Ciclo «El poeta y su voz»: Carmen Ramos y su poemario «Realidades efímeras». 17 de enero a las 19 horas.

En nuestro ciclo de encuentros «El poeta y su voz», estará con nosotros el próximo martes 17 de enero la escritora Carmen Ramos para hablarnos de su trayectoria, de poesía, profundizaremos en su libro «Realidades efímeras» , de sus proyectos… Será a las 19 horas en la librería Casa del Libro de Viapol, Av. de Diego Martínez Barrio 4, Sevilla. Nos alegrará veros en esta interesante charla.

Carmen Ramos (Gibraleón, Huelva, 1968). Economista de profesión. La plaquette Mudanza Interior (Ediciones en Huida, 2010) fue su primera publicación en solitario a la que han seguido los poemarios Poliédrica (Ediciones en Huida, 2011), Las estrellas han hallado otra forma de morir (Guadalturia Ediciones, 2013), Pequeño Tratado de Etología (Lastura Ediciones, 2016), la colección de haikus Utsugi to wasabi (Las hojas del baobab, 2017), Cuaderno de Laboratorio (El Libro Feroz, 2020) y el libro de microrrelatos Más de veinte maneras de lavarse las manos (Lastura Ediciones, 2018). Desde 2015 coordina el proyecto «Completamente viernes» con el que ha organizado talleres literarios, encuentros con autores y acciones poéticas, entre otras actividades. Actualmente tiene una columna mensual en el diario Huelva Ya llamada «Cerca de la Lettera», donde escribe sobre literatura, mujeres y editoriales independiente y es la responsable de la newsletter de poesía ¡Por fin es viernes!

En la página web de la editorial encontramos este resumen: «Toda palabra poética contiene en sí misma algo de rebeldía. Un lector atento podrá desvelar siempre un indicio, la explosión de un grito que en la metáfora se contiene y se amaga. En Las realidades efímeras, Carmen Ramos lanza sobre el mundo un llanto desgarrado en forma de poema que presenta una galería de imágenes en las que consternación y sensibilidad, espanto y esperanza, injusticia y empatía son conceptos que, lejos de contradecirse, se completan. La poeta nos quiere contar una historia, su propia historia, pero también la de todas las cosas que conforman una realidad que se nos ha hecho amarga y enferma. En definitiva, la palabra de Carmen Ramos nos hace a todos cómplices y, a la vez, merecedores de ese aullido que nos redima.»

No os dejará indiferente la lectura de «Realidades efímeras» , un libro que conmueve y sacude ( tal como exigía Emily Dickinson a la poesía). En él nos retrata realidades difíciles, duras, dolorosas, crueles, donde la desgracia y la fragilidad humana y el miedo se hacen patentes; pero también la resistencia, el valor de la experiencia. Abarca una multiplicidad de temas: crítica social, la condición humana, lo animal en nosotros , la identidad, el tema del género ( el papel de la mujer en la sociedad), la escritura, el decir y usar la voz… En poemas breves, intensos, sugerentes, rotundos, trágicos a veces . Y todo con el uso de un lenguaje coloquial, cercano, la precisión de sus imágenes o el énfasis de las enumeraciones.

Estructurado en cuatro partes: La ciudad santa, La huella de la serpiente, La tentación de la tristeza y Alguien debería contar esta historia. De manera simbólica nos relata sucesos de un verano. El verano suele representar esplendor y alegría, aunque en este caso no es así, o al menos, no solo, pues conlleva dolor y sufrimiento, y ahí esta el recurso del contraste. Nos muestra un verano contrario a una estación paradisíaca y vacacional. Y no solo como un tiempo de crisis personal, sino también social. Y no solo personal, pues parece contar la historia de todos/as. No la historia, más bien las emociones de todos, ya que viene a expresarnos el sentir.

Como hilo que enlaza cada una de sus partes, como puerta de entrada a cada sección, encontramos un poema sobre el verano referente a noticias de actualidad, con los que parece integrar una historia personal dentro de la historia del mundo: El verano de los niños, El verano de Ronald McDonald, el verano de Nik Wallenda, el verano de Lau Wan, poemas que contienen una denuncia.

En su primera parte nos describe la ciudad como una cárcel, el papel que se le otorga a la mujer, un exterior hostil y grotesco, rodeada de soledad, vacío, muerte, frustración, incendio. Y a su pesar, Pero avanzaremos/ por calles levemente iluminadas…

En La huella de la serpiente nos retrata el dolor, el sufrimiento y el daño y la huella de una serpiente en la arena representa el miedo, lo amenazante que provoca miedo. Aquí el sujeto poético traspasa la noche, lo que la noche simboliza de oscuridad, y despierta.

