Lo demás es silencio. Piedad Bonnett

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Piedad Bonnett nace en una pequeña aldea de Colombia, más concretamente en Amalfi, Antioquia, en 1951, pero desde los ocho años se muda a Bogotá. Licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad de los Andes y profesora de esta Universidad desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño en la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado poesía, novela, teatro, ensayos, traducciones.

Ha publicado siete libros de poemas: De círculo y Ceniza (Ediciones Uniandes, 1989, reedición de 1995), Nadie en casa (Ediciones Simón y Lola Gubereck, 1994) El hilo de los días (Colcultura, 1995) Ese animal triste (Norma, 1996) Todos los amantes son guerreros (Norma, 1997), Tretas del débil (Alfaguara, Punto de lectura, 2004) y Las Herencias, Visor, Palabra de Honor, 2008. En marzo de 1998 Arango Editores publicó una antología poética suya con el título No es más que la vida y en junio del mismo año editorial Pequeña Venecia de Caracas una selección poética. Su Antología Lo demás es silencio fue publicada en España por Editorial Hiperión en 2003, siendo la segunda colombiana incluida en la prestigiosa colección. El primero fue José Asunción Silva. En 2008 aparece Los privilegios del olvido, antología de Fondo de Cultura económica prologada por José Watanabe.

Con el primero de sus libros recibió mención de honor en el Concurso Hispanoamericano de Poesía Octavio Paz. Con El hilo de los días ganó el Premio Nacional de Poesía otorgado por el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, en 1994 y con Explicaciones no pedidas el Premio Casa de América de poesía americana 2011.

Es autora de cuatro novelas, Después de todo (2001), Para otros es el cielo (2004), Siempre fue invierno (2007) y El prestigio de la belleza (2010), las cuatro publicadas por Editorial Alfaguara y en el 2013 se ha publicado su última novela,  Lo que no tiene nombre.

Obras de teatro: Gato por liebre, Que muerde el aire afuera, Sanseacabó,  Se arrienda pieza y en el 2013, Algún día nos iremos, montadas por el Teatro Libre bajo la dirección de Ricardo Camacho. Este grupo utilizó también su versión en verso de Noche de epifanía de Shakespeare para uno de sus montajes. Una traducción suya de la misma obra hace parte de la Colección “Shakespeare por escritores” de Editorial Norma (1999-2000). Su traducción de El cuervo, de Edgar Allan Poe, fue publicada por El Ancora Editores en 1994.

Fue merecedora, en 1992, de la Beca Francisco de Paula Santander para un trabajo de dramaturgia y en 1998 de una de las Becas de Investigación del Ministerio de Cultura, con el proyecto “Cinco entrevistas a poetas colombianos”, que da origen a su libro Imaginación y oficio, publicado por Universidad de Antioquia, 2003. Cuentos y ensayos suyos han sido publicados en distintas revistas y periódicos del país y del extranjero. En 2007 fue una de las representantes de Colombia en el Festival de Literatura de Berlín y en el Hay Festival de Segovia. En 2008 fue la poeta homenajeada por la Consejería para la equidad de la Mujer de la Presidencia de la República, durante la Feria del libro de Bogotá.

Por entrevistas leídas de ella podemos saber que empezó a leer y escribir poesía de muy pequeña, pues es una costumbre en su tierra que los niños reciten. A los doces años le encantaba Bécquer y escribía versos imitando su estilo. En la juventud prefería autores como  Antonio Machado, Baudelaire o César Vallejo.

http://www.piedadbonnett.co/

 
REFLEXIONES DE PIEDAD BONNETT SOBRE LA ESCRITURA.

Para Piedad Bonnett “recuperar lo cotidiano es parte vital de la estética de una época en que ya no hay cabida ni para lo heroico ni para lo sublime”, de ahí que su poesía parta de la experiencia y de la observación de lo cotidiano, de lo que nos rodea.

En su artículo Fracasar cada vez mejor, hermosa frase que pertenece a Samuel Beckett, dice que en la escritura busca el goce, y a menudo lo obtiene, pero el camino suele ser tortuoso y desasosegante. La literatura para ella es una de las más poderosas razones para existir, y así lo dice también en su poema Las palabras y las cosas (p.22 de Lo demás es silencio). Escribir supone una reflexión ética y estética y el escritor debe tener una conciencia crítica. La obra jamás puede ser inocente. Todo pensamiento expresado, toda forma elegida, tiene una carga: política, ética, estética. Toda obra entraña un fracaso, pues siempre hay una distancia entre lo que se quiere decir y lo que logramos decir, de ahí que escribir lo sienta como

                Fracasar cada vez mejor.

Piedad Bonnett recitando en este enlace: http://www.casamerica.es/literatura/explicaciones-no-pedidas

LO DEMÁS ES SILENCIO
Miguel Gómez en su reseña “trabajos de escritura doble” manifiesta la capacidad de la autora para conciliar lo prosaico y cotidiano con el lirismo; por el contrario, en ocasiones roza un irracionalismo de imaginerías violentas, casi neoexpresionistas- así en los poemas nocturno, proceso digestivo, ración diaria- y le encuentra cierta semejanza con la poeta peruana, Blanca Varela, influencia que nosotros también hallamos, aunque Varela tenga un lenguaje sumamente más opaco, fragmentado y surrealista, pero encontramos rasgos comunes como la importancia de la corporalidad y lo material, el lamento por la ausencia de Dios, el énfasis en la condición animal del ser humano.Tenemos que precisar que en el tema sobre la existencia o no de Dios, Blanca es claramente existencialista, mientras que Piedad lamenta más bien el olvido o abandono del hombre por parte de Dios y critica abiertamente la educación religiosa, sufrida de niña, centrada en el pecado: Y Dios era un señor que nos veía/, era un olor de esperma derramada, / era un miedo oprimiendo los riñones, / era una noche hueca./ Eran los tiempos, los pantanosos tiempos del pecado. (Días de algodón).

