero,

y en cada movimiento

Al otro lado, detrás de la ventana,

un hombre que examina atentamente la basura

en el frío, y todo dentro de las cosas se hace frío,

los movimientos crispados y grisáceos,

de cómo es corto el tiempo o de cómo

acortan las palabras

el decir

El lujo de estar bien abrigado:

un lujo absurdo, pero un lujo verdadero

cerca de enero, que es el mes bifronte,

hecho, como nosotros, de dos caras,

desatentos, fingidos, incultos habitantes

de este planeta que

visto desde otro lado, si es que lo hay,

por otros ojos, si es que estos existen,

habrá de parecer así: bifronte:

por un lado, la suavidad de amar y proteger,

en la otra cara, la otra condición: mirar sin ver,

por eso no hay indulto, ni cósmica razón que nos redima


[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Ana_Lu%C3%ADsa_Amaral

Poemas de Pierrete Micheloud

Escritora y pintora suiza (6 de diciembre de 1915 – 14 de noviembre de 2007) Nació en Romont y estudió en Neuchâtel y Lausanne . Luego pasó un tiempo en Inglaterra perfeccionando su inglés, estudió literatura francesa y alemán en la Universidad de Zurich y teología en la Universidad de Lausana  . Descubrió la poesía a los 16 años leyendo las obras de Villon, Lamartine y Baudelaire. Entre 1945 y 2004 escribió una veintena de libros de poesía. Abandonó su enfoque más clásico de escribir verso por una versificación más sutil y musical.  Micheloud a menudo montaba en su bicicleta y recitaba su poesía por la campiña suiza de Valais. Vivió en París desde 1950, donde se dedicó principalmente a escribir poesía. También trabajó como crítica literaria. Durante su estancia en París, hubo más de diez exhibiciones importantes de sus pinturas.

Micheloud murió en Cully a la edad de 91 años. Se creó una fundación a su nombre  para preservar y promover su trabajo; otorga un premio anual de poesía en francés.

Obras publicadas: https://www.viceversalitterature.ch/author/13402

En español encontramos en la editorial e.d.a. libros la antología “Más de 100 poemas” traducidos por José Luis Reina Palazón y prologado por Jean-Pierre Valloton, de ella proceden estos poemas:

PIERRETTE

Perder todo para ganar una estrella

incitar al día a estallar

infringir la punición mortal

resolver el absoluto por el fuego

remontar el río a contra corriente

elegir diosa a la claridad

torturar de luz las máscaras

tender un hilo de cáñamo sobre el abismo ser viva hasta la piedra.

Mientras sople el viento, 1966

NO MÁS QUE LO NECESARIO

Imaginemos

que nuestras torres de hormigón

sean rocas

de donde surgen manantiales;

imaginemos

que lo bulevares

sean ríos

donde la hierba crece

entre las olas;

imaginemos…

en lugar de martirizar

con nuestros talones

el macadán

marchamos sobre las olas;

imaginemos…

nunca más hambre asesina

el corazón es una oropéndola

resucitada

de nuestros mataderos de pájaros.

Dulzamara, 1979

EL CIERVO TIENE SUS PÁJAROS: EL PARDILLO

el cuco gris, la moscareta

que huye del águila y de la lechuza.

En la sinrazón del unicornio

el amor no tiene tachadura, ni nudos.

La fría serpiente, la mosca, la cizaña

están de fiesta con la paloma

y la rosa. No más nombres malditos

el tuyo tampoco que cantaba en la sombra.

Las palabras, la piedra, 1983

TEJER LA FIBRA IMPALPABLE

que será el tejido

para desvestirte. La espera

es flor en mis manos, pensamiento

de verdes raíces.

Ella, vestida de nada, 1990

URANIA

Pastora de estrellas

en las lindes de los cielos que se alejan…

Para alcanzarte marcho

sobre el hilo tendido

que mi amor hila

entre mi vida y la tuya.

Te amo desde antes

de saber tu nombre.

La infancia de anchas ventanas

donde pasabas llenaba mis ojos

del polvo dorado

levantado por tus rebaños.

