ALGUNOS POETAS ROMÁNTICOS

phoca_thumb_l_19_Fiedrich-Camnante%20ante%20un%20mar%20de%20niebla[1]

HIMNO

Sólo unos cuantos

gozan del misterio del amor,

y desconocen la insatisfacción

y no sufren la eterna sed.

El significado divino de la Cena

es un enigma para el entendimiento humano;

pero quien sólo una vez,

en los ardientes y amados labios

haya aspirado el aliento de la vida,

quien haya sentido fundir su corazón

con el escalofrío de las ondas

de la divina llama,

quien, con los ojos abiertos,

haya medido el abismo

insondable del cielo,

ése comerá de su cuerpo

y beberá de su sangre

para la eternidad.

¿Quién ha descifrado

el sublime significado

del cuerpo terrenal?

¿Quién puede asegurar

que ha comprendido la sangre?

Un día todo será cuerpo,

un único cuerpo,

y en la sangre celestial

se bañará la feliz pareja.

¡Oh!, ¿acaso no se tiñe de rojo

el inmenso océano?

¿no es ya la roca que emerge

pura carne perfumada?

Es interminable el delicioso banquete,

el amor no se sacia jamás,

y nunca se acaba de poseer al ser amado,

nunca el abrazo es suficiente.

Los labios se tornan más delicados,

el alimento se transforma de nuevo

y se vuelve más profundo, más íntimo y cercano.

El alma se estremece y tiembla

con mayor voluptuosidad,

el corazón tiene siempre hambre y sed,

y así, para la eternidad,

el amor y la voluptuosidad se perpetúan.

Si los que ayunan

lo hubiesen saboreado sólo una vez

lo abandonarían todo

para venir a sentarse con nosotros

a la mesa servida y nunca vacía

del ferviente deseo.

Y de ese modo reconocerían

la inagotable plenitud del amor,

y celebrarían la consumación

del cuerpo y de la sangre.

Novalis, traducción de Rodolfo Häsler, de Mil años de poesía europea

OZYMANDIAS

Encontré un viajero de comarcas remotas,

Que me dijo: “Dos piernas de granito, sin tronco,

Yacen en el desierto. Cerca, en la arena, rotas,

Las facciones de un rostro duermen…el ceño bronco,

El labio contraído por el desdén, el gesto

Imperativo y tenso, del escultor conservan

La penetrante fuerza que al esculpir ha puesto

En su mano la burla del alma que preservan.

Estas palabras solas el pedestal conmina:

“Me llamo Ozymandias, rey de reyes. ¡Aprende

En mi obra, oh poderoso, y al verla desespera!”

Nada más permanece. Y en torno a la ruina

Del colosal naufragio, sin límites, se extiende

La arena lisa y sola que en el principio era.

  Shelley, traducción de Leopoldo Panero, Mil años de poesía europea

Mariano Fortuny y Marsal-932433[1]

EL MENDIGO

Junto a la puerta de un convento

pedía ayuda aquel mendigo

muerto de sed, enjuto, hambriento,

de sufrimiento apenas vivo.

Algo de pan, no más, pedía,

en su mirada había dolor;

sobre la mano que tendía

sólo una piedra alguien dejó.

 

Así tu amor yo te he pedido,

con llanto amargo, con pesar,

¡y así tú siempre has conseguido

mis sentimientos engañar!

Mijaíl Lérmontov , de Poetas Románticos Universales

GOLONDRINAS

Espío atento y acechante,

olvido el mundo alrededor;

la golondrina del estanque

seduce toda mi atención.

Surca, en el aire dibujada,

las quietas aguas de cristal

que, con pasión insospechada,

Sus alas quieren atrapar.

Esa misma actitud valiente,

y ese raudal de ofuscación,

¿no son iguales en la fuente

de nuestra humana inspiración?

¿Y yo, simple mortal? ¿Acaso

no me aventuro en los caminos

buscando siempre, paso a paso,

Alguna gota del destino?

Afanasi Fet ,  de Poetas Románticos Universales

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