LA NUEVA ÉPICA: JULIO LLAMAZARES

DE LA LENTITUD DE LOS BUEYES                          

  1

Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora.

Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve. Todo tan blanco como las bayas rojas del acebo.

Nuestro abandono es grande como la existencia, profundo como el sabor de las frutas machacadas. Nuestro abandono no termina con el cansancio.

No es un error la lentitud, ni habitan nuestras almas las oquedades del conocimiento.

En algún zarzal lejano anida un pájaro de aceite que nace con el día. Siento su sed granate algunas veces. Su abandono es tan dulce como el nuestro.

Su lentitud no está desposeída de costumbre.

4

Yo vengo de una raza de pastores que perdió su libertad cuando perdió sus ganados y sus pastos.

Durante mucho tiempo mis antepasados cuidaron sus rebaños en la región donde se espesan el silencio y la retama.

Y no tuvieron otro dios que su existencia ni otra memoria que el olvido.

Caliente aún está la piedra donde bebían la sangre de sus vides al caer de la tarde. Pero qué lejos todo si recuerdo.

Qué lejos de mí la región de las fuentes del tiempo, el lugar donde el hombre nace y se acaba en sí mismo como una flor de agua.

Ellos no conocían la intensidad del fuego ni el desamor de los árboles sin savia.

Los graneros de su pobreza eran inmensos. La lentitud estaba en la raíz del corazón.

Y en su sosiego acumularon monedas verdes de esperanza para nosotros.

Pero el momento llegó de volver a la nada cuando los bueyes más mansos emprendieron la huida y una cosecha de soledad y hierba reventó en sus redes.

Ahora apacientan ganados de viento en la región del olvido y algo muy hondo nos separa de ellos.

Algo tan hondo y desolado como una zanja abierta en mitad del corazón.

15

Cuando vuelvas a casa, te explicaré el sonido del sol entre los fresnos y el sabor de los panes más antiguos.

Te llevaré en silencio hasta un lugar de brezos.

Te mostraré la gruta helada del deseo donde se esconden treguas verdes y hogueras esparcidas, y tú serás, bajo mi vientre, como sangre mordida.

Entonces, desgranaré en grumos azules el silencio.

Mi voz es vieja (y tú lo sabes) como campana colgada del vacío. Mas no hallará paredes despobladas donde ocultar sus ecos más profundos, ni habrá viñas agraces sembradas en su asombro.

Porque, ya para entonces, la mansedumbre habrá brotado como vinagre vertida sobre el sueño, y habrá quien reclame los surcos desolados de la ausencia.

Cuando vuelvas a casa, te explicaré el rumor de las ortigas en la sangre.

19

Vendrá el silencio, y cruzaré la nada. Y encontraré la muerte flotando sobre el heno.

Viejas leyendas acecharán mis pasos en el lugar donde germina la superstición.

Y en los últimos páramos, la escarcha borrará las huellas de mi ausencia para que así podáis seguir alimentándoos de olvido.

(¿Acaso recordáis la lentitud de vuestros padres cuando la hierba ya ha ocupado su lugar?)

El barro que ahora habito se fundirá en vosotros como el esparto aplicado a las heridas.

Frutos agraces traspasaran mi alma cuando abandone los lugares profesados en la cohabitación.

Pero seguramente nadie recordará mi forma ni la oquedad silente que ocupará mi sitio.

Seguramente entonces, al borde de la nada, más allá del silencio, yo estaré preguntándome el porqué del olvido, la abrasada razón por la que el tiempo coloca amargas hierbas sobre nosotros.

Y una sustancia antigua, como de tallos verdes, manará lentamente del silencio como única respuesta.

Julio Llamazares, La lentitud de los bueyes

 

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HUELLA XI: FRANCISCO CARRASCAL

La temperatura sustenta el molde de tu vientre

donde la ventana es más que su hueco,

igual que el canto del pájaro es mucho más que el pájaro

y un soplo de aire sabe poner nombre a tus cabellos

uno a uno,

verso a verso,

el martillo es el eco de la puntilla golpeada y nada más,

tu presencia es entonces mi necesidad,

es mi aire,

es mi fuerza,

nuestras plumas.

 

Así que deja sobre la mesa tu nombre

para que se lo lleve el viento.