                                 En alabanza de las musas

https://www.rts.ch/archives/tv/information/madame-tv/9504039-pierrette-micheloud-lappel-de-la-poesie.html

Poemas de Tomas Tranströmer

Creo que la mayoría conocimos a Tomas Transtömer cuando en 2011 recibió el Premio Nobel de Literatura. Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, falleció con 83 años el 26 de marzo de 2015, aunque lamentablemente sufrió un derrame cerebral en 1990, quedando reducida su habla y movilidad, aunque no le imposibilitó escribiendo- tuvo que aprender a escribir y tocar el piano con la mano izquierda- . Fue psicólogo, escritor, poeta y traductor. Se graduó en Psicología, en Historia de la Literatura y en Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo en 1956. Un poco más sobre su biografía y obras:

https://es.wikipedia.org/wiki/Tomas_Transtr%C3%B6mer

Como decía, le dieron el Nobel y leí su antología El cielo a medio hacer de la Editorial Nórdica, prologado por Carlos Pardo, en el que se incluye desde su primer libro, 17 Poemas (publicado en 1954), hasta 29 haikus y otros poemas(2003), incluyendo textos de su autobiografía Visión de la memoria, recuerdos de la infancia y adolescencia. Años después , la editorial Nórdica publicará la antología Deshielo a mediodía, en el que se recoge el resto de su obra y El árbol y la nube, Obra poética 1954-2004, que abarca toda su trayectoria poética.

Algunas entrevistas que he encontrado:

https://elpais.com/diario/2011/10/07/cultura/1317938401_850215.html

https://www.abc.es/20121015/cultura-cultural/abci-cultural-libros-entrevista-transtromer-201210151157.html

“Porque a través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos da un nuevo acceso a la realidad” dijo la Academia sueca cuando el concedieron el Nobel.

CARA A CARA

En febrero lo vivo estaba inmóvil.

Los pájaros preferían no volar y el alma

roía en el paisaje como un barco

roza en el muelle al cual está amarrado.

Los árboles nos daban la espalda.

La altura de la nieve se medía con juncos.

Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.

Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

Algo llegó hasta la ventana un día.

Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.

Los colores ardían. Todo se dio la vuelta.

El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro.

DO MAYOR

Cuando bajó a la calle luego del encuentro amoroso
remolineaba nieve en el aire.
El invierno llegó
mientras yacían juntos.
La noche lucía blanca.
Iba apurado por la alegría.
La ciudad toda se inclinaba.
La sonrisa de los que pasaban
-sonreían todos tras los cuellos subidos.
¡Todo era libre!
Y todas las interrogaciones empezaron a cantar la existencia

             de Dios.
Eso le pareció.
Liberada, una música
se deslizó a zancadas
por la vertiginosa nieve.
Todo en dirección al Do.
Una brújula trémula apuntando hacia el Do.
Una hora por encima del dolor.
¡Era fácil!
Sonreían todos tras los cuellos subidos.
                                                                         De “El cielo a medio hacer” 1962

DE MARZO DEL 79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras,

                  pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

De “La plaza salvaje” 1983

VERMEER

No un mundo protegido… Justo tras la pared comienza el

             estrépito
comienza la posada
con risas y rabietas, dentaduras, tañido de campanas
y el cuñado demente, donador de la muerte ante el cual

               todos deben temblar.

La gran explosión y los pasos tardíos del salvamento,
los barcos que se pavonean en la rada. El dinero que se desliza

 en el bolsillo equivocado,
exigencias que se amontonan sobre exigencias,
rojos cálices abiertos que sudan presentimientos de guerra.

Desde allí y atravesando la pared entra al luminoso estudio
entra en el instante que vivirá siglos.
Cuadros que se llaman “La lección de música”
o “Mujer de azul que lee una carta”:
embarazada, en el octavo mes, dos corazones golpean dentro

de ella.
Detrás de la pared, cuelga un mapa arrugado de la “Terra

 Incógnita”.

Respirar en calma… Una desconocida materia azul está clavada

en las sillas.
Los remaches de oro entraron volando a increíble velocidad
y se detuvieron en seco
como si no hubiesen sido nunca más que quietud.

Zumban los oídos, ya sea por la profundidad o por la altura.
Es la presión del otro lado de la pared.
Hace que cada hecho levite
y afirma el pincel.

Duele atravesar paredes, uno se pone enfermo de eso
pero es imprescindible.
El mundo es uno. Pero las paredes…
Y la pared es parte de ti mismo:
uno lo sabe o no lo sabe, pero así es para todos
salvo para los niños. Para ellos no hay pared.

El cielo claro se ha apoyado en la pared.
Es como una oración al vacío.
Y lo vacío vuelve su rostro hacia nosotros
y susurra
“Yo no estoy vacío, sino abierto”.

