Poemas de Pierrete Micheloud

Escritora y pintora suiza (6 de diciembre de 1915 – 14 de noviembre de 2007) Nació en Romont y estudió en Neuchâtel y Lausanne . Luego pasó un tiempo en Inglaterra perfeccionando su inglés, estudió literatura francesa y alemán en la Universidad de Zurich y teología en la Universidad de Lausana  . Descubrió la poesía a los 16 años leyendo las obras de Villon, Lamartine y Baudelaire. Entre 1945 y 2004 escribió una veintena de libros de poesía. Abandonó su enfoque más clásico de escribir verso por una versificación más sutil y musical.  Micheloud a menudo montaba en su bicicleta y recitaba su poesía por la campiña suiza de Valais. Vivió en París desde 1950, donde se dedicó principalmente a escribir poesía. También trabajó como crítica literaria. Durante su estancia en París, hubo más de diez exhibiciones importantes de sus pinturas.

Micheloud murió en Cully a la edad de 91 años. Se creó una fundación a su nombre  para preservar y promover su trabajo; otorga un premio anual de poesía en francés.

Obras publicadas: https://www.viceversalitterature.ch/author/13402

En español encontramos en la editorial e.d.a. libros la antología “Más de 100 poemas” traducidos por José Luis Reina Palazón y prologado por Jean-Pierre Valloton, de ella proceden estos poemas:

PIERRETTE

Perder todo para ganar una estrella

incitar al día a estallar

infringir la punición mortal

resolver el absoluto por el fuego

remontar el río a contra corriente

elegir diosa a la claridad

torturar de luz las máscaras

tender un hilo de cáñamo sobre el abismo ser viva hasta la piedra.

Mientras sople el viento, 1966

NO MÁS QUE LO NECESARIO

Imaginemos

que nuestras torres de hormigón

sean rocas

de donde surgen manantiales;

imaginemos

que lo bulevares

sean ríos

donde la hierba crece

entre las olas;

imaginemos…

en lugar de martirizar

con nuestros talones

el macadán

marchamos sobre las olas;

imaginemos…

nunca más hambre asesina

el corazón es una oropéndola

resucitada

de nuestros mataderos de pájaros.

Dulzamara, 1979

EL CIERVO TIENE SUS PÁJAROS: EL PARDILLO

el cuco gris, la moscareta

que huye del águila y de la lechuza.

En la sinrazón del unicornio

el amor no tiene tachadura, ni nudos.

La fría serpiente, la mosca, la cizaña

están de fiesta con la paloma

y la rosa. No más nombres malditos

el tuyo tampoco que cantaba en la sombra.

Las palabras, la piedra, 1983

TEJER LA FIBRA IMPALPABLE

que será el tejido

para desvestirte. La espera

es flor en mis manos, pensamiento

de verdes raíces.

Ella, vestida de nada, 1990

URANIA

Pastora de estrellas

en las lindes de los cielos que se alejan…

Para alcanzarte marcho

sobre el hilo tendido

que mi amor hila

entre mi vida y la tuya.

Te amo desde antes

de saber tu nombre.

La infancia de anchas ventanas

donde pasabas llenaba mis ojos

del polvo dorado

levantado por tus rebaños.

                                 En alabanza de las musas

https://www.rts.ch/archives/tv/information/madame-tv/9504039-pierrette-micheloud-lappel-de-la-poesie.html

Poemas de Tomas Tranströmer

Creo que la mayoría conocimos a Tomas Transtömer cuando en 2011 recibió el Premio Nobel de Literatura. Nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, falleció con 83 años el 26 de marzo de 2015, aunque lamentablemente sufrió un derrame cerebral en 1990, quedando reducida su habla y movilidad, aunque no le imposibilitó escribiendo- tuvo que aprender a escribir y tocar el piano con la mano izquierda- . Fue psicólogo, escritor, poeta y traductor. Se graduó en Psicología, en Historia de la Literatura y en Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo en 1956. Un poco más sobre su biografía y obras:

https://es.wikipedia.org/wiki/Tomas_Transtr%C3%B6mer

Como decía, le dieron el Nobel y leí su antología El cielo a medio hacer de la Editorial Nórdica, prologado por Carlos Pardo, en el que se incluye desde su primer libro, 17 Poemas (publicado en 1954), hasta 29 haikus y otros poemas(2003), incluyendo textos de su autobiografía Visión de la memoria, recuerdos de la infancia y adolescencia. Años después , la editorial Nórdica publicará la antología Deshielo a mediodía, en el que se recoge el resto de su obra y El árbol y la nube, Obra poética 1954-2004, que abarca toda su trayectoria poética.

Algunas entrevistas que he encontrado:

https://elpais.com/diario/2011/10/07/cultura/1317938401_850215.html

https://www.abc.es/20121015/cultura-cultural/abci-cultural-libros-entrevista-transtromer-201210151157.html

“Porque a través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos da un nuevo acceso a la realidad” dijo la Academia sueca cuando el concedieron el Nobel.

CARA A CARA

En febrero lo vivo estaba inmóvil.

Los pájaros preferían no volar y el alma

roía en el paisaje como un barco

roza en el muelle al cual está amarrado.

Los árboles nos daban la espalda.

La altura de la nieve se medía con juncos.

Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.

Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

Algo llegó hasta la ventana un día.

Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.

Los colores ardían. Todo se dio la vuelta.

