ISABEL MARTÍN SALINAS

Isabel martin salinas

EN LA SUPREMACÍA

del viento entre las ramas

existe un soliloquio

de nubes y crepúsculo

que redime a la lluvia

de su canto distante.

Por la tormenta arriba van poniendo

los pájaros un nido de pestañas

para trepar insomnes a tus brazos.

EN LOS PLIEGUES OSCUROS DEL CREPÚSCULO,

territorio de peces que sollozan,

he nadado el letargo de tu nombre

amado tantas veces, tantos mares,

al compás azulado de las nubes.

a rafagas[1]
TU MANO: DULCE GESTO

de despedida.

Un eclipse. La muerte,

arcilla amarga

donde el amor se funde con el barro.

Ahora sé que no habrá

lugar al que volver.

POR EL TIEMPO TRANSITAS, POR EL TIEMPO,

ardua corriente donde largo estío

cansado boga en cieno tu nostalgia.

En el tiempo quedaron, en el tiempo,

tus hombros apremiados de deseo.

Por el tiempo galopan tus afanes

y aquella soledad que beberías

como un amargo vino necesario.

GENTIL TU NOMBRE ME BUSCÓ EN LA PLAYA,

Inmaterial y puro como un soplo

Ungido de silencio.

Su pulso persistente me llamaba.

Era un vertiginoso pensamiento

Por el mar

Por el aire

Entreverado, queriendo ser palabra en mis oídos.

de A ráfagas tu nombre, Torremozas, 2014

Isabel Martín Salinas (Adra-, Almería-, 1957). Es licenciada en Filología Hispánica y diplomada en Filología Inglesa por la Universidad de Granada. Interesada por diversos géneros (teatro, poesía, narración, ensayo), colabora como guionista en el magazín » A pleno sur» de Canal Sur Radio Almería (1989-1992). Posteriormente ha desarrollado una intensa actividad teatral como dramaturga, directora de escena y actriz. En 1998 funda la compañía Zyryart Teatro y dos años más tarde, funda Céfiro Teatro. Durante el año 2006 ha sido codirectora del Taller de Teatro Municipal de Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Es autora de numerosos textos dramáticos, muchos estrenados: (Un día en el parque (1995); Un soplo de viento (1995); El carrito (1996); Los excursionistas (1996); Terapia de grupo (2001);Verano del membrillo (2002); Parábola del chorizo (2004); Collar de cerezas (2004); Río abajo (2005); Voces de Las Letanías (2005); No eran mis hijos (2006); El hoyo 18 (2008); Segundas partes (2009); Hispania, Hispania (2010), entre otros. Publicaciones: El pozo. La noche de Diógenes. ¡Menos cuento! Teatro Escogido. IEA, 2007; Rita, en Mujeres para mujeres. Teatro breve. Varias autoras. Instituto Andaluz de la Mujer-Jirones de azul. 2009; Sombra mía. (Finalista) IX Certamen de Declaraciones de Amor. Varios autores. Ayuntamiento de Málaga, 2009. En Antologías: A contrarreloj. Editorial Hipálage, 2007; Poemas para un minuto. Editorial Hipálage, 2007; La mujer en la poesía hispanomarroquí. Tetuán 2009; Versos para derribar muros. Los libros de Umsaloua, 2009. Actualmente escribe, dirige e interpreta para Céfiro Teatro, pertenece a la Asociación La Avellaneda; participa en recitales poéticos y colabora con publicaciones digitales. También cantautora, en breve saldrá a la luz un disco con sus canciones.

DANIEL GARCÍA FLORINDO

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PATRIMONIO

 

Sueño con tu presencia viva a veces,

que vives en un barco en el océano

pero no puedo hablar contigo.

Te hallas en alta mar, libre y a salvo.

Han pasado ya más de veinte años

del cáncer y los tres meses de vida,

de la noche postrera y los cristales rotos,

pero nada he perdido de tu plantel incólume,

de la raíz regada con nobleza y amor.

Conservo el patrimonio de un gran roble

cuando alcanzo a mirarte más allá

del verano feliz, de aquellas noches viejas,

más allá de aquel niño que me llama

cuando sé que estarías orgulloso,

cuando en sueños pacíficos te atisbo

y no puedo decirte nada.

Cuando soy más valiente que yo mismo

sé que tú estás conmigo. Me dejaste

tu ejemplo como un faro en el océano,

tu alegría de ser bueno e inocente,

tu dignidad de roble que salva mis naufragios.

ILEGALES

La escena se repite en el vaivén

de una marea enferma

con los días amnésicos y las noches radiadas

de este país patético y en crisis permanente

sin moral ni vergüenza sin justicia

palabras pervertidas en las ondas

hablan de inmigraciones ilegales

pero son solo gente que naufragan

que intentaron nadar contracorriente

en la tempestad que nos espera

había que intentarlo nadar sobre la vida

sortear la tormenta vivir sobre la nada

había que intentarlo hasta la extenuación

hasta la oscura noche sin aliento

                                        al otro lado están

tras la pantalla de plasma y las palabras pervertidas

nuestras propias conciencias

a salvo en las campanas de cristal

donde estallan las olas que reclaman

el precio escaso de la vida humana

los cuerpos ahogados que se hundieron

los cuerpos que flotaron como cruces

los cuerpos cercenados en las vallas

con cuchillas precisas del Gobierno

con redondas cuchillas del Gobierno

con cuchillas malditas del Gobierno

del interior maldito del Gobierno.

