HUELLA XXII : “Y ahora”

2015-05-30-22-06-55

y ahora   que el invierno está llamando

y ahora        que el respirar es un trino

de papel entre el aire como pájaro preso

de sí mismo

 

nadie te busca por la infinita     mañana

nadie te espera en otro         amanecer

Julia Linares

 

 

 

 

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Huella XIX: ÉCFRASIS

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ANTE EL CAMINANTE SOBRE EL MAR DE NUBES

DE CASPAR DAVID FRIEDRICH

 

            Cimas nevadas acarician la claridad

de la luz. Cielo cárdeno sin brillo,

sin alma.

              Una sombra macilenta

-que asaetea enhiesta el cielo en su rubor-

hace gravitar su juncal oscuridad

-surtidor de sombra y muerte- como un mástil

varado,

 circundado por la niebla.

 

                            Subió a ver la mar y halló el fragor

de una batalla: las olas crepitando

entre las ramas, espumosas lenguas quebrándose

rítmicamente, inmarcesiblemente

entre las rocas de una playa

imaginaria.

Y el amor…

 

                                    Ya no hay aves en el cielo.

Fugitivas y asustadas emigraron

hace tiempo hacia no sé qué

lugares. Lejos.

Muy lejos.

No volverán más.

 

                              Y él, sobre aquel acantilado, inmune al dolor,

posa sus ojos –hirientes relámpagos que todo lo alcanzan,

que todo lo horadan- sobre las olas,

preguntando al silencio y a la luz,

                 impasible al grito fervoroso de las aguas.

 

                                Su figura enhiesta sobresale

elegantemente

en su contemplación callada.

Su sombra silente apenas logra apaciguar

               las aguas, calmar la turbulenta nada,

el crepitar de la niebla,

el embate de las olas,

el cimbrear de un océano en llamas.

de Ana Recio Mir

  

 

HUELLA XVII: LI PO BEBIÉNDOSE LA LUNA

Li Po

bebiéndose la luna

 

 

Fui azaroso viajero en manos de la belleza;

en su seducción vagué soñando sobre las flores,

campos, veredas y refugios,

con el amoroso goce que el sol esparce sobre la tierra.

Amé con la inocencia que el corazón dicta,

ajeno a la moral y sus infortunios.

Me tentó la utopía,

nadie es tan cruel que ignore el llanto de un niño.

Los pájaros comieron en mis manos,

traspasé la infamia con mi espada,

ningún valor di al lujo y abandoné la corte.

No ambicioné sino los sueños

que reposan en el fondo de una copa,

desvelando la soledad de todos los caminos.

Amigos, ahora que avanzo ebrio de estrellas

 

¡Cómo no entregarse a la mansa luna

en el dulce balanceo del agua!

 

¡Cómo no entregarse a la blanca sangre

que me llama desde el alto cielo!

 

¡Cómo no entregarse al lábil fulgor

que abrazo en su vértigo!

 

Triste orilla,

redonda ceniza plena,

danza brillando la noche

en la luz que

 

aúllo

 

y me acoge.

de Florencio Luque

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HUELLA XVI: LA POÉTICA DEL CORAZÓN