ARCOS ROMÁNICOS

Dentro de la enorme iglesia románica se apiñaban los

              turistas en la penumbra.
Bóveda abierta tras bóveda y sin vista de conjunto.
Algunas llamas de cirios aleteaban.
Un ángel sin rostro me abrazó
y susurró por todo el cuerpo:
“!No te avergüences de ser hombre, sé altivo!
Dentro de ti se abre, interminablemente, bóveda tras bóveda.
Nunca estarás completo, y así ha de ser.”
Me cegaron las lágrimas,
fui empujado a la piazza que hervía bajo el sol
junto con Mr. y Mrs. Jones, el Señor Tanaka y la Signora

Sabatini
y dentro de todos ellos se abría bóveda tras bóveda,

interminablemente.

                                                        De Para vivos y muertos, 1989

Poemas de Cees Nooteboom

Novelista, ensayista, poeta, traductor e hispanista, es uno de los escritores más destacados de Europa. Por su polifacética obra ha merecido diversas distinciones , aquí os dejo algunos poemas de su antología Luz por todas partes. La antología tiene la peculiaridad de empezar con sus libros más recientes y recorre el camino hacia sus primeros libros.

DESTERRADO

Embarcadero, el barco que se aleja

navegando sobre cristal.

Ahora estoy solo con Chong Er,

la llanura es mi panorama,

mis amigos los eremitas de las colinas,

hombres ya casi de piedra.

Sombrío me quedo en adelante,

lejos de los ciervos blancos

en los que cabalgábamos por campos de nubes

y niebla.

Entre esto y la muerte

un tiempo para los pensamientos

que nadie ha escrito, vergüenza en un pizarrín

con tiza blanca, mi nombre liberado

de sus letras, vacío

como un sonido.

Marfil y joyas,

Todo eso lo conocía, mi sombra

desaparece en un pliego del tiempo,

nada dejo, molido

entre el cascote de los días

comparto el destino de piedras y conchas,

un príncipe sin palabras

en una tela

tejida de nada.

          Luz por todas partes, 2012

QUIEN NO somos 

quien nosotros mismos somos.

Quien está sobre las palabras

quien está en las palabras,

Quien está junto al pensamiento

quien es el pensamiento.

¿Quién deja la huella

en la blanca arena

de la página?

¿Y quién lo lo explica?

fragmento de Una huella en la blanca arena

HARBA LORI FA[1]

¡Tantas formas de existencia! ¡Tantas gentes
para sufrir y reír en estas colinas pedregosas!

La higuera se inclina mirando al sur,
sobre nosotros el ronquido suave de un avión.
  

Mi amigo espera junto a un arbusto de agudas espinas.
Conoce la historia de su perdición,

vemos el brillo del mar
entre agallas y cardos, una vela a lo lejos.

Todo duermeDadme otra vida y no la quiero.
Conchas y grillos, colmado está mi cáliz de eterno mediodía.

El río en donde ayer bebí llevaba un agua fresca y clara.
Vi el laurel reflejadovi cómo la sombra

  
de las hojas se iba deslizando por el fondo.
Eso es todo lo que anhelaba. Harba lori fa.

Mis años penden de un hilo. Soy pues
la araña del camino, que teje su tiempo poligonal

entre zarza y zarza,
hasta que pasa el caminante hacia el puerto,

el caminante que golpea con su bastón.

             Así pudo ser, 1999

BASHO I[2]

Anciano entre los juncos recelo del poeta.
Va de camino al Norte compone un libro con los ojos.
Se escribe a sí mismo en el agua ha perdido a su maestro.
Amor tan sólo en las cosas talladas de nubes y vientos.
Esa es su vocación visitar a los amigos para la despedida.
Reunir calaveras y labios bajo el agitar de cielos.
Siempre el beso del ojo traducido en la coacción de las         

            palabras.
Diecisiete el número sagrado destinado a la visión.
El desgaste pasado se congela petrificado como una mariposa.
En marea de mármol los fósiles pulidos.
Por aquí pasó el poeta en su viaje hacia el norte.
Por aquí pasó el poeta para siempre jamás.