CUANTO DURE LO ETERNO

El buen amor no tiene dudas, pero interroga

con su cuerpo curvado,

cuánto dura lo eterno,

cuánto dura el camino

de un cuerpo que se enreda

en la confusa luz de un día que se nubla.

de Las nubes transitorias, Guadalturia, 2015

Daniel García Florindo (Córdoba, 1973) es editor de diversos proyectos educativos relacionados con la enseñanza de la lengua y literatura hispánica, tras una etapa en la que ejerció la docencia de la misma materia en centros de enseñanza secundaria y universitaria en Sevilla y en Lisboa, ciudad esta última donde fue profesor del Instituto Cervantes, entre otras instituciones (Lycée Français Charles Lepierre, Universidade Nova, Instituto Español Giner de los Ríos o la Consejería de Educación de la embajada de España en Lisboa). Durante y tras su etapa universitaria dirigió distintas aventuras editoriales, como la antología El siglo expira 1995-1999 (última poesía en Córdoba) (Aula de Cultura Filosofía y Letras, 1999) o, junto a Juan Carlos Reche, la colección de plaquettes y lecturas literarias «La nube de Goku» (lecturas del Can-Can, 1999-2000). Ha cultivado la crítica literaria en diversos medios impresos y digitales. Muchos de estos trabajos pueden consultarse en este blog. Desarrolló su investigación de postgrado estudiando la obra del poeta Juan Bernier, del que ha realizado la edición de su Poesía completa (Pre-Textos, 2011), así como el estudio-antología titulado La compasión pagana (Universidad de Córdoba, 2011). Es autor de los poemarios Cuadernos de Lisboa (Ediciones En Huida, 2011) y Amanecer en Pensilvania (rapsodias yanquis) (Ediciones En Huida, 2014) –edición ilustrada, revisada y ampliada de su primer libro Amanecer en Pennsylvania (Cuadernos de Sandua, 2001)–. Las nubes transitorias (Guadalturia-Extraversos, 2015) conforma su tercer libro de poesía.
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LORENZO OLIVÁN

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VÉRTIGO

Duermes al borde siempre

del mismo precipicio.

De pronto a veces saltas hacia atrás.

Y aunque por el momento te libras de caer,

no te libras del vértigo.

LÍMITES

No existe el horizonte que ahora ves,

es sólo una ficción que el ojo crea,

el reconocimiento de su falta

de ambición al mirar, la ingente suma

de todos sus fracasos, la metáfora

de las limitaciones que conoce.

Detrás de aquella raya, queda un mar

que tus dos ojos niegan, tachan, hunden.

Acostumbra a tu mente- más osada-

a saltar por encima de ti mismo.

PAISAJE TRAS LA PIEDRA

Tú levanta la piedra por si acaso,

por más que sea gris, opaca, plana,

y se aferre a un pedazo

limitado de tierra.

Por si acaso, levántala.

Los días

remotos en que el mundo

se te ofrecía igual que una naranja

te enseñaron que a veces hay detrás

un paisaje imprevisto.

Ciudades diminutas en relieve,

laberintos de calles,

casas de extraños seres de tinieblas,

de la lombriz, del grillo, de la araña…

Si hay suerte, en blanco y negro, la película

vertiginosa de algún hormiguero,

siempre la misma y siempre diferente.

AUSENCIA

Tu ausencia llena todo

el espacio que tú y yo compartíamos.

Se hace dueña del aire, se  introduce

en el último hueco de la casa,

impregna cada prenda.

De repente

fija sus hondos ojos sobre mí,

y tras verter en mi interior el peso

de tanta soledad irremediable,

acabo siendo todo yo tan solo

ausencia. Sólo ausencia.

Poemas de Puntos de Fuga, XIII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, Visor de Poesía, 2001.

INICIO DEL TALLER DE LOS/LAS POETAS: 8 DE OCTUBRE A LAS 19 HORAS

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EL TALLER DE LOS/ LAS POETAS

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Los cursos se dirigen a desarrollar y estimular la creatividad, la imaginación y la expresión escrita de un modo lúdico y divertido, profundizando igualmente en los conocimientos de estilo, recursos literarios, autores, historia literaria. Método divertido y participativo, con dinámica de grupo y ejercicios semanales de escritura. Se ofrece el material del curso. El curso tiene una duración de 3 meses. Los miércoles de 19 a 21 horas. INICIO: MIÉRCOLES 8 DE OCTUBRE.
Interesados escribir al correo: amarandaalvea@yahoo.es o llamar al teléfono nº- 620 20 53 89.