El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro.

DO MAYOR

Cuando bajó a la calle luego del encuentro amoroso
remolineaba nieve en el aire.
El invierno llegó
mientras yacían juntos.
La noche lucía blanca.
Iba apurado por la alegría.
La ciudad toda se inclinaba.
La sonrisa de los que pasaban
-sonreían todos tras los cuellos subidos.
¡Todo era libre!
Y todas las interrogaciones empezaron a cantar la existencia

             de Dios.
Eso le pareció.
Liberada, una música
se deslizó a zancadas
por la vertiginosa nieve.
Todo en dirección al Do.
Una brújula trémula apuntando hacia el Do.
Una hora por encima del dolor.
¡Era fácil!
Sonreían todos tras los cuellos subidos.
                                                                         De “El cielo a medio hacer” 1962

DE MARZO DEL 79

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras,

                  pero no lenguaje,
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.

De “La plaza salvaje” 1983

VERMEER

No un mundo protegido… Justo tras la pared comienza el

             estrépito
comienza la posada
con risas y rabietas, dentaduras, tañido de campanas
y el cuñado demente, donador de la muerte ante el cual

               todos deben temblar.

La gran explosión y los pasos tardíos del salvamento,
los barcos que se pavonean en la rada. El dinero que se desliza

 en el bolsillo equivocado,
exigencias que se amontonan sobre exigencias,
rojos cálices abiertos que sudan presentimientos de guerra.

Desde allí y atravesando la pared entra al luminoso estudio
entra en el instante que vivirá siglos.
Cuadros que se llaman “La lección de música”
o “Mujer de azul que lee una carta”:
embarazada, en el octavo mes, dos corazones golpean dentro

de ella.
Detrás de la pared, cuelga un mapa arrugado de la “Terra

 Incógnita”.

Respirar en calma… Una desconocida materia azul está clavada

en las sillas.
Los remaches de oro entraron volando a increíble velocidad
y se detuvieron en seco
como si no hubiesen sido nunca más que quietud.

Zumban los oídos, ya sea por la profundidad o por la altura.
Es la presión del otro lado de la pared.
Hace que cada hecho levite
y afirma el pincel.

Duele atravesar paredes, uno se pone enfermo de eso
pero es imprescindible.
El mundo es uno. Pero las paredes…
Y la pared es parte de ti mismo:
uno lo sabe o no lo sabe, pero así es para todos
salvo para los niños. Para ellos no hay pared.

El cielo claro se ha apoyado en la pared.
Es como una oración al vacío.
Y lo vacío vuelve su rostro hacia nosotros
y susurra
“Yo no estoy vacío, sino abierto”.

ARCOS ROMÁNICOS

Dentro de la enorme iglesia románica se apiñaban los

              turistas en la penumbra.
Bóveda abierta tras bóveda y sin vista de conjunto.
Algunas llamas de cirios aleteaban.
Un ángel sin rostro me abrazó
y susurró por todo el cuerpo:
“!No te avergüences de ser hombre, sé altivo!
Dentro de ti se abre, interminablemente, bóveda tras bóveda.
Nunca estarás completo, y así ha de ser.”
Me cegaron las lágrimas,
fui empujado a la piazza que hervía bajo el sol
junto con Mr. y Mrs. Jones, el Señor Tanaka y la Signora

Sabatini
y dentro de todos ellos se abría bóveda tras bóveda,

interminablemente.

                                                        De Para vivos y muertos, 1989

Raymond Carver. “Todos nosotros”

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ONDAS DE RADIO

                A Antonio Machado

Ha dejado de llover y sale la luna.
No sé nada de ondas
de radio. Pero supongo que se transmiten mejor
después de haber llovido, con el aire húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottawa, si quiero, o Toronto.
Últimamente, por la noche, me sorprendo a mí mismo
interesado en la política canadiense
y en sus problemas internos. Es verdad. Antes solía buscar
sus emisoras de música. Me sentaba aquí en el sillón
y escuchaba, sin hacer nada ni pensar en nada.
No tengo tele y ya no leo
los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando llegué a este lugar estaba intentando alejarme
de todo. Especialmente de la literatura,
de cómo te atrapa y sus consecuencias.
Un deseo en el alma de no pensar.
De quedarme quieto. Y a la vez
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también puede ser una afable hija de puta,
no siempre es de fiar. Y no lo tuve en cuenta.
Le hice caso cuando me dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y no volverá que a lo que sigue ahí
con nosotros y seguirá ahí mañana. O no.
Y si no, da igual.
Tampoco importa mucho, dijo, si un hombre no le canta a  nada.
Ésa es la voz que escuché.
¿Es posible que alguien piense así?
¿Da todo igual, realmente?
¡Qué absurdo!
Pero pensaba estas estupideces de noche
cuando me sentaba en el sillón y escuchaba la radio.

Entonces, Machado, ¡tu poesía!
Era un poco como el hombre maduro que se enamora
de nuevo. Una cosa digna de atención;
desconcertante, también.
Se me ocurren tonterías como colgar tu retrato de la pared.
Y llevarme tu libro a la cama conmigo,
dormirme con él a mano. Una noche
pasó un tren por mis sueños y me despertó.
Lo primero que pensé, con el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
No pasa nada, Machado está aquí.
Y me volví a dormir.

