Ricardo Molina

ELEGÍA XI

Cuando derrite el cielo el sol de julio
buscan los bueyes las espesas sombras;
los segadores de color cobrizo,
las frescas jarras y los pozos húmedos,
las cabras, los retoños del olivo,
y yo -lento y errante por el día-
la terrestre dulzura de tu cuerpo.
              
Pues la verbena en flor, la verde prímula
y las vides silvestres cuyos pámpanos
sombrean la roja frente de los sátiros,
y el soto umbrío que un arroyo baña
y que al pasar el viento vibra todo
como lira de hojas plateadas,
y las colgantes dríadas que enroscan
sus guirnaldas de azules campanillas
en el tronco del álamo sonante,
y la zarza espinosa donde tiembla               
-sombra y rocío- un dios enamorado,
no tienen para mi alma la dulzura
de la dorada gracia de tu cuerpo.
              
Como la rosa móvil y redonda
del girasol sigue el curso del astro,
como el agua en la fuente campesina
se arquea y luego cae en claro chorro,
como el fruto maduro comba grávido
la rama que sustenta su opulencia,
como el águila gira por el cielo
y se cierne, voraz, sobre el rebaño,
así mi alma gravita, gira y cae
­-fruto, flor, agua y águila- en tu cuerpo.

Elegías de Sandua

POETA ÁRABE

Los hombres que cantaban
el jazmín y la luna
me legaron su pena,
su amor, su ardor, su fuego.

La pasión que consume
los labios con un astro,
la esclavitud a la
hermosura más frágil.

Y esa melancolía
de codiciar eterno
el goce cuya esencia
es durar un instante.

            Elegia de Medina Azahara,1957

TODO LO QUE ADORASTE

Todo lo que adoraste fuera un día

ya es para siempre tuyo: la ribera

lejana del Genil, la enredadera

que tu infantil mirada suspendía.

Todo es ya tuyo: la mansión profunda

con el patio y sus rosas, las palomas,

el soñoliento olivo de las lomas,

la luz azul que tu recuerdo inunda.

Todo es ya tuyo: por la vieja calle,

tú con tu inseparable bicicleta;

la torre, las primillas, la veleta,

y aquella Grilla de delgado talle.

Todo eres tú. Ya está dentro lo externo,

lo ajeno que era casi cual tú mismo.

Resuelta en ti despeja su espejismo

la realidad. ¡Oh cambio tardo y tierno!

Todo eres tú y tú eres todo: olivo,

rosa, ribera, niño callejero…

Eterno vive en ti lo pasajero

y tú en lo eterno estás ya siempre vivo.

Elegía de Medina Azahara,1957

COMENTARIO

Homenaje a Octavio Paz

Dijeron que las nubes duran poco

pero nada en el mundo es tan blanco y tan puro.

Las aguas son huidizas- dijeron despectivos-

mas ¿quién dará el consuelo de una gota de agua?

Delicioso es el canto de los pájaros,

de las pequeñas aves sobre todo,

en cualquier estación y latitud terrestre…

Mas proclamaron tristes aguafiestas

que todo ha de morir,

que son bellos amores y canciones

pero deben morir.

Y yo pensé, inundado

por una inesperada y grande luz:

¿Qué nos importa la inmortalidad?

Ya solamente amamos lo que muere.

Homenaje

Un pensamiento en “Ricardo Molina

  1. Pingback: TODO LO QUE ADORASTE por Ricardo Molina – Blog de Grego Dávila

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