Profesora: ANA ISABEL ALVEA SÁNCHEZ. Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Facultad de Granada, Diplomada en Estudios Avanzados, cursos de postgrado de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Profesora de talleres de creación y escritura. Participa también en el Circuito Literario Andaluz. Como poeta ha publicado los poemarios: Interiores (2010) y Hallarme yo en el mundo (2013). Co-antóloga de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (2012). Aparece en varias antologías y libros colectivos. 2

EN OCTUBRE. ESCRIBIR EN VERSO. PROGRAMACIÓN:

I.- ESCRIBIR POESÍA. EL LENGUAJE, CARACTERES DEL GÉNERO LÍRICO Y SU DIFERENCIA CON LA PROSA. FIGURAS LITERARIAS.

II. FIGURAS LITERARIAS (II). CONSEJOS DE POETAS PARA ESCRIBIR. EL RITMO EN EL POEMA.

III. FIGURAS LITERARIAS (III). RITMO (II). EL RITMO EN EL VERSO LIBRE. POEMA EN PROSA

IV. PROCEDIMIENTOS DE CONSTRUCCIÓN DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA: MONÓLOGO DRAMÁTICO Y OTROS. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA POESÍA.

EN NOVIEMBRE. LA POESÍA EN LA HISTORIA DE LA LITERATURA

I.- LITERATURA UNIVERSAL (I). LAS CORRIENTES ESTÉTICAS. ROMANTICISMO. ROMANTICISMO ALEMÁN, ROMANTICISMO INGLÉS, ROMANTICISMO FRANCÉS, ROMANTICISMO RUSO O “SIGLO DE ORO”: EVOLUCIÓN, AUTORES DESTACADOS, RASGOS ESTILÍSTICOS Y OBRAS RELEVANTES. IDEAS GENERALES SOBRE EL ROMANTICISMO EN ITALIA, ESPAÑA Y EEUU. POSROMANTICISMO: PARNASIANISMO Y MODERNISMO.

II.- LITERATURA UNIVERSAL (II). POSROMANTICISMO: SIMBOLISMO. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL. LA INFLUENCIA DE EDGAR ALLAN POE. BAUDELAIRE: CAMBIO DE PARADIGMA. EL SIMBOLISMO: TÉCNICA Y CARACTERÍSTICAS. AUTORES SIMBOLISTAS. INFLUENCIA POSTERIOR EN EUROPA. SIMBOLISMO RUSO O LA LLAMADA “EDAD DE PLATA”. 3

III.- LITERATURA UNIVERSAL. VANGUARDIAS DE LOS AÑOS 20: FUTURISMO ITALIANO. RUSIA: FUTURISMO, ACMEÍSMO Y OTRAS CORRIENTES. CREACIONISMO. ESPAÑA: ULTRAÍSMO. MANIFIESTOS. RASGOS ESTILÍSTICOS. AUTORES.

IV.- LITERATURA UNIVERSAL. VANGUARDIAS (II). DADAÍSMO. LITERATURA ANGLOSAJONA: IMAGINISMO. SURREALISMO. MANIFIESTOS. CARACTERES. TÉCNICAS. AUTORES. INFLUENCIA POSTERIOR.

EN DICIEMBRE Y ENERO. POESÍA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA.

I.- AÑOS 70. LOS NOVÍSIMOS O POETAS METALINGÜÍSTICOS. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL. POÉTICA Y AUTORES. EL RITMO EN LOS POEMAS (I)

II.- AÑOS 80 Y 90 .CORRIENTES ESTÉTICAS (I): LA OTRA SENTIMENTALIDAD Y POESÍA DE LA EXPERIENCIA. CONTEXTO HISTÓRICO- SOCIAL. POÉTICA Y AUTORES. EL RITMO EN LOS POEMAS (II)

III.- AÑOS 80 Y 90 (III). POESÍA DEL SILENCIO. POESÍA NEOÉPICA. POESÍA VANGUARDISTA Y NEOSURREALISTA – POESÍA COMPROMETIDA Y REALISMO SUCIO. POESÍA DE LA DIFERENCIA Y OTRAS CORRIENTES. RITMO (III)

IV.- REFERENCIA A LA POESÍA EXPERIMENTAL Y VISUAL. POESÍA CONCRETA. CAMBIO DE SIGLO O POETAS DEL 2000: RASGOS DE ESTILO Y AUTORES. RITMO (IV)

3 Poemas de «Y todos estábamos vivos». Olvido García Valdés

 

si me dejaras ir contigo en la noche,
en la hora parda del metro, antes
de amanecer, si pudiera acoger,
contemplar todo hueso tu rostro, el gesto
de fiera que piensa y vive sola, si no
se removieran airadas las palabras,
si no sintiera el viento que azota los
árboles arriba; qué hice que no
recuerdo, qué hicieron, dónde
ocurre la vida y es libre y no
benigna, dónde con su herida
lo solo del animal

 

 

Vino, posó sus ojos, mil ojos,

en mí por un momento, luego

se fue, dejó dos de los suyos

en lugar de los míos, con ellos miro

varas de azucena florecidas, rosales,

viejos celindos olorosos, un moral,

Entantoquederrosayazucena llamamos

al jardín, acacia pianista de la brisa

 

 

 

Entre lo literal de lo que ve

y escucha, y otro lugar no evidente

abre su ojo la inquietud.  Al lado,

mano pálida de quien convive

con la muerte, cráneo hirsuto. Atendemos

a la oquedad, máscaras que una boca

elabora; distanciada y carnal,

mueve el discurso, lo expande

y desordena, lo concentra, lo apacienta

o dispersa como el lobo a sus corderos.