Hoy me llevé tu libro cuando fui a dar
un paseo. “Presta atención”, dijiste,
cuando alguien se preguntó qué hacer con su vida.
Así que miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté con el libro al sol, en mi sitio
junto al río, desde donde puedo ver las montañas.
Cerré los ojos y me puse a escuchar el sonido
del agua. Luego los abrí y empecé a leer
“Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Espero, incluso a pesar de lo que sé de la muerte,
que hayas recibido el mensaje que te envié.
Pero da igual si no es así. Que duermas bien. Descansa.
Antes o después espero que nos encontremos.
Entonces podré decirte estas cosas personalmente.

 

 

DONDE EL AGUA SE UNE A OTRAS AGUAS

Me fascinan los arroyos y la música que crean.
Y las corrientes, entre prados y cañas, antes
de tener oportunidad de convertirse en arroyos.
Me fascinan sobre todo
por su sigilo. ¡Casi olvidaba
decir algo de las fuentes!
¿Hay algo más hermoso que un manantial?
Pero también me encantan las grandes corrientes.
Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar.
Los lugares donde el agua se une
a otras aguas. ¡Conservo esos lugares
en mi mente como si fueran sagrados!
Me gustan como a otros les gustan los caballos
o las mujeres atractivas. Me pasa una cosa
con esa agua fría y veloz.
Sólo con mirarla se me acelera la sangre
y se me eriza la piel. Podría sentarme
a mirar estos ríos durante horas.
Ninguno es igual.
Hoy tengo 45 años.
¿Me creería alguien si le dijera
que una vez tuve 35?
¡Mi corazón seco y vacío a los 35 años!
Tuvieron que pasar cinco años
antes de que empezara a latir de nuevo.
Me tomaré todo el tiempo que quiera esta tarde
antes de dejar mi sitio en la orilla del río.
Me gustan, me encantan los ríos.
Me encantan desde su fuente.
Me encanta todo lo que crece en mí.

 

FELICIDAD

Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante,
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.

Mahmud Darwix ( 1941-2008)

Darwish

Escritor reconocido internacionalmente como el principal poeta palestino. Nació en Al-Birwa, aldea próxima a Acre, el 13 de marzo de 1941. Se crió en un ambiente campesino. En 1948, cuando Mahmud tiene siete años, el ejército israelí arrasa la aldea y la casa donde vive con su familia, la cual se ve obligada a huir a Galilea; aquí permanecerían unos años en calidad de refugiados.
Como muchos de los poetas de su época, participó en la resistencia palestina y tuvo desde el principio una clara militancia política. Tras acabar sus estudios de primaria y secundaria, Mahmud deja a la familia y marcha a territorio israelí, trabajando como periodista en el aparato de propaganda del Partido Comunista de Israel. En 1961 abandona el país residiendo sucesivamente en El Cairo, Beirut, Túnez, Moscú, Paris y Londres. En los años 90 regresa a su tierra, ingresando en la OLP. Ocupa cargos importantes en el Departamento de Cultura y funda la revista Al Karmel.

Falleció el 9 de agosto de 2008.  Para más información:

https://es.wikipedia.org/wiki/Mahmud_Darwish

UN SOLDADO QUE SOÑABA CON AZUCENAS BLANCAS

Soñaba con azucenas blancas,
con una rama de olivo…
con el pecho de ella radiante a la tarde.
Soñaba -me dijo- con un pájaro,
con la flor del limonero,
no filosofaba, entendía las cosas
como las sentía… como las olía.
Pensaba -me dijo- que la patria
era que yo bebiese a sorbos el café de mi madre
y volviera a la tarde.
Le pregunté: ¿Y la tierra?
Dijo: No la conozco,
no la siento latir ni la llevo en la piel
como se dice en los poemas.
Pero un día la vi,
como se ve una tienda, una calle, los periódicos.
Le pregunté: ¿La amas?
Respondió: Mi amor es dar un paseo,
o un vaso de vino, o una aventura.
– ¿Morirías por ella?
– Claro que no.
El lazo que me ata a la tierra
es un panfleto… un discurso.
Me enseñaron a amar su amor
pero no he sentido su corazón como propio,
no he olido la hierba, las raíces, las ramas.
– ¿Y cómo era amarla?
¿Pica como los soles… como la nostalgia?
Me contestó sin rodeos:
– Mi manera de amar es un fusil,
el retorno de fiestas vetustas
y el silencio de una estatua perdida
de tiempo y origen remotos.

Me habló del momento de la despedida,
de cómo lloraba su madre
en silencio cuando le destinaron
al frente.
La voz atormentada de su madre
grabó bajo su piel un nuevo deseo:
Si crecieran palomas en el Ministerio de Defensa,
¡si crecieran palomas!

… Se fumó un cigarro, luego me dijo
como si huyera de un pantano de sangre:
He soñado con azucenas blancas,
con una rama de olivo,
con un pájaro que abrazaba la mañana
en la rama de un limonero…
– ¿Y qué has visto?
– He visto lo que he hecho,
una zarza roja
explotando en la arena, en los pechos, en los estómagos.
– ¿A cuántos has matado?
– No sabría decirte…
pero me concedieron sólo una medalla.

