Reseña de Elena Marqués Núñez

Mi enorme agradecimiento a la gran lectora, y buena escritora, Elena Marqués Núñez, por su atenta lectura y amorosas palabras a mi poemario «La pared del caracol», cuya reseña podemos leer en su blog:

https://www.desde-mi-ventana.es/news/la-pared-del-caracol/

El poema «La mañana» de mi poemario «La pared del caracol»

Mi agradecimiento a Revista Proverso y a su canal de Youtube Literactivos por invitarme a su espacio. Aquí recitando el poema «La mañana» que pertenece a mi poemario «La pared del Caracol»

(48) Ana Isabel Alvea Sánchez – La mañana (La pared del caracol) – YouTube

Entrevista en el programa de radio «La estantería», Radio Proverso

Mi agradecimiento al profesor, escritor, locutor y director del programa, Tomás Sánchez, por invitarme a su programa de radio «La estantería», en Radio Proverso . Estuvimos hablando de poesía y de mis libros publicados, en concreto del último , «La pared del caracol». Mis felicidades a Tomás por su buen trabajo y por tan buen programa.

https://www.ivoox.com/programa-numero-7-radio-la-voz-de-audios-mp3_rf_4730034_1.html

Reseña de José de María Romero Barea a mi poemario «La pared del caracol»

El escritor, traductor, crítico literario y profesor José de María Romero Barea ha reseñado mi último poemario, «La pared del caracol», Premio del XXXV Certamen Poético Ángel Martínez Baigorri y publicado por el Ayuntamiento de Lodosa. Su mirada también revela nuevos matices y significados de mis poemas. Mi agradecimiento a José y a la revista digital El Cuaderno:

Reseña de Manuel Moya a «La pared del caracol»

El novelista, poeta, traductor y crítico literario Manuel Moya, muy admirado por mí además, prologó mi último poemario «La pared del caracol», Premio de Poesía «Ángel Martínez Baigorri» 2019 y publicado por el Ayuntamiento de Lodosa en el 2020. Mi agradecimiento a Manuel y al Suplemento de libros Quadern de libres, perteneciente a Sonograma.org , revista musical y cultural, por acogernos:

La pared del caracol

Reseña de Florencio Luque a mi poemario «La pared del caracol»

Mi agradecimiento al escritor y pintor Florencio Luque por su mirada- me ha descubierto matices nuevos de mis propios poemas- y por sus palabras a mi último poemario. Y, por supuesto, a la revista http://www.Ensentidofigurado.com, una revista de largo y firme recorrido, por su siempre amable hospitalidad.

http://www.ensentidofigurado.com/ESF98-19d.pdf?fbclid=IwAR21M8QT02KwRluo3awWyIv2Qwh6QcDwnr-iJtKfVycJMXyHejM90d-ZCGM

TRAYECTOS

Ana Isabel Alvea (licenciada en Derecho y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, profesora en talleres de creación poética y escritura creativa. Ha publicado los poemarios Interiores, 2010, Hallarme yo en el mundo, 2013, y Púrpura de cristal, 2017), parece decirnos que si alguien lo cuenta, sobrevive: si sobrevive, sabe de los estragos del tiempo; si de estragos y supervivencias, de esperanza, pues así lo escribe el caracol en su pared: lento deambular por el blanco azar para pedir paciencia en todo, para todo. Paciencia es contención, concisión, ajustarse, aceptar el presente para proyectarnos al futuro, espera esperanzada. Tal la propuesta de Alvea en su La pared del caracol, un abrirse a la esperanza, que sabe del tiempo (la realidad, ajena a los sueños) y, por ello, la obligada apertura a un espacio que alumbre un presente donde a lo bello no  le sea inherente su dialéctica. Siendo, como creo, esto así, Alvea divide su poemario en tres secciones. Por lo que hace a la primera, El tiempo y su impronta, los poemas (siempre, todos, con concisión y aproximación sensitiva a la realidad, descriptivos del sentir) constatan que, en efecto, el limo depositado en el tiempo solo deja vestigios de lo que fue en vitrales u ojivas, grumos que atribulan al corazón pues en la corteza de la memoria, las pisadas son sangre. La síntesis de este capítulo, por tanto, podría ser el poema breve siguiente:

¿ACASO EL TIEMPO

y su devastación

han arrasado mis pastos?