El sonido de un gong. Es literal

la muerte y las palabras, las bromas

luego de hombres solos, broma y risa

literal. Todo sentido visible, todo

lo visible produce y niega su sentido.

Si respiras en la madrugada, si ves

cómo vuelven imágenes, contémplalas

venir, apaciéntalas, deja que estalle

la inquietud  como corderos.

LAS RUBÁIYÁTAS DE HORACIO MARTÍN. FÉLIX GRANDE (II)

El TÍTULO y las citas que abren el libro nos lleva a Oriente. Las Rubai son un tipo de estrofa poética persa de 4 versos endecasílabos de estilo sobrio y desnudo, las más famosos son las Rubaiyat del poeta persa Omar Khayyam (siglo XI). Se tratan de breves sentencias que hablan de la fugacidad de la vida, su absurdo, la sinceridad, el refugio en el placer y el vino, el amor intenso, el dolor del abandono, con un fondo existencial y nihilista. Podemos encontrar cierta relación e influencia de este poeta en el pensamiento de fondo del poemario que comentamos.

¿Por qué te angustia Khayyám, el

Excesivo pecar? Inútil es tu tristeza.

¿Qué hay después de la muerte? La nada

o la Misericordia.

 

                        LXXII

Un poco de pan, un poco de agua

fresca, la sombra de un árbol y tus ojos.

Ningún sultán más feliz que yo. Ningún

mendigo más triste.

 

Llama la atención el uso de un heterónimo, Horacio Martín, como autor de los poemas, al estilo de Pessoa y Machado. Hay quien afirma que este nombre procede de la unión del Horacio Oliveira (personaje de Rayuela de Cortázar) y de Abel Martín de Machado. Este último reconocido expresamente en el libro al relatar que Horacio Martín es viznieto de Abel Martín (poeta filósofo, maestro de Juan de Mairena). No obstante, en Wikipedia se comenta que Horacio procede de Ricardo Reis de Pessoa, pero me parece mucho más afín con el poeta de las rubáiyátas, Horacio Oliveira, quien viaja a París, en un proceso de búsqueda personal, y conoce a la Maga, pero vuelve a Buenos Aires con su novia , a semejanza también de Ulises, al que le escribe en su poema El peso de Corfú sobre la espalda: …y al igual que Nausica, los dioses y los siglos/ te compadezco lentamente, Ulises. En su concepto, renueva el mito de Ulises en la idea de que el regreso supone la decadencia y el fin. Estas referencias y otras que encontramos crean una red de culturalismo (tan característico en los novísimos) con las que dialoga y a través de las cuales se expresa.

Encontramos todo un juego ficcional en el uso de este heterónimo como máscara y la invención de varias identidades. La nota de Félix Grande, quien se declara amigo de Horacio, a quien presenta como un hombre en crisis, nos habla de su historia de amor con Doina, su huida, los motivos por los que publica los poemas de su amigo a fin de que dé señales de vida. También se inventan un crítico…es toda una fabulación novelística en la que se funde prosa y poesía y que le puede servir para colocar distancias y barreras, para contrarrestar un poco el estilo confesional de sus versos.

En la nota de Félix Grande se cita a Sartre: “Se hubiera sentido muy feliz si su único conflicto hubiera sido el de la carne y la ley”, poniendo de relieve desde el principio que este libro no solo habla del erotismo y su enfrentamiento a las normas sociales, sino que transciende hacia el existencialismo. Al final del poemario, en su carta a Doina, volverá a referirse a otro escritor existencialista, Albert Camus.

Las CITAS que abren el libro vienen a revelar uno de los temas: el cuerpo como algo sagrado, santo y el alegato a favor del placer, el principio de placer como principio de vida, en contraste y evidente rebeldía frente a una España reprimida por la educación nacional- católica , según la cual la sexualidad era pecado y tampoco podemos olvidar que era un país en el que no cabía el divorcio, pues la ley de divorcio es de 1981, dato a tener en cuenta en estos poemas que expresan la pasión y el amor por una mujer prohibida, que suponemos casada. En todo caso se vivía una anacronía y la injusticia, sufrimiento, falta de libertad y condena al no poderte divorciar de la persona a la que uno/a había dejado de amar.

Casualmente encontré que Doină, el nombre de la mujer de Horacio Martín, es una especie de la lírica popularrumana, en la cual el ser humano, en directa relación con la Naturaleza, expresa sus sentimientos de añoranza y desconsuelo. Puede ser que el uso de ese nombre femenino no fuese casual.