Le pedí, torturándome: Venga,
descríbeme un cadáver.
Se acomodó en el asiento, y

acariciando el periódico doblado
me dijo como quien canta una copla:
Como tumba el viento una jaima en la grava,
abrazando los luceros desplomados,
en la frente despejada una corona de sangre,
el pecho sin medallas,
porque no era bueno luchando,
parecía un labriego, o un obrero, o un vendedor ambulante.
Como tumba el viento un jaima en la grava… murió.
Los brazos

tendidos como dos arroyos secos.
Y cuando rebusqué en sus bolsillos
su nombre, hallé dos fotos:
una… de su mujer,
otra… de su hija.
Le pregunté: ¿Te dio pena?
Me interrumpió: Mi buen Mahmud,
la pena es un pájaro blanco
que no se asoma al campo de batalla. Peca
el soldado que siente pena.
Yo sólo era una máquina que escupía fuego rosáceo
y hacía del cielo un pájaro negro.

Me habló de su primer amor,
después,
de calles lejanas,
de las reacciones tras la guerra,
de las bravuconadas de la radio y los periódicos,
y mientras se tapaba la tos con el pañuelo
le pregunté: ¿Volveremos a vernos?
Me respondió: En una ciudad lejana.

A la cuarta copa
le dije bromeando: Así que te marchas… ¿Y la patria?
Me contestó: Déjate de patrias…
Yo sueño con azucenas blancas,
con una calle que gorjee y una casa encendida.
Quiero un corazón bueno, no carne de cañón,
quiero un día soleado, no el instante de la victoria,
demencial… fascista.
Quiero un niño alegre que le ría al día,
no un repuesto para la máquina bélica.
He venido para vivir el alba de los soles,
no su ocaso.

Se despidió de mí… buscaba azucenas blancas,
un pájaro que saludara a la mañana
en la rama de un olivo,
no entendía las cosas
sino como las sentía… como las olía.
Pensaba -me dijo- que la patria
era que yo bebiese a sorbos el café de mi madre
y que volviera, tranquilo, con la tarde.

Mahmud Darwix (Traducción de Luz Gómez García) Poesía escogida (1966-2005), PRE-TEXTOS, 2008

 

NOSOTROS AMAMOS LA VIDA

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,

bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo.

Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires.

Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino

y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

 

                   De: Menos Rosas (1986) Fuente: Poesía Árabe Traducción: María Luisa Prieto

Roberto Juarroz

 

Roberto-juarroz

Se graduó en Filosofía y Letras en la Sorbonne de París.

Salvo su colección realista Seis poemas sueltos (1960), su obra se agrupa en una serie de volúmenes correlativamente numerados del uno al catorce bajo el título general de Poesía vertical; el primero de ellos data en 1958, el segundo de 1963, el tercero de 1965, el cuarto de 1969 y así sucesivamente; en 1997 apareció la decimocuarta entrega, de forma póstuma.

En un principio influido por el Creacionismo del chileno Vicente Huidobro y el simbolismo de Stéphane Mallarmé, la amistad de un “raro” de la poesía argentina, el maestro del aforismo, Antonio Porchia, autor de un único libro titulado Las voces, le influyó notablemente; le impresionaron, además, los románticos alemanes, en especial Novalis.

Su temática se centró en la metapoesía y su lenguaje se fue haciendo conceptual conforme exploraba los límites de la palabra como nexo de relación del hombre con el mundo, un mundo contemplado como epifanía, como revelación. Es una poesía imbuida en algunos aspectos por la filosofía existencial de Martin Heidegger.

Más información en: https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Juarroz

ASÍ COMO NO PODEMOS

Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.

 

 

LEVANTAR EL PAPEL DONDE ESCRIBIMOS 

Levantar el papel donde escribimos
y revisar mejor debajo

Levantar cada palabra que encontramos
y examinar mejor debajo

Levantar cada hombre
y observar mejor debajo

Levantar a la muerte
y escudriñar mejor debajo

Y si miramos bien
siempre hallaremos otra huella.
No servirá para poner el pie
ni para aposentar el pensamiento
pero ella nos probará
que alguien más ha pasado por aquí.

 

HAY QUE INVENTAR RESPIRACIONES NUEVAS…

Hay que inventar respiraciones nuevas.
Respiraciones que no sólo consuman el aire,
sino que además lo enriquezcan
y hasta lo liberen
de ciertas combinaciones taciturnas.

Respiraciones que inhalen además
las ondas y los ritmos,
la fragancia secreta del tiempo
y su disolución entre la bruma.

Respiraciones que acompañen
a aquel que las respire.

Respiraciones hacia adentro del sueño,
del amor y la muerte.

Y para eso hay que inventar un nuevo aire,
unos pulmones más fervientes
y un pensamiento que pueda respirarse.

Y si aún faltara algo,
habría que inventar también
otra forma más concreta del hombre.

Encuentro con Gonzalo Gragera y su libro “La suma que nos resta”

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El próximo jueves 16 de mayo a las 19.30 horas tenemos como invitado, en nuestro ciclo de encuentros “El poeta y su voz”, al joven poeta sevillano Gonzalo Gragera, con quien hablaremos de poesía, y en particular de su poemario “La suma que nos resta” ( Premio de Poesía Joven RNE 2017) . Será en la Casa del Libro, C/ Velázquez n.8, Sevilla. Estáis invitados y nos alegrará compartir versos, reflexiones y vino con vosotros. La libreria nos invita a una copa de manzanilla por gentileza del Grupo de Bodegas de José Estévez.