la poética del corazón
«creemos que la gente es más feliz que nosotros y que nuestra desgracia es la mayor»,
h. n.
corazón mío vuela
vuela alto y hondo alto y claro
en un día aciago de nubarrones de melancolía
vuela corazón mío
que la alegría del nuevo día nos lleve lejos
por encima de los afanes de la congoja
corazón mío fénix de oro
por encima de los angostos caminos de las altas cumbres
de las heridas abisales de los días vacíos
avista desde arriba
vuela corazón mío
que las ducas no te fatiguen
llegó la hora mi corazón
precioso mecanismo ávido de ondas etéreas y claras
bello tesoro de aguas cristalinas
músculo de sol vuela vuela alto y claro alto y hondo
que las manos no te tiemblen
las tienes atadas por nervios de angustia
agarrotadas por congojas de hielo
tu pecho corazón mío tu núcleo
está helado de silencio aterrador soledad primorosa
encogido en un puño de acero por la mordedura del ansia
vuela vuela corazón mío
hasta los trigales verdes de primavera
al sencillo gesto de mirar una flor
meter los dedos en el agua del manantial
que los labios beban en la cuenca de tus manos
vacía el juicio llévame en volandas
escapa a las ataduras del sueño perverso de la razón
corazón palpita al intenso deseo de cálidos y sobrios néctares
al vuelo sutil de unas sábanas blancas al aire en la campiña
a la delicadeza de pasiones calmas sin zozobra
palpita a la inspiración ubicua del mundo
a la intuición natural del orden de las cosas
son muchos años llevándome colgado de ti
cuántos latidos corazón has dado hasta ahora
cómo sigues latiendo fiel corazón
cuando tiemblan estas líneas
sosteniéndome en verticalidad muchos años
de carbonizada oscuridad
sombras metidas en sombras
enterrado en la quietud absoluta de voces enloquecedoras
vuela vuela corazón mío corazón mío
alto alto claro claro hondo hondo
sigue latiendo no te canses
es la hora corazón razón mía
late corazón una vez más y otra vez
vuela suave ligero a través de mullidas nubes
enhebra el azul del cielo
divisa el crepúsculo dorado de sangre encarnada
un cuajo de linfa flamígera saliendo del mar entre la bruma
te necesito corazón
dame otro latido
corazón mío una vida más
                         de alan vico

 

HUELLA XV: He renunciado al cielo y a sus grandilocuentes atardeceres

HE RENUNCIADO AL CIELO Y A SUS GRANDILOCUENTES ATARDECERES

solo en la periferia de la muerte encontré a verdaderos ángeles

ángeles sin alas ni aureolas de oro

ángeles de ojos secos donde tiembla un desierto

pieles de ceniza y sonrisas quebradas:

curvas inapreciables donde nace el espejo

 

En sus estertores descifré los cantos más bellos

lejos de los edulcorados éteres

de los aspirantes a la gloria divina

a la armonía de acordes mayores

 

En vosotros encontré un hermano

en vuestra miseria sincera que arrolla trenes

en la pétrea corteza que esconde vuestro infinito

 

En el espíritu que no sustenta el cuerpo

deslizo un amor insondable

terrorífico como el abismo que nos separa

me atomizo en tierra

me hago arena

este dolor que canta mientras grita

se hace crujir del viento

 

No puedo elegir

pero ahora elijo lo que me fue impuesto

la herida del hemofílico

la sangre que se derrama como atardeceres líquidos

la aridez metálica del Sol Negro

 

Me sumerjo en la sordidez

como en su oxígeno el suicida conformista

como el cobarde a su rutina inapelable

como el hombre a su animalidad

como el mundo a su ciclo

 

Hablo en nombre del humillado  del sacudido

de los agonizantes que respiran hierro

de los predicadores de lenguas extirpadas

de los soñadores que prestaron sus ojos al horizonte

 

 

Inundado de infinito y de infierno

viviendo en las cornisas

acariciado de locura

 

Me he armado contra el vértigo que me apuntaba

he afilado mi coraje en el cañón de su fusil

mordiéndolo

me deslizo en las cadenas de la miseria y juego

me acuna el absurdo y bailo al son de su nana.

Alfonso Hoyos Morales

HUELLA XIII: CONSUELO DOMÍNGUEZ LIÉBANA

Por mi cuerpo

se deslizan las gotas

como música

___________________

Cálido otoño

cogemos la rebeca

con su llegada

___________________

Paso a paso

llegamos al destino

Que elegimos

___________________

Las hojas caídas

anuncian un tiempo

cubren el suelo

 

                        Chelo

HUELLA XII: HUIDA DE EGIPTO

Huida de Egipto

He de decir que no he sido libre

lo noto en mis ropas

en mi piel curtida

en la expresión de mi rostro

modelado por la angustia

en mi sangre

en el dolor

en mis manos encallecidas

lo noto.

 

En tus dominios

en el desierto

bajo las alas de tu protección

junto a las piedras

de la pirámide

buscamos la salvación

 

y es que eres un mar

que lo envuelve todo

y que nos impide pasar.

 

Pero hoy un hombre

alzó su bastón

y abrió en dos las aguas.

 

Javier Castel Sánchez