Podemos encontrar múltiples referencias bíblicas y a Dios en sus versos, pero lo que me hace pensar que deja una puerta abierta a la duda es el último verso de su poema Pecado original: ¿Qué corazón, me digo, latirá en su penumbra?

Opina Miguel Gómez que nuestra autora habla de modo recurrente sobre el cuerpo, lo familiar, el erotismo y lo colectivo, temas que también están en esta antología. Añadimos la hiriente y vacía soledad que siente, el amor, el desamor y la dolorosa nostalgia por el amado. De hecho el poema que lleva el título del libro supone un lamento por la ausencia del amor.
Su escritura es clara, transparente, comunicativa, pero también depurada y pulida, precisa, no falta de lirismo, que toma lo cotidiano para profundizar y ahondar en el sentimiento y la realidad y que sabe llegar al lector. Trascienden sus versos de lo íntimo y personal a lo universal, porque la vida de uno puede ser la vida de todos, así el poema Soledades (p.75). Habla de lo íntimo, pero también de lo colectivo- en poemas como Los viejos, 1492, y con mayor concreción, Reporte policial, Mapa, Cuestión de estadística, página roja-que tratan el tema de la muerte y la violencia.

La antología está dividida en 4 capítulos.Memorias del cuerpo es el título del primero, en él hace referencia a lo corpóreo, el origen, la gestación, el bautizo, el despertar sexual, los hijos, la sensualidad, la decadencia del cuerpo con la edad. En este apartado hay algunos poemas inquietantes, crudos, impactantes, como comentamos a continuación:La bestia conocida de pequeña e imposible de olvidar en el poema revelación.

De niña me fue dado mirar por un instante

Los ojos implacables de la bestia.

El resto de la vida se me ha ido

tratando inútilmente de olvidarlos.

El sufrimiento de la vida que le impulsa a escribir en el poema Proceso digestivo: Ya he comido mi sopa de clavos, mi pan de munición, / pan con zarazas, / ya tragué mi ración de raíces y venenos.

El monstruo que lleva dentro desde pequeña, como también lleva desde niña pegada a su piel el miedo , en Ración diaria: es música en mi insomne madrugada.

EL poema Nocturno construido con metáforas e imágenes, el surrealista poema Sueños.

El segundo capítulo, Doméstico cielo, hace referencia al cielo de su infancia, siempre paraíso perdido- verdad hecha de sombras- y a la familia, a partir de anécdotas cotidianas, de bellas metáforas, imágenes y descripciones simbólicas. El miedo que la sobrecogía es un elemento muy reiterado en el libro, la religión que la atemorizaba con el pecado, la educación que suponemos autoritaria, la curiosidad infantil, el temible paso del tiempo y sus consecuencias que parece que fuera el golpe de Dios sobre la mesa, sus orígenes humildes, la aparición de la sexualidad en el poema A la hora de la siesta y Frente a la enorme puerta te detenías (p.44 y 45), el padre.

La descripción de un solar abandonado es símbolo de su casa desvanecida casa de la infancia, pero el cielo extiende su milagro más allá de las tapias.

En el 3º capítulo, El sueño al que despierto, reúne poemas que hablan del amor y el deseo. Amor como salvación, origen, profunda comunicación en la que la sexualidad produce un entendimiento o encuentro más allá de la palabra -poema con cita-.

En su poema, écfrasis de un grabado de Picasso, Minotauro y desnudo, la pasión del minotauro supone para la mujer muerte, ruina, pena, despojo y lágrimas. En estos poemas sobre el abandono la ausencia del amor deja una dolorosa nostalgia, el hueco, el vacío, la tristeza, el silencio.

Los poemas Verano y Taxi, ambos narrativos, en los cuales se contrasta la alegría y algarabía de la gente de la ciudad con su inmensa tristeza, como bien expresan los últimos versos de Taxi:

“… la telaraña enreda sus hilos en mis ojos y otra vez te has marchado

y quien me vea ve una mujer que mira sin afán el paisaje

no alguien que a saltar hacia el vacío

que está saltando ya

mientras mira el reloj sin ver la hora”

Mientras en Diario, cada mañana se enfrenta al dolor y al miedo, aplicarse a la vida con método con furia con tinta ir cometiendo/ el limpio asesinato/ matar matar el tiempo oh dulce paradoja, depositando su desamparo con tinta.
Nocturno es un poema estructurado en tres partes: 1. la pasión en la noche, 2. descanso posterior y sueño, 3. ruptura, ausencia del amado: Otro vendrá. Tomará tu lugar se beberá aire/ tomará posesión de mi cadáver.

En La mujer de Lot, narrativo y simbólico, el sujeto poético contempla la demolición de la casa que fue nido de amo, derrumbamiento que es símbolo del final de ese amor.

4º capítulo y último, Soledades, donde encontramos varios poema que retratan la colectividad, las muertes y la violencia de su país, pero también las diferencias sociales, la noche y la soledad que a todos envuelve, los viejos que duermen su insomnio o la ciudad que se afana en sobrevivir sin percatarse de la belleza, por destacar algunos.

Como es normal en una antología, recoge una amplitud temática, con un estilo de escritura que tiene la capacidad de llegar al lector y el poder de usar el lenguaje de modo soberbio para expresar la hondura, la soledad, el dolor, lo oscuro en lo cotidiano, pero de un modo emotivamente lírico.

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