La suma que nos resta se asienta sobre tres pilares, que casi se corresponden con su tres capítulos:

En su primera parte,  La luz y sus nombres, prima cierto intimismo, en el que lo personal trasciende y abarca al otro. El poeta puede ser cualquier lector, escribe y piensa sobre temas universales partiendo de la memoria y la vivencia particular: el paraíso de la infancia, la juventud, el tránsito al árido mundo adulto, el descubrimiento del amor y de lo que es importante en la vida, sus propios dioses, el paso del tiempo…

Su segundo capítulo, Victoria Station,  nos muestra una interesante mirada crítica al ser contemporáneo y a nuestro modo de vida: los hombres como pétalos y naipes/ recorren los pasillos sin oxígeno/… Es el hombre nacido en nuestro tiempo./ Las siete en la estación. Es hora punta./ Están los hombres, todos, ya, dormidos. Retrata un individuo que se mueve por inercia, sin hacerse preguntas , sin  valores, ni ideas- menos aún utópicas- ni credos ni fe; el ser contemporáneo como un autómata en su inmenso y frío vacío.

El final del libro, La suma que nos resta,  enlaza con el primer poema que abre el poemario,  Consideraciones previas, creando una estructura circular, iniciando y cerrándose el poemario con la reflexión metapoética sobre la poesía y su escritura. Concibe la poesía como descubrimiento o revelación,  capaz de alumbrar ambigüedades o enigmas. Escribir consiste en ofrecer, ofrecerse, dar todo o casi todo: impresiones, pensamientos, vivencias. Escribir es una resta que en los otros puede convertirse en suma. Y ahí se enlaza con el primer poema, en el cual se dirige al lector – como Baudelaire en su poema Al lector- , en el que afirma buscar la precisión, no poder ofrecer salvación ni respuesta alguna; pero sí que el lector se pueda encontrar en sus versos.

En cuanto a la forma, tiene un estilo sobrio, ,  poesía muy depurada , una esencialidad elegante, no falto de sentimiento contenido ni de sutil ironía, preciso en su lenguaje coloquial e imágenes, pero sugerente gracias a las elipsis y los silencios. Verso con ritmo, resalta en su poesía las enumeraciones y paralelismos , que también confieren ritmo al poema. Sin querer ser pedante, respiran en los poemas las referencias culturales, de modo inevitable porque es un gran lector , porque las lecturas nos conforman y porque contrapone una vida de lecturas a una vida más simple, libros de la maleta/ con los que ni tributo ni cotizo.

Como siempre, os dejo algunos poemas para abrir boca.

 

2007

Ni Horario ni Aristóteles.

Ni Leopardi ni Papini.

Ni Chesterton ni Kundera.

Ni Ortega ni Krahe.

Sólo una terraza

y tus diecisiete

para saber de qué se hacía

lo único que aquí importa:

para saber qué es eso

de llevar el mundo en los labios

 

DAMA DE NOCHE

La noche como un peso inabarcable,

inmensa y decidida.

La ausente gravedad

dibuja los contornos

de acequias y parterres.

El mar es un adiós,

una mano distante,

despedida de espumas

y de sales amargas.

Lo observas, lo contemplas,

con la O de tus ojos;

los mares como muros

en donde tu memoria es la pintada

de jóvenes sin ecos.

 

La noche como un peso inagotable.

Y la dama de noche,

aquel olor perenne,

imitando el propósito

de estas horas oscuras:

sin espacio ni tiempo,

las ramas- o los brazos- de la madre

cuyo perfume evoca tus ayeres.

 

MALABARES

A pesar del qué tal todo,

y decir que vas tirando.

 

De los cajeros, el día veinte.

Del comprobante de saldo.

 

De las diputaciones, asesores,

gabinetes, despachos.

 

De estos martes y miércoles

con las eses del sábado.

 

De los saludos esquivos

de vecinos malhumorados.

 

Del que entiende de vinos

y te enseña cómo catarlos.

 

Del IPC, del Euríbor,

del correo certificado.

 

A pesar de todo esto,

reunir valor para intentarlo.

 

Para apostar de trapecista

entre las sílabas del fracaso.

 

 

Todo, o casi, lo has dado.

Sobre la mesa has diseminado

lo poco que te pertenece:

lecturas, impresiones, otoños.

 

Ya de ti mucho no queda.

Eres resta en manos de otros.

Un número , como cualquiera,

que se deshoja en notas y apuntes.

 

Consumido.

¿Entiendes estas cifras decrecientes?

 

Todo, o casi todo, lo has dado.

Resta de ti que en otros, quizá, es suma.

 

Ahora sopla en el título

y apaga la penúltima mecha.

 

Sola se queda

una vela encendida.