 

Y espera.

CURSO DE POESÍA EN MARZO: LA POESÍA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA

Antequera y Hotel Santa Bárbara 159Mañana martes 4 de marzo a las 19.30 horas se inicia

en la librería LA CASA DEL LIBRO DE SEVILLA el curso de escritura LA POESÍA ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA.

El curso consta de 4 sesiones que serán los martes de marzo en las que crearemos, escribiremos y hablaremos de:

I.- AÑOS 70. LOS NOVÍSIMOS O POETAS METALINGÜÍSTICOS. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL. POÉTICA Y AUTORES. Fichero de poemas. Ejercicios.

II.- AÑOS 80 Y 90 .CORRIENTES ESTÉTICAS (I): LA OTRA SENTIMENTALIDAD Y POESÍA DE LA EXPERIENCIA.  CONTEXTO HISTÓRICO- SOCIAL. POÉTICA Y AUTORES.

III.- AÑOS 80 Y 90 (III).  POESÍA DEL SILENCIO. POESÍA NEOÉPICA. POESÍA VANGUARDISTA Y NEOSURREALISTA – POESÍA COMPROMETIDA Y REALISMO SUCIO. POESÍA DE LA DIFERENCIA Y OTRAS CORRIENTES.

IV.- REFERENCIA A LA POESÍA EXPERIMENTAL Y VISUAL. POESÍA CONCRETA. CAMBIO DE SIGLO O POETAS DEL 2000: RASGOS DE ESTILO Y AUTORES.

Más información: amarandaalvea@yahoo.es

Profesora: ANA ISABEL ALVEA SÁNCHEZ.

Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Facultad de Granada, Diplomada en Estudios Avanzados, cursos de postgrado de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Profesora de talleres de creación literaria, escritura poética,  de literatura universal y de poesía española contemporánea. Participa también en el Circuito Literario Andaluz. Como poeta ha publicado los poemarios: Interiores (2010) y Hallarme yo en el mundo (2013). Co-antóloga de La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (2012).  Coordinadora por 4º año del club de lectura de poesía. Miembro del Consejo Editorial de la revista www.ensentidofigurado.com. Aparece en varias antologías y libros colectivos, y también ha publicado poesía, reseñas, ensayos, microrrelatos y relatos cortos  en diversos blogs y revistas digitales.

HUELLA IX. POEMA DE MARÍA ALEGRE: A LAS LUCES APAGADAS

Con las vacaciones de navidad me he llevado bastante tiempo sin acudir al blog y este es un poema de María Alegre, estudiante de Humanidades,  que deseaba tener aquí, expresa muy bien la nostalgia y la ausencia.

Viernes a mediodía

entre notas a destiempo enredándose

en unos auriculares rotos

con los cables besándose

por las afueras del plástico.

 

Los días no son más

que una rápida sucesión

de sonrisas ridículas

y expresiones vacías,

delante de mesas manchadas

de café (y memoria).

 

Las persianas murmuran

contrariadas

y en algún lugar lejano

alguien se insulta

(y se enamora)

obviando las sutilezas.

 

Enciendo un cigarrillo

y el humo se dispersa

llenando todo el cuarto

de un fuerte olor a tabaco

(del malo)

con alcohol barato.

 

Las sabanas deshechas

y agua derramada por el suelo,

la habitación desierta

y papeles arrugados

en (el que fue)

tu lado de la cama.

 

Quizá algún día rompas

tu silencio y mis ventanas.

Palabras y piedras,

ausencia y cristales.

Poema para Álvaro. Laura Alvea Sánchez

A mi hermana Laura también le gusta la poesía, igual que a mi hermano Raúl- tal vez haya una sensibilidad familiar proclive a ello- y participó en mi primer curso de escritura, aquí dejo su poema seleccionado dedicado a su hijo Álvaro.
calabazas 2
Llegaste sin más equipaje
que tu olor a inocencia,
que tu llanto de vida,
que tu frágil presencia.
Alejaste las sombras que posaban,
noche tras noche, en mi ventana,
dibujando tu sonrisa en mi horizonte,
rescatando mi sonrisa que se esconde,
mi yo de mi ello,
mi alegría, mi norte, tú.

Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva (I). La Edad de Plata

Anna y grupo

Si atendemos al pensamiento de Mukarovski[1] , el mayor representante del Círculo Lingüístico de Praga, quien saca a relucir la importancia del contexto en el análisis de cualquier texto literario, comprobamos cómo el contexto histórico y social ha influido y quebrado la vida- y la escritura- de los escritores rusos en el siglo XX: Mandelshtam muere en un campo de concentración. Otros como Mayakovski, Yesemi o Marina Tsvetáieva,  se suicidan. Otros son fusilados como el marido de Ana, Nikolay Gumilev, Borís Kornílov o Vladímir Narbut.

En los años del poder soviético –afirmó Shentalinski – fueron reprimidos alrededor de 2.000 escritores y de ellos 1.500 fueron fusilados y murieron en cárceles y campos de concentración.

Oteando sobre ese contexto podemos decir que el pueblo ruso amaba la poesía, los años anteriores a la Revolución de 1917 se llenaban todas las plazas del estadio de Moscú para escucharla. En la época del régimen soviético los versos eran pasados de mano en copias manuscritas o aprendidos y recitados en reuniones de amigos y disidentes. Hay que tener en cuenta que el conmovedor poema Réquiem de Anna Ajmátova se conserva porque ella y un grupo de amigos lo memorizaban para no dejar rastro escrito que pudiera tener nefastas consecuencias. En El canto y la ceniza nos cuentan como Anna hacía aprender a su amiga escritora Lidia  Chukóvskaia poemas de Réquiem  para después quemar el poema. En el año 1946, pasada la época del terror stalinista, cuando se le permitía a Ajmátova dar algunos recitales, los ciudadanos la recibían de pie, entre ensordecedores aplausos, porque se sentían identificados con sus versos.

Se consideraban “crímenes de estado” los versos que no estaban al servicio de la Revolución. Este comportamiento represivo era consecuencia de la tesis de Lenin de que la literatura, y el arte en general, tenía que defender las ideas de la Revolución proletaria. Y fue precisamente el poeta Mayakovski, antes de descubrir los horrores de la Revolución, el que defendió con entusiasmo esta postura en sus versos. La llegada de Stalin al poder radicalizó la situación, con asesinatos, deportaciones y aniquilación de cualquier signo de disidencia.

Pero ¿Cómo era el ambiente literario ruso antes de la Revolución?

Esta época, llamada Edad de Plata, será continuadora del período de esplendor de la literatura rusa, el Romanticismo ruso, cuyo artífice fue Pushkin, la considerada Edad de Oro. Fueron años de una rica diversidad de corrientes estéticas y literarias y de gran bullicio intelectual, cultural y artístico. Aclarar que la Edad de Plata comienza con el simbolismo ruso.

El VANGUARDISMO, la revolución literaria que antecede a la revolución política, apoyará a la revolución para luego ser sustituido o eliminado por un realismo socialista. La revuelta contra el pasado artístico, que supone la vanguardia, es una revuelta también contra el símbolo político del pasado y de la opresión representada por el zarismo.

El vanguardismo ruso tiene su centro en el futurismo, pero no coincide con el Futurismo italiano ni nace de éste. De hecho querían llamarse “futurianos” y no futuristas, para que no los confundieran. El futurismo no fue una agrupación homogénea, bajo el mismo nombre se concentraron grupos diferentes. El más famoso era el cubofuturista, al que pertenecían Jlébnikob y Maiakovski.

Cuando se lanza el primer manifiesto futurista La bofetada al gusto público en 1912 están en marcha otros movimientos literarios: acmeísmo, clarismo, imaginismo …

ACMEÍSMO. Corriente literaria rusa que surgió en 1911, durante el llamado Siglo de Plata de la literatura rusa, en respuesta al simbolismo. Al contrario del simbolismo, el acmeísmo se empeñó en reemplazar el hermetismo, la polisemia y ambigüedad complicada y el misticismo de aquel con la claridad en el lenguaje de lo retratado. Surge junto al futurismo, lo que llevó a que sonaran anacrónicos.