La tentación de la tristeza muestra un ejemplo de resistencia, de mantenerse porque No duele la herida en la piel, duele la ausencia de herida. Aquí la grieta, la sima, no encontrar salida, la ceguera, la tentación de la tristeza, pero también la astucia.

Nos encontramos con el tema de la identidad, lo animal que puede haber en nosotros, del posible desdoblamiento de quien escribe, la reflexión de para qué la escritura, la extrañeza del vivir, de todo naufragio que se desea contar.

Os dejo como siempre con algunos poemas:

EL VERANO DE LOS NIÑOS

Todo esto sucedió

el verano de los niños,

el verano de los niños en la playa,

el verano de los niños que comían arena en la playa,

el verano de los niños muertos que comían arena en la playa.

Me he cosido los ojos.

Ahora hay un pespunte entre mis párpados.

He aprendido que es exactamente así como se inventan los límites.

Beber en los charcos.

Conformarnos

con los espejos

mínimos y volátiles

La tentación de la tristeza

está siempre ahí:

un melocotón maduro

que puedes apretar hasta que

todo el verano quede

hecho agua.

La tentación de la tristeza

está siempre ahí:

solo tienes que alcanzar la mano.

Encuentro con autores: Carlos Torrero y su poemario «El mudo de Fisher Town»

El martes 13 de diciembre a las 19.00 horas nos acompañará Carlos Torrero , quien nos hablará de su trayectoria literaria, de sus últimos poemarios y , en concreto, de «El mudo de Fisher Town». Será, como es habitual, en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio 4, Local 1A, Sevilla.

«El mudo de Fisher Town» es un libro de un único poema, en cuyo cauce hallamos: una defensa de la poesía, de la Literatura, de la cultura y del lenguaje y una búsqueda de otro modo de decir; un sujeto poético que escribe para entender el mundo y como medio de cambiar el orden de las cosas (quien habla, que no tiene que coincidir con la persona que escribe, claro está) ; una mirada crítica a la sociedad, el sentir del paso del tiempo y diversas reflexiones metaliterarias. Desde el inicio -tal como podemos leer más adelante- nos indica algunos temas de los que trata: «…del fugaz paso/ del tiempo y, de la hierba húmeda/ y -cómo no- del amor.»

Escrito con un lenguaje coloquial , con el que logra intensidad, con ironía y en tono conversacional. Aunque no pretenda un poema convencional, tradicional, con el lenguaje lírico de costumbre, sí contiene lirismo , buenas y novedosas imágenes.

En una constante referencia intertextual alude a grandes poetas: Blas de Otero, Vallejo, Félix Grande, Charles Simic, Cavafis, Verlaine, Rimbaud, Juan Cobos Wilkis, Benedetti, Bukowski, Robert Frost , Pound, Brodsky,Emily Dickinson o el gran Whitman, y otros.

Puede entenderse también como un mosaico de diferentes piezas, un continuo diálogo ( ¿o monólogo?) con un tú-a veces nos puede parecer una obra de teatro- . Y como es propio en una conversación, se va pasando de un tema a otro, retratando una vida, en esta sociedad, mientras se plantea cuestiones propias de un taller de escritura, los entresijos de escribir el/este poema.

Hay un juego de voces, un juego de desdoblamiento de voces: a veces usa la tercera persona del singular- «alguien abre una puerta y empieza el circo…», semejante a las acotaciones de las obras teatrales-; no obstante, predomina la primera persona del singular, en conversación con un tú. ¿Y quién es ese yo parlante? El propio mudo de Fisher Town, el protagonista, quien también podría ser ese tú.

El espacio del poema es la playa y su tiempo, el verano.

Significativo su recurso de sacar a relucir el artificio al escribir un poema en el propio texto: «Las-mo-tos-dea-gua:cinco»; o cuando dice: «¿No te extraña esa expresión?/ Mo-tos-de-a-gua».

Entre sus planteamientos relativos a la escritura de este género están: su concepción de la poesía, dónde hallarla, cómo escribir un poema en el siglo XXI, cuál será su ritmo (¿acaso continuar con la métrica, qué razón de ser tiene el cómputo silábico?), la importancia del lenguaje en la sociedad, cuál es el lenguaje de la poesía ( en este sentido parece apostar por el lenguaje común- para Cernuda cualquier palabra podía ser poética- e imágenes novedosas, tal vez repudie la rareza, o la busque, ese extrañamiento que sorprende al lector). ¿Es la poesía verdad o impostura? ¿Por qué escribir?