BASHO II

Sabemos de la poesía poética los arteros peligros
de la melopea y el frenesí. Es aire embalsamado,
si no lo conviertes en piedras que brillen y hagan daño.
Tú, viejo maestro, puliste las piedras
con las que das muerte a un mirlo.
Tallaste del mundo una imagen que lleva tu nombre.
Diecisiete piedras como flechas una escuela de cantores fúnebres.
Mira junto al agua la huella del poeta
de camino hacia la tierra nevada más interior. Mira cómo el

agua la borra
cómo el hombre del sombrero lo vuelve a escribir
y guarda agua y pisada, detiene el movimiento pasado una

y otra vez,
Para que lo perdido se conserve como algo perdido.
                                                                                                                         

BASHO III

En ningún lugar de este universo tengo domicilio fijo[3]
escribió en su sombrero de ciprés. La muerte le quitó el

 sombrero.
Así ha de ser. La frase ha quedado.
Tan sólo sabía vivir en sus poemas.
Un poco más y verán los cerezos en flor de Yoshino.
Pon tus sandalias bajo el árbol, deja que descansen tus

pinceles.
Guarda el bastón en el sombrero, transforma el agua  en

versos.
La luz es tuya, también la noche.
Un poco más sombrero de ciprés y tú también los verás,
La nieve de Yoshino, el gorro de hielo de Sado,
la isla que embarca para Sorën[4] sobre lápidas de olas.

BASHO IV


El poeta es un molino que convierte al paisaje en

 palabras.
Sin embargo piensa igual que tú y sus ojos ven lo mismo.
El sol que se estrella en la boca del caballo.
El templo exterior de Ise la playa de Narumi.
Navega con velas de luto pone rumbo a su tarea.
Sus mandíbulas trituran las flores hasta los pies de los versos.
La contabilidad del universo como se presenta a diario.
En el norte supo quién era: un montón de ropa vieja.
Cuando está donde nunca más estará lees tú sus poemas.
Pelaba pepinos y manzanas ahora pinta su vida
También a mí me ha seducido el viento que hace flotar las nubes.

                                      El rostro del ojo, 1989


[2]  Esta serie sobre Basho se basa en su obra y en algunos grabados y acuarelas de Sjord Bakker sobre la vida del gran poeta japonés.

[3] Las cursivas son citas de Memorias de viaje de un esqueleto gastado.

[4] Se refiere a Rusia


[1] Exclamación medieval  extraída del Canto I del Duque Juan I de Brabante ( 1252-1294),  la hierba está en flor.

Tumbas de poetas y pensadores. Cees Nooteboom

¿Quién yace en la tumba de un poeta? El poeta, desde luego, no, eso es bien sabido. El poeta está muerto, de lo contrario no tendría una tumba. Pero el que está muerto ya no es nadie, por lo tanto tampoco está en su tumba. Las tumbas son ambiguas. Conservan algo y, sin embargo, no conservan nada. Naturalmente, esto se puede decir de todas las tumbas, pero cuando se trata de las tumbas de los poetas con eso no está todo dicho. En su caso hay algo diferente. La mayoría de los muertos callan. Ya no dicen nada. Literalmente, ya lo han dicho todo. Pero no sucede así con los poetas. Los poetas siguen hablando. A veces se repiten. Esto ocurre cada vez que alguien lee o recita un poema por segunda o centésima vez. Pero hablan también para quienes todavía no han nacido, para unas personas que aún no han vivido cuando ellos escriben lo que escriben.

¿Por qué visitamos la tumba de alguien a quien no hemos conocido en absoluto? Porque aún nos dice algo, algo que sigue resonando en nuestros oídos, que hemos retenido e incluso no hemos olvidado, que nos sabemos de memoria y de vez en cuanto repetimos, en voz baja o en voz alta. Con alguien cuyas palabras siguen estando presentes para nosotros mantenemos una relación, del tipo que sea. Por esa razón, no es imprescindible visitar su tumba.

Cuando se trata de tumbas, todo es irracional. Llevamos flores a nadie, arrancamos los hierbajos para nadie y aquel por quien vamos no sabe que estamos allí. Sin embargo, lo hacemos. En algún rincón secreto de nuestro corazón albergamos la idea de que esa persona nos ve y se da cuenta de que seguimos pensando en ella. Pues eso es lo que queremos; queremos que los muertos reparen en nosotros, queremos que sepan que seguimos leyéndoles, porque ellos siguen hablándonos. Cuando nos hallamos al lado de sus tumbas, sus palabras nos envuelven. La persona ya no existe, pero las palabras y los pensamientos permanecen. Podemos al menos rememorar. Cada visita a la tumba de un poeta es una conversación en la cual la respuesta ya está ahí mucho antes que todo lo que nosotros mismos pudiéramos decir. Es una paradoja. Algo se ha dicho ya, pero sin que se haya formulado una pregunta. Hemos venido a dar nuestra aquiescencia, a estar cerca de las palabras que ya se han dicho. El que escribió esas palabras murió, pero las palabras mismas siguen viviendo. Podríamos pronunciarlas en voz alta, como si se las dijéramos a otros. Por eso vamos allí: para oír esas palabras en el silencio de la muerte y a pesar de la muerte.