 

GONZALO GRAGERA. Sevilla, 1991. Escritor y lector. Autor de dos poemarios: Génesis (Jirones de Azul) y La vida y algo más (La Isla de Siltolá). Ha publicado sus poemas en revistas como Quimera Piedra del Molino, y han sido recogidos en la antología de poesía joven Nacer en otro tiempo (Renacimiento). Actualmente, es colaborador en la cadena COPE, en la revista cultural Zenda y en el periódico digital The Objective. Su libro La suma que nos resta ganó Premio de Poesía Joven de Radio Nacional de España 2017 (Editorial Pre-Textos). Su blog: latrastienda.org

 

 

 

 

 

Encuentros “El poeta y su voz”: Lola Almeyda y su poemario “Instrucciones para cuando anochezca”

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Consejos e instrucciones para saber llevar y vivir la vida en la medianía del invierno, nos ofrece Maria Dolores Almeyda en este poemario. Una visión nostálgica, “esta lenta memoria de la melancolía”, y a la vez vital provocada por el paso del tiempo. Un tiempo no falto de misterio, en el que continuamente nos estamos redescubriendo, como nos dice en su poema “Para buscarnos”. Un tiempo desconcertante por su brevedad, con algún que otro ajuste de cuentas con el pasado y cuyo futuro se vislumbra y teme: ese final que duele y despierta  la conciencia y el deseo de vivir. Y claro, honestamente, no puede faltar el lamento por cierta rutina y decadencia, la pátina de óxido causada por Cronos, a la que se le planta batalla , a la que se le quita hierro. Pero la velocidad de la aguja del reloj no solo resta, también suma : aporta calma, saber,  firmeza.  Hay una aceptación, una mirada realista que nos acierta a comprender la paradoja de la vida , y una actitud: mejor ir ligero de equipaje y con la mirada fija en el sol . Y tener memoria, tener memoria del instante de dicha pasajera, para cuando la noche nos cerque.

Paco Carrascal en su prólogo nos  habla de su retórica cercana, una escritura clara pero cargada de lirismo, con un imaginario ocurrente y sutil ironía, o sutil tristeza,  una poesía que nos puede recordar a Gloria Fuertes. Lo que quiere decir lo entiendes y lo sientes.

Profundizaremos en el libro y en su poesia el próximo jueves 25 de abril a las 19.30h en la Casa del Libro, Calle Velazquez n.8, Foro libre.

PARA ESA NIÑA QUE FUI

A esa niña que fui a la que ya no conozco,

a esas trenzas sin fin y padecidas,

a ese álbum de cromos de futbolistas

inacabado siempre,

a ese juego inventado sin princesas,

(solo sapos, lagartijas, príncipes diseñados,

figurín de colores en los tebeos rosas de las niñas)

a esos amores niños perdidos y perdurables,

a esa presencia de vecindad y amas de casa

a ese dolor de incomprensión,

a ese no hagas eso que no estará bien visto,

a ese castigo por reiteración en la conducta,

a ese juego de médicos, enfermos y enfermeras

y a ese descubrimiento de agujeros negros

y a ese escalofrío de la carne;

a esa orfandad del saber

a esa búsqueda de querer vivir  sabiendo,

a ese grito de ayer entrecortado siempre,

a esa pregunta sin respuesta nunca,

a ese vuelo al vacío con caída sin red,

a esa ternura,

a esa niña que fui que nadie comprendía,

a ese gorrión que nunca quiso ser desasosiego,

alguna vez y aunque no me lo pregunte nunca

me gustaría contarle muchas cosas.

 

INSTRUCCIONES PARA ESPERAR LA NOCHE

 

Para cuando anochezca habremos de tener las ventanas

abiertas y el corazón atento, que corra el aire, que corra

como el pequeño aquilón  que aprende del leve aire su camino.

 

Habremos de tener despierta la conciencia, desbrozadas

de sangre las márgenes del río, que cuando la crecida

del agua se imponga con su brío, no salpique de miedo

la parcela del mundo que nos mantiene invictos.

Puros de mancha. Intactos. Primitivos.

 

Cuidado con el amor cuando anochezca.

Cuidado con los niños que crecen como espigas

antes de que la noche les alcance en el sueño

y los derribe

con llaves de destrucción bien aprendidas.

 

Cuidado con el tiempo del deshielo,

que en la nieve tan blanca y tan perfecta

no cuajan los caminos.

 

Cuidado con el miedo. Dejad el miedo aparte,

no cubridlo de flores ni de velos, dejad que muera

como su madre lo trajo al mundo sin saberse temido.

 

Un rostro sin presencia y con dientes de lobo y mirada de bestia.

 

Pero dejad las ventanas abiertas. Que corra el aire.

Que cuando anochezca se nos vean claras las intenciones

de sobrevivir

y de asomarnos a la vida con todas las ventanas

de par en paz abiertas.

 

PARA LA SED

 

Porque te bebes mi sed y ni me entero

y eres mi destierro y la ensenada donde

entierro mi lengua, mi legión de hombres

muertos, mi barca sin timón y destrozada.

 

Porque eres mi libertad y mi mordaza

y el himno que aprendí y la canción que olvido

y el pan que nunca sacia mi apetito

y la noche que nunca llega a mi mañana.

 

Porque eres mi único testigo y yo te niego

y mi única esperanza y te abandono.

Porque eres mi dolor y me quedo contigo.

Porque estás y no estás y te mato y me muero.

 

MARÍA DOLORES ALMEYDA.- Ha publicado los siguientes libros de poesía: Versos clandestinos, La casa como un árbol, Pequeños Versos Furiosos, El valle inacabado, El sol no arde mejor en primavera; los libros de relatos: Algunos van a morir y Mundos; y dos novelas: Veintidós estaciones y Dos Flores de Loto. Su última publicación es el poemario Entre el cielo y el cieno, que se presentará próximamente.
Colabora en diversas revistas de índole social y feminista y ha publicado en muchas y variadas antologías con poemas y cuentos. Colaboró con Iñaki Gabilondo durante su etapa como director de Radio Sevilla, en las tertulias literarias; ganó durante tres convocatorias consecutivas el certamen de poesía de la Villa de Carrión de los Céspedes. Actualmente desarrolla semanalmente un programa de radio, La inopia, en el que se habla principalmente de poesía con sus autores y sus textos.