El libro se estructura en las siguientes partes: la nota de Félix Grande, las Rubáiyátas y los Cuadernos de Lovaina y termina con la carta de Félix Grande a Doina, haciendo referencia al mito de Sísifo.

Se inicia con un poema de nostalgia y dolor por la pérdida de los amores de diferentes mujeres y se ordena no traicionarse, no olvidar, sino sufrir el tormento porque esos momentos serán el eterno instante y ese sentimiento amoroso lo hace inmortal, gracias a él combate a la muerte. Esta idea será contradicha en los últimos poemas, en los que prevalece el nihilismo, pesimismo y desencanto propios de la cosmovisión barroca: La vida nos engaña, las cosas se nos van. Antes, hay todo un recorrido que va del esplendor, la pasión y la plenitud de un amor que se enfrenta a las leyes y convenciones hasta la ruptura, el tormento y dolor y que cae en dolor existencial.

Pero empecemos por el inicio y el esplendor. El cuerpo de la mujer y el lenguaje serán su salvación, su conocimiento y hondo saber, su patria, le ayudan a ser feliz y también a volverse más fraternal. Defiende el erotismo y la pasión como un modo de felicidad y ataca a una sociedad conservadora y reprimida que educa ciudadanos rabiosos y rencorosos.

Considera a la mujer y al lenguaje: origen, plenitud, energía, verano, profundidad, bautizadora, fuente de inspiración, creación, sol, amanecer, enigma, misteriosa boreal, la carne es la verdad, “o soy un sueño que se está soñando”, consciente de que lo que parece verdad, puede no serlo.

No solo es canto de los amantes, también nos muestra un mundo opresor, cruel, violento, hipócrita, donde impera el desvarío y el horror , donde el amor – o cuerpo femenino- será su refugio, lo único que le valdrá la pena. Poemas intensos que hablan de una historia pasional y ardiente con un tipo de mujer, la Loba: Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino/ o mi patria de carne. En su visión de la existencia doliente y sufrida lo único que tiene sentido es el amor de la mujer, su centro. Fuera de tu alta carne no es posible/ gloria, consuelo ni misericordia. Será un amor que siente verdadero y por el que se enfrentan a las leyes y a la sociedad: Soy un peligro público que expande/ la pestilencia de la libertad.

Podemos escucharlo recitar el hermoso soneto Antes que el tiempo expire, nuestras manos:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/antes-que-el-tiempo-expire-nuestras-manos–0/video/

 

No indica la causa, tal vez la lejanía y la inevitable ausencia en su vida cotidiana u otra no explicitada, pero el poeta acaba despidiéndose de la Loba y expresará su dolor y tormento en una sucesión de hermosos poemas sobre la ausencia de la amada, pues sin la Loba, la vida se vuelve lóbrega, escarnio, herida, muerte.

¿Sabías que hay bestias mansas y leales

que cuando pierden su pareja

husmean el viento con hocico furioso

atacan  braman  reflexionan

y se niegan a comer  y giran  y enloquecen?

(Elogio de las bestias)

Uno de los clavos del hombre- además de la miseria y el horror del mundo- está en el tiempo destructor y en la certeza de que todo amor es fugaz, entonces ese sentir se convierte en una maldición, se pasa del amor a… los vocablos del frío, la escritura de la maldad, las sílabas del odio y su despedida de la Loba alcanza un tono existencial en su inmenso desamparo ante el desvarío de la humanidad.

 

Hoy reúno mis sospechas más horrendas

con los recuerdos en donde alientan todavía

las mujeres petrificadas

 

y veo como el funéreo calendario

fue un ascua helada que se va extendiendo

por mí y por ellas y por el amor

volviéndome de ceniza el pasado

corazón y memoria inútiles

 

Entonces para qué he nacido

(Crueles pezuñas de los años idos)

 

Ilegible y efímero

con qué derecho exige el mundo

que yo lo abrace lo defienda

lo exalte lo bendiga

 

Si una Fuerza modela

con barro y con enigmas

todo este incomprensible desamparo

por qué le habría de dar mi corazón

 

Por más que miro las montañas

no veo destino a este jadeo

Ni una sola pregunta fue satisfecha

Jamás cesó esta sórdida injuria

 

Que ni la muerte ni la vida

me hagan temblar bajo sus sombras

ni yo celebre nunca

conjetura ni aberraciones

 

Solo tú, loba, seas quien seas

( En ti sola los dátiles y el agua)

 

Los Cuadernos de Lovaina crean unos versos formalmente diferentes, largamente desarrollados y acumulativos, más hondos y desesperados y desgarradores y paradójicos- de protesta y denuncia y lamento- que se agarran a su última tabla de salvación: la poesía en vos confío     en vos confío   en vos confío.