En estos últimos años he visitado innumerables tumbas de poetas y las sensaciones que he experimentado junto a ellas han sido siempre las mismas. Visitamos a unos muertos a los que conocemos mejor que a la mayoría de los vivos. Yacen en muros, en lo alto de montículos, bajo modestas piedras u ostentosos monumentos, en metrópolis o en remotas islas, junto a desconocidos o junto a otras celebridades;descansan allí desde hace tanto tiempo que hasta las inscripciones funerarias han envejecido, o en tumbas recién cavadas; las losas están de pie o yacen en el suelo; no han elegido a sus vecinos, duermen en mármol o granito junto a catedráticos u oficiales, con su esposa o su padre o sin ellos, sin palabras o con las suyas propias, palabras cinceladas en la piedra, las palabras que ya conocíamos, que un día fueron escritas con tinta sobre papel y ahora están petrificadas.

He vivido con la poesía toda mi vida y a estas alturas sé que esto no es en modo alguno fácil de explicar. Para la mayoría de las personas, la poesía apenas existe o existe sólo de manera ocasional. Sólo raras veces sucede que una relación especial con la poesía domine la vida entera: no sólo escribirla, sino también leerla. No es algo que uno se proponga; esto se deduce fácilmente. A la mayoría de las personas le hace aborrecer la poesía la manera en que se les pone frente a ella en el colegio, donde resulta obligatoria, algo de lo que uno no puede librarse. Un lenguaje que se comporta de un modo distinto del habitual, que se torna extraño de repente. Las mismas palabras de siempre, pero como si vinieran de otra tierra. Se supone que todo el mundo tiene que conocer a los clásicos de su país, si bien son precisamente lo que se debería leer en último lugar, cuando la superficie técnica de los versos, la vetusta ortografía, la alienante gimnasia de los pies métricos ya no nos impidan el acceso a la emoción y por fin podamos penetrar con la mirada a través de un lenguaje solemne, o quizá de otro que se nos antoja de corto aliento. Éste es el prodigioso instante en el que comprendemos que allí, al otro lado del muro del tiempo, hay alguien que nos habla.

En toda gran poesía, por moderna que sea, está contenida la herencia de los clásicos, de lo anterior, de lo que a lo largo de los siglos se ha preservado para nosotros. Si tenemos un poco de paciencia y estamos dispuestos a hacer un pequeño esfuerzo recibiremos esa herencia como regalo.

Por esta razón, tal vez lo mejor sea leer en dos direcciones: primero desde hoy hacia épocas más antiguas y sólo después en sentido inverso. Entonces se pondrá de manifiesto que algunas cosas que a temprana edad, cuando empezábamos a leer, nos parecieron tan maravillosas, porque nos hablaban directamente, luego ya no nos causan ese efecto; pero en cambio descubriremos el valor de aquello que antes se presentó como inaccesible, oscuro, hermético. Si queremos decir algo verdaderamente desalentador, sólo tenemos que explicar con Shelley que la poesía abarca all science [toda ciencia] y es algo to wich all science must be referred [a lo que hay que remitir toda ciencia] y, además, aseverar que leer poesía es un oficio. Pero, por fastidioso que parezca, así es. Es un oficio que se aprende leyendo poesía. Los poetas que leemos devienen maestros, a la par que nosotros mismos, y el proceso de aprendizaje dura toda una vida. En la casa de la poesía hay muchas moradas, infinitas, tan diferentes entre sí como lo son los poetas y las épocas, las sociedades y las tradiciones en las que aquéllos han vivido. El lector entra y sale de esta casa; no quiere ni imaginar una vida sin poesía, vive en un permanente vaivén de voces y lenguajes, en una incesante conversación babilónica de hablas llameantes. Para el verdadero amante de la poesía siempre es Pentecostés.