          De maizales y muros, la segunda sección, explicita que el Principio de realidad se impone sobre cualquier apelación al Principio de placer freudiano; vivir, vendría a subrayar, es ser consciente de que todos esos sueños que no terminan/ de cumplirse, / serían ilusiones que regamos en una estepa reseca. Poemas como Nosotros, Crisis económica, Adiestramiento, La banalidad del mal (una casa inquisitorial presidida/ por su escudo de calavera y siglos de mugre/ se levanta/ en cada uno de nosotros/…), trazan un itinerario por cierta condición según la cual el hombre no es solo lobo para el hombre, sino para sí mismo (Cuál es/ vuestra mordaza?), en tanto, o precisamente, amparado en una terrorífica normalidad (H. Arent). Estamos ante un capítulo, este segundo, en el que el dolor en sus distintas manifestaciones, se ha adueñado del tiempo y une a éste el desgarro concreto con el que llena su paso.

           Pero, ya lo comentaba al inicio de la reseña, si se sobrevive o bien la esperanza se abre a un futuro amable o bien teñimos de rosa el pasado, así que la tercera sección, Turbinas, apuesta decididamente por la esperanza. Así, en su pórtico, la cita que le acompaña (Yo sé que tú me perdonas, / azul de tantas mañanas, / porque no supe mirarte. / José Mateos) es toda una declaración de intenciones del contenido de los poemas, del Trayecto (nacer en noche oscura/ y confiar todos los amaneceres /) que  hemos de recorrer en su lectura. Esto hasta el optimismo que señala que el Arte puede salvarnos y nos consuela (Nice: el corazón de la locura) y de que hay que evitar el naufragio (Sirga), pues la vida se reinventa y nos alumbra (Arrabales).

          Hay en la escritura de Ana Alvea concisión y claridad, confidencias junto a la lumbre en una tarde de lluvia, el amor por la palabra (el lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. (…) Mi lenguaje tiembla de deseo. Roland Barthes) que nace no de la especulación abstracta, platonismos del tipo que fueren, sino de la humilde experiencia vivida y sentida hecha a golpes de tacto y mirada, del pulso de las pequeñas cosas (a pesar de que Algunas lecturas hablen de una música y una luz esencial que no son las que creemos oír ni ver), de la sinceridad de quien se esfuerza en ajustarse al sentido terrenal, humano, del lenguaje.

          Señalaba Lichtenberg que un libro es como un espejo. Si un mono se asoma a él no puede ver reflejado a un apóstol, así que, quizás,  si encuentran ocasión para ello, no estaría de más que se asomasen al espejo. Ya me dirán qué han visto.                                                        Florencio Luque

Revista Estación Poesía n.18, marzo 2020

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Estación poesía 18En la revista Estación Poesía nº 18, marzo de 2020,  revista digital y en papel cuatrimestral del CICUS y dirigida por Antonio Rivero Taravillo, se publica mi poema inédito ¿Quién se acerca a susurrarme al oído?, que pertenece a mi poemario La pared del caracol.  Mi agradecimiento y felicitación por tan buena labor.

Su versión digital la podéis leer pinchando en cada una de las revistas en este enlace :

http://institucional.us.es/estacion/

Haz clic para acceder a v6-Estaci%C3%B3n-Poes%C3%ADa-18.pdf

 

 

 

 

 

 

 

Una alegría en tiempos del coronavirus: Premio de Poesía «Ángel Martínez Baigorri» 2019 por » La pared del caracol»

 

Portada la pared del caracol

Quién me iba a decir que en estos momentos fuese yo a recibir esta alegría, toda una ilusión que mi poemario «La pared del caracol» haya sido reconocido con este Premio. Agradecimiento y gratitud a los miembros del jurado y al Ayuntamiento de Lodosa.

Tengo que reconocer que el jurado ha encontrado las palabras exactas al describir mi estilo:

«Por unanimidad decidieron conceder el premio al poemario titulado “La pared del caracol – Sisifina”. Abierta la plica, la autora resultó ser  Ana Isabel Alvea Sánchez, de Castilleja de la Cuesta, en la provincia de Sevilla.

En consideración del jurado, en el poemario se descubre emoción, sinceridad, transparencia, esencias líricas… La palabra es la justa, mínima, sin barroquismos ni retórica hueca….., plasticidad. Destacaron la expresión mínima del  verso y su potencial testimonial. »

Cuídense y encuentren refugio en la Literatura, la Poesía y el Arte, son buenos cobijos.

XXXVI CERTAMEN POÉTICO “ANGEL MARTÍNEZ BAIGORRI” // fallo del jurado