En el prólogo del escritor Isaac Páez se resalta la voz veraz, real y contraria a imposturas del autor. La voz rebelde que se aburre con los versos medidos , tal como constató Huysmans en Á rebours: » Lo que más le horrorizaba era la floja ejecución de unos hexámetros que sonaban a hojalata hueca, alargando la cantidad variable de las palabras según el rasero inmutable de una prosodia pedante y seca». Y según el prologuista, a quien cito literalmente: «El mudo de Fisher Town es, además, un poema que ahonda en la reflexión de lo que somos, en los patrones culturales de un mundo en crisis y en lo que para mí es la virtud más atrayente de esta obra: la disección de nuestra sociedad a partir y a través de la reflexión sobre el propio lenguaje».

Desde el principio nos retrata la vida como un circo, un espectáculo, un lugar incomprensible. En cuanto a su final, inesperado, sin duda. Y mientras… pues lo hablaremos en el encuentro, estos son meros apuntes que apuntalan mi lectura.

Lean este poemario, una interesante propuesta y buena lectura, y vengan con nosotros a comentarlo el próximo martes, la entrada es libre.

Dejo aquí su inicio:

«Alguien abre una puerta

y empieza el circo:

unas motos de agua

como insectos cojos

cruzan el paisaje.

¿Qué hacer con sus ruidosos vientres

y ese olor tan repulsivo

de carne a la brasa

debajo de las sábanas?

Oh, la poesía, siempre tan aburrida

de-ba-jo-de-las-sá-ba-nas: ocho, siete

ocupándose del fugaz paso

del tiempo, y de la hierba húmeda

y-cómo no- del amor. ..»

Una de sus definiciones de poesía:

«La poesía es vértigo

de hocino en Meteora;

una peluca

que pongas como te la pongas

deja cráneo al raso;

una lengua

amputada

envuelta en papel de estraza

sobre un mostrador de Pino Habana Negro

en un ultramarinos

que boquea

pero abre cada nuevo día.

Recuerda: el lenguaje ha muerto.

Volvamos al lenguaje.»

«Por eso escribes,

para crear

un nuevo orden,

más hipnótico:

Un salto de esquí.

Yo soy uno de esos

que esperan dos horas

a hacer la digestión

para bañarme tras

un poema copioso.

Soy el que se araña la cara

leyendo a Vallejo

y escuchando El carnaval

de los animales.

El que renegó

de su pueblo

para acabar queriendo

vivir en un pueblo.

¿Quién eres tú?

Hay algo terrible, dirás,

en el hecho de ver a alguien

inmerso en un libro.

¿Es que no le interesa la vida?

Recuerda: Leer es vivir. «

«Oh, la soledad tampoco tiene horarios.
Se ríe de mí.
Soy una butaca vacía
delante de una pantalla de cine
que nadie ve.
A ti también te pasa ¿verdad?
Que no te lee ni tu madre.
Ni tu padre.
Ni tu hermana.
Ni tu hija.
Tu mujer, a veces.
Tus amigos:
Uff, un poema.

Te pido con tus viejos ojos
una mirada nueva,
te pido pájaros naranjas
en la llanura abisal
de la tristeza:
No es tan difícil.

Ahora naces
en cada parpadeo.
Todo es virgen, de nuevo,
si tú quieres,
caballos azules
puñales que te arrullan,
cosas así.

Inclínate ahora
con esos ojos que gatean,
ponte el babero
y observa la palabra

ferry

oruga

bicicleta

¿No es para estremecerse?

No, no te escondas.
¿A dónde vas? No corras.
Recuerda: Tu cerebro puede
tener los techos bajos
como el cráneo
de una lagartija. Pero
la poesía es una forma de ser
de mirar
de morir.

Yo soy el mudo
que habla en diferido;
esto es, como todos.

El poeta no es mejor que tú.
Pero sale ahí fuera, ebrio de vida
a recoger palabras arrumbadas
y las engrasa en su regazo
para liberarte de la noche. Oh, poeta
chamán de letraheridos
chatarrero de bien
te doy las gracias.
Tu oficio consiste en
poner esos huesos en fila
uno tras otro
y reconstruir el esqueleto
de cualquier animal,
planta
o cosa.
Tal es el desafío.
Pero recuerda: Ninguna pieza debe sobrar.