Hoy ya no puedo leer lo que leía ayer. A los diecisiete años se leen unos poemas y a los setenta otros. Antaño fueron Gorter, Rilke o Eluard, hoy son Stevens o Juarroz, Montale o Celan, Tranströmer o Kouwenaar, Pessoa, Elizabeth Bishop, Pilinszky, Herbert, Heaney, Claus; pero esto no significa que ya no quiera leer a los de entonces. Los sigo necesitando al igual que necesito a Campert y a Vallejo o a Slauerhoff y a Rimbaud. Sé dónde están; puedo hacer que vengan a mí en cualquier momento. La poesía, en su significado más profundo, es invariable, pero habla de lo universal y del mundo valiéndose de unas voces que cambian constantemente, cada una a su manera personalísima, y de este modo ilustra y acompaña la amalgama de ficción y realidad que nos constituye. La forma en que lo hace nunca es la misma, porque tampoco nosotros somos los mismos. Siempre necesitamos a otros poetas y otros poemas, oscuros o claros, irónicos o místicos, poetas del tiempo cíclico o del tiempo lineal, o de la ciudad o de la naturaleza, poetas mundanos u hostiles al mundo. Unas veces quiero que la poesía sea humilde y ascética; otras, que cante, incluso que grite por mí; quiero que reflexione sobre sí misma, que se entristezca, que apenas diga nada, que balbucee y se esconda, o que festeje la vida y nos deje sin respiración con un torrente de palabras. Hay instantes en los que deseo perderme en su oscuridad; y otros en los que desearía que escribiera con la punzante agudeza del buril. Yo no puedo ser siempre el mismo y tampoco exijo que lo sea la poesía. Lo único que exijo es que esté ahí: hermética, clara, racional, metafísica, danzante, contemplativa, que hable del mundo en el que vivo, del mundo real, inventado, efímero, peligroso, posible, imposible, existente. Y sé que siempre estará ahí, con todas sus máscaras, con todos sus nombres y sus formas, con todos sus poetas y sus lectores: un elemento natural como el agua y la tierra, el fuego y el aire. No sabemos quiénes son sus lectores. Una “inmensa minoría”, dijo Juan Ramón Jiménez, ¿y por qué no iba a ser así?

Se puede oír poesía en pequeñas habitaciones o en grandes salas, pero para leerla se precisa recogimiento; las personas que la lean estarán solas. Juntas, esas personas constituyen una sociedad; quienes forman parte de ella saben que existe. En este sentido, los lectores son semejantes a monjes cartujos, con frecuencia juntos, las más de las veces solos. Leer es algo que hace uno por sí mismo y en soledad, una aventura espiritual: quien busque claridad inmediata y rehúya lo ignoto es mejor que se mantenga alejado de la poesía, pues ésta no siempre le servirá, no desde luego la mística de Hadewijch o Góngora, ni tampoco Eliot, Paz o Celan. Ha habido muchas veces que no la he comprendido, incluso cuando la he traducido, por ejemplo Montale o Vallejo. Pero no importó. El lector es la tablilla de cera y el poema el sello; algo me ha hablado y yo, sin entenderlo, sé lo que ha dicho. Muchas veces me he quedado contemplando unos versos de Wallace Stevens, anhelando que el poeta revelara el secreto que se escondía en el hermético espacio vacío en torno a las palabras, que dijera que no era relevante, que yo no podía leer su poema como una carta o un informe, que me llevaría tiempo hacer que se acercara a mí, o que el lenguaje no puede sobrevivir si no se le permite de vez en cuando ser oscuro e incomprensible, porque debe su posterior claridad precisamente a las aventuras vividas en regiones todavía inexploradas.

“Muchas veces hay que expresar las cosas de manera complicada”, dijo alguna vez Thomas Eliot a Donald Hall en una entrevista. “Cuando escribí La tierra baldía me daba igual si sabía o no lo que decía”. El poeta como druida o médium: una idea que, naturalmente, para el espíritu positivista es abominación. Sea como fuere, lo mismo que las personas no pueden vivir sin sueños peligrosos e inesperados, tampoco el mundo puede existir sin poesía, y por poesía no entendemos aquí nada que sea una simple ensoñación.

El amor a la poesía empieza probablemente a la edad de los grandes sentimientos, cuando uno todavía cree que un gran sentimiento engendra a su vez gran poesía. La mayoría de las personas nunca supera este malentendido, como se ve con toda claridad en las esquelas mortuorias y en las colaboraciones que se envían a las revistas literarias.