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ARS POETICA ( VERSIONES DE POESÍA MODERNA). ANTOLOGÍA DE AUTORES

Ars poetica

DESDE LO PROFUNDO

Madre- la nada-¡lo eterno! El temor a lo eterno
noche tras noche tiembla en mi jardín.
Fuiste una vez, madre, mi tumba.
¿Por qué tanto temor-madre-
a abandonar la luz de nuevo?

de Lucian Blaga ( 1895-1961), traducido por Andrés Sánchez Robayna y Lilica Voicu-Brey

CUANDO EN NOCHES DE LUNA

Cuando en noches de luna las mujeres pasean con vestidos de flores
me sorprenden sus ojos, sus pestañas, la creación entera.
Creo que de tan grande inclinación recíproca
podría resultar la verdad última.
de Czeslaw Milosz (1911-2004), traducido por Daria Cyniak y TTL

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Tadeusz Rózewicz

MI PADRE

Por mi corazón pasa
mi viejo padre
no ahorró en su vida
no apiló
grano a grano
no compró una casita
ni un reloj de oro
y al fin no hizo granero

Vivía como un pájaro
cantando
día tras día
pero
decid si puede
vivir así un modesto oficinista
tantos años

Pasa por mi corazón
mi padre
con un sombrero viejo
silbando
una canción alegre
y cree firmemente
que irá al cielo

de Tadeusz Rózewicz ( 1921-), traducción de Anna Zylka y TTL

ES TAN BELLO SU ROSTRO MATUTINO

Es tan bello su rostro matutino
su sosegada sombra cuando anda

Me recuerda los bosques y me recuerda el mar
el mar el sol a pico sobre el mar

No tuve yo un amigo así en mi infancia
no es eso lo que busco al contemplarlo
ajeno como brisa
No busco nada Sé tan solo que pasa cuando pasa
su rostro matutino
rumor de agua que cae
inhumana promesa
una isla una isla
que solo el viento habita
y pájaros azules

de Alberto de Lacerda ( 1928-2007), traducido por Andrés Sánchez Robayna

ES MEDIANOCHE

Es medianoche.
El carbón de esa hora va extinguiéndose en brasas
blancas.
Tiemblan los huesos de las almas
en la parrilla.
Las sombras
saltan sobre los muros como aves de presa
deshilachadas.
Permanecemos solos,
con el fuego que intenta inflamar ese fuego.

de François Jacqumin ( 1929-1992), traducción de Carmen Dolores Betancor Fernández y TTL

HA DE HABER UNA INSIDIA

Ha de haber una insidia
capaz de fulminar
a quien emite un pensamiento.
Tiene que haber una ironía que perfore y que ponga
término
al saber enredado de los hombres. Se queman
con todos los ardores con tal de demostrar.
A falta de ver bien,
buscan confusamente
la nieve en la blancura.
de François Jacqmin, traducción de Carmen Dolores Betancor y TTL

NUESTRA OBRA MAESTRA ES LA VIDA PRIVADA
-I-
¿Hay algo junto al agua que no quiere mostrársenos,
algún hecho oprobioso, algún secreto de la luz que cae en lo profundo,
algún motivo de tristeza que desea ocultarse?

¿Por qué iba a importarnos? ¿No proyecta el deseo sus arco iris sobre la [vulgar porcelana
de la piel de este mundo? Y , con sus proporciones, ¿nos invade el aire?[¿Por qué buscar más?

-II-
Y ahora, mientras los defensores del horror y la pena
empujan su barcaza chorreante en la playa, comamos
el rodaballo, y sorbamos este delicioso Beaune blanco.

Hay luz artificial, no vamos bien vestidos.
Y qué. Nos gusta estar aquí. Nos gusta esos bueyes en el campo de al lado,
y el sonido del viento que acaricia la hierba. Tu manera de hablar,
en voz baja, nuestras revelaciones avanzada la noche… ¿por qué
vivir para algo más? Nuestra obra maestra es la vida privada.

-III-

En el muelle, de pie entre el Cisne Errante y el Astro Inmaculado,
respirando la brisa de la noche al tiempo que parece aumentar el momento
de placer obtenido en placer que se pierde, su belleza
que a sí misma se mancha y solo puede ser lo que fue, aguantándose
aún un poco en su fuga, me evoca nuestro propio
manso viaje a través de partidas graduales, las crisis que se funden
en lo común, dejándonos un poco más cansados cada vez,
un poco más distantes de la experiencia, ésa que, en otro tiempo,
nos tenía cautivos largas horas. Ir por la carretera sinuosa
de vuelta a casa, el mar rompiendo en los acantilados,
sobre la mesa el vaso de whisky, el libro abierto, las preguntas:
todas las recompensas del día nos esperan a las puertas del sueño…

de Mark Strand ( 1934-2014), traducción de Aida Martín Pérez y TTL

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André Velter

SED DE REALIDAD

el sol
en la piel
seca los secretos

cuerpo a cuerpo
de la arena
y los sueños

es
un destello
del ser

el despertar
crudo
del presente

donde la sal
cristaliza
el océano

donde las piedras
son testigos
del fuego

donde el deseo
alcanza
su hálito de hueso

así nace
una fuerza
sin sombra

pues la noche
disipa toda idea
de la noche

lo que viene
es más
que una llamada

a vivir
al
descubierto

de André Velter (1945), traducción de Joséphine Cabello

EPITAFIO

Nada ha pasado , caminante:
no te detengas.
Las estelas, los mausoleos y los templos
celebran sueños tristes.
De mi cuerpo sin vida ha nacido una hoguera.
de André Velter, traducción de Andrés Sánchez Robayna