En otoño de 1912 en casa de Gumilev seis poetas jóvenes decidieron crear una nueva corriente poética, al principio le dieron dos nombres a este movimiento: acmeísmo –de la palabra griega acme– que significa grado máximo de algo, florecimiento; y adamismo, visión del mundo viril, clara y firme. Pero este segundo término cayó en desuso. Solo seis poetas se reconocieron como acmeístas: Gumilev, Gorodetsky, Ajmátova, Mandelshtam, Narbur y Zenkevich.

En enero de 1913 en el primer número de la revista Apollón aparecieron artículos de Gorodetsky  y Gumilev, que se convirtieron en verdaderos manifiestos del acmeísmo. Los acmeístas renuncian a conocer la esencia oculta de las cosas, al contrario que los simbolistas, hablan del mundo concreto y real, al alcance de la experiencia humana inmediata. Desaparece el romanticismo místico de los simbolistas en busca de mayor realismo. Rechazan la vaguedad y nebulosidad del simbolismo a favor de mayor claridad, lógica y concreción, sin olvidar que el símbolo es necesario en la poesía. La belleza no es un capricho de un semidiós, / sino el ojo implacable de un simple carpintero  (Mandelshtam).Los acmeístas se consideraban unos artesanos de la palabra, por este motivo llamaron a sus reuniones Taller de los poetas.

En las reuniones del Taller de los poetas cada uno leía sus poemas.  A la lectura de poemas seguía su discusión. Gumiliov ante esto exigía “propuestas subordinadas”, como le gustaba expresarse, es decir, no exclamaciones ni afirmaciones gratuitas, ni que una cosa sea buena y otra mala, sino explicaciones que argumentaran por qué es buena o mala. El propio Gumiliov por lo general hablaba al comienzo, hablaba largamente, y su análisis era detallado.

Todos los poetas de la época iban al bar El perro Vagabundo. Ajmátova le dedicó a ese lugar dos poemas: “Todos aquí estamos ebrios, perdidos” y “Sí, yo amaba aquellos encuentros nocturnos”, también aparece en su “Poema sin héroe”. Los encuentros eran realmente nocturnos: llegaban al Perro Vagabundo después del teatro, después de alguna velada o disputa, y se marchaban casi al amanecer.

El Perro Vagabundo[3] era frecuentado por visitantes extranjeros célebres. A este café llegaban todos los poetas de Petersburgo: simbolistas, acmeístas, futuristas, estos últimos todavía divididos en “cubofuturistas”, con Maiakovski a la cabeza con su chamarra amarilla, y Jlébnikov, y los seguidores de Igor Sevirianin . Jlébnikov ya por entonces era todo un misterio. Se sentaba en silencio, inclinando la cabeza, sin advertir a nadie.

Bibliografía:

– Apuntes del curso El Taller de los Poetas. La poesía en la Historia Universal. Ana Isabel Alvea Sánchez

–   Asensi Pérez, Manuel, Historia de la teoría de la literatura (el siglo XX  hasta los años 70), Tirant lo Blanch, Valencia, 2003.

–   Martín de Riquer y José María Valverde, Historia de la Literatura Universal. De la vanguardia a nuestros días (I), Editorial Planeta, Barcelona, 1986.

–  Martín de Riquer y José María Valverde, Historia de la Literatura Universal. Vol. 2, Gredos, Madrid, 2007.

Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva. El canto y la ceniza. Antología Poética, Debolsillo, Barcelona, 2010

Poesía acmeísta rusa, Visor, Madrid, 2001


[1] Mukarovski pertenece al llamado Centro Lingüístico de Praga, esta ciudad se convertirá en el centro de los estudios lingüísticos y literarios en los años 20 y suponen la superación del inmanentismo propio de los formalistas rusos, defendiendo una orientación semiológica de los estudios literarios.

[3] Revista El malpensante, Encuentro con Anna Ajmátova, enlace:   http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=157&pag=1&size=n

Huella V: Nadia Otero Fuentes

Ritual

Corre la sangre que derraman los cuerpos

en el jolgorio de la noche.

El cuero se hace tambor,

y creo vislumbrar

el verso dormido de la exultante algarabía,

que no alcanzo a comprender,

mientras

caen gotas sedientas de ánimas impuras

revolcadas en el ritual.

Siento que me rodea

el vaho del viento,

el espasmo del alma,

del yo que dice ser espíritu

y jadea su no cuerpo

provocando el éxtasis total.