En la carta que Félix Grande escribe a la esposa de Horacio Martín, que comentamos antes, relataba que Horacio presentaba una nueva visión del mito de Sísifo, ofrece el olvido como única salvación del hombre ante su eterno castigo, contradiciendo los versos de su primer poema, como si ese intenso viaje amoroso hubiese sido revelador y le hubiese cambiado la percepción, no aferrarse a recordar y sufrir, sino olvidar, porque no somos inmortales.

Como lectora he disfrutado del sentimiento arrebatador , de la fuerza expresiva y de la protesta que destilan sus poemas, de la maestría de su escritura,  me ha enseñado del esplendor y de su hundimiento, del dolor humano y del tormento, de la decepción y el daño de la vida. Empecé leyendo Las rubáiyátas de Horacio Martín y el interés despertado en mí y la fuerza de su escritura me ha llevado a Biografía, espero continuar disfrutándolo.

FÉLIX GRANDE (I)

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Nace en Mérida el 4 de febrero de 1937 mientras su padre combatía en el bando republicano. Su madre trabajaba como lavandera e improvisada enfermera cuando él era bebé como se puede deducir de estos versos de su poema “Generación”: sus trágicos pezones en la boca, /ebrios de obuses, apresurados de sobrevivencia casual, / para que yo chupara mi destino. Al terminar la guerra vuelven al pueblo de los padres, Tomelloso.A los trece años tendría que dejar los estudios, pero empieza a tener claro sus dos pasiones: la música y la literatura. Trabajó el poeta como oficinista en un almacén, carpintero, trillador, tendero, «cuidador de tres vacas», recitador en los casinos, pastor de cabras y guitarrista flamenco. Iba para músico hasta que, en sus propias palabras, llegó Paco de Lucía y le dio una patada «a dos o tres mil guitarristas», y a él lo convirtió en estudioso del flamenco.

 

En 1957 se muda a Madrid, donde «sigue empleado en menesteres alejados del ejercicio profesional de la literatura hasta que en 1961 comenzó a trabajar como redactor en Cuadernos Hispanoamericanos«, revista de la que llegará a ser director, relevando a su admirado amigo Luis Rosales (1983-1996; a la caída del Gobierno socialista fue destituido y pleiteó para ser restituido a su cargo, (lo que parece que consiguió). Dirigió asimismo la revista de arte Galería (1989) y la colección El Puente Literario de la editorial Edhasa (1969-1971).[]

 

Poeta ecléctico y difícil de catalogar en una corriente estética concreta los manuales de Literatura Española lo introducen en un grupo de poetas un tanto desclasificados, los poetas de la transición, junto a otros grandes maestros como Gamoneda. Se le caracteriza a nuestro poeta por un desbordado vitalismo[1] y José Ortega resalta su “intimismo desgarrado”, su angustia existencial y la inminente conciencia de temporalidad y de ser para la muerte. Sentimientos a los que contrapone una sensualidad encendida, un exacerbado erotismo. Estos rasgos los vemos claramente en el libro que comentaremos más adelante, Las Rubáiyátas de Horacio Martin. No falta tampoco la preocupación social, que algunos denominan la suya como una poesía de la fraternidad. Una escritura con fondo agónico que critica su sociedad y el mundo circundante. El propio Félix escribe “Como todas las criaturas de la Tierra, nací llorando. Toda mi vida he sido fiel a esa costumbre de la especie: muchas páginas de este libro certifican mi lealtad testaruda a la congoja originaria…”

 

Su carrera literaria empieza en 1963 con Las piedras, ganador del premio Adonais, el libro que inauguraba públicamente —Taranto (Homenaje a César Vallejo), que había escrito con anterioridad, seguía inédito—. Comenta Ángel Luis Prieto de Paula[2] en su prólogo que sus dos primeras obras suponen un homenaje a sus dos grandes maestros: César Vallejo en Taranto y Antonio Machado en Las piedras, tal como el propio autor había reconocido en varias ocasiones. En Taranto se recoge la preocupación social y el pathos vallejiano del hombre desarraigado pero buscando una renovación formal propia de finales de los 60.

 

«Me encontré con las palabras. Dios las bendiga. Me salvaron la vida. Me ayudaron a sobrellevar la vida y a entender a una madre que amenazaba con tirarse al pozo o con colgarse de un árbol», dice. «Luego me encontré con una mujer. También me salvó la vida». En 1964 se casa con la también poeta Francisca Aguirre.

En 1966 publica Música amenazada, poemario desolador que describe un universo degradado y caótico. En 1967 Blanco spirituals, una denuncia contra una civilización fracasada que perpetúa la injusticia con una nota de compasión a través de la música. Escrito en versículos, carece de puntuación, y su ritmo tiende hacia la prosa.

En 1971 sale a la luz Puedo escribir los versos más tristes esta noche, poemas en prosa que vuelven al intimismo con su característica potencia expresiva y angustia existencial.

En 1978 recibió el Premio Nacional de Literatura por Las rubáiyátas de Horacio Martín, escrito en 1970, que constituye una exploración del sentido de la experiencia erótica desde un punto de vista existencial.

Se lleva varias décadas sin escribir hasta que en 2010 publica La cabellera de la Shoá, fruto de su conmoción y repulsión al visitar el campo de concentración de Auschwitz. Grande no ha parado en todo este tiempo, pero la poesía, dice, es otra cosa: «Es un estado de gracia, no un género literario. Necesita una disposición especial, una mezcla de inocencia y coraje».

Su obra poética se ha visto recopilada en sucesivas ocasiones, enriqueciéndose con las nuevas obras: Biografía (1971), ampliada sucesivamente.

Félix Grande, que en 2004 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su obra, ha cultivado todos los géneros (poesía, novela, relato corto y ensayo). Ahí están títulos como Memoria del flamenco, La balada del abuelo Palancas o La calumnia, esta última una defensa de su maestro Luis Rosales -al que sucedió en la dirección de la revista Cuadernos Hispanoamericanos– frente a la acusación de haber delatado a Lorca.

Parecía que su obra poética quedaba clausurada con La cabellera de la Shoá, pero el poeta ofreció en el 2011 Libro de familia,[3] donde convoca los dones de la vida, familiares (madre, esposa, hija, padre, suegro) y culturales (el cholo César Vallejo, Antonio Machado, el flamenco, Bach). Los poemas, en general extensos y con numerosos puntos de inflexión de forma y de tono, mezclan la prosa lírica y en ocasiones narrativa con versos que se disponen a su vez de mil maneras: desde las retahílas anafóricas hasta las series empaquetadas de serventesios y cuartetos alejandrinos, pareados endecasílabos, versos con rima interna, eneasílabos blancos…, incluidos algún romance y soneto convencionales.

Para terminar esta primera parte dejar la cita con la que se inicia Biografía:

Todo mi oficio se reduce a buscar sin piedad ni descanso la fórmula con que poder vociferar socorro y que parezca que es el siglo quien está aullando esa maravillosa palabra. Que salga esta derrota de lo más puro de mi corazón y que llegue a los demás impregnada de siglo veinte y de universo, como un insulto espléndido cuyo esqueleto es el amor y  desgracia. Que adviertan que me puse entre los torcidos del mundo para ayudarles a zurcir y defendí a la vida con todo mi terror. Clamar socorro como el nombre de un dios.

Y que mejor que ver al gran poeta, magnífico recitador con su profunda voz leer un poema tan vital como «Poética»:

 

 

 

 

[1] Pedraza Jiménez, Felipe B y Rodríguez Cáceres, Milagrosa, Manual de literatura española. Posguerra: introducción y líricos, Cénlit Ediciones, Navarra, 2005.

[2] Prieto de Paula, Ángel Luis, prólogo de Biografía (1958-2010), Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011.

[3] http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/30/actualidad/1391073303_152668.html y otros artículos del mismo periódico y wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL COMPROMISO EN LA POESÍA: ENRIQUE FALCÓN

LOS SERES INTOCABLES

Jorge Semprún leía a Paul Valèry en el campo de concentración de
Buchenwald

(y era en las letrinas
donde él y sus compañeros recitaban
también a Heine, juntos a coro,
cuando en los domingos santos de las letrinas
los hombres eran siempre menos vigilados)

En el mayor campo de concentración para mujeres en territorio
alemán, Vlasta Kladivova recopilaba poemas y poemas

(que su amiga Vera ilustraba,
antes de guardarlos bajo su litera,
con tinta de colores sustraída
de los barracones de los oficiales)

En el campo Uno de Gusen, entre descanso y descanso, el poeta
Jean Cayrol escribía su Canto a la esperanza sobre una tabla
de madera a modo de mesa

(lázaro
recuperado a la vida
por la acción de Johann Gruber, aquel sacerdote
con identificación 43.050
que sería después torturado,
durante tres días seguidos,
antes de morir en manos de las SS)

Primo Levi recitaba el Canto de Ulises según Dante, acompañando
a su amigo en la fila de sopa

(y Jean Samuel
se preguntaba por qué en el Lager de Auschwitz
había irrumpido
–precisamente–
aquel pasaje del Inferno)

Jozef Czapski impartía conferencias sobre Proust en los refectorios
del campo de prisioneros de Griazowietz

(esas horas felices
que, según él,
aliviaban la herida colectiva
tras la matanza en el bosque de Katýn)

En los diversos kommandos asociados al campo de Mauthausen, el
catalán Joaquim Amat escribía sus poemas en papel de sacos
de cemento

(él los escondía,
durante largas temporadas,
en los almacenes
y también bajo sus ropas)
Tatiana Gnedich repasaba de cabeza, en la oscuridad del presidio,
aquellos miles de versos de Byron, que ella se sabía de memoria

(su carcelero quedó conmovido
tras escucharla recitar esos poemas vertidos al ruso,
y retrasó en dos años su traslado
a un gulag de Siberia,
donde habría de pasar 124 meses
perfeccionando aún más,
y siempre de cabeza,
su traducción del Don Juan,
texto que dictaría –una vez libre–
después de haberse quedado
literalmente ciega).

Tengámoslo presente (nosotros,
que aún no escribimos en un campo de concentración):

En las letrinas
En las literas
En las mesas de tabla
En las paradas de sopa
En los comedores
En los sacos sustraídos de los almacenes
En la garita desde donde te aguarda
la impaciencia de los vigilantes:

seres intocables, palabras y versos.

Enrique Falcón, Porción del enemigo

Para leer más poemas de Enrique Falcón, mirar aquí:http://porciondelenemigo.blogspot.com.es/

LA NUEVA ÉPICA: JULIO LLAMAZARES

DE LA LENTITUD DE LOS BUEYES                          

  1

Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora.

Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve. Todo tan blanco como las bayas rojas del acebo.

Nuestro abandono es grande como la existencia, profundo como el sabor de las frutas machacadas. Nuestro abandono no termina con el cansancio.

No es un error la lentitud, ni habitan nuestras almas las oquedades del conocimiento.

En algún zarzal lejano anida un pájaro de aceite que nace con el día. Siento su sed granate algunas veces. Su abandono es tan dulce como el nuestro.

Su lentitud no está desposeída de costumbre.

4

Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos.

Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama.

Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido.

Caliente aún está la piedra donde bebían la sangre de sus vides al caer de la tarde. Pero qué lejos todo si recuerdo.

Qué lejos de mí la región de las fuentes del tiempo, el lugar donde el hombre nace y se acaba en sí mismo como una flor de agua.

Ellos no conocían la intensidad del fuego ni el desamor de los árboles sin savia.

Los graneros de su pobreza eran inmensos. La lentitud estaba en la raíz del corazón.

Y en su sosiego acumularon monedas verdes de esperanza para nosotros.

Pero el momento llegó de volver a la nada cuando los bueyes más mansos emprendieron la huida y una cosecha de soledad y hierba reventó en sus redes.

Ahora apacientan ganados de viento en la región del olvido y algo muy hondo nos separa de ellos.

Algo tan hondo y desolado como una zanja abierta en mitad del corazón.

15

Cuando vuelvas a casa, te explicaré el sonido del sol entre los fresnos y el sabor de los panes más antiguos.

Te llevaré en silencio hasta un lugar de brezos.

Te mostraré la gruta helada del deseo donde se esconden treguas verdes y hogueras esparcidas, y tú serás, bajo mi vientre, como sangre mordida.

Entonces, desgranaré en grumos azules el silencio.

Mi voz es vieja (y tú lo sabes) como campana colgada del vacío. Mas no hallará paredes despobladas donde ocultar sus ecos más profundos, ni habrá viñas agraces sembradas en su asombro.

Porque, ya para entonces, la mansedumbre habrá brotado como vinagre vertida sobre el sueño, y habrá quien reclame los surcos desolados de la ausencia.

Cuando vuelvas a casa, te explicaré el rumor de las ortigas en la sangre.

19

Vendrá el silencio, y cruzaré la nada. Y encontraré la muerte flotando sobre el heno.

Viejas leyendas acecharán mis pasos en el lugar donde germina la superstición.

Y en los últimos páramos, la escarcha borrará las huellas de mi ausencia para que así podáis seguir alimentándoos de olvido.

(¿Acaso recordáis la lentitud de vuestros padres cuando la hierba ya ha ocupado su lugar?)

El barro que ahora habito se fundirá en vosotros como el esparto aplicado a las heridas.

Frutos agraces traspasaran mi alma cuando abandone los lugares profesados en la cohabitación.

Pero seguramente nadie recordará mi forma ni la oquedad silente que ocupará mi sitio.

Seguramente entonces, al borde de la nada, más allá del silencio, yo estaré preguntándome el porqué del olvido, la abrasada razón por la que el tiempo coloca amargas hierbas sobre nosotros.

Y una sustancia antigua, como de tallos verdes, manará lentamente del silencio como única respuesta.

Julio Llamazares, La lentitud de los bueyes

 

NUEVA YORK. MANUEL VILAS

La vida es un fenómeno reciente en el universo,

la vida es la vanguardia, lo único interesante que ha pasado

en ese cielo de rocas heladas (trescientos grados bajo cero)

o rocas ardiendo (trescientos millones de grados) en los últimos

mil millones de años, esclavizadas rocas, condenadas a girar

en ese absurdo monumento, girando para nadie, porque nadie las vio.

Llevo a Walt Whitman en el corazón, en el gigantesco corazón,

dije.

Me está matando de sed.

Dormí con la ventana abierta, y como digo,

todo este poema lo dije en voz alta,

dije: el paraíso y la resurrección, demonio y fortaleza de la

resurrección.

Y no supe decir nada más pero estaba enamorado,

mucho amor, mucho poder en la cabeza, poder, poder, poder.

Las rocas universales girando allá en los cielos, vacías y criminales.

Mucho amor, amor amor, amor. Eh, estoy enamorado, eso es todo.

He sido muy feliz y os lego la vida.

Mañana resucitaré y me daré una vuelta por ahí.

Eh mira, mira ¿qué es esto? La vida. Es la vida.

Manuel Vilas, de Resurrección