MÍSTICA PARA PRINCIPIANTES

El día era templado, amistosa la luz.
Un alemán en la terraza de un café
tenía un libro pequeño en sus rodillas.
Conseguí ver su título:
Mística para principiantes
Comprendí de inmediato que aquellas golondrinas,
que, con silbos agudos,
patrullaban las calles de Montepulciano,
y la charla en voz baja de tímidos viajeros
de la Europa del Este que llamamos Central,
y las grullas erguidas-¿era ayer o anteayer?-
en los campos de arroz igual que monjas,
y el crepúsculo, lento y sistemático,
borrando los contornos de casas medievales,
y los olivos en pequeñas lomas,
a merced de los vientos y el fuego,
y la cabeza de la Princesa desconocida
que vi y admiré en el Louvre,
las vidrieras de iglesias, semejantes
a alas de mariposas impregnadas de polen,
el ruiseñor pequeño que ensayaba
su recital al lado mismo de la autopista,
y los viajes, todos los viajes,
todo esto era solo mística para principiantes,
tan solo un primer curso, un prolegómeno
de aquel examen, que quedó aplazado
para más adelante.
de Adam Zagajewski (1945), traducción de Izabela Filipowska y TTL

*Selección de poemas y autores del libro Ars poética ( Versiones de poesía moderna). Antología, Andrés Sánchez Robayna, Pre-Textos, Valencia, 2011.

La poesía estalla en la red por Andrea Aguilar

Interesante artículo que habla de la poesía de hoy, su mixtura e hibridez, su difusión por internet, la repercusión de las redes… publicado en Babelia el pasado 26 de julio:

http://http://cultura.elpais.com/cultura/2014/07/21/babelia/1405960941_843796.HTML

 

Encontramos ejemplo de buenos autores en:  http://cultura.elpais.com/cultura/2014/07/24/babelia/1406227904_371823.HTML

 

Luna Miguel

Calefacción

Me da miedo el ruido de los calefactores. Quizá porque me acostumbré al frío, al húmedo cuarto que no puedo. Que no crezco. A la húmeda humedad de aquel quiste que exprimíamos como un zumo de cristales o un esmalte. Me da miedo el ruido de los cánceres. El ruido de los ascensores. Quizá porque sin ellos el mundo se estropea. Quizá porque sin ti el mundo es egoísta. Quería un hijo y parí un gato. Quería un gato y tuve un corazón de vaca atragantado. Quería un corazón y la ciudad se llenó de luces de navidad del color del hígado. No había recuerdos hermosos en aquel acto. Había goteras y había miedo. Había húmeda humedad y había miedo. Había fuego y había fuego y había fuego.

 

 

e.e.cummings

cumming

 

* Voy a dejar un amoroso ( y muy famoso) poema del autor :

Quiero mi cuerpo cuando está con tu cuerpo…

quiero mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es algo tan nuevo.
Los músculos mejor y aún más los nervios.
quiero tu cuerpo. quiero lo que hace,
quiero sus modos. quiero el tacto de su espina
dorsal, sus huesos y la palpitante
-lisura-fiel que he de
otra vez otra y otra
besar, quiero besarte aquí y allí,
quiero, lentamente palpar, rozar el vello
de tu eléctrica piel, y aquel que nace
sobre la hendida carne… Y grandes ojos migas de amor,

y tal vez quiero el estremecimiento

bajo de mí de ti tan nueva

 

* También un poema más mordaz y crítico en el que rompe la sintaxis:

11

mi querida vieja etcétera
tía lucía durante la reciente

guerra sabía decirte y lo
hacía ampliamente y con justeza
por qué iban todos a

luchar,
mi hermana

isabel hizo cientos
(y
cientos) de calcetines sin
contar camisas pasamontañas antipulgas
etcétera puños etcétera, mi
madre esperaba

que yo muriese etcétera
con bravura se entiende mi padre
enronquecía diciendo que ello era
un honor y que si él
pudiera entretanto yo

mismo etcétera estaba quieto
en el hondo fango et
cétera
(soñando
et
xxcétera, en
Sus sonrientes
postrados ojos y en su Etcétera)

 

* Un tercer poema divertido, con humor crítico, en el que juega a descomponer las palabras:

15

o pr

greso verdaderamente eres imp

rtante superc

losal hiperpr

digioso etc yo l

sé & tú n

lo sabes c

rre el llamad

teatro & con tus pr

pios ojos c

ntempla: El

( El presidente El

presidente de El presidente

de los El) presidente de

los (estados El presidente de los

estados unidos El presidente de los estados

unidos de el Presidente De Los) Estados Unidos

de Ameríca unde negant redire quemquam pr

bablemente ju

e

g

a

a

l

b

éisbol

 

* Los poemas están traducidos por Alfonso Canales, en el libro Poemas , Visor, 2000