No me gusta tu oficio.
No-me-gus-ta-tuo-fi-cio, siete.
Verso anapéstico raro, versión 2.
¿Y a quién le importa?
Soy el arquitecto de este
edificio sin ascensor.
Sólo a él me debo,
tal es el desafío.
¿Cómo podemos ser tan distintos
ocupando el mismo asiento
entre las sombras?»

Carlos Torrero (Cuenca, 1979). Es licenciado en Ciencias de la Información. Y ha trabajado en distintos medios de comunicación. Especialmente en televisión. Es autor del libro de poemas La hibernación de los moluscos (2017) y del libro de cuentos Lejos del Champagne (2019). Además, varias de sus piezas de literatura breve han sido recogidas en distintas antologías y revistas especializadas. Publica regularmente en http://www.doctorgoodfellowbooks.com, web destinada al fomento de la lectura y a la crítica literaria. El mudo de Fisher Town es su segundo poema(rio) publicado. En el 2022 ha publicado en Argentina su último poemario, Los hombres que beben cerveza no son como yo.

Encuentro con autor: María Álvarez- Rosario y su poemario «Sensografias»

En nuestro ciclo de encuentros con poetas la próxima invitada será María Álvarez-Rosario y su poemario «Sensografías». Será el jueves 12 de mayo a las 19.00 horas en Casa del Libro de Viapol, Avda. Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla.

María Álvarez Rosario ha publicado los poemarios Física elemental (Torremozas, 2016), Mapa de la memoria, con el que obtuvo el Premio de poesía “Juana Castro” en 2018, en el 2019 obtuvo el Premio Internacional de Poesía de Ronda con Una habitación propia y en el 2020 publicó Sensografías (Torremozas)Su poema «Testamento Inacabado» obtuvo el primer premio en el XXV concurso de poesía  “Luz” del Ayuntamiento de Tarifa (2018) y participa en la antología Rojo-dolor. Antología de mujeres poetas en torno al dolor, de Renacimiento.

Como acostumbra la editorial Torremozas este libro está cuidadosamente editado, embellecido por las hermosas ilustraciones de Rafa Hermosilla, a quien pertenece también el dibujo de la cubierta.

Los poemas parecen haikus, predominando los de tres versos; aunque nuestro amigo Gregorio Dávila de Tena negaría su condición de haiku -al menos de haiku clásico-, en el que debe indicarse la estación del año , tener un cómputo silábico de 17 sílabas ( 5-7-5), no usar metáforas, no debe aparecer el propio sujeto en sus versos, entre otros requisitos. Pero sí poseen la capacidad de síntesis y sugerencia.

El haiku, como lo define el profesor Fernando Rodríguez Izquierdo en su libro El haiku japonés, es imagen o impacto de un momento sentido con profundidad, imagen hondamente sentida en un momento de iluminación, resultado ser una visión intuitiva de la realidad. Por su sentido trascendente, dicha imagen se eleva a símbolo. El haiku nacería de la sensación, no del intelecto.

Como en su brevedad debe aparecer la estación del año, el libro se ha estructurado por estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Y como viene siendo propio de la escritura de María, su poesía nos revela delicadeza, sosiego, contemplación ,emoción, logra la belleza con el lenguaje común que todos usamos. A estas alturas resulta difícil escribir poemas cercanos a los haikus, pero la autora agudiza la mirada y evita lugares comunes, luminoso su mirar siempre. Por supuesto, la naturaleza está muy presente, podemos considerar el libro como un homenaje al paisaje natural y al planeta: humedales, marismas, campos, laguna, mar, valle, árboles, flores, amaneceres, pájaros; y vislumbra a veces lo interior, la casa o el patio. La calma, la quietud y el silencio son estados recurrentes, un silencio en el que saber escuchar: Habitar el silencio/ escuchar los paisajes/ transparentes.

En Otoño prevalece esa serenidad mansa que calma la sed, el Otro o amado adquiere suma importancia (su voz es agua, sus ojos son la luz, su corazón aporta calma), hay ausencia y silencio:

«Busca incansable

mi corazón zahorí

su voz de agua.»

«Para mis ansias

su corazón sereno

estanque en calma»

En Invierno el paisaje es una playa desierta, el mar , y gorriones. Frente al frío, la escarcha, ante el azote del tiempo, apuesta por la alegría, la luz, la blancura. Encontramos cierto sentido sagrado ( las huellas en la arena son oraciones, en el silencio escucha el alma). El mar parece evocar en ocasiones lo efímero y lo eterno, el olvido, lo incierto.

«En el silencio

de la llanura inmensa

un árbol solo.

Solo.»

«Defender la Alegría

como hoguera en la nieve.»

En Primavera la belleza de la ciudad que resucita con sus naranjos, jacarandas, arrozales, la vida en el patio. Colorido, aves, amor, vuelo, alegría, resurrección.

«Ante mis ojos

vuelan a ras del agua

las golondrinas.»

» Las once y cuarto

un temblor de gorriones

recorre el patio.»

«El color del verano es amarillo» , nos dice. El sol imperando en lo alto en días vacacionales, donde el descanso, el reposo y la siesta. Aquí la claridad, luz, las gaviotas, el campo, estampas cotidianas y felices, el sol abrasador, la dulzura del aire, sentir todo lo que te rodea.

«Luz del amanecer,

vuelo de gaviotas

sobre las olas blancas.»

«Nos aguarda

el sabor del verano

en las cerezas.»

«Sentir

en el pecho del pájaro

mis latidos.»

Una delicia este poemario que te hace sentir cada estación con una delicada y dulce serenidad y armonía, como una bendición de la vida. Seguro que lo disfrutaréis. Os esperamos el 12 de mayo , profundizaremos más y mejor en estos versos.

Ciclo «El poeta y su voz» : Rosario Troncoso. «Nuestra orilla salvaje», 23 de noviembre.

El martes 23 de noviembre a las 19.00 horas podremos hablar con Rosario Troncoso de poesía y , en especial, de su poemario «Nuestra orilla salvaje». Un imprevisto imposibilita a la autora a venir a Sevilla y el encuentro será virtual a través de Meet, desde la librería Casa del Libro de Viapol, Avenida de Diego Martínez Barrio nº 4, Sevilla. Quienes estén interesados podrán contactad conmigo en este correo: aalveasanchez@gmail.com .

Mi compañera Ana Recio Mir, profesora de Lengua y Literatura, Doctora en Filología Hispánica, crítica literaria y poeta, ha realizado la semblanza de la autora y breve reseña del poemario que os dejo a continuación:

«La gaditana Rosario Troncoso es autora de más de una decena de libros y cultiva la poesía y el guión teatral. Es licenciada en Humanidades por la Universidad de Cádiz y máster en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Además es profesora de Lengua y Literatura españolas en secundaria y bachillerato.

En 2012 logró el accésit al XV Premio de Poesía del Ateneo de Sanlúcar de Barrameda por su obra Reconstrucción. Ha dirigido encuentros literarios en Andalucía y es integrante del Centro Andaluz de las Letras. Colabora en medios de comunicación como Onda Cero de Cádiz, y publica artículos literarios en La voz del sur, CaoCultura, y en Diario Bahía de Cádiz, donde han visto la luz sus colaboraciones sobre la enseñanza, la música y hasta sobre el alcalde de la ciudad. Dirige la revista El ático de los gatos, y El ático de los gatitos para niños.

Ha impartido talleres literarios en el Centro penitenciario Puerto III y este año ha sido invitada y ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Granada. Es autora de una adaptación didáctica de La Celestina y ha impartido escritura creativa en el programa de Mentorías de la Universidad de Cádiz para alumnado de altas capacidades intelectuales.

La riqueza de sus intereses culturales se plasma en su revista El ático de los gatos o en las páginas de “Magia, brujería y esoterismo en la Historia” publicado por la Universidad de Cádiz.

Mujer trabajadora, antes de Nuestra orilla salvaje (2017) Rosario Troncoso ya había publicado siete poemarios entre los que destacan entre otros Huir de los domingos (2006), Delirios y mareas (2008), Juguetes de Dios (2010), y Eternidad provisional (2016). Ha colaborado también en numerosas revistas como La Gaya ciencia, Estación poesía, Crátera, Maremágnum o Dos orillas y es, además, editora en Takara editorial.

Sus últimos libros son Los ángeles fríos (2019) y En el corazón escamas (2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al hindí, inglés, alemán e italiano. Ha coordinado recientemente una antología de poesía femenina con Carmen Canet titulada Maternidades.

Nuestra orilla salvaje reúne un ramillete de 37 poemas que se organizan en dos secciones: “El abrazo de los extraños” y “El final de las hadas”. El título del volumen parece una declaración de intenciones, como si manifestara su deseo de mostrar al lector lo menos lógico y convencional del ser humano.

En los 26 textos de la primera parte se abordan temas como el paso del tiempo, la muerte, le lejanía, la búsqueda del equilibrio, la aceptación del camino del existir, el triunfo sobre la muerte, el goce del presente o el dolor, entre otros. El rótulo de la segunda parte “El final de las hadas” parece apuntar al fin de la infancia, esa época en que muchas cosas se sueñan o se idealizan. La naturaleza parece ser un refugio, casi un nido para la felicidad, por eso en su vuelo jubiloso las gaviotas “gritan mi nombre”.

En lo que respecta a la métrica, la autora escribe con total libertad, sin ajustarse a las estrofas clásicas, ni buscar premeditadamente la rima. Emplea el endecasílabo combinado con versos de arte menor, como el heptasílabo, en poemas, por lo general, más breves en la primera parte que en la segunda.

Su lengua es clara y cristalina, lo que facilita la comunión con el lector y la emplea de un modo original, sobre todo al usar recursos como la personificación:

Y el odio en las chinchetas

del tablón de noticias.

Es una grosería

Dejarse el cuerpo inútil con corbata.

Poeta de exquisita sensibilidad, su alma se conmueve ante las tragedias cotidianas, como la muerte de un vecino. el último poema del libro, de acendrado lirismo y de temática amorosa, pone la guinda a este excelente poemario»

Por mi parte, en mi lectura he encontrado en este poemario, intimista y confesional, la historia de un derrumbe, de un dificultoso período de crisis personal ; el final de una relación y el principio de una nueva vida. La ruptura y su doloroso duelo en un verso claro y tono contenido por el que nos lleva a sentir las cenizas de lo que ardió, el duro trecho que hay que recorrer, el bullir de todas las emociones que atraviesan por ella: “Inquietud. No toques nada por dentro./ Pues no hay control . Y todo arde» ; hasta llegar a una estoica aceptación y a la idea de que mejor ese paso que vivir enterrados en vida. Al final la aceptación la hace libre.

Se retrata a dos personas distanciadas, dos desconocidos que apenas se entienden, una casa invadida por la desgana, el sentimiento de vacío y de muerte, una muerte que se piensa necesaria para seguir viviendo. Será preciso buscar el equilibrio cuando uno tiene que enfrentarse a la soledad y al hueco que deja un nombre, reunir todas las fuerzas posibles; pero el sujeto poético , de fuerza, parece saber bastante.

Encuentro con Jacobo Cortines y «Nombre entre nombres»

Portada Nombre entre nombres

El jueves 17 de octubre a las 19.00 horas en la Casa del Libro- C/Velázquez n.8, Sevilla,- tendremos la suerte de contar con la presencia de Jacobo Cortines. Todo un lujo. Nos hablará de poesía y de su poemario Nombre entre nombres, publicado por Renacimiento.

Nombre entre nombres es un libro intimista, confesional, reflexivo, elegíaco y celebratorio.

Dulce resulta pasear la mirada por la claridad del verso blanco, melodioso y rítmico- con predominio del ritmo endecasílabo y alejandrino, sin perder el verso la naturalidad a pesar de sujetarse a medida-; dulce dejarse mecer por las olas del mar del verano o contemplar y deleitarse con los campos del sur, espacios que otorgan paz y refugio, los lugares preferidos o amados referidos en el primer capítulo del libro, Escenarios, título que saca a colación su concepción de la vida como un teatro y los lugares que habitamos, sus escenarios.

La Naturaleza, atenazada por la codicia y el exceso de construcción, adquiere una relevante significación. Además de aportar serenidad, representa un paisaje sentimental y simbólico, actúa como correlato objetivo del sentir del poeta, igual que sucede en Antonio Machado o en los poetas simbolistas, y antes en algunos románticos: descripciones crepusculares, el adiós de la tarde entre cipreses, paisajes solitarios, campos secos o el jardín de la casa. Descripciones que transmiten el interior, donde lo de dentro y lo de fuera se funde.

En el segundo capítulo, Ausencias, nos introduce en un túnel y en un sueño de sombras, en la tragedia que nos habrá de venir, si no la hemos sufrido ya. Será una voz intimista, confesional, cercana, quien nos habla en tono contenido del duelo por la muerte de los seres queridos. La memoria y el presente apelan y se aferran a sus recuerdos, el pasado asalta constante su presente. En la casa encendida de su poema Buenas noches -nítida referencia a La casa encendida de Luis rosales- el sujeto, invadido por la añoranza y la nostalgia, se pierde entre brumas de ensueños y nostalgias y deseos, sin saber, tal vez, dónde realmente se encuentra: ¿dónde están?, ¿dónde estoy? Qué es realidad y qué es sueño, dónde el pasado y dónde el presente.

Los contrapuntos, su tercer capítulo, serán esos labios que le devuelven a la vida, la esperanza agazapada tenaz en el fondo, la vida que en su eterno retorno vuelve a reafirmarse y logra despertarlo, como un Ulises que regresa de un viaje doloroso: Una tierra le afirma, / y en la tierra se afirma, entre los otros/ Al fondo el mar con su empezar eterno. Su lectura nos alienta y nos avisa de la luz que alumbra al final del túnel, de la posibilidad de comenzar de nuevo; igual que Lázaro, también nosotros podremos resucitar.

En el último poema de este capítulo, Olas de ayer, reflexiona sobre el tema del tiempo: ¿ese ayer- se pregunta-, / no es este hoy; tal vez también mañana? Al igual que el poeta T.S Eliot, viene a concebir el tiempo como un continuum donde pasado, presente y futuro se funden en su conciencia del tiempo. Así, en su extenso poema Nombre entre nombres indicará que se siente en un presente/ que es a su vez infancia, vejez, todo, suma de eternidades.

Su cuarto capítulo lo constituye el extenso poema que da título al libro, Nombre entre nombres. Puede aludir a la frase bíblica por amor de su nombre, pues encontramos varias referencias y símbolos bíblicos, con los cuales logra trascender y universalizar el relato, y otorgaría al poema varios planos de interpretación: en un primer plano, literal, el nombre es la casa de campo heredada y cuya construcción le renueva el entusiasmo al otorgarle un lugar rodeado de campo y naturaleza, semejante al que disfrutaba en la niñez, donde encontrar paz; en un segundo plano, de sentido religioso, pudiera ser que la fe o, en todo caso, la sabiduría que expresamente aprecia en el Libro del Eclesiastés –Anda, come tu pan con alegría,/ y disfruta la vida con quien amas…- le ayuden a continuar con entusiasmo su vida.

Precedido el último capítulo por los famosos versos de Juan Ramón Jiménez: “¡Intelijencia, dame/ el nombre exacto de las cosas!”, de cuando nuestro poeta Nobel quería encontrar la realidad más auténtica a través de la poesía- pero no con la inteligencia racional, sino por la intuitiva y poética- y poder comunicarla a los demás con un lenguaje desnudo y preciso, la llamada poesía “pura”. Perteneciente el poema a su libro Eternidades, igual que en él, Jacobo Cortines presenta una vida cotidiana, trascendida, eternizada, pero con un estilo preciso, realista y contenido, escritos que me esfuerzo en que sean/ testimonios del tiempo en el que estoy.

Este poema narrativo y dialógico parece constar de dos partes: en su primera parte, más trágica, la voz que habla en el poema interpela a un tú, a modo de narrador que se dirige a sí mismo. Este desdoblamiento permite un distanciamiento, tal vez necesario para contar los hechos, y modera y suaviza el sufrimiento que subyace en el relato; en su segunda parte, el narrador le otorga la palabra al protagonista, Sé tú ya, pues, quien hable, y continúa el poema en primera persona, momento en el que se produce un giro en la escritura, convirtiéndose en un canto y celebración de la belleza de la vida.

Al principio, ese nombre está vacío para el sujeto, pues lo que aporta sentido a los nombres es el haberlos vivido y haberlos sentido suyo. La importancia de este nombre deriva de su raíz, de la familia, de su madre, constituye una seña de identidad, un retorno al paisaje de la infancia -aunque no sea el mismo lugar- y a pesar del dolor sentido o de la soledad, sabe que la vida tiene que seguir, y no es posible, vivir sin nombre alguno.

A partir de recibir en herencia una casa de campo, un lugar como retiro/ del ruido del mundo, el poema se ilumina, le inyecta ilusión el proyecto de levantarla de su derrumbe, a la vez que él y su vida se van levantado, retoma con entusiasmo la reconstrucción de la finca y de sí mismo, por amor a las cosas de este nombre, todos los sentidos se despiertan. Y todo alrededor se vuelve hermoso: los árboles, la luz, el aire, la noche, el canto de los pájaros, el estudio, el jardín, los amaneceres, la sucesión de estaciones. Después de arduos trabajos, lista está la casa y la persona para sentir con amor todo el encanto que le rodea.

Emulando a Walt Whitman, quien lea este libro está adentrándose en la vida, en su tragedia, en su belleza y en la vital enseñanza de confiar que siempre puede haber un nombre que ilumine el regreso del reino de Hades. Cada cual tendrá que buscar el suyo, aquel que sea capaz de resucitarlo. Un placer su lectura, por supuesto.

De todo esto y de más hablaremos el próximo jueves 17 de octubre a las 19.00 horas. Os esperamos. Y terminamos con algunos poemas del libro.

 

PASEO

 

Sereno el mar al acabar la tarde,

y el cielo entre celeste y amarillo.

Dos cañas de pescar sobre las piedras

el horizonte enmarcan.

Rota y Cádiz, envueltas en la bruma,

fantasmales ciudades que en la noche

poco a poco se van iluminando.

Por esta larga playa yo paseo

con mi silencio a solas. No hay respuestas

porque nada pregunto. Sólo escucho

el romper de las olas, las espumas

con su frágil murmullo en retirada,

el viento en mis oídos, algún pájaro

que canta mientras vuela. Nada quiero

sino hundir los talones en la arena,

seguir, seguir, hasta sentir cansancio,

y volver lentamente

como un oscuro bulto que regresa

al punto de partida. Ya es bastante

no naufragar en el silencio propio.

 

BAJO LOS PÁRPADOS

 

Como un derrumbe o el tajo de una espada,

así, bajo los párpados, el día.

«¿No estaba- se pregunta- en aquel sitio

con aquellos con los que estuve siempre?»

No entendía con ellos lo que hablaba,

pero sí recordaba haberlo hablado

quizás en otros sueños. Y de pronto,

entre sudores fríos, la penumbra

del cuarto ante sus ojos, y una vida

cargada de torpezas y quimeras,

de errores, desengaños y despistes.

Un rápido desfile que le lleva

a hundirse entre las grietas como huyendo.

No quiere el nuevo día, la mañana

con los huesos helados, ni la tarde

de hirientes horas lentas y vacías.

Pero al fin se levanta , y el espejo

en silencio le otorga la esperanza.

 

NOMBRE ENTRE NOMBRES

Todo ha de ser más claro

en la nueva conciencia, más hermoso

que nunca con esfuerzo y con constancia,

por amor a las cosas de este nombre.

Desde lo más pequeño a lo sublime,

de raíz a la flor, de piedra al cielo.

Una explosión de súbita alegría,

íntima, contenida, esperanzada,

derriba laberintos y cloacas,

prisiones del pasado

que ya no han de volver, porque el deseo

no permite que vuelva lo ya sido,

y es más fuerte que miedos y amenanzas.

Él es afirmación, no negaciones,

construcción, no derribo, acción, proyectos,

y el tiempo mismo es tiempo en sí distinto,

no su enemigo, sino su aliado,

sí posibilidad frente a impotencia.

El tiempo entre mis brazos que me impulsa

a rescatar el nombre antes perdido…

 

Jacobo Cortines (Lebrija, 1946) es autor de los siguientes libros de poesía: Primera entrega (1978), Pasión y paisaje (1983), Carta de Junio y otros poemas (1994), Consolaciones (2004), por el que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica, y este último, Nombre entre nombres. Una antología de sus versos se encuentra en la colección Poética y Poesía de la Fundación March (2006). De Petrarca ha traducido los Triunfos (1983) y el Cancionero (1989), así como, de Sterbini, el libreto de El barbero de Sevilla (1997). Entre sus obras en prosa figuran Itálica famosa (1995), Separatas de Literatura, Arte y Música (2000), Burlas y veras de Don Juan (2007), Nuevas separatas (2012), y sus ediciones de Escritos sobre Fernando Villalón (1982), Poemas escogidos (1908-1961) de Felipe Cortines Murube (1983), Actas del Primer Congreso Internacional sobre Luis Cernuda (1990), e Historial de una vida (2003), y, en colaboración con Juan Lamillar, Obra selecta I, II y III (2004), de Joaquín Romero Murube. Vive en Sevilla, en cuya Universidad se doctoró en Filosofía y Letras y ha ejercido la docencia. Es miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y director de la colección de poesía Vandalia.