Encuentro con María Sanz, 14 de junio a las 18.00 horas

Tu lumbre ajena

 

El último encuentro del ciclo “El poeta y su voz” ha tenido muchos percances: primero tuvimos que adelantar el día al 14 de junio, más tarde tuvimos que adelantar la hora, a las 18 horas. Y tendrán que disculparme que me haya retrasado en escribir esta entrada, aunque haya avisado y difundido el evento entre los tertulianos y aquellas personas que suelen estar interesadas, pero entre que el fin de semana estuve en Madrid y que lamentablemente tengo un familiar ingresado en el hospital, no me ha sido posible tener tiempo suficiente . En todo caso, terminamos el ciclo de esta temporada con María Sanz, una gran poeta, avalada por una amplia variedad de premios que cosecha, y su poemario Tu lumbre ajena, Premio Valencia de Poesía en el 2001.

En este poemario Maria muestra un paisaje solitario, como las ruinas de Pompeya,   que conocieron el esplendor y la pasión por mano del hombre. Un estado celestial y fugaz -asi la lectura del poema “El vestuario de la novia”- , pues Paris está cada vez más lejos y el hombre es una lumbre ajena que va acrecentándose. Y qué hacer en ese paisaje sino refugiarse en las artes:  la música,  la pintura,  aquellos lugares visitados donde resplandecía la luz, la poesía…en todo aquello que le habla y que se muestra metáfora de su existir.

Os recuerdo, el próximo jueves 14 de junio a las 18 horas en la Casa del Libro de Sevilla, Calle Velázquez nº8, una oportunidad  magnífica para conocer excelente poesía.

 

 

BRAHMS, BRAHMS

El sentido de cada

dolor está en las notas

de su primera sinfonía, tiempo

invocado a sí mismo. Oh, la vida

que hacia el fin se proyecta,

lucero neblinoso

detrás del horizonte, cuántas veces

oírla es como un eco

en do menor, alzada

sobre el vértice esquivo

de viejas partituras.

Si los cielos se hunden , sobrevive

la luz en movimiento,

a pesar de lo amargo que el destino

compone a todas horas. Oh, su música

alarga la caída del crespúsculo,

ese momento donde convencerse

de que , si no es por él, nadie te toca.

 

VILLA DE LOS MISTERIOS

También la sepultaste, como un día

hizo el Vesubio con sus moradores,

bajo el íntimo altar de tus recuerdos.

La iniciación al rito

dionisíaco temblaba

de pasión en el rojo pompeyano,

aliento detenido

por la calma imperante de las sombras.

Unos frescos vivientes,

su teoría nupcial sobre el misterio,

te dieron la lección más escondida

de cuantas aprendiste,

hasta el punto de hundir sus levedades

en tu asombro feliz y extenuado.

La villa relucía

de pura eternidad entre figuras

y su flujo constante de colores.

También la conservaste, como el tiempo

hizo con su belleza devastada,

en la memoria intacta de tu gozo.

el vestido de novia

EL VESTUARIO DE LA NOVIA,

de Max Ernst

 

El tiempo que ha pasado,

su colorido inútil, ya no puede

revestirte de nuevo. Eres otra,

tu perfil sinuoso lo proclama.

Aprendiste a esperar sin recompensa,

a yacer sobre un viento

que al mínimo temblor te desplomaba,

y así, desde el transcurso,

padecías la luz en sombra, sola.

También el tiempo es otro.

No viene, como ayer, a poseerte,

ni realza tu cuerpo

con días nacarados.

Hay un espejo al fondo del amor,

una verdad distinta

que al mirarla te va desfigurando,

después de haber caído, como siempre,

en esa tentación de dirigirte

hacia lo inalcanzable.

 

“BUSCA A ESOS AMIGOS FIELES QUE NUNCA

TE CERRARÁN LAS PUERTAS DE SUS LIBROS”

Lucio Anneo Séneca

Que sería de ti

lejos de sus poemas, de su verbo

injertado en las ramas de los tuyos.

Cuando abres la ventana

al último destello vespertino,

notas que están entrando

tus poetas, templados por la brisa

donde les conociste,

sin los pies en el suelo.

Después viene la ofrenda

del libro interminable, del abismo

en el que te colocan, para nunca

ascender si no es por su palabra.

Cuando cierras la puerta

al vacío exterior, buscas un cántico

semejante al de aquellas criaturas,

nacido de una voz plural, sonora

liberación del mundo. Tus amigos,

arcángeles en verso,

te ayudan a escapar sobre sus alas.

 

MARÍA SANZ

Publicó su primer poemario en 1981, Tierra difícil (Libros Dante, Madrid),​ al que le han sucedido más de una treintena de obras.

Sus versos han sido recogidos en diversas antologías, como la Antología de la Poesía Femenina de España en el Siglo XX (Universidad de Pekín, 2001), Poesía Sevillana 1950-1990,[2]Los Cuarenta Principales,[3]Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997), etc., y traducidos al polaco, inglés, francés, portugués, rumano, chino y braille.[4]

Su obra ha sido objeto de diversos estudios, entre ellos La subjetividad desde lo otro en la poesía de María Sanz, María Victoria Atencia y Clara Janés, por Sharon Keefe Ugalde.[5]

Entre los numerosos premios que ha recibido se encuentran los siguientes: Ricardo Molina, Manuel Alcántara, Tiflos, Leonor, Cáceres, José de Espronceda, Ateneo Jovellanos, Ciudad de Badajoz, Miguel Labordeta, Ciudad de Torrevieja, Valencia-Alfons el Magnanim, Blas de Otero, Hermanos Machado, Vicente Núñez, Rafael Morales, Tardor, Ciudad de Pamplona, etc.

Creadora del Premio Nacional de Poesía “Fernando de Herrera”, dirige asimismo el Ciclo de Poesía en la Casa de Soria y Castilla y León de Sevilla.

Obras

Poesía

  • Tierra difícil (1981).
  • Variaciones en vísperas de olvido (1984).
  • Cenáculo vinciano y otros escorzos (1985).
  • Aquí quema la niebla (1986).
  • Contemplaciones (1988).
  • Jardines de Murillo (1989).
  • Trasluz (1989).
  • Aves de paso (1991).
  • Los aparecidos (1991).
  • Pétalo impar (1991). Antología de su obra, 1981-1991.
  • Vivir por dentro (1992).
  • Desde noviembre (1992).
  • Paseo de los magnolios (1995).
  • Tanto vales (1996).
  • A cierta altura (1998).
  • Domus áurea (1999).
  • Tu lumbre ajena (2001).
  • Dos lentas soledades (2002).
  • Un resplandor cercano (2002). Antología de su obra.
  • Tempo de vuelo sostenido (2004).
  • Mínimo sol de invierno (2006).
  • Voz mediante (2006).
  • Lance sonoro (2006).
  • Luna de capricornio (2007). Antología de su obra.
  • Lienzos de cal (2008).
  • Hypnos en la ventana (2009).
  • Los cielos tardíos (2009).
  • Los pulsos cardinales (2010).
  • Retablo de cenizas (2011).
  • Danaide (2012).
  • La paz del abandono (2014).
  • Oboe d’amore (2015).
  • El primer reino (2015).
  • Galería de insomnes (2016).

Prosa

  • 1989, Las mujeres de don Juan
  • 2010, La luz no usada
  • 2011, Jardines de Murillo (nueva versión en prosa)
  • 2012, Sorianos en Sevilla
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Encuentro con Jesús Tortajada y su libro “Un buen traje”

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El próximo jueves 24 de mayo a las 19.30 horas estará en nuestro club de lectura- ya sabéis que es en la Casa del Libro de Sevilla, Calle Velázquez nº 8- el poeta sevillano Jesús Tortajada, capaz de iluminar con poesía lo cotidiano, de poetizar el entorno en un verso lleno de sentimiento, y también a veces,  de humor e ironía.  Saber dotar de sentimiento un verso no es fácil, y en mi opinión él sabe hacerlo. En su poesía intimista y reflexiva encontramos la fusión de lo objetivo o exterior , las escenas o anécdotas que acontecen en el día a día, con lo subjetivo o el sentir del sujeto que habla en el poema y que lo hace en primera persona en singular. Lo exterior ( un paisaje, una canción, salir de la ducha, un paseo en bicicleta, una verbena, el olor de un ambientador…) es una excusa o camino para llevarnos al interior, y ese camino lo realiza mediante un lenguaje de tono coloquial y ocurrentes asociaciones- o metáforas- sacadas de nuestra vida moderna, y con buena poesía, claro, la misma claridad que hay en su escritura. La entrada es libre hasta completar aforo. Os esperamos.

Un buen traje

Recuerdo que me dijo un conocido,

quitándose las gafas, componiéndose

como si me ofreciera el magisterio,

“Sin duda, lo mejor que tiene el hombre

en esta vida es un buen traje”. Y, aunque

quedó vacilante y asombrado

mi entendimiento, pude rehacerme

(hay que admitirlo dentro de un entorno)

y acepté la elección- tal preferencia

sobre todas las cosas de este mundo…,

es lógico arreglar lo más patente,

lo que a la vista enseña y nos distingue

por la calle: el aspecto…”No te olvides

que no es tan importante el serlo, sino

el parecerlo”, continuó diciendo

cuando me dio la mano al despedirse.

Pero cómo le explico yo a este hombre

para que lo comprenda, que a primera

hora de la mañana he releído

El hombre acecha de Miguel Hernández

(buena lectura para abrir los ojos)

y no he sido capaz ni de afeitarme,

me han fallado las fuerzas, me he vestido

como a tientas y sin ningún rigor.

¿Y yo cómo me pongo así un buen traje?,

si lo que necesito es una manta

para el alma. Desnudo, como siempre,

he llegado al trabajo por los pelos.

 

EL ESLABÓN

Mi abuelo fue capaz de convertirse

en servidor y recadero fiel,

y más sumiso que la propia criada.

A sus cincuenta y tantos años fue

-siendo subdirector del Banco Hispano

Americano de Madrid- nombrado

Cliente Predilecto de los puestos

de carnes y elegido, por entonces,

Jefe de Honor de frutas y verduras.

Días después le fue otorgado el título

de Tendero Mayor Plaza de Abastos;

valorado en puntualidad- inglesa-,

en compostura y trato de respeto,

en pulcritud- sus impecables trajes-,

su compra generosa y, sobre todo,

en su afabilidad y en su bondad.

Pero más importante todavía

es el recuerdo de mi padre- aunque

no fue reconocido por terceros.

De él aprendí, al terminar el día,

el dolor de los ojos y el estómago.

Siempre pluriempleado por las tardes

y pluridesvelado por las noches.

Grande de España en entregarse a fondo.

 

Yo quiero continuar la gran cadena

de hombres reconvertibles: los que, a toda

pastilla, se hacen más que humanos- son

una especie a extinguir- por bien del otro.

 

Jesus Tortajada

 

DEVOCIÓN

Melancolía

CANTA: BRUNO LOMAS

 

Suena en la radio una canción antigua,

de hace bastantes años; tan de pronto

la vida a puñaladas, tan de pronto.

Me he quedado rezando, ay, que diga,

cantando una oración, qué va, tampoco,

no sé lo que hago…, recordando, exacto,

sí, eso es, recordar…, no , resufrir.

Y la melancolía de septiembre

suena en los altavoces “fue un adiós

final, hasta la vista…” Hoy insiste

quien por el aire nos dejó tantísima

melancolía, la de aquel septiembre.

Sigue su onda expansiva dando golpes,

quebrando el alquitrán de mi cerebro

-son buches de vinagre que me tomo

ahora que estaba envejeciendo tan

tranquilo- y vuelvo a oler , a revivir

algo que ya tenía superado.

Yo de ese asunto había fallecido

y no tenía más que padecer

(voy en un coche, de regreso a casa,

y en el cristal mis ojos pasan como

los árboles de las cunetas, miran,

uno a uno, los días que han quedado

atrás, aprisa cada movimiento,

repasan velozmente cada roce

y cada gesto, mientras me refugio

en un pequeño brote de naranjo

que guardé en el bolsillo, en despedida).

Ha terminado la canción y aún

postrado, sin recursos, me mantengo

con los ojos cerrados- ya en la radio,

ajenos, cuentan cosas de hipermuebles-

y recuerdo, en voz baja rezo, digo,

canto con verdadera devoción.

 

VADO PERMANENTE

 

Si viniera una grúa bondadosa

para echarme una mano articulada,

cuánto sería mi agradecimiento

-recoge los despojos como nadie.

Tan delicada mano siempre lleva

a donde te chequean , te alinean,

te compensan, te miden los niveles,

te filtran, te…A ese lugar que todo

ser vivo sueña rodeado entero

de ricas grasas y mejor aceite

-el ungüento y el bálsamo que anhela

el organismo accidentado-, toda

clases de útiles y enseres listos

para alcanzar la puesta a punto, para

lograr la puesta en marcha. Y , además,

te dan la garantía de equis tiempo.

 

JESÚS TORTAJADA ha publicado los siguientes libros: Un invierno llevadero (1985), Malosdías (2000), Un buen traje (2003), ganó el Premio Ángaro 2008 con Ruegos y preguntas ( podéis leer poemas de este poemario en este enlace: http://www.tinta-china.net/j_tortajada_14.htm ) y está a punto de publicar un nuevo poemario.

Encuentro con Víctor Jiménez y su libro “La mesa italiana”

El jueves 26 de abril a las 19.30 horas estará en el club de lectura “Versos y vinos” , de la Casa del Libro de Sevilla sito en Calle Velázquez nº 8, el poeta Víctor Jiménez con su poemario editado por Renacimiento “La mesa italiana”. Al inicio del libro nos indica: Una mesa italiana es, en teatro y por extensión en cine y televisión, una lectura conjunta con todo el reparto de un guion. Prologado con certero acierto por Juan Lamillar,  su prólogo nos revela las entrañas del texto. Víctor Jiménez hace un nostálgico viaje por el cine – todos los poemas llevan títulos de películas conocidas- por las lecturas y las vivencias, como un pasajero del tren de la vida, que recorre los paisajes que conforman su memoria.

NIEBLA EN EL PASADO

Será por este frío y que ando solo

por la calle esta tarde del invierno

en que apenas se ven los edificios

y las sombras que cruzan en silencio;

será por tanta soledad tan fría

y tanta pérdida en los ojos secos,

por lo que ahora veo cómo viene,

con sus padres y hermanos, a mi encuentro,

un niño, un niño que conozco, un niño

que ,de repente, llega de otro tiempo

de ilusiones y luz en la mirada

subiendo el puente que le acerca al cielo.

Y mira y pasa entre la niebla y va,

en esa tarde mágica de enero,

en busca de Tres Magos que le traen,

desde Oriente, regalos, caramelos…

Mas vuelve el frío y sigo solo y sigue

el niño aquel perdiéndose a lo lejos.

 

UN PASEO POR LAS NUBES

La recogió en la puerta de su casa.

Después de cinco o diez minutos esperándola,

igual que una alborada, salió del ascensor

con un vestido blanco, con el pelo mojado

por la lluvia reciente de la ducha

y una sonrisa que invitaba al beso.

De allí, por lentas calles comerciales,

a la cafetería de costumbre.

Café con leche y confidencias,

el pan con mantequilla y con caricias,

el zumo de naranja de los sueños…

Y fue creciendo el día

y calentando el sol mientras cruzaban

el puente sobre el río

en dirección al centro de la ciudad radiante.

Juntos, solo los dos entre la multitud,

un paseo sin prisa, una breve parada

frente a un escaparate, alguna que otra compra,

una mirada amante, un gesto cómplice…

Todo bajo la brisa azul del cielo.

Amor y vida. Nada insólito.

Su típica mañana de verano.

Nadie, ni ellos siquiera, se creía,

que llevaban sin verse tanto invierno.

 

UN LUGAR DONDE REFUGIARSE

No es tan fácil dejar atrás el miedo,

el desconcierto, el vértigo, el vacío,

las miradas tan fijas del insomnio,

las preguntas que no contesta nadie.

Como brisa o promesa inesperadas,

nos llega tu llamada para darnos

a la visión de las constelaciones,

a la hermosura quieta de los astros,

del mudo firmamento , una llamada

para alejarnos del desasosiego.

Pero no tienen alas , esta noche,

mis leves ilusiones ni mis sueños

para subir, apenas un instante,

a las altas estrellas. Puedo sólo

mirar este universo de palabras

como hojas al viento, broza humilde,

arrancadas al libro de la vida.

Para poner por medio cielo y tierra

entre mi corazón y tantas sombras,

me basta con entrar en este mundo

de palabras, tan hondas, en el tiempo,

un lugar donde siempre refugiarse.

 

Para saber más del autor: https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_Jim%C3%A9nez_Guerrero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro con Rosa Díaz y su poemario “Gata mamá”

GATA MAMA

El próximo jueves 15 de marzo a las 19.30 horas, como es habitual en la librería la Casa del Libro de la Calle Velázquez n.8 de Sevilla, tendremos el encuentro con la poeta sevillana Rosa Díaz y su poemario “Gata mamá”.

No sé si será porque tengo muy reciente el pasado 8 de marzo y su mayoritaria participación y quizá me haya influido en la lectura de este libro, pero veo una acentuada conciencia de género en este poemario. Una poesía intimista que bebe de la memoria y de las vivencias por boca de una mujer, y es desde este lugar y condición desde el que se habla . Retrato de un mundo de mujeres. Muestra un árbol genealógico familiar mayormente femenino-la madre, la abuela, las cuidadoras que le transmitieron el legado, pues fueron quienes más le influyeron-. Un libro que dedica a su madre , una mujer que sufrió  la dureza de la vida en este país durante la posguerra, la tragedia desafortunada de la prematura viudez, las costumbres sociales; pero también trata el paso del tiempo y la pátina de polvo que va dejando sobre nosotros y cómo ataca la polilla a lo que fue y se sintió como vida.

MAGOSTO

Yo guardo en mi interior un sin fin de personas, de gestos, de experiencias que me han dado los míos a través de la sangre.

No tienen rostro. Llegan en su esencia animal y por eso te marcan en mitad de las vísceras. Para que creas en ellos hacen que reconstruyas sus ajuares, que apoyes tus retratos en sus mesas, que adoptes sus posturas y sus vocabularios.

Por eso tengo ahora los dulces de llevar y la moza de ánimas. Las tardes de novenas de camisas galanas y anillos de horno y pan. Los casorios. Las malas. El corazón de novia. Las bollagras. Los cestos con pañizuelos blancos sobre el bollo maimón.

Huelo a viejo y a luto. Traigo todos sus miedos aunque frote mi carne, aunque me la restriegue con carne de mis hijos.

Huelo a palabras muertas que viven en mi historia. A hoguero, a faltriquera y a la vela María. A lo que ya se ha ido y que no se va nunca. A ese jabón de aceite y de paciencia y a colar la ceniza sobre la ropa blanca.

Sí, será a eso. A algo que se hizo al amor del magosto y las cenizas.

 

PERCIBIR

Indago en la polilla, en los tonos viejísimos que guardan los enseres inmolados donde alguien lloró y fue feliz, vivió, murió de nuevo y acaso se olvidó del tiempo de las fechas.

Luego, una sombra sin sombra se queda sobre aquello que tú dabas por tuyo.

 

CAPOTE DE VALENTÍA

Es mala la vejez. Se ve que es mala

si no vas a su encuentro decidida

y le das los tacones con las alas

y la media salud que hay en tu vida.

 

Rotundamente mala, como bala

que te dispara el tiempo. Una mordida

con un desbarajuste y una sala

y una puerta de entrada sin salida.

 

Es mala la vejez, si no le entregas

eso que tú creías que era tuyo:

los hijos y la vida y el consejo…

 

Y ponte de su parte. Sé estratega

y dale tu soberbia con tu orgullo

y ríete delante de su espejo.

 

Y ríete delante de su espejo

y por qué no, enséñale los dientes,

pero con mucho tino, ten presente

que es otro el que ya manda en el espejo.

 

Enfrente no estás tú ni tu reflejo.

Enfrente sólo queda en esa frente

un ayer sin mañana y sin presente

guardado en el tambor de ese pellejo.

 

Y lo que va por fuera en ambos lados

cómo reconocerlo, si parece

que el amor y los hijos son prestados.

 

Sólo la nada es nuestra. Pertenece

a la demolición, a esos legados

que ni seducen ni nos apetece.

 

A la nada que crece

por las manos y baja a tus infiernos

a coger a la muerte por los cuernos.

 

El profesor y crítico Francisco Morales Lomas hace un exhaustivo análisis de su escritura: http://moraleslomas.blogspot.com.es/2009/02/la-poesia-de-rosa-diaz-una-vivencia-en.html

 

ROSA DÍAZ (Sevilla, 1946) es una escritora que ha recorrido con su obra una importante trayectoria poética, con una extensa bibliografía para el público adulto e infantil. Además destaca por su faceta de articulista (colabora habitualmente en ABC de Sevilla) y autora de biografías (ha publicado recientemente la biografía de Alejandro Rojas Marcos y colabora actualmente en la elaboración del Diccionario Biográfico Español patrocinado por la Real Academia de la Historia). Como poeta ha recibido importantes galardones literarios (Miguel Hernández, Ciudad de Alcalá de Henares, Fray Luis de León, Fray Bernardino de Sahagún, Ciudad de Jaén etc.) y su obra está recogida en algunas antologías poéticas españolas y europeas. También ha colaborado con poemas en importantes revistas especializadas (Zurgai, Ánfora nueva, Casa de las Américas, El siglo XXI, etc.).

 

 

 

 

 

 

Encuentro con Lutgardo García Díaz y “La llave misteriosa”

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El jueves, 22 de febrero a las 19.30 horas ,estará en el club de lectura de poesía “Versos y vinos” Lutgardo García Díaz para hablarnos principalmente de su último poemario. Un libro que nos abre la puerta a dos misterios, la poesía y el flamenco. Con un lenguaje poético se adentra en el sentir del flamenco ofreciéndonos una galería de cantaores del siglo XIX y XX, los reyes y reinas del cante: Manuel Torre, Antonio Chacón, Antonio Mairena, Manolo Caracol, la Niña de los Peines, Agujetas, José Menese…el baile de Antonio, la guitarra de Sabicas. Supone un homenaje al flamenco, a la vez que una remembranza de su infancia.

MARRURO

Y qué negros carbones lleva dentro este cante,

y cuántos velatorios de niños asfixiados

por la mordaza gris que aprieta en los mercurios,

cuántos trozos de pan con sopas de miseria,

y papeles de cartas perdidas, sin retorno,

sumergidas palabras en el pecho del mar,

cuántas noches en vela, cuántas toses de enfermos,

platos que no alimentan y mantas que no cubren…

Cada ay en descenso de esta triste canción

es igual a una azada que se clava en el tiempo.

Pues no hay más que verdad en la tragedia eterna

de este hombre que solo, con su voz rota dentro

del vientre de ballena que es la noche del mundo,

clama, como Jonás, clemencia al Dios sin nombre.

 

EL NÚMERO CUATRO

Es el número cuatro

– que al echarse las cartas daba suerte al Mairena,

porque así lo cantaba la feliz bulería-,

el número redondo de los sueños.

Por las claras mañanas de mi infancia,

veo venir a la abuela, empapada en el agua

de colonia de baño,

su vestido de puntos diminutos,

y sus gafas antiguas,

por un patio con tiestos de jazmines,

con el número cuatro en un boleto

donde estaban escritas todas las esperanzas

de no legarnos más que su cariño

y unos cuantos sabores,

Y es el número cuatro” cantiñea mi padre

dentro del coche ahora,

mientras pacen inmóviles los bueyes

y el mar es un deseo que aguarda tras las dunas.

Y es mi madre que nace -en el cuarenta y cuatro-

en una casa humilde con puerta de cristales

mientras mi abuelo espera con su tabaco negro

y tazas de un brebaje que le sirven sus primas.

La tarde en que el paseo de la orilla del río

quiso venir a ser un film de Leo McCarey,

la muchacha lejana de los ojos de almendra

me miró como nunca lo había hecho nadie.

Era un día de abril, un día cuatro…

ay el número cuatro”.

 

VOZ DE FRAGUA

a Cayetano Fernández González

 

Habita en tus arterias

una fragua latiendo con sus hierros, sus yunques,

sus brasas encendidas cuando el alba era niña.

Tu quejido está roto, rajado como caña,

porque rota está el alma y el tiempo de los tuyos.

A tu garganta acuden tus ancestros herreros.

Sagrados artesanos

que, según dice el mito, construyeron el mundo.

De noche van y vienen.

Cuando te quedas solo, a las dos de la noche,

llaman siempre a tu puerta; son los duendes del sueño

que te dicen que Juane está ciclando el fuelle

y sopla en tu recuerdo, y eres niño de nuevo.

Un martinete cantan, imperfecto y salvaje;

y es la única verdad, tú descalzo la escuchas…

Y una estrella de hierro, anaranjada y líquida,

asciende entre tenazas y te marca el camino.

 

Podéis escuchar el primer poema del libro, La queja, en este vídeo sobre la presentación del poemario:

 

Lutgardo García Díaz (Sevilla, 1979) es Doctor en Medicina. Es autor de los libros La viña Perdida (Rialp, accésit del Premio Adonáis 2013), El tiempo vivido (fundación Cajasol, 2015) y Lugar de los sagrado (Vandalia, V Premio Iberoamericano Hermanos Machado).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro con Rosario Pérez Cabaña y su libro “Quirón y los otros hombres”

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El próximo jueves 25 de enero a las 19.30 horas nos acompañará Rosario Pérez Cabaña para hablarnos, principalmente, de su último poemario publicado, “Quirón y los otros hombres”; libro que va precedido de un esclarecedor y acertado prólogo de Carlos Serrato.  Os recuerdo que el club de lectura “Versos y vinos” se reúne en la librería Casa del Libro, Calle Velázquez nº. 8 de Sevilla.

Este es un poemario que reflexiona y habla del amor , de la pasión y el deseo , del eterno instante, del dolor en las relaciones, pero también de la identidad ( los espejos en los que nos miramos) y de la intensidad en el vivir . A veces dulce y a veces amargo . Escrito con belleza e inteligencia, con un imaginario propio y preciso: Yo lo único que busco son metáforas/ absurdas y usadas como los pomos de las puertas y las agujas de los relojes,/ reconocibles como las lunas de los armarios . Potente su  poesía,  en él las lecturas y la vida se entrecruzan y sus versos se ensamblan con varios personajes: el mítico y dulce centauro Quirón y su lúcida luz la tuya de dolientes verdades descrito en hermosos y delicados poemas. Y los otros hombres: Raimond Carver , en cuyos poema recrea lo que serían los últimos días de Raimond y  Tess Gallagher, Bernhard y Onetti. Os dejo algunos poemas para ir abriendo boca:

¿Recuerdas la llanura?

Todo era una densa nube

cuando avanzabas ávido de mí

hasta el pozo donde yo te aguardaba mansamente.

Abrevabas entonces en mis muslos

y yo peinaba mis crines

en espera de la noche.

 

NOS DOLÍA

(Sin fe, hemos venido aquí

esta mañana con estómagos

y corazones vacíos)

 

Nos dolía el corazón de hambre.

Lo traíamos vacío desde temprano

A veces pienso que esta época terminará dejándonos el corazón sin trigo.

Qué cosa tan ajena un mundo sin trigo y con manos grandes.

Yo solo quiero trigo para ofrecértelo,

nací para eso,

para sellar tus labios con espigas y rozar

tu pecho con el pan grande y sagrado de mis ganas,

sobre todo, en días como estos,

donde la amnesia y los insectos en celo

acechan las farolas.

Darte trigo, sencillamente, antes de que una mañana

la lluvia nos encuentre muertos

con el corazón vacío y el estómago latiendo.

 

LOS OTROS HOMBRES

(A los otros hombres los encontré en la dirección opuesta)

-1-

A los otros hombres los encontré en la dirección opuesta.

Más allá de las tareas programadas para mí,

justo siguiendo la caída de las nubes

allá por las aceras donde crecen asombradas suelas

y se levanta la Alta Escuela de los locos

y los tenidos por locos

en el borroso poblado de Scherzhauserfeld,

exactamente en la bifurcación que separa

Reichenhaller Strasse

de la avenida desde donde entro en mi casa:

allí comencé a encontrar a los otros hombres.

Aquellos hombres me mostraron espuelas fraguadas

con cortezas de encinas,

me dieron a leer millones de páginas cosidas por los hilos

que desbrozaban las ancianas en las puertas de sus chozas,

me entregaron sus dientes,

sus olfatos,

sus ropas arrugadas y su fe.

Llegaban sigilosos con espejos en las manos

que me ofrecían como ofrecen sus cestos las azafatas

en los palacios árabes,

cestos llenos de asombradas sardinas o

de aceites perfumados.

En todos aquellos espejos me miré para saber quién era.

Pero todos me devolvieron mi viva imagen.

 

-2-

(A los hombres que encontré en la dirección opuesta

los instalé en la trastienda del sótano donde aprendí

todo cuanto voy a saber

a partir de ahora).

 

 

Preparé un plato con pan para los invitados a mi vida.

Les abrí la casa, la llené de aire y posibilidades, creo recordar.

Bebí con ellos hasta perder el olvido.

Me regalaron sus dientes sin promesas. Sus dentelladas tibias.

Llegaron con las manos llenas de flores aún vivas.

Me hicieron regalos

y llagas y madre

y espíritu.

De alguno recuerdo sus ofrendas y sus versos.

De otros apenas el sabor de sus bocas y sus espaldas

lanzadas a otras vidas.

De todos el sonido de sus pasos.

 

Para los invitados a mi muerte, he preparado ricos manjares

de los que derraman jugos por el cuello